Familia

Recién Llegada

Llegué ayer!
Estuve en Argentina desde el 11 de febrero a raíz de un impulso y de ver un precio conveniente para viajar a ver a mi mamá así que tras consultarlo con Ale, armé una valijota en tiempo récord y me fui!
Pero aquí estoy nuevamente en Londres!
Volví súper contenta porque la pasé genial en Argentina!
Las razones:
– Ver a mi mamá y a mi familia, eso es obvio, claro. Pero a último momento se decidió el bautismo de una de mis sobrinitas nietitas y tuve la oportunidad de ver a mucha familia en un solo momento. Me encantó ver cómo están creciendo los hijos de mis sobrinos, ya hay cuatro primitos de casi la misma edad así que dentro de un par de años los cumpleaños van a ser parecidos a los que tenía yo de chica: primos correteando y jugando cada vez que se encontraban!
– Llovió sólo un día! En rigor, dos, el primer día, el que llegué, llovía a cántaros y luego nunca más, hasta la noche anterior a que me fuera. Zafé de los calores sofocantes que hubo en enero y los días en febrero fueron por demás agradables: Hizo calor, sí, pero no tanto y hasta hubo algún que otro día fresco y yo veía a todos con saquitos y yo no lo necesitaba!!
– Me encontré con los amigos que pude. Un solo día fui a Palermo, a la (ya legendaria, para nosotros) pizzería de Palermo donde nos encontramos siempre, nuestro punto de referencia y donde nos queda bien a todos! 
Yol, Belu, Gonz, Cinthia!
También me encontré con amigas en Quilmes, colegas y compañeras del secundario y quedaron pendientes otros reencuentros.
– Vine contenta de ver tanto cariño y amor. Vine súper hippie! Esta vez disfruté mucho del calor familiar. Por ejemplo, llené de besitos y mimos a cuanto sobrino nieto pude y me encantó ir a un almuerzo familiar donde había hijos de primos de mi madre y los niñitos, tan amorosos… No sé cómo describirlo pero adoré.
– En cuanto a lo gastronómico, comí carne todos los días, asado en familia no tuve pero eso no quiere decir que no haya  comido rico. Un día me agarró ataque de helado y llevé a mami y dos vecinas a tomarlo! Además, descubrí algo que una vez que las probé, no paré! 
Adictivas!
En resumen, fue el viaje menos programado y uno de los más felices. Ahora estoy en mi casa, tratando de sacarme la sensación de tener un yunque sobre la cabeza y de a poco, volver a acomodarme a mi medio ambiente.
Hola, qué tal? Y vos cómo estás?

La Paciente Se Impacienta

Tengo una relación rara con la medicina. En principio, siempre me tomé muy a pecho eso de no auto-medicarse. 
Durante nuestra infancia, solamente tomábamos remedios si estábamos enfermas y si las había prescripto el médico. Mamá jamás nos dio vitaminas ni aspirinas. A lo sumo, creo que un Mejoralito. Pero si estábamos enfermas, con fiebre o gripe, después de haber visitado al médico: cama, tomar el remedio recetado y a esperar a mejorar.
Mis padres tampoco se auto-medicaron nunca y claro, después cuando mi hermana sí se enfermó, obviamente que ella tomaba los remedios que le decían los médicos y desde entonces mis ganas de visitar a un médico se esfumaron, porque me parece que inconscientemente asocio “médico = enfermedad”.
(La frase que dice mi mamá: “Para qué vas a ir al médico? Cuando vas, siempre te encuentran algo!” Qué pícara. Lo dice cada vez que le toca ir a ella!)
Sin embargo, cuando la escucho decir eso, me siento identificada un poco por lo que infiero que estoy teniéndoles a los médicos la misma aversión que les tiene mi mamá. Pero quisiera dejar algo en claro: yo no desconfío de la medicina ni de los profesionales sino que asumo que el problema lo tengo yo.
Primero, me cuesta reconocer que hay que ir al médico, aunque sea para un chequeo.
Segundo, si voy, ok, me hago el chequeo correspondiente y hasta hace unos años, podés creer, muy rara vez iba a buscar los resultados. Una kamikaze, realmente.
Tercero, el tiempo de espera a tener el resultado es de lo más tortuoso, así sea 20 minutos, 3 o 15 días. Es el período donde se fermentan los peores y más negativos pensamientos!
Cuarto, cuando tengo el resultado, pocas veces me lo creo e imagino que en cualquier momento me llaman por teléfono para decirme que se equivocaron, que me dieron el de otro paciente.
Está clarísimo que más que médico, necesito un psicólogo!!!!
Y vos cómo sos vos como paciente?

