La Tabla Y La Tapa Del Inodoro

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Y cómo dejó la tabla? Exacto.

It is a truth universally acknowledged que un hombre, viva solo o en pareja, dejará la tabla del inodoro sin bajar luego de haber concluido sus menesteres urinarios.

No hay forma de que hagan lo contrario porque no entienden por qué habría de bajarla si no hay menester número dos a seguir.

Tantas veces nos hemos levantado a la noche a oscuras y a tientas, nos disponemos a hacer lo nuestro y caemos con mal calculada fuerza más abajo de lo que esperábamos porque la tabla no está en su lugar y, como bonus, nos helamos las cachas al shockeante contacto con la cerámica fría!

Sinceramente, no entiendo qué puede costar bajar la tabla! Cuesta el mismo esfuerzo y cantidad de segundos que levantarla!

Por qué?

Las madres, acaso, no les enseñan a sus hijitos varones a hacerlo? No digo los padres porque están ellos de ejemplo, pero, vamos, madres, que se les haga un acto reflejo!

Pero antes de que se me señale como injusta, paso a revelarte, querido lector hombre, que las chicas también tenemos cierto comportamiento en el baño pero no solo con la tabla sino con la tapa.

Si entro a un baño público, desconfío al ver la tapa baja. Qué hubiste de ocultar, mujer-que-entraste-antes-que-yo? Si hay otro cubículo disponible, entonces voy a ese y al primero lo descarto.

Mujer querida, qué te pasa con la puntería que hay tanto salpicón? Y si dejás evidencia, qué cuesta secar todo con papel?

Hoy en día existen los fabulosos alcohol en gel que podés llevar a todos lados, ponés un poquito en un pedacito de papel y te higienizás la tabla sin problemas!

Sé que es difícil embocar cuando una está a medio suspender sobre el inodoro. El miedo a contagiarse vaya a saber qué nos obliga a tomar esa posición. Literalmente.

Pero una vez le pregunté a un médico qué se podía contagiar una al sentarse sobre la tabla de un baño público. Me miró con cara de nada y me respondió ídem.

Así que me quedé más tranquila. De todas formas, no digo que es un placer ir a los baños públicos de aquí pero sí, se puede decir que es un placer: Recuerdo cómo, recién llegada, me sorprendía encontrar los baños limpios/ prolijos donde fuera que me encontrara: en un restaurant, en un parque, en la calle, en las estaciones de tren o de servicio, en los shoppings…

Por eso cuando la vejiga llama, a pesar de la urgencia, voy tranquila. Pero eso sí, si lo tengo a mano, paso el gel con papel primero. Si no, un poquito de jabón líquido y papel. Si no, papel, me suspendo y me rindo.