Familia

Se Hace Camino Al Andar

Vivir en el extranjero significa haber hecho duelo de la vida que viviste en tu país de origen y el presente se compone de recuerdos de lo que sea y de quien sea, aunque esas personas estén vivas.

Muchas veces pensaba qué me pasaría el día que perdiera a mi madre. No me lo preguntaba ni de fría ni de mala ni porque quisiera que sucediera sino porque viviendo afuera vos debés estar preparado para enfrentar esa llamada telefónica que nunca querés recibir pero sabés que vas a recibir.

Entonces pensaba que mi vida sin mi mamá sería una vida de silencios, donde no podría escuchar música porque las letras o las melodías me tocarían la tristeza a flor de piel.

Sé que es todo tan reciente que no puedo razonar nada; ni siquiera, te confieso, he podido dejar que me duela la partida de mi mamá. No he podido todavía, me recuerda a esos días posteriores a la muerte de mi papá, cuando me sentía anestesiada.

Sin embargo, el miércoles, mientras viajaba al centro, el colectivero estaba escuchando música y el poema de Machado en la voz de Serrat y Sabina me punzó el corazón y los ojos se me llenaban de lágrimas constantemente.

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;

Es la letra que necesito en estos momentos para comprender que es cierto que

Todo pasa y todo queda.

Lo que queda son los recuerdos, las sonrisas o la tristeza que te provocan y que se manifiestan en una reacción, en una palabra, en una acción, en el escribir.

Cuando el jilguero no puede cantar.
Cuando el poeta es un peregrino,
cuando de nada nos sirve rezar.
“Caminante no hay camino,
se hace camino al andar…”

Y comprender que la vida es eso, el camino que se hace al andar.

Gracias por tus palabras, por acercarte a través de las redes sociales, por las llamadas de teléfono, por tanto cariño y apoyo que quien pudo, me lo hizo acercar personalmente. Familia y amigos han sido una gran ayuda.

Al andar se hace camino
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.

Nos seguimos leyendo. Hasta la semana que viene.

Chau, Mami.

– Mami… En dos meses estoy ahí, para darte muchos besitos…

– Sí… Si Dios quiere!

Dios no quiso. Dios, el Dios en el que vos creías, no quiso que volviera  a verte, a darte abrazos, a acariciarte la cara, a darte besitos hasta que me dijeras «qué cargosa!».

No quiso que me vuelva a acurrucar en vos cada vez que mirábamos tele; que volviéramos a tomar mate y a charlar de lo mismo, siempre.

Hacen ya algunas semanas que yo venía despertándome de buen humor porque me daba cuenta de que tenía mucho para agradecer y entre esas razones estabas vos, mami. Agradecía poder llamarte todos los días (a veces hasta más de una vez – qué cargosa!) y escuchar tu voz y reírme con tus ocurrencias y contestarte las mismas preguntas que siempre me hacías.

– Quedate tranquila, querida, yo estoy bien.

Mami, a pesar de este dolor y tristeza infinita que me invade, agradezco que hayas sido mi mamá, que me hayas cuidado, que me hayas amado, que me hayas educado. Que  a pesar de que sé que secretamente no querías, con una sonrisa me desplegaste las alas y me dejaste ir lejos, a vivir la vida que me toca vivir.

Gracias, mamá.

– Saludos  a tu maridito. Saludos a los chicos que están allá, a Sergio y a Florencia.

– Bueno, les digo. Besos mami linda. Te llamo mañana. Chau.

– Chau, mi amor.

Chau mami. Tengo que repensar mi vida sin vos, de ahora en más. Pero te llevo en mí, mamá.