Feliz Año 2014!

Hola!

FELIZ AÑO NUEVO!

Ale, mi primo Sergio y yo lo pasamos en casa, cenando un poquito de aquello y lo otro, o sea, comida comprada (mini pies, mini empanadas chinas, mini tarteletas, etc) y de postre, cheesecake para Ale, lemon pie para Sergio y una manzana para mí!
Al dar las 12, salimos al balcón y a lo leeeeeejos se veían los fuegos artificiales, hacía mucho frío y llovía!
Que tengas un año fabuloso, que se te cumplan todos tus deseos y muchas gracias por estar ahí, leyendo, comentando, escribiendo!
Viste qué linda la foto del Big Ben que sacó Sergio?!?!?
Es que teníamos una ubicación privilegiada!!!!!
Felicidades!!
Cómo la pasaste vos? Brindaste? Comiste rico? Tomaste mucho? Poquito? Nada? Contame!

De Tradiciones, Halloween… Y Ese “Vestido”…

De Tradiciones
Recuerdo que en la escuela primaria se conmemoraba el Día de la Tradición, celebrando el nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro. No era feriado y se hacía algún pequeño acto escolar pero para los alumnos solamente y algún que otro padre que venía pero no era ese gran despliegue actoral que se hacía para el 25 de Mayo o 9 de Julio. En 5to grado leímos el Martín Fierro por primera vez y cada uno tenía que llevar su libro y nos tocaba leer a cada uno una estrofa o dos. Siempre fui ávida lectora pero el Martín Fierro para mí era chino básico: lleno de palabras que no entendía y si querías saber qué significaba, le preguntábamos a mami, que se crió en el campo y la tenía re clara!
De Halloween
Esta “celebración” extranjera comenzó a verse en Argentina en los ’90, me parece. Tal vez en otros ambientes de colegios bilingües ya se celebraba, pero al barrio llegó cuando ya era grande. Creo que nunca vi alumnos tan felices como cuando tenían que celebrar Halloween. Primer día de clases y me preguntaban: “Miss, vamos a festejar Halloween este año también?”. Yo solía alquilar un pequeño salón de fiestas que había cerca y organizaba juegos y los chicos venían disfrazados y con algo para comer o tomar. También durante la semana previa preparábamos decoraciones para el salón: monstruos, caretas, esqueletos… La pasábamos genial, me acuerdo de sus caritas y de lo contentos que se iban!
Ese “Vestido”
Para cualquier celebración de un evento importante en una familia (bautismo, bris, bar / bat mitzvah, confirmación, casamiento y otras muchas) he notado siempre que no importa la clase social o el poder económico, la gente se junta a pasarla bien y a festejar con alegría dicho acontecimiento. Todos colaboran con algo (comida, bebida, dinero, buena onda) y una forma de demostrarle a los protagonistas es asistiendo y vistiendo lo mejor que tenés o que pudiste comprar. Me imagino si sos el padre o madre de tu bebé que vas a bautizar o a hacerlo protagonista de un ritual, no vas a asistir con un pantalón sucio o una camisa manchada: por tu hijo, porque lo amás y porque te importa, vas a tratar de vestirte lo mejor posible y lo mismo harás con tu hijo. Tal vez no tengas plata para comprarte ropa pero a tu hijo seguro le harás estrenar algo o te valdrás de los medios para tenerlo lo más lindo posible, aunque sea con ropa prestada.
Todos tenemos tradiciones y costumbres y a veces un vestido es usado por más de un integrante de una familia por lo mucho que significa y estoy segura de que muchas chicas usaron el vestido de novia de la abuela o de la madre o el vestido de comunión de una nena lo usaron varias primas.
El diseño de dicho vestido o traje representa la historia familiar de la que sus integrantes seguramente estarán orgullosos y para ojos de los de afuera puede parecer una ridiculez o algo sumamente excéntrico.
El que mira de afuera tiene todo el derecho de dar su opinión. Pero cómo reaccionarían si otro de afuera también criticara sus tradiciones y costumbres?
Está mal que se le dé cabida a la música extranjerizante del imperio. Pero qué orgullo que se baile tango en Japón, USA e Inglaterra.
Está mal que se festeje Halloween, disfracemos a los niños de gauchitos y chinitas. Pero los chicos a lo mejor se quieren disfrazar de los personajes de Toy Story.
Los hombres escoceses usan falda con los colores y tramados típicos de su clan y así asisten a casamientos, funerales y alguna otra festividad. Yo no he visto nunca a nadie vestirse de gaucho para un casamiento y no digo que no suceda. Estoy segura de que muchos se han casado con trajes típicos. Y con qué orgullo los habrán portado!
No busquemos roces donde no los debe de haber. Hay que relajarse. Te gusta Halloween? No te gusta Halloween? Te parecen ridículas algunas vestimentas? Calma. Cada pueblo tiene su tradición pero eso no quiere decir que si no te gusta, que sea una ridiculez. 
Lo importante es incluir, no excluir. Y en un mundo tan globalizado ya es medio ilógico mofarse de las diferentes costumbres. Cada vez estamos más cerca unos con otros y aceptarnos es un buen puntapié inicial para lograr el entendimiento entre pueblos. No es tan utópico ni imposible.
En todas partes del mundo y en todas las culturas, qué padres no quieren celebrar a su hijo?

