Agredir Porque Sí

Todo es lindo en Londres. Bueno, a veces, no…

Hace ya un tiempo que me pasó esto tan feo que te voy a contar y que lejos de hacerme enojar, me entristeció y me dio qué pensar.

Venía una mañana del gimnasio filmándome como todas los días, haciendo lo que en Instagram se llama My Stories: Te filmás o filmás algo, hablás si querés, lo subís al sitio y después los seguidores te dejan algún mensaje y todo bien. Otra linda forma de estar comunicados en este vapuleado mundo virtual.

(Soy de la idea de que si lo usás para bien, te trae lindas satisfacciones en el mundo real!)

Venía caminando, filmándome y por al lado mío pasa, en dirección contraria, un hombre de mi edad (o menos, qué se yo!) y me pareció que había murmurado algo.

Viste ese segundo en que vos decís: “Me dijo lo que me dijo? Me dijo lo que yo creo que dijo?” y me paré y miré alrededor por si le habría estado hablando a otra persona.

Eramos él y yo sobre la larga vereda, yo parada y él alejándose.

Sí, me dí cuenta de que eso que murmuró me lo había dicho a mí, que estaba filmándome y hablando.

Sabés qué murmuró? “Stupid cow”.

“Cow”, que en inglés significa “vaca”, es uno de los peores insultos que le puedas decir a una mujer. En Argentina algunos lo usan para describir mujeres con exceso de peso, por ejemplo cuando dicen “Es una vaca” y también es horrible.

Pero acá “cow” no tiene nada que ver con el peso.

Cuando caí en lo que me había dicho, me puse mal. Me puse a llorar. Lo peor es que no lloraba de bronca sino de tristeza: Sentía que no me merecía ese insulto.

Yo estaba en la mía, no me metí con nadie ni lo filmé a él ni me lo choqué como para que se enojara.

Me sentí agredida y lo llamé a Ale y le conté y él me preguntó por qué no le contesté “wanker”, un insulto también, pero para el hombre.

Primero, ni se me ocurrió! Segundo, por más que sé de esa palabra ofensiva, no sé si es que me faltan agallas pero jamás me saldría insultar a alguien por la calle y de esa forma!

Cuando me calmé un poco, me puse a pensar en esa persona que va por la calle y por la vida insultando a otras porque sí.

Qué tiene que haber en su interior para que le surjan ganas de insultar a alguien que no conoce y que no le dio motivos para que lo haga?

Qué pasa por su cabeza o su estómago o su corazón para buscar satisfacción en el insulto?

Porque yo creo que él se sintió valorizado o reivindicado o, quizás, hasta importante por haber tenido el coraje (o las ganas, bah) de insultarme.

Lo más sorprendente es que después de que me hice todas estas preguntas, lejos de sentir bronca, me sentí tranquila.

A lo mejor suena negativo pero, sinceramente, me alegré de que a mí no me pase lo que a él: me alegré de no sentir ganas de insultar a extraños porque sí; me alegré de no estar en sus zapatos; me alegré por no estar pasando algún momento feo en mi vida para sentirme mejor tratando mal al prójimo porque a lo mejor esta persona no la está pasando bien.

Entonces, sí, me calmé y seguí con mi vida.

Tiffany & Co.
Fifth Avenue

“What I found does the most good is just to get into a taxi and go to Tiffany’s.
It calms me down right away, the quietness and the proud look of it; 
nothing very bad could happen to you there.”
(Breakfast At Tiffany’s – Truman Capote)

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