Tomar El Té En El Ritz Paris

Una experiencia inolvidable!

Tomar el té en el Ritz París es una de las experiencias gastronómicas más espléndidas y deliciosas. Te asegurás de un menú delicadamente delicioso, en un sitio con mucha historia, estilo y elegancia!

Pasamos una tarde muy agradable con Nina y ya mismo paso a contarte y mostrarte todo!

Te recomiendo hacer click en cada foto de los collages para verlas más grandes, una por una!

En el Ritz se toman dos clases de té: al estilo británico y al estilo francés.

Cuál es la diferencia: Que mientras el té estilo británico consiste en finger sandwiches, scones y pastelería dulce, el té estilo francés consiste en pastelería dulce…

Sí! Todo, todo es dulce!

El té estilo francés, entonces, se toma, y exclusivamente, en un sector del Ritz por demás particular: Es en el salón Proust, llamado así en honor del escritor Marcel Proust.

Marcel Proust solía pasar su tiempo en la biblioteca del hotel, que es el lugar donde ahora disfrutamos del té. Allí solía inspirarse en los comensales que concurrían.

Como era una persona tímida, se quedaba en un rincón y desde ese lugar observaba a todo el mundo.

Pues nosotras muy tímidas no anduvimos!

Nos sentamos enfrentadas una a la otra y apenas nos acomodamos, sacamos nuestros teléfonos para retratar y retratarnos. Nos dimos cuenta que yo estaba sentada de manera tal que si Nina quería sacarme una foto, salía a oscuras por estar con la luz atrás.

Así que nos íbamos cambiando de asiento para sacarnos fotos!

Se nos acercó el sommelier de tés y muy cordial y ceremonioso nos dio la bienvenida y nos trajo al ratito, el menú de tés.

Decidí elegir el blend del Ritz y Nina pidió un té verde.

Reparamos en la vajilla, divina, de Limoges y diseñada especialmente.

Si te fijás bien, el dibujo de esas líneas forman dos magdalenas.

Y la azucarera!

Esto fue lo primero que nos sirvieron.

Una mini mini magdalena y el sommelier nos contó que Proust escribió sobre la magdalena y no sé qué más nos contó porque mucho no le entendí su inglés con acento francés.

Enseguida la “infusionó” con leche (o sea, le tiró un chorrito!) y fue la cantidad justa porque se absorvbó toda y la comimos con una cuchara.

Al rato, nos trajeron una baba de frutos rojos.

Nos contó que generalmente este postre se infusiona con caxaca y Nina aceptó. Le gustó, me dijo que era fuerte pero estaba bien.

Vino el té! Ahí me lo está sirviendo Nina para la foto! Bueno y para tomarlo también!

😆

No les puedo explicar lo sabroso! Era dulce por sí mismo, no hizo falta ponerle azúcar (igual nunca tomo el té con azúcar) ni leche. Es más, me olvidé de ponerle leche! Ni la pedí.

La pastelería!

Nos dijo la moza que las trajo que el bowl de arriba contenía galletitas secas para mojar en el té.

Qué!?

No, no, no, no me animé a hacerlo, por más que tuviera carte blanche!

Yo decidí ir poniendo un ejemplo de cada pastelería en el plato y comer desde ahí.

El primer paso.

El segundo.

Para cuando llegamos al tercero, casi que no dábamos más con Nina y eso que ella también tiene muy buen diente!

Pensábamos que íbamos a poder con todo pero no.

Lo único que comimos del último plato fue estas mini baguettes de chocolate.

Porque nos trajeron esta crema de nougat y mermelada.

Nos dijeron que era para acompañar las baguettes.

Cumplimos con lo esperado!

Al rato, se acercó el chef y Nina toda emocionada, me dice bajito que ella lo admira mucho (Nina está estudiando en el Cordon Bleu, mis queridos, o sea que es grossa y sabe de lo que habla!) y cuando vino a nuestra mesa, yo le pregunté si le podía sacar una foto con mi amiga que estaba muy contenta de verlo.

Accedió muy simpático y cordial el chef François Perrett.

Empecé a mirar a mi alrededor, sin ganas de querer irme y veía que en un rincón estaba el sommelier preparando blends, muy ocupado y concentrado. Me levanté para sacar unas fotos del lugar y me acerqué a él y le conté de mi curiosidad por saber que estaba haciendo.

El muy divino se dedicó a mí como si yo fuera la única persona en el mundo a quien le pudiera hablar!

Me contó la historia de la mesa donde antiguamente se guardaban los tés y los diferentes utensilios usados según la clase de té.

Me contó  también que los tés que se utilizan son de Asia y según qué época es en el año, el té que se sirve.

Qué lindo es aprender de alguien apasionado por lo que hace…

Cuando pedí la cuenta…

Te traen un libro de Marcel Proust y el ticket lo ponen en la página donde escribe sobre la magdalenta.

Y claro que sí, que lo que sobró te lo dan!

Y nos regalaron una mini latita con té, una para cada una!

La verdad es que por donde la mire, la experiencia de tomar el té en un lugar tan maravilloso como el Ritz, por su historia y por su gente, es una experiencia inolvidable!

Como inolvidable fue también el tour personalizado que tuvimos por el mismo, visitando algunos sectores, bares y hasta una habitación!

Pero eso es para el próximo post!