Adiós, Mi Gatita

Una es una adulta grande, sabe de lo inevitable, lo reflexiona, lo comprende… pero cuando sucede no podés evitar que te entristezca y que te duela.
Ayer llamé a mami y me contó que había muerto mi gatita, mi gata negra, mi hija, como la llamaba yo. 
Mamá me lo contó toda muy objetiva, yo escuchaba todo muy objetiva pero se me caían las lágrimas y no sabía cómo hablar o impostar la voz para que mamá no se diera cuenta de que estaba llorando. 
Además, estoy segura de que ella también estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para contármelo así, porque nos conocemos, nos sabemos bien y nunca una quiere poner mal a la otra, especialmente a tantos kilómetros de distancia porque sabemos que estamos lejos para consolarnos mutuamente. 
Chocha tenía 19 años y, como todo gato, tenía su personalidad bien definida aunque ella no era cariñosa, no le gustaba estar aúpa y con cada uno se portaba diferente: conmigo sabía que si la alzaba, se tenía que quedar un ratito, yo la agarraba fuerte y se la aguantaba. Con papá se hacía la mimosa porque sabía que era el único que le daba de comer en la boca. Con mi mamá se entendían las dos a la perfección: mamá sabía cuándo la gata quería agua o leche, carne o alimento balanceado, cuándo quería salir un rato afuera al sol o acostarse.
Era una institución: Durante los años que di clases en casa, todos mis alumnos la conocían, la querían, les fascinaba ver esta gata negra que los miraba desde lejos y se acercaba si ella tenía ganas.
Fue siempre muy sana: en abril de este año la llevé al veterinario porque su pelo largo y otrora sedoso se le había empezado a enredar y cuando le dije la edad de la gata, puso cara de “bueno, qué esperabas!” pero cuando la examinó, sorprendido me dijo: “Pero tiene todos los dientes!”
Me dijo que era la edad, que había que cepillarle el pelo bastante y luego Chocha lo despidió como ella se despedía de quienes le hacían hacer cosas contra su voluntad: Un rápido y pequeño pero intenso rasguño como souvenir.
Mamá la descubrió ayer a la mañana, aparentemente durmiendo en el piso a su lado, como lo venía haciendo últimamente. Mami la llamó y la gata no respondió. Se acercó, la tocó… y se dio cuenta. Me dijo que no la había escuchado llorar a la mañana y que estaba como echadita, como sentada.
Pensar y recordarla es revolucionar el corazón con recuerdos porque mi hermana menor todavía vivía cuando traje a la gata a casa y sentís que todo se mezcla porque te acordás de anécdotas que tienen que ver con la familia: que la gata se sentaba sobre lo que estuviera leyendo papi, que enloquecía de amor con mi tía Mema (la única persona a quien la gata miraba con otros ojos), que se te cruzaba por las piernas cuando tenía hambre, que te maullaba con enojo si veníamos tarde y la habíamos dejado sola en casa…
Y todo da paso a la desazón y a cierta desolación porque te acordás de quienes estaban y ya no están, cuando en casa éramos 4 más una gatita…
Definitivamente una mascota es un miembro más de la familia; será porque nosotros depositamos nuestros cariños y / o carencias sobre el animalito o lo adoptamos para no sentirnos solos o para sentirnos acompañados pero por el motivo que sea, el lugar que ellos ocuparon en la casa no se reemplaza fácilmente y el lugar que ocupan en nuestro corazón es definitivo e imborrable.
Te voy a extrañar pero te tengo en mi corazón, gatita. Este rasguño que me dejás no me va a cicatrizar nunca.

