Reinventarse

Hace muchos años que no hago terapia y ando extrañando. A mí siempre me sirvió para poner objetividad, para verme desde afuera, para comprender el afuera y para sentirme más segura en general. A mí por lo menos me sirve para eso y para hablar, obviamente y para comprenderme y comprender más a los otros y entender qué me, te, nos pasa.

En fin. Los que se analizan saben de lo que hablo.

Como hace mucho que no me analizo, estoy empezando a ver que desde hace un tiempo largo vengo con ciertas ñañitas o costumbres o sensaciones que son poco bienvenidas en mi ser y en mi pensar.

Estoy teniendo problemitas de cómo encarar las cosas o por qué (o no) no encaro otras y a veces siento que no estoy pisando sobre una base sólida.

Me parece que me di cuenta hace un tiempo. Siempre me pregunté por qué a mí no me pasó como a otras personas que emigran, que sufren, que extrañan, que les cuesta adaptarse y que luego triunfan (o no y se vuelven) y que sufrieron los dolores de la lejanía.

A mí no me pasó eso y creo que es porque, primero y primordial, tuvimos el apoyo de nuestras familias. Nunca nos llenaron de culpas y nos dejaron partir. Segundo, porque Ale venía con un trabajo asegurado. Tercero, no tuvimos problemas con el idioma porque Ale sabe hablarlo y yo, al ser profesora de inglés, también.

Y acá me quiero detener. Mis primeros trabajos fueron de profesora de inglés como idioma extranjero pero después quise parar y cambiar y mirar a mi alrededor: Como nunca antes en mi vida, yo vivía rodeada de muchos estímulos, de una ciudad que te ofrece mucha información de lo que sea y vi que, al mismo tiempo, tenía tiempo hasta para tener hobbies!

Tantos años de vivir para trabajar de la mañana a la noche y seguir trabajando en casa, corrigiendo y preparando clases, que acá sentía que podía hacer otras cosas.

Además, no le encontraba estímulo enseñar inglés a extranjeros que lo necesitaban pero hasta ahí porque viviendo en el país y con lo básico, se podían comunicar y entendían todo. Y la gran mayoría seguía viviendo con gente de su comunidad, donde hablaban su lengua nativa.

Decidí salir a Londres, a conocerla desde otra óptica desde la laboral y tener más contacto con nativos. Al mismo tiempo, ahora viéndolo a la distancia, decidí dejar de trabajar por un tiempo porque no me sentía yo misma.

Supongo que mi crisis de inmigrante se dio más para adentro, fue más introspectiva. Cambiar tanto de trabajo, probando esto o aquello, dejar y retomar el trabajo, quedarme en casa, escribir, mirar tele… Todo me parecen mecanismos de defensa o de sobrellevar la lejanía o síntoma de alguna tristeza o semi depresión.

Si no trabajaba, me deprimía, a pesar de estar en contacto constante con mis padres, llamándolos todos los días, claro que ayudaba pero no tanto.

Hago tantas cosas, pruebo tantas cosas, es como si siguiera buscando algo o buscándome a mí misma, quién sabe. Yo siento que tuve que dejar de ser yo un poco, dejar un trabajo que me llenaba de felicidad, que me completaba, que me identificaba. Ahora estoy en otro rubro y remarco porque quise pero como todo el tiempo, estoy aprendiendo en esta nueva carrera, la de Recursos Humanos, siento en algunas ocasiones que no estoy cien por ciento segura de estar en el camino correcto.

Pero bueno, es lo que me toca vivir. En una pareja o matrimonio, siempre alguno tiene que ceder. A mí me tocó acompañar y por supuesto que no me arrepiento para nada pero claro que trajo sus consecuencias.

Y escribir me ayuda a enfrentarlas y aceptarlas.

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