Tesoros De Kate

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Amo las latas!

Cuando Jonathan decidió que era momento de que Kate viviera en un geriátrico para estar mejor y constantemente cuidada, comenzó una etapa un tanto difícil de transitar y no por eso menos incómoda: Kate está con nosotros, está en un geriátrico, está cuidada, hay días en que está contenta y otros en que está triste; conoce, recuerda, habla bien… pero tiene 94 años, está frágil y hay que enfrentar el presente y prepararse para el futuro.

Uno a veces no quisiera pensar en eso pero tener que vivir esta realidad te hace ver con crudeza que algunas cosas que usualmente se arreglan o acomodan cuando alguien no está, se tienen que hacer mientras la persona está. Y es muy duro.

El ejemplo más claro es que la casa de Kate se tiene que poner para alquiler y eso significa vaciarla: vaciarla de sus contenidos pero también de su razón de ser y de su historia.

El proceso no está siendo nada fácil para Jonathan, quien encuentra esta tarea