Recapitulando

Y aquí me ando, he vuelto, más precisamente ayer llegué a Londres después de haberme despedido de mi esposo en Miami (hace miiiiiil), él con rumbo a Londres, yo con rumbo a Buenos Aires.
Pasé unos veinte días en familia, con mucho cariño, el que dí y el que recibí y tuve la dicha de dar muchas charlas tanto en institutos de inglés como en escuelas, sobre la vida en Londres, mostrándoles a todos cómo es, cómo es todo y tratando de transmitir mi entusiasmo.
También dí un par de charlas en el profesorado donde estudié pero en vez de la vida en Londres, se trató del idioma inglés en sí, nuevas expresiones, frases, etc., todo desde el punto de vista de una teacher que vive en esta ciudad.
Me encontré con amigas y amigos cuando pude, o sea, dos días porque todo mi tiempo estuvo dedicado a mi mamá, a mimarla, a atenderla, a darle muchos besos y abrazos.

Por ejemplo, conocí a Beluuuuu, como la llamo yo, del blog Magia Escondida.

Y, número puesto, Araceli-la-eterna y Ayita del blog Regalame Algo Bonito 

Qué manera de hablar!
Finalmente aquí estoy, contenta de haber vuelto pero muy cansada, muy. 
De sólo pensar que el lunes OTRA VEZ tengo que hacer las valijas para partir para una nueva ciudad… me canso otra vez!
Pero vos me vas a  acompañar, no?
Gracias!

De Pulgas Con Flor

Hace un par de semanas vino mi prima Flor a comer a casa y me comentó que en unos días tenía que confirmar el alquiler de un stand (o stall, como se lo llama acá) en una feria o mercado de pulgas ad hoc al cual concurrió en mayo y  que estaba por volver a abrirse por un día nada más, en julio.
Me contó que en mayo, unas conocidas de ella alquilaron y fue a verlas, a acompañarlas un rato y había tanta pero tanta gente y sus conocidas vendieron tanto pero tanto, que ella se copó y se puso a ayudarlas.
La pasó tan bien y se divirtió tanto que pensó que ella también, por qué no, podría alquilarse un stand en ese mercado.  Pensó en la cantidad de ropa y zapatos que no usa y que tiene guardados y se animó a pensar: “Por qué no venderlos? Me conformo con cubrir los gastos… Estaría bueno probar!”
Y mientras me lo contaba yo pensé en la bolsa llena de ropa y zapatos que tengo y cuando se lo dije, me propuso por qué no alquilar juntas y de paso compartir los gastos.
Me pareció genial! Le dije que sí y Flor entonces alquiló a través de la web, un lugar a £30 y una mesa a £5.
Lo que compramos fue un perchero en IKEA por unos £7 y cada una en su casa preparó una valijota y nos encontramos en la puerta del mercado.
En realidad no era un mercado. Era como una galería de arte donde suelen exponer artistas independientes y por adentro, para que te imagines, era como un galpón grande con las paredes pintadas de blanco. Arriba también había más lugar y baños y los stalls para alquilar ahí eran más baratos pero claro, tampoco eran tan visitados.
Flor y otros mercaderes esperando entrar.
Ale nos ayudó a armar el perchero y empezamos a colgar las cosas. 
También nos sacó fotos!
Terminando de poner todo en orden… Y yo tengo que sacar hora en la peluquería!
Sinceramente yo no tenía idea de cuánto cobrar así que nos decidimos por estos precios:
– las remeras las pusimos todas a £1, 
– las camisas a £3, 
– los pantalones y jeans también a £3, 
– vestidos varios a £2 o £3, 
– chalinas a £1, 
– los cinturones a 50p,
– zapatos y sandalias varias a £3, £2 o £1, 
– pulseras varias 5 por £1 y 
– libros £1.
Deliberando cuánto cobrar…
Listas! Vengan a nosotras!
De todas formas, cada tanto cambiábamos los ítems de lugar o los ordenábamos mejor.
Un vestido mío de Zara lo vendía a £5, un vestido de fiesta muy lindo, bien hecho y de Coast lo vendía a £15 y el ítem más caro era un tapado grueso, fabuloso y precioso de Tommy Hilfiger de Flor, a £20. 
 
