Entender

Creo que nunca me pasó así. De esta forma. Una especie de agotamiento mental, corporal y social.

Quién sabe si el calor inusual en Londres por tantos y tantos días seguidos tuvo que ver. Quién sabe si los cambios repentinos que se estuvieron dando en el trabajo terminaron por dejarme casi sin fuerzas. Habrá sido que todo se dio justo al volver de Argentina? Habrá tenido que ver con mi vuelta de Argentina?

Lo que puedo decir es que no estoy segura de que haya terminado de pelear esta tormenta que por momentos pensé que me estaba dejando a la deriva. Yo siento que algunas cosas se están aclarando, el cielo se está despejando y es muy posible que venga cierta calma.

Pero este proceso viene siendo largo y llegó un momento en que yo quise decir basta porque mi cerebro tiene un límite y no puede procesar tanto en tan poco tiempo. Porque lo que me pase por afuera, me lo filtra el cerebro: todo lo quiero procesar, todo lo quiero razonar, todo lo quiero entender y tengo que entender que algunas cosas no se tienen que entender. Se tienen que sobrellevar, se tienen que aguantar, se tienen que enfrentar y no tienen explicación lógica.

Cuando llegué a descifrar esto, me agoté porque me desilusioné. Por qué no lo puedo pensar todo? Por qué? La respuesta la estoy empezando a ver ahora: Porque se me puede ir la vida, la salud y la alegría en tratar de querer razonar y entender. Porque me ocupo tanto de pensar que me auto-boicoteo y no me permito hacer lo que me gusta, lo que me trae algo de paz, lo que hace que me conecte con los demás.

Entonces, sí, cuando empecé a entender esto, entendí todo.