Ventanas A Los Recuerdos

Me pasa lo que a muchos adultos que se fueron de su casa y cada tanto vuelven a lo de sus padres: Algunos lo harán los fines de semanas, otros, como yo, cada tantos meses.
Pero no les pasa que vuelven y la casa siempre está igual? Puede que cambien los muebles, los colores pero generalmente, tu cuarto, el que tenías, está casi igual…
Está tu cama? Están tus peluches? Si hurgás por el ropero, encontrás algunas prendas que usabas cuando ibas a bailar? No hay una campera colgada desde siempre?
A mí me pasa, yo revivo mi pasado cada vez que vuelvo a casa y sobre todo cuando entro a mi cuarto. Están las dos camas, una con un cubrecama naranja (el de mi hermana) y otro con el cubrecama de Garfield (el de mi cama).
Están los estantes con las guías de los viajes que hacía por los ’90; hay algunos CDs, el escritorio de mi hermana, tal cual lo dejó con los cajones todavía llenos de sus escritos, poemas y dibujos que desde que falleció (este año harán 20 años) nunca me atreví a abrir, tocar, mirar o leer…
Y también están las ventanas, cuyos vidrios siguen TAL CUAL estuvieron en mi adolescencia: llenos de stickers! De cualquier cosa, cualquier sticker que venía a mis manos, se pegaban!
Esta última vez que fui, me detuve a mirarlos y cada uno me traía un recuerdo! Porque algunos fueron regalos, otros son de boliches o negocios que ya no existen, otros de marcas de cualquier producto, otros que comprábamos con mi hermana especialmente…
 Y acá están, te los muestro!
 Tuve que cerrar las persianas, si no, no se veía nada!! 

 A ver si a vos te hacen acordar a algo?

Me imagino cómo se te habrán revolucionado los recuerdos si tenés más de 35 años!!!
 Te pasa de revivir tu pasado cuando volvés a la casa de tus padres?

Recién Llegada

Llegué ayer!
Estuve en Argentina desde el 11 de febrero a raíz de un impulso y de ver un precio conveniente para viajar a ver a mi mamá así que tras consultarlo con Ale, armé una valijota en tiempo récord y me fui!
Pero aquí estoy nuevamente en Londres!
Volví súper contenta porque la pasé genial en Argentina!
Las razones:
– Ver a mi mamá y a mi familia, eso es obvio, claro. Pero a último momento se decidió el bautismo de una de mis sobrinitas nietitas y tuve la oportunidad de ver a mucha familia en un solo momento. Me encantó ver cómo están creciendo los hijos de mis sobrinos, ya hay cuatro primitos de casi la misma edad así que dentro de un par de años los cumpleaños van a ser parecidos a los que tenía yo de chica: primos correteando y jugando cada vez que se encontraban!
– Llovió sólo un día! En rigor, dos, el primer día, el que llegué, llovía a cántaros y luego nunca más, hasta la noche anterior a que me fuera. Zafé de los calores sofocantes que hubo en enero y los días en febrero fueron por demás agradables: Hizo calor, sí, pero no tanto y hasta hubo algún que otro día fresco y yo veía a todos con saquitos y yo no lo necesitaba!!
– Me encontré con los amigos que pude. Un solo día fui a Palermo, a la (ya legendaria, para nosotros) pizzería de Palermo donde nos encontramos siempre, nuestro punto de referencia y donde nos queda bien a todos! 
Yol, Belu, Gonz, Cinthia!
También me encontré con amigas en Quilmes, colegas y compañeras del secundario y quedaron pendientes otros reencuentros.
– Vine contenta de ver tanto cariño y amor. Vine súper hippie! Esta vez disfruté mucho del calor familiar. Por ejemplo, llené de besitos y mimos a cuanto sobrino nieto pude y me encantó ir a un almuerzo familiar donde había hijos de primos de mi madre y los niñitos, tan amorosos… No sé cómo describirlo pero adoré.
– En cuanto a lo gastronómico, comí carne todos los días, asado en familia no tuve pero eso no quiere decir que no haya  comido rico. Un día me agarró ataque de helado y llevé a mami y dos vecinas a tomarlo! Además, descubrí algo que una vez que las probé, no paré! 
Adictivas!
En resumen, fue el viaje menos programado y uno de los más felices. Ahora estoy en mi casa, tratando de sacarme la sensación de tener un yunque sobre la cabeza y de a poco, volver a acomodarme a mi medio ambiente.
Hola, qué tal? Y vos cómo estás?