El famoso tapado. Terciopelo. Divino.
A las 11 abrió el mercado para el público en un hermoso día domingo de sol. 
Comenzó a entrar gente y el flujo era tranquilo, honestamente no me detenía  a ver cuánta gente entraba aunque estábamos casi pegadas a la entrada, lo cual estaba bueno. Creo. 
Al lado nuestro había un chico sentado que vendía remeras, tarjetas, tazas e imanes con imágenes de sus ilustraciones. Era un boom! La gente que pasaba enloquecía con sus dibujos y colores, le hacían preguntas, vendía y vendía…
Nosotras nos mirábamos un poco las caras pero no estábamos aburridas, la verdad es que era muy entretenido ver a la gente que visitaba el lugar y observaba, tocaba, elegía, preguntaba…
Cómo se veía un sector del mercado desde nuestro lugar.
Se acercó una chica y comenzó a mirar pantalones. Vio tres míos que eran pinzados (que casi ni los usé porque a mí me hacen más ancha) y preguntó si se los podía probar. Atrás del mercado había un probador grande y le dijimos que sí. Se me había escapado de ponerle a uno £2 en vez de £3 y le dije que si compraba los dos de £3 juntos, se los dejaba a £5.
Volvió y decidió llevarse el que estaba a £2 y el otro a £3 y se fue muy contenta.
A partir de ahí, tanto Florcis o yo vendíamos algún que otro ítem.
A lo largo de la jornada, notamos:
– Los hombres que venían acompañando a su mujer sólo se detenían a ver los libros.
– Una de un stall cerca nuestro vendía antigüedades varias, vestidos grandototes y colorinches y por suerte, tenía un espejo… porque nosotras no! Y la gente que nos compraba algo se lo probaba por encima mirándose en ese espejo… Al rato notamos que la chica le colgó un vestido arriba entonces si algunos de sus clientes se quería probar algo, ella sacaba el vestido y los dejaba mirarse.
El vestido azul tapando es espejo. Pillina…
– Una mujer me preguntó si de verdad ese solero que yo vendía estaba a £2. Le dije que sí. Me lo preguntó tres veces! Las tres veces le contesté que sí y me decía “Pero es demasiado barato, demasiado…” Decidió llevárselo y me dió £2.50. Le avisé que me estaba dando de más y me dijo “Ay, por favor, quedátelo, quedatelo!”
– Un hombre pasó como tres veces y miraba y estudiaba un bolso rojo con la imagen de Marilyn Monroe semi rígido que vendía Flor. Flor le comentó a él y a su amigo que ella lo había comprado en Hollywood. Lo miraban, lo miraban… Lo dejaron y se fueron. Al minuto volvieron a entrar y le dijeron a Flor “Lo compramos!” y se lo llevaron contentos!
– Una mujer se acercó con su hijita de unos 4 años y mientras ella estaba con la boca abiertísima y a los “Oh, nooooo…. Oh, nooooo” de la sorpresa que le causaba ver cinturones a 50p (no nos creía!!!) la nenita se probaba pulseritas y miraba a su mamá. Su mamá terminó comprando un cinturón de leopardo que pertenecía a Flor y una chalina de gasa a £1. Y se fue! Y la nenita dejó las pulseras y la siguió. Con Flor no podíamos creer que no se diera cuenta de las ganas que tenía la nena de comprarse unas pulseras y sólo pensó en las ofertas que había comprado ella!
– Una chica española enloqueció con las remeras de Flor, se ve que tenían el mismo gusto y se compró 3!
– Mucha gente nos venía a preguntar cómo nos estaba yendo, si vendíamos y luego vimos que eran personas que tenían su stall ahí. Había muchos que eran artesanos y vendían sus productos pero eran muy pero muy elevados de precio para un mercado de pulgas. Nos contaban algunos que no vendían nada.
Flor me contaba que en mayo fue diferente: muchísima más gente pero porque era invierno y la chica que organizó todo contó que este mercado se volvió a hacer porque los mismos que expusieron antes le pidieron organizar otro por lo bien que les había ido en ese momento.
No pudimos vender todo y hablando con el chico de al lado, Ollie, el ilustrador, él tampoco vendió como en mayo pero que cubrió los gastos.
Nosotras? También! Por suerte pudimos sacarnos de encima algo pero no todo, lamentablemente. Y pusimos esos precios de risa justamente porque nos queríamos volver con las manos vacías!
Pero Flor y yo somos petite, nuestra ropa no es un tamaño para altas o grandotas y no teníamos estampados estridentes y nuestra ropa sí, era de colores, pero de un color solo. La gente que generalmente visita mercados de pulgas para comprar ropa busca cosas originales y vintage y se visten de manera un tanto excéntrica. Nosotras somos unas quilmeñas clásicas!
Lo que sí puedo decir es que las 6 horas en que estuvimos ahí la pasamos muy bien con Flor, no teníamos mucha hambre (comimos una manzana y un muffin) y tomamos agua y charlamos y lo increíble, no nos aburrimos! Charlamos, nos reímos, la pasamos bárbaro!
Cómo vamos?
En total, yo vendí 10 ítems, Flor 12 ítems y yo recaudé £19.50 y Flor, £18, así que arañando cubrimos los £17.50 que cada una puso para el alquiler de stall y mesa. 
(No contemos el perchero: esperamos amortizarlo en algún otro pulgas que se organice por ahí y nos decidamos a ir!)
  

