Pensar Un Corte De Pelo

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Porque yo, alguna vez, fui capaz de esto!

Tengo ganas de cortarme el pelo. Ya pedí turno en la peluquería.

Pienso el corte de pelo… Sí, las chicas “pensamos” el corte de pelo. No siempre. Porque también nos pasa que nos agarra la locura y sin pensar, nos vamos a la peluquería.

Pensar el corte de pelo, por lo menos para mí, significa no solo imaginarlo: significa mirarme al espejo y jugar con el cabello, ponerlo de tal forma que se parezca a cómo me va a quedar después de pasar por las tijeras del peluquero y probar esto en diferentes estadíos: con y sin maquillaje, de día, de noche, con la ropa que te ponés para ir a trabajar, con la ropa que usás en casa…

O sea que es todo un proceso! Todo una preparación mental, no?

Claro que tuve algún que otro momento en que fui a la peluquería y pedí cualquier cosa… y así salí! Pero no fueron muchas veces y enseguida el pelo te crece, o te volvés a teñir o aprendés la lección y no pisás más la pelu sin antes pensar todo bien!

Tengo la suerte de que el pelo me crece rápido y también la mala suerte de aburrirme con cómo lo tenga y así esté  corto o largo, rubio, colorado u oscuro, llega un momento en que me molesta y me lo veo feo o descuidado y decido, literalmente, cortar por lo sano!

Será la edad o la experiencia pero cortarme el pelo ya no me genera stress y, no sé si es porque vivo acá, me animo a cambiar cada tanto.

Veremos qué tal quedo esta semana, a la salida de la pelu.

Y vos qué tal te llevás con los cambios capilares? Los pensás o te mandás?

Contame!