La Paciente Se Impacienta

Tengo una relación rara con la medicina. En principio, siempre me tomé muy a pecho eso de no auto-medicarse. 
Durante nuestra infancia, solamente tomábamos remedios si estábamos enfermas y si las había prescripto el médico. Mamá jamás nos dio vitaminas ni aspirinas. A lo sumo, creo que un Mejoralito. Pero si estábamos enfermas, con fiebre o gripe, después de haber visitado al médico: cama, tomar el remedio recetado y a esperar a mejorar.
Mis padres tampoco se auto-medicaron nunca y claro, después cuando mi hermana sí se enfermó, obviamente que ella tomaba los remedios que le decían los médicos y desde entonces mis ganas de visitar a un médico se esfumaron, porque me parece que inconscientemente asocio «médico = enfermedad».
(La frase que dice mi mamá: «Para qué vas a ir al médico? Cuando vas, siempre te encuentran algo!» Qué pícara. Lo dice cada vez que le toca ir a ella!)
Sin embargo, cuando la escucho decir eso, me siento identificada un poco por lo que infiero que estoy teniéndoles a los médicos la misma aversión que les tiene mi mamá. Pero quisiera dejar algo en claro: yo no desconfío de la medicina ni de los profesionales sino que asumo que el problema lo tengo yo.
Primero, me cuesta reconocer que hay que ir al médico, aunque sea para un chequeo.
Segundo, si voy, ok, me hago el chequeo correspondiente y hasta hace unos años, podés creer, muy rara vez iba a buscar los resultados. Una kamikaze, realmente.
Tercero, el tiempo de espera a tener el resultado es de lo más tortuoso, así sea 20 minutos, 3 o 15 días. Es el período donde se fermentan los peores y más negativos pensamientos!
Cuarto, cuando tengo el resultado, pocas veces me lo creo e imagino que en cualquier momento me llaman por teléfono para decirme que se equivocaron, que me dieron el de otro paciente.
Está clarísimo que más que médico, necesito un psicólogo!!!!
Y vos cómo sos vos como paciente?

Feliz Año 2014!

Hola!

FELIZ AÑO NUEVO!

Ale, mi primo Sergio y yo lo pasamos en casa, cenando un poquito de aquello y lo otro, o sea, comida comprada (mini pies, mini empanadas chinas, mini tarteletas, etc) y de postre, cheesecake para Ale, lemon pie para Sergio y una manzana para mí!
Al dar las 12, salimos al balcón y a lo leeeeeejos se veían los fuegos artificiales, hacía mucho frío y llovía!
Que tengas un año fabuloso, que se te cumplan todos tus deseos y muchas gracias por estar ahí, leyendo, comentando, escribiendo!
Viste qué linda la foto del Big Ben que sacó Sergio?!?!?
Es que teníamos una ubicación privilegiada!!!!!
Felicidades!!
Cómo la pasaste vos? Brindaste? Comiste rico? Tomaste mucho? Poquito? Nada? Contame!