Candid Arts es la galería de arte donde se organizó el mercado.
Misión cumplida, Flor!

Quieres Ser Diana Prince?

Wonder Woman, Wonder Woman.
All the world’s waiting for you,
and the power you possess.
(Wonder Woman Theme Song)
Qué nena que creció en los ’70 no quería ser ELLA?
Si mal no recuerdo, la primera vez que vi un capítulo de La Mujer Maravilla (Wonder Woman) fue en 1978 y me hice re fanática!

Me acuerdo que los primeros capítulos los dieron a la noche y como había visto la publicidad de que iba a empezar, le rogué a mis papás que me la dejaran ver pero no hubo caso, era un día de semana y en casa se iba a dormir a las 21hs, inflexiblemente.

Pero por suerte al poco tiempo la empezaron a pasar a la tarde, tal vez a las 6pm después de La Familia Ingalls (Little House On The Prairie) y sí, me hice súper fan!
Obviamente que la parte que más me gustaba era cuando se transformaba y en los primeros capítulos ella se iba transformando en cámara lenta. Después, en otros, se veía un relámpago. De todas formas, cuando jugábamos las nenas, una siempre era La Mujer Maravilla y otra era la hermana menor y otra capaz la madre y otra andá a saber quién pero en algún momento del juego una u otra o todas a la vez, girábamos en nuestro lugar con los brazos extendidos.
Yo era un poco tímida en esa época (tal vez no se notaba porque era muy contestadora) y durante el recreo en la escuela no jugaba a ser La Mujer Maravilla por miedo a que me cargaran y miraba a algunas chicas que andaban girando por ahí y me acuerdo cómo cuando paraban de girar se tocaban la frente como hacía Lynda Carter (la actriz que la interpretaba) porque de esa forma ella se aseguraba de que tenía la vincha puesta!
Yo soñaba tener la misma ropa y no recuerdo que se vendiera el disfraz y si se vendía, obviamente no me lo hubieran podido comprar y cómo habré rogado o pedido o qué, que mi mamá, para que jugara, me hizo unos brazaletes con unos puños de una camisa (de una camisa a cuadros! Pero se ve que era el único retazo de tela que encontró) y con otro pedacito me hizo una vincha. Y a cada objeto le pegó una estrellita dorada hecha, no me acuerdo bien, si de papel glacé brillante o del papel dorado que cubría los cigarrillos que en esa época fumaba mi papá!
Éramos tan pobres! Pero yo salía a la calle feliz con mi disfraz a jugar a la vereda y me duró poco, obvio, era algo muy frágil pero sirvió para sentirme una verdadera Mujer Maravilla!
Vos también jugabas a ser La Mujer Maravilla? No te hacías un rodete para que cuando giraras, se te desatara el pelo?
 
