Viajar Con La Memoria

Para muchas personas, viajar o irse de vacaciones e ir a hacer shopping o ir a caminatas o mirar el mar son sinónimos.

Porque en definitiva, lo que tienen en común todas estas actividades es que uno, a través de ellas, busca descansar, pasarla bien y tener aventuras.

Entonces, cuando volvés a tu lugar de siempre, a la rutina, añorás esos días en que todo parecía estar bien y estabas de buen humor.

A mí me pasa también, particularmente, cuando estoy trabajando y llega un momento en que la mente sola busca un poco de solaz: estás mirando la pantalla pero no, tus ojos no ven nada y tu cabeza está en otro lado, a donde la llevaron los recuerdos que vienen a vos a rescatarte de cierto trajín.

Y así…

Recuerdo ese pequeño cafe en Marsella enfrente a un museo, que no tenía nada en particular pero íbamos a la mañana por el café, las medialunas y alguna que otra torta…

Después estamos en Hawaii, cenando en ese pequeño barco en el día de mi cumpleaños, con la brisa que me despeinaba pero qué más da, era un día especial!

Pasamos por Amsterdam, una tarde cálida y sobre una calle empedrada había gente de toda edad con ropas de todos colores bailando rock and roll.

Nos veo en Tokyo, caminando por una calle repleta de gente y con lluvia finita.

Y de repente, aparecemos en Venecia, con mucho calor y descubrimos una calle casi desértica, con una plaza con fuente y un par de niños jugando a la pelota.

Cuanto frío pasamos caminando por el pequeño pueblo de Rupit en Cataluña, con la nieve todo alrededor y las posadas repletas de gente, con la luz naranja que se veía desde afuera a través de las ventanas.

Qué placentero es ver el anochecer en Benahavís mientras recorrés las calles tranquilas.

Cómo no disfrutar de la naturaleza mientras hacés trekking por un bosque de Stavenger…

Viajar, pasear, irte de vacaciones o cambiar de sitio, aunque sea cerca de donde vivís, son experiencias que debemos valorar porque solo disfrutando de esos momentos diferentes podremos luego enfrentar la rutina que tanto cansa y aliena.

Es la oportunidad de abastecer tu memoria con gratos momentos que llenarán tus ojos cuando estés buscando ver más allá de lo que ves.

Y tus ojos, qué ven cuando no ven?