Trilogía Mendocina – Parte 3

Por qué elegimos Mendoza.

Hace dos años, enloquecida te mostré en dos posts, un documental que pasó la BBC sobre el asado en Argentina. (Parte 1 y Parte 2). Gracias a ese programa supe que existía el restaurant Siete Fuegos de Francis Mallmann y que tenían este especie de “show” gastronómico donde te sentabas a comer distintos platos preparados con diferentes formas de cocina.

Me quedó entre ceja y ceja y cuando decidimos volver a pasear por Argentina, le pedí a Ale ir a Mendoza, visitarla, sí, pero que no me quería perder de ir a Siete Fuegos.

Pues fue así, hice mi reserva desde Londres y muy contenta estaba yo en Maipú cuando el día anterior recibo un email del restaurant que, debido a que no se juntaron los 10 comensales mínimo que este tipo de servicio tiene que tener, no se iba a realizar.

Ay qué bronca! Casi que me enculo y no voy pero Ale me convenció de ir a almorzar y conocer el lugar.

Le hice caso y fuimos.

Te prevengo: preparate para las fotos y para todo lo que te pienso explicar porque me trataron como a una reina y me mostraron de todo!

Vení!

Por la ruta vos entrás a un complejo hotelero llamado The Vines que contiene este restaurant.

El hotel tiene unas comodidades increíbles y la idea original de Ale fue alojarnos allí pero espantóse cuando vio lo que costaba la noche!!!

No sé cuánto costará pero puedo llegar a tener una idea…

O no…

De todas formas, estábamos ahí por lo gastronómico y no nos lo íbamos a perder!

Agarrá el tenedor y el cuchillo y seguime!

Primero, obvio, nos trajeron el menú y elegimos una entrada y un plato principal.

Después vino la moza o mozo, no me acuerdo porque nos atendieron como tres, y nos trajeron esto.

“Cuber”: con aceite de romero y naranja quemada.

La chica no nos supo explicar de qué se trataba o por qué se llamaba así y me dijo que iba a averiguar y me decía. Se habrá olvidado porque me quedé con la intriga.

(O habrá pensado lo que pienso a veces yo cuando me preguntan algo obvio: “Googlealo!”)

Pero lo googlé y no encontré nada!!! 😀 😀 😀

Lo busqué en mi amado Larousse Gastronomique y nada!!!

También vinieron los panes… Eran perfectamente deliciosos!

Mi entrada: Gazpacho andaluz, migas crocantes, vinagre de vino tinto, hierbas frescas.

La entrada de Ale: Rosti de papa y langostinos, palta, kale a la plancha y mayonesa de ajíes.

Como sabía que no iba a tener lugar suficiente para un plato principal (y quería dejar lugar para el postre… aunque para el postre SIEMPRE hay lugar!), decidí pedirme como plato principal una entrada.

Mi “plato principal”, entonces:

Carpaccio de lomo, rúcula, queso trebolgiano, alcaparras, tomates secos.

El plato principal de Ale: Lomo envuelto en panceta, papas dominó, tomates quemados, aceite de menta y jarilla.

Y para los postres…

Para mí: Pionono de dulce de leche a la parrilla y frutillas quemadas.

Me daban ganas de llorar de lo delicioso que estaba!!!!

Para Ale: Tabletón mendocino, crema pastelera, dulce de leche, frutos rojos y helado de dulce de leche.

Qué tal? Yo vuelvo a ver las fotos y a describirte esto y me dan ganas de salir corriendo a Heathrow y pedir asilo político en Siete Fuegos!

En fin… Entonces, con nuestros estomaguitos llenos de comida y felicidad total, decidimos explorar el lugar y enfilé, sin más, hacia la cocina.

Por la hora que era, los cocineros estaban terminando de limpiar la cocina y pregunté si podía sacar fotos.

Qué me contestaron los amorosos? Que sí, obvio! Entonces me puse a charlar con uno y le conté que yo estaba ahí por el documental que había visto y que una pena que me haya perdido de la experiencia de Siete Fuegos y, muy amoroso, se ofreció a mostrarme cada sector para contarme qué se cocina y cómo, cuando se hace ese “evento”.

Porque sí es un evento. Porque cuando lográs reservar esta experiencia, hay una especie de “maestro de ceremonias” , un sommelier que te recibe y te va explicando el proceso paso a paso y con cada plato se te sirve un vino distinto y se charla y se comparte…

No sé, para mí suena como haberse muerto y llegado al paraíso!

Sebastián nos explica el paso a paso y qué se cocina en cada sector!

Primera Técnica: Pirca

El fuego está en el centro y aquí se cocinan pollos al limón y romero y un poco de ajo. Se “enjaulan” y se cocinan primero 4 horas del lado de la pechuga y luego 2 horas del lado de la espalda.

También se cocinan repollos que estuvieron sumergidos en salmuera por 6 horas y un postre, ananás enteros por 4 horas.

Segunda Técnica: Curanto

Acá se cocinan las verduras y hortalizas en el centro. Se envuelven en lienzos, se “entierran” tapándolas con cenizas para ser cocinadas por unas 4 horas.

Tercera Técnica: Infiernillo

Se hace el fuego arriba y abajo y se cocina en el medio. Generalmente se trata de un salmón a la sal, de 30 a 35 minutos. El salmón se cubre todo, todito con sal gruesa y cuando está listo, la sal que lo cubre está dura como una piedra. La rompés y adentro está el salmón divino, para nada salado, listo para que lo disfrutes!

Cuarta Técnica: La Chapa

Acá se cocina el “pan a la chapa”: masa de pan con tomate en rodajas, queso pepato y panceta. En 15 minutos está listo!

Quinta Técnica: Caldero de Hierro

Acá adentro se cocina de todo: frituras, tortas fritas, guisos, sopas, lentejas…

Sexta Técnica: Horno De Barro

Acá se cocinan las empanadas, por ejemplo, y Sebastián me pasó la receta que hacen ellos:

Se hace con carne de lomo cortada a cuchillo (Obvio! La empanada es de carne! Lo demás es pas-te-li-to).

Partes iguales de carne y de cebolla que se cocina en manteca. Por cada kilo de carne y de cebolla, 400 gramos de manteca.

Luego se agrega aceitunas, orégano, tomate y cebolla de verdeo.

Séptima Técnica: Parrilla

Acá se ven los pingos!

Acá se asa chorizo, bondiola de cerdo, ojo de bife, costilla… (Escribo esto y salivo)

En esa parrillita pequeñita, adelante de todo, es donde se asó mi postre. A un pionono de dulce de leche se lo porciona, se lo mete en la heladera. Luego lo “empanás” con azúcar, de un lado y del otro (o sea, lo cubrís con azúcar como si fuera una milanesa) y lo tirás sobre esa parrillita a las brasas un ratito, de un lado y del otro hasta que se queme el azúcar.

Y después, llorás. Porque, insisto, estaba tan delicioso que era para llorar!

Acá donde se sienta el grupo que va a degustar de este momento gastronómico increíble, que, esta vez, no nos tocó a nosotros… 🙁

Muchísimas gracias, Sebastián, por tu tiempo y dedicación!

(Yo con mi birome y libretita tomé nota de todo, mirá!)

Después exploramos el lugar.

Un living al natural, qué hermoso!

La huerta.

Los viñedos.

Volví feliz de haber experimentado algo tan agradable y tan perfecto!

Eso que pasa cuando estás en compañía de la persona con la que querés estar, comés rico y el clima y el paisaje te iluminan el alma.

Qué te pareció este lugar? O los platos? O el paisaje? O todo?

Contame!