Mamá Mechi

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Todos los padres tienen los hijos más lindos y más encantadores del mundo. Eso es así y será siempre y está bien. Después estamos los de afuera que, objetivamente, te podemos dar la razón o no.

😛

Depende, obviamente, desde qué lugar te ubicás: porque ni los que no tenemos hijos podemos ser objetivos del todo porque al “juzgar” un niño o su comportamiento también estamos poniendo sobre la balanza ideas, gustos o preferencias subjetivas.

Así que no todo es tan blanco o tan negro.

Ese gritito de alegría o esos berrinches que a ojos parentales pueden ser encantadores o apenas una demostración de fastidio para otros puede significar el disfrute o no de un momento o el comienzo de una sordera permanente.

En mi caso, tengo mucha paciencia con los niños y sé entenderlos desde su lugar por eso no me enojo cuando lloran o tienen algún berrinche. No me enojo con ellos. Me enojo y quejo de los padres esos que, totalmente indiferentes siguen con lo suyo y esperan que al hijo se le pase.

Si no educás vos a tu hijo, quién?

Bueno, pero esto viene a que me gusta ver cómo interactúan padres e hijos y los diálogos que mantienen y la docencia me ha enseñado a ver más allá de los modales o lo que puedan decir los chicos. Los chicos son el reflejo de la casa donde viven y cómo los educan (o no) y hablan reflejando cómo hablan en la casa.

El otro fin de semana estuvo Mechi en Londres y nos encontramos y también estaban sus tres hijos. Ya los conocía, ya habíamos estado jugando hace un par de años pero no se acordaban de mí pero no nos importó porque charlamos y jugamos lo mismo.

Me gustó observarlos, me gustó ver, por ejemplo, cómo hace Mechi, una mamá tan joven con tres críos en el mismo momento y lugar.

Fue un placer.

Mechi es mamá gallina: Isi, el chiquito, tenía hambre y estaba empezando a quejarse (apenitas). Estábamos en Selfridges y Mechi sabía que tenía que calentarle la comida en algún lugar porque urgía. Un niño con hambre urge!

Se acercó a un restaurante muy mono mientras me quedé con Sofi y Agus charlando.

Los amorosos del restaurant no solo le calentaron la comida sino que se la dieron en un bowl con plato, servilleta y cuchara!

Les encontré un rinconcito para sentarse e Isi empezó a lloriquear un poco porque él quería agarrar la cuchara y comer! Mechi esperó un momentito y enseguida con total calma y seriedad le dijo: “Voy a tener que darte de comer yo. No podés agarrar la cuchara, Isi”.

Isi abrió la boca y se comió todo!

Así como te cuento! Se terminó la queja, entendió que Mamá Mechi tenía razón!

Mechi es mamá pulpo: Al mismo tiempo que empuja el cochecito, se fija que los chicos la sigan, les alcanza algo de su cartera, les pide que lleven el abrigo encima y mira (y huele) si a Isi tiene que cambiarle los pañales.

Agus y Sofi tenían hambre también y pedían sushi. La cola para entrar al Yo Sushi era larga y veíamos que no íbamos a estar todo el tiempo ahí así que les dijimos que iríamos a comer a otro lado. Ellos querían sushi, nos lo recordaron hablando bien y tranquilos.

“Bueno, hoy sushi no se puede, vamos a otro lado” les dijo, con buenos y tranquilos modales, Mechi.

Y nos fuimos para otro lado! Ustedes creen que se quejaron?

Pero antes Mechi quiso ir a sacar una foto a un café en Selfridges y como Isi ya estaba dormido, le dije que fuera, que me quedaba con los chicos.

“Qué hacemos ahora?” me preguntó un poco cansado, Agus.

“Bueno,” les dije “vos leé y vos, Sofi, dibujá”.

Y me hicieron caso!!!

Así que, cuando volvió Mechi de sacar las fotos, nos fuimos a un restaurant italiano, Agus ya casi terminando el libro que se había comprado hacía un rato (Mientras Isi comía, Agus me mostró que iba por la página 50. Para cuando estábamos esperando la comida en el restaurant, iba por la página 100!)

Entre los chicos, las charlas y la pasta, se pasó el poco tiempo que tuvimos para vernos.

Espero que la próxima vez que vuelvan, sea por más tiempo!

Con estos chicos es un placer!

Vos que no tenés hijos como yo, qué te gusta observar de los chicos? Y si tenés hijos, qué te gustaría contarme que los hace encantadores?