El Síndrome Ekeko

El Ekeko, el dios de la Abundancia del Altiplano andino. Fuente.

Nunca lo había notado hasta que hace muchos años, llego a una clase de un curso especial que estaba haciendo y el profesor me mira y me dice: “Alicia, siempre llegás cargada con dos o tres bolsas… Siempre!”

Era verdad. Estaba haciendo ese curso en Quilmes y para llegar a ese lugar tenía que caminar toda la Peatonal Rivadavia y, a lo largo de ese trayecto, siempre paraba a mirar vidrieras y se ve que siempre algo me compraba y ahí iban a parar, a las bolsas!

Ni me acomplejé por el comentario que me hiciera el profesor y no me lo tomé a mal y se ve que desde entonces, aunque no quiera, aunque lo combata, siempre algo tengo encima, colgándome del hombro, de un brazo, de los dos o de todos a la vez!

Confieso que he tratado de limitarme porque no hay hombros o espalda que aguante y una de las formas para cortar por lo sano fue dejar de comprarme carteras. No me compro más porque, aunque me encantan las carteras lindas y grandes, cuanto más grandes, más cosas les meto adentro y más me pesa llevarlas encima.

Hace años que uso mochila mínima. Me compré una chiquita en Decathlon que uso cuando estoy de viaje para pasear por ciudades y cuando salgo a explorar por acá. Tengo otra pequeña que uso para ir al trabajo. Es negra, más elegante y de un diseño que la puedo usar tanto adelante como atrás.

Ok, si tuviera que ir a una fiesta, por ejemplo, llevo una de las chiquititas, tipo sobre, pero qué incómodas son!

Cuando estamos de viaje, como te dije, llevo una mochilita pero como sé que voy a estar sacando fotos, me cuelgo una carterita adelante con la cámara adentro. De esa cartera también suelo colgar el estuche de los anteojos de sol. Y si voy comprando cosas, saco de la mochila esas bolsas que se hacen bollito y ahí meto todo.

Y claro, después lo cargo encima mío! 🙂

De todas formas, como has visto, no puedo dejar de ser una Ekeko: Ok, tengo esa mochilita para ir al trabajo y llevar lo necesario pero como voy al gimnasio, tengo que llevarme un bolsote tipo mochilota con la ropa para cambiarme, el calzado, las toallas y cosméticos.

Ves? Es imposible no salir sin nada!

Pero he notado que no es un fenómeno único, que me pasa a mí o que le pasa a las argentinas: Acá también se cuelgan de todo y lo más usual es ver a las mujeres (la edad que sea) llevando dos carteras. Sí, dos carteras; no una cartera y una bolsa, dos carteras.

Odio llevar todo encima pero a veces no podemos escapar a ser unas Ekeko.

Vos qué tal? También sufrís del síndrome Ekeko o no? Contame!