Encontrame ESTA

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Siempre que viajé sola (estando soltera) todo lo averiguaba y reservaba yo, por lo tanto, sabía lo que había que hacer y si no sabía, preguntaba, me enteraba en el momento, pedía ayuda o no pero salía adelante y las cosas se volvían a encaminar.

Desde que viajo con Ale, no hice muchos viajes sola salvo a Barcelona y a Argentina, donde, obvio, viajar es pan comido en lo que se refiere a documentos, reservas, idioma, estc.

Ale siempre se encarga de todo lo que tenga que ver con viajes (averiguaciones, reservas, trámites) y cuando, por ejemplo, pregunto cómo va todo, por ahí me entero que ya lo hizo, que lo está por hacer pero no soy parte del proceso.

También él es quien lleva consigo los pasaportes de ambos encima. Igual, cumplo con la pregunta de rigor antes de salir de casa: “Tenés los pasaportes?”.

Entonces, claro, salir, viajar, es todo un poco más placentero para mí al tener la cabeza libre de preocupaciones.

Pues eso está mal! Porque cuando no estás al tanto de ciertos trámites, cuando viajás sola y te hacen alguna pregunta o algo no sale como lo esperado, el mundo, mi querida, se te viene abajo y vos te hundís con él.

Me pasó en este último viaje, el que hice a México.

Ale se fue antes que yo de Londres; se iba a Miami con amigos al Kiss Kruise VI. (Ya fui yo, lo disfruté, me gustó pero otro año, no, thankyouverymuch)

Antes de que se fuera le pregunté si mis “papeles” estaban en regla porque a la vuelta pasaba por Miami. Ale me dijo que estaba todo bien y se fue.

Entonces, aquí llego yo solita mi alma, pasaporte en mano, al aeropuerto de Cancún, toda contenta y lista para hacer el check-in.

La empleada de AA (que NO es Aerolíneas Argentinas sino American Airlines) me pregunta si tengo el número del ESTA, un permiso para entrar a EEUU para algunas nacionalidades.

Yo la miré incrédula y seguramente blanca como un papel y le dije que ya tenía el ESTA y que creía que estaba vigente…

La empleada me dijo que el sistema se lo estaba pidiendo.

Como no tenía NADA, ni siquiera un papel de ALGO impreso, le dije ese tipo de frases que odio: “Mi marido hizo los trámites y me dijo que estaba todo bien”.

Muy amable la señorita me dijo que podía tramitarlo nuevamente desde unas computadoras que estaban para tal fin pero que como no imprimían, que cuando obtuviera el número, que le sacara una foto así se lo mostraba a ella.

Con un agujero en el estómago y las manos heladas, me dirigí hasta el lugar, tratando ni de imaginar qué pasaría si salía todo mal; los vuelos que iba a perder; la imposibilidad que tenía para comunicarme con Ale que en ese momento estaba volando; catástrofes domésticas y laborales varias… en fin.

Con la ayuda de un empleado de AA a quien le había preguntado dónde tenía que ir, comencé el trámite.

El empleado me indicó dónde estaba el acceso directo en la pantalla y desde allí, seguí yo.

Ay! La de datos para completar! Lo peor es que me preguntaba si tenía otra nacionalidad y al decir que sí, me preguntaba qué documento tenía y su número y vencimiento.

Cómo me iba a acordar del número de pasaporte argentino si ya no es el del DNI?

Elegí la opción “número de documento”, inventé un año de vencimiento, di click a SEGUIR y etc., y cuando llego a la página final me dice que yo ya tengo un ESTA vigente por unos 30 días más y que si quería, podía pedir uno nuevo o “rescataba” el número del vigente.

Ahí me vino el alma al cuerpo y cierta cordura y me di cuenta de que había una señorita al otro lado del mostrador. Le pregunté si me podía ayudar, me dijo que sí, le mostré la pantalla y ella misma se encargó de hacer unos clicks y mostrarme el número que buscaba. Me dijo: “Es que, a veces, ellos” por los empleados de la aerolínea “no lo saben buscar en su pantalla”.

Le saqué una foto al número, le agradecí de mil amores y me fui a seguir el check-in.

Cuando lo reinicio con la empleada de antes, ella misma encontró el número y en ningún momento me lo volvió a pedir habiéndole dicho que tenía la foto del número pero sí llamó a un compañero para preguntarle cómo llenaba algunos casilleros que le aparecían en la pantalla…

Todo siguió su curso y me fui, toda agitada, transpirada pero más tranquila, a tomarme un té.

Toda esa malasangre que me hice fue absolutamente inútil!

Pero qué tipo de entrenamiento tienen estos empleados? Cómo puede ser que no sepan buscar o reconocer información vital!!!

Y sí, una nota baja para mí también porque si yo estuviera al tanto de cómo se tramita esto o lo que sea, hubiese tenido la autoridad suficiente para confirmarle a la empleada que ella misma buscara el número del ESTA que debe aparecer cuando salen mis datos personales.

Así que espero que nunca más tenga que usar alguna frase empezando con “Pero mi marido me dijo / se encarga de eso”.