Siendo Docente Aprendí

Año 2004, el último año que di clases en mi casa.

 

Fui docente desde los 16 años, todavía estaba en el secundario pero por esas cosas de algunas flexibles leyes argentinas (o ausencia de ellas) pude dar clases de inglés por un tiempo en una escuela. Después retomé a los 18 años cuando todavía no sabía qué iba a elegir como carrera. La directora de una escuela del barrio sabía que yo estudiaba inglés y me propuso trabajar en su escuela y luego una amiga de ella, directora de otra escuela, me llamó también y así se fue dando.

Nunca dejé de estudiar inglés desde los 8 cuando empecé y cuando terminé el secundario seguí estudiando pero no me decidía por ninguna carrera terciaria. A los 21 me decidí porque realmente enseñar inglés me encantaba y la pasaba muy bien y entré a estudiar la carrera del Profesorado Nacional De Inglés y ya para ese entonces estaba dando clases en mi casa a full.

Y así fue siempre hasta que a los 30 decidí empezar a dar clases en empresas y me fascinó; entonces por las mañanas daba clases en bancos u oficinas y a la tarde, en mi casa. Después agregué la Universidad de Filosofía y Letras pero mi lugar, en mi casa, donde enseñaba a niños y adolescentes jamás lo dejé.

La práctica docente a mí me enseñó muchas cosas:

  • A ser más sociable y a sonreír más.
  • A considerar importantes cada anécdota, historia o preocupación que el interlocutor te cuente.
  • A mirar a los ojos cuando te hablan o cuando dialogás.
  • A respetar los tiempos de cada niño y a tenerles mucha paciencia.
  • A aceptar que siendo adultos todavía estamos aprendiendo.
  • A no cansarme de tener paciencia y darme cuenta de que es una cuestión de práctica.
  • A cuidar mis palabras y mi tono de voz cuando hablo con un niño.
  • A que toda pregunta es importante aunque la respuesta sea lógica o bien sabida por la mayoría.
  • A sorprenderme con historias que me cuenten, como si nunca las hubiese escuchado antes.
  • A descubrir el niño interior en cada adulto.
  • A darme cuenta de qué clase de familia tiene un niño según cómo se expresa.
  • A ver más allá de un capricho o llanto.
  • A ser un poco más comprensiva con personas que puedan ser un poco negativas.
  • A ver el mundo con ojos de niño.
  • A sorprenderme por pequeñas cosas o gestos.
  • A apreciar una flor, un dibujito, un objeto de todos los días.

Y a jugar, a reír; a hacer monerías y a bailar y cantar sin que te importe lo que opinen los demás!

Feliz Día Del Maestro!