Escuchá la canción otra vez a ver qué recuerdos te trae! 
Ah y por qué este post hoy? Porque hoy Lynda Carter cumple 62 años!

Y sigue siendo una hermosa mujer!

Sabor A Pobreza

Hace unos días, @SoyPecs escribió que tenía antojos de comer budín de pan. Yo le respondí que a mí me recordaba a mi infancia pobre porque prácticamente era el único postre que hacía mi mamá. Para mí no había peor cosa que un budín de pan. Sin  embargo, si no me quedaba otra o si tenía hambre, lo comía. Pero odiaba cuando le ponía pasas de uva.
Yo, igual, le ponía ganas, me gustaba que estuviera cubierto de caramelo pero el interior, por más que fuera suave y cremoso, a mí no me terminaba de convencer porque sabía que era pan desmenuzado en leche y endulzado con azúcar y esencia de vainilla.
A mí el budín de pan me trae recuerdos de mi infancia pobre, cuando a mi papá le costaba encontrar trabajo y cuando lo conseguía, no le pagaban bien y mamá tenía que juntar las monedas para comprar lo más básico. Por eso, el budín de pan me trae recuerdos no muy dulces.
Creo que alguna vez se lo mencioné a papá porque él me comentaba que cuando era chico (y su infancia fue muy muy pobre) él odiaba la sopa de ajo. En su casa se tomaba esa sopa cuando ya no había nada para cocinar y mi abuela se las tenía que ingeniar y cocinaba eso, sopa de ajo y tenían que agregarle pedazos de pan.
Y me empecé a acordar de esas comidas que hacía mami para nosotros, cuando no sobraba el dinero NUNCA, más bien, cuando no alcanzaba el dinero, o sea, casi siempre y entonces en casa se comía:
Puchero: De grande, supe que el puchero lleva chorizos, garbanzos y demás ingredientes pero los de mami eran súper sanos porque sólo tenían papas, zapallo y huesos (a veces con carne) de caracú. Nos encantaba el caracú para comerlo con pan. Qué rico. Y con el caldo se hacía sopa.
Guisos: Mami hacía unos guisos riquísimos cuando no hacía puchero y los hacía con algunos pedacitos de carne, papa, zapallo y a veces, arvejas. Me acuerdo que cuando yo visitaba a mis primos, veía que comían hamburguesas y salchichas, algo que no se comía nunca en casa y me parecía de lo más sofisticado! Por eso, una vez que vino mi prima a almorzar, me sorprendió que le dijera a mi mamá: “Tía, qué rica que es tu comida!” cuando le sirvió guiso. Para mí era de lo más común y de lo más triste!
Arroz con leche: Otro postre que hacía mami cuando no hacía budín de pan y la verdad, no, no me gusta ni ahora. Pero no por un tema de papilas gustativas, no me gusta por los recuerdos que me traen.
Cascarilla: Alguien de ustedes sabe qué es? Es lo que cubre el grano de cacao y lo que me sorprendió fue que cuando trabajaba en la bombonería, se la usaba como decoración y hasta se la consideraba como wow, qué exótico! Cada tanto mamá compraba cascarilla, que era súper más barata que el chocolate y nos hacía una bebida caliente. Y aaaaalgo de gusto a chocolate tenía pero no era lo mismo!
Sin embargo, no recuerdo que mi hermana y yo nos hayamos quejado alguna vez por lo que comíamos. Creo que si alguna vez lo hicimos, mamá nos habrá puesto en nuestro lugar retándonos de que no teníamos derecho a sentirnos disconformes con lo que comíamos porque papá trabajaba mucho para que a nosotras no nos faltara nada. 
A mí mamá jamás la pudimos correr con la culpa porque ella siempre se supo defender o defender a mi papá, así que aceptábamos lo que nos tocaba!
Con el tiempo, me fui amigando con los guisos y los pucheros. Pero si puedo no comer budín de pan o arroz con leche, mejor! 