De Tradiciones, Halloween… Y Ese «Vestido»…

De Tradiciones
Recuerdo que en la escuela primaria se conmemoraba el Día de la Tradición, celebrando el nacimiento de José Hernández, autor del Martín Fierro. No era feriado y se hacía algún pequeño acto escolar pero para los alumnos solamente y algún que otro padre que venía pero no era ese gran despliegue actoral que se hacía para el 25 de Mayo o 9 de Julio. En 5to grado leímos el Martín Fierro por primera vez y cada uno tenía que llevar su libro y nos tocaba leer a cada uno una estrofa o dos. Siempre fui ávida lectora pero el Martín Fierro para mí era chino básico: lleno de palabras que no entendía y si querías saber qué significaba, le preguntábamos a mami, que se crió en el campo y la tenía re clara!
De Halloween
Esta «celebración» extranjera comenzó a verse en Argentina en los ’90, me parece. Tal vez en otros ambientes de colegios bilingües ya se celebraba, pero al barrio llegó cuando ya era grande. Creo que nunca vi alumnos tan felices como cuando tenían que celebrar Halloween. Primer día de clases y me preguntaban: «Miss, vamos a festejar Halloween este año también?». Yo solía alquilar un pequeño salón de fiestas que había cerca y organizaba juegos y los chicos venían disfrazados y con algo para comer o tomar. También durante la semana previa preparábamos decoraciones para el salón: monstruos, caretas, esqueletos… La pasábamos genial, me acuerdo de sus caritas y de lo contentos que se iban!
Ese «Vestido»
Para cualquier celebración de un evento importante en una familia (bautismo, bris, bar / bat mitzvah, confirmación, casamiento y otras muchas) he notado siempre que no importa la clase social o el poder económico, la gente se junta a pasarla bien y a festejar con alegría dicho acontecimiento. Todos colaboran con algo (comida, bebida, dinero, buena onda) y una forma de demostrarle a los protagonistas es asistiendo y vistiendo lo mejor que tenés o que pudiste comprar. Me imagino si sos el padre o madre de tu bebé que vas a bautizar o a hacerlo protagonista de un ritual, no vas a asistir con un pantalón sucio o una camisa manchada: por tu hijo, porque lo amás y porque te importa, vas a tratar de vestirte lo mejor posible y lo mismo harás con tu hijo. Tal vez no tengas plata para comprarte ropa pero a tu hijo seguro le harás estrenar algo o te valdrás de los medios para tenerlo lo más lindo posible, aunque sea con ropa prestada.
Todos tenemos tradiciones y costumbres y a veces un vestido es usado por más de un integrante de una familia por lo mucho que significa y estoy segura de que muchas chicas usaron el vestido de novia de la abuela o de la madre o el vestido de comunión de una nena lo usaron varias primas.
El diseño de dicho vestido o traje representa la historia familiar de la que sus integrantes seguramente estarán orgullosos y para ojos de los de afuera puede parecer una ridiculez o algo sumamente excéntrico.
El que mira de afuera tiene todo el derecho de dar su opinión. Pero cómo reaccionarían si otro de afuera también criticara sus tradiciones y costumbres?
Está mal que se le dé cabida a la música extranjerizante del imperio. Pero qué orgullo que se baile tango en Japón, USA e Inglaterra.
Está mal que se festeje Halloween, disfracemos a los niños de gauchitos y chinitas. Pero los chicos a lo mejor se quieren disfrazar de los personajes de Toy Story.
Los hombres escoceses usan falda con los colores y tramados típicos de su clan y así asisten a casamientos, funerales y alguna otra festividad. Yo no he visto nunca a nadie vestirse de gaucho para un casamiento y no digo que no suceda. Estoy segura de que muchos se han casado con trajes típicos. Y con qué orgullo los habrán portado!
No busquemos roces donde no los debe de haber. Hay que relajarse. Te gusta Halloween? No te gusta Halloween? Te parecen ridículas algunas vestimentas? Calma. Cada pueblo tiene su tradición pero eso no quiere decir que si no te gusta, que sea una ridiculez. 
Lo importante es incluir, no excluir. Y en un mundo tan globalizado ya es medio ilógico mofarse de las diferentes costumbres. Cada vez estamos más cerca unos con otros y aceptarnos es un buen puntapié inicial para lograr el entendimiento entre pueblos. No es tan utópico ni imposible.
En todas partes del mundo y en todas las culturas, qué padres no quieren celebrar a su hijo?

