Nada Para Hacer

Todos nos quejamos de nuestro trabajo en mayor o menor medida. Aun cuando lo disfrutemos.

Porque siempre habrá una mejor alternativa a estar trabajando, no es cierto?

Qué tremendo es cuando ves que se te acumulan papeles o carptetas o información para procesar y a la vez te llaman de acá, de allá y el teléfono no para…

Una puede llegar a tener mil brazos que nunca serán suficientes!

Ahora, qué problema cuando no tenés (casi) NADA para hacer!!

No me pasa a menudo pero la semana pasada hubo tres días seguidos que para el mediodía (a veces, antes) tenía todo terminado!

O peor: no tenía nada pendiente para hacer.

Qué hacer? Me dormía! Te juro, se me cerraban los ojos, me aburría y encima tenía que hacer de cuenta que trabajaba porque me parece poco profesional decir “No tengo nada para hacer”.

Entonces me ponía a mirar o a chequear por tercera vez, datos, tareas ya realizadas, archivos ya guardados… Algo, alguito siempre saltaba que requería que accionara pero lo hacía enseguida y otra vez al punto de partida…

Sí, amigos, tengo internet en mi compu pero estoy sentada de tal manera que mi jefa puede ver lo que esté mirando en la web.

Y no quiero que vea que estoy en la internete!

Aprovecho cuando se va y leo el diario o chequeo el blog o el teléfono…

Pero qué difícil es! Estar en el trabajo y no hacer nada y tener que disimular te agota más que estar trabajando a destajo!

No creés? Vos tenés algunos días así? Qué hacés? Contame!