Mami lo hacía tal cual! Fuente: http://www.queplato.com/receta/budin-de-pan

Cómo pudo haber pasado?

Este lunes volví de Argentina. Hice una visita relámpago, estuve poquitos días, los necesarios para mimar mucho a mi mamá pero no los suficientes, claro. Me hubiese gustado estar más tiempo, ver más gente y disfrutar más del bello otoño bonaerense pero no se pudo. De todas formas, estoy contenta de poder haber ido.
Sin embargo, ese poco tiempo fue intenso en cuanto a sentimientos porque saber que no tenía muchos días para estar con la familia me ponía un poco ansiosa. Entonces quería disfrutar al mango y al mismo tiempo, era como que me estresaba saber que había llegado hacía poco y dentro de poco me tenía que ir.
Esto devino en que se me hiciera un poco difícil enfrentar el momento de empacar los bolsos porque significaba que había llegado el momento de partir. Y como nunca antes, los dejé para hacer a último momento, a la noche, después de la llegada de una fiesta de cumpleaños. 
Al otro día, a la mañana, me tenía que ir entonces me levanté temprano, vi los bolsos hechos, me senté a tomar mate con mami y de repente vino a mí la imagen de mi billetera. Mi billetera… Dónde está?
No recordaba haberla visto, no recordaba haberla guardado. Me fijé en mi cartera: estaba el pasaporte (alivio!), estaba un monedero con plata argentina pero no estaba la billetera.
Deshice los bolsos dos veces, saqué cada ítem, los volví a poner en su lugar primero, a la segunda vez los hice un bollo: nada.
Mami vio que me puse nerviosa y trataba de ayudarme; prácticamente revolvimos la casa, abrimos todos los cajones, miramos bajo las camas…
Además de la desesperación, se me sumó la incredulidad: Yo puedo tener muchos defectos pero si te puedo reconocer una virtud es que es RARÍSIMO que pierda algo o me lo olvide. Si no lo tengo, lo más probable es que me lo hayan robado.
Y la cabeza me empezó a dar vueltas, buscando en mi memoria la última vez que vi / agarré la billetera, quiénes estuvieron en casa (Horrible! Sabés lo que es empezar a sospechar de gente de confianza?!) y elucubrando las teorías más disparatadas para justificar todo y a la vez, nada…
A todo esto, faltaba media hora para que me viniera a buscar el remise para llevarme al aeropuerto!
Como no quería poner nerviosa a mami que estaba preocupada, me calmé y traté de ver las cosas más objetivamente: OK, no ha habido un accidente, tengo el pasaporte, puedo viajar, tengo el dinero para pagar el remise. Lo que queda es hacer el trámite para reemplazar las tarjetas y listo. Digamos que era algo solucionable.
Como último recurso loco, llamé a Ale acá a Londres para preguntarle si no me la había olvidado allá, algo que me confirmó que no.
Nos sentamos mami y yo a tomar los últimos mates, me vino a buscar el remise, me tomé el avión, llegué a Londres a la mañana, dejé los bolsos como estaban, dormí un poco, fui a la universidad y cuando volví a la noche, Ale me preguntó si había llamado al banco para denunciar las tarjetas.
Le dije que no porque se me había ocurrido que sería una buena idea desarmar los bolsos juntos porque a veces alguien de afuera ve cosas que uno, no.
Me miró con cara de no entender mucho mi estrategia pero asintió y tomé un bolso, lo abrí e inmediatamente dijo: “ahí está”. 
Yo lo miré incrédula y miré adentro del bolso. Efectivamente, ahí estaba la billetera sobre la montaña desordenada de ropa que había dejado cuando revolvía todo. Ahí estaba la billetera, completa, con todas las tarjetas, con ningún faltante.
Quedé sin palabras. Quedé estupefacta. Es al día de hoy que no entiendo CÓMO no pude verla! Quiere decir que todo el tiempo en que revolví los bolsos y saqué sus contenidos, estaba tocando, sacando y poniendo la bendita billetera y yo sin darme cuenta!
Creo que fue por stress. O la ansiedad por tener que irme. O que los años no vienen solos?

Explicámelo!!!!

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