Adiós, Mi Gatita

Una es una adulta grande, sabe de lo inevitable, lo reflexiona, lo comprende… pero cuando sucede no podés evitar que te entristezca y que te duela.
Ayer llamé a mami y me contó que había muerto mi gatita, mi gata negra, mi hija, como la llamaba yo. 
Mamá me lo contó toda muy objetiva, yo escuchaba todo muy objetiva pero se me caían las lágrimas y no sabía cómo hablar o impostar la voz para que mamá no se diera cuenta de que estaba llorando. 
Además, estoy segura de que ella también estaba haciendo un esfuerzo sobrehumano para contármelo así, porque nos conocemos, nos sabemos bien y nunca una quiere poner mal a la otra, especialmente a tantos kilómetros de distancia porque sabemos que estamos lejos para consolarnos mutuamente. 
Chocha tenía 19 años y, como todo gato, tenía su personalidad bien definida aunque ella no era cariñosa, no le gustaba estar aúpa y con cada uno se portaba diferente: conmigo sabía que si la alzaba, se tenía que quedar un ratito, yo la agarraba fuerte y se la aguantaba. Con papá se hacía la mimosa porque sabía que era el único que le daba de comer en la boca. Con mi mamá se entendían las dos a la perfección: mamá sabía cuándo la gata quería agua o leche, carne o alimento balanceado, cuándo quería salir un rato afuera al sol o acostarse.
Era una institución: Durante los años que di clases en casa, todos mis alumnos la conocían, la querían, les fascinaba ver esta gata negra que los miraba desde lejos y se acercaba si ella tenía ganas.
Fue siempre muy sana: en abril de este año la llevé al veterinario porque su pelo largo y otrora sedoso se le había empezado a enredar y cuando le dije la edad de la gata, puso cara de «bueno, qué esperabas!» pero cuando la examinó, sorprendido me dijo: «Pero tiene todos los dientes!»
Me dijo que era la edad, que había que cepillarle el pelo bastante y luego Chocha lo despidió como ella se despedía de quienes le hacían hacer cosas contra su voluntad: Un rápido y pequeño pero intenso rasguño como souvenir.
Mamá la descubrió ayer a la mañana, aparentemente durmiendo en el piso a su lado, como lo venía haciendo últimamente. Mami la llamó y la gata no respondió. Se acercó, la tocó… y se dio cuenta. Me dijo que no la había escuchado llorar a la mañana y que estaba como echadita, como sentada.
Pensar y recordarla es revolucionar el corazón con recuerdos porque mi hermana menor todavía vivía cuando traje a la gata a casa y sentís que todo se mezcla porque te acordás de anécdotas que tienen que ver con la familia: que la gata se sentaba sobre lo que estuviera leyendo papi, que enloquecía de amor con mi tía Mema (la única persona a quien la gata miraba con otros ojos), que se te cruzaba por las piernas cuando tenía hambre, que te maullaba con enojo si veníamos tarde y la habíamos dejado sola en casa…
Y todo da paso a la desazón y a cierta desolación porque te acordás de quienes estaban y ya no están, cuando en casa éramos 4 más una gatita…
Definitivamente una mascota es un miembro más de la familia; será porque nosotros depositamos nuestros cariños y / o carencias sobre el animalito o lo adoptamos para no sentirnos solos o para sentirnos acompañados pero por el motivo que sea, el lugar que ellos ocuparon en la casa no se reemplaza fácilmente y el lugar que ocupan en nuestro corazón es definitivo e imborrable.
Te voy a extrañar pero te tengo en mi corazón, gatita. Este rasguño que me dejás no me va a cicatrizar nunca.

Recapitulando

Y aquí me ando, he vuelto, más precisamente ayer llegué a Londres después de haberme despedido de mi esposo en Miami (hace miiiiiil), él con rumbo a Londres, yo con rumbo a Buenos Aires.
Pasé unos veinte días en familia, con mucho cariño, el que dí y el que recibí y tuve la dicha de dar muchas charlas tanto en institutos de inglés como en escuelas, sobre la vida en Londres, mostrándoles a todos cómo es, cómo es todo y tratando de transmitir mi entusiasmo.
También dí un par de charlas en el profesorado donde estudié pero en vez de la vida en Londres, se trató del idioma inglés en sí, nuevas expresiones, frases, etc., todo desde el punto de vista de una teacher que vive en esta ciudad.
Me encontré con amigas y amigos cuando pude, o sea, dos días porque todo mi tiempo estuvo dedicado a mi mamá, a mimarla, a atenderla, a darle muchos besos y abrazos.

Por ejemplo, conocí a Beluuuuu, como la llamo yo, del blog Magia Escondida.

Y, número puesto, Araceli-la-eterna y Ayita del blog Regalame Algo Bonito 

Qué manera de hablar!
Finalmente aquí estoy, contenta de haber vuelto pero muy cansada, muy. 
De sólo pensar que el lunes OTRA VEZ tengo que hacer las valijas para partir para una nueva ciudad… me canso otra vez!
Pero vos me vas a  acompañar, no?
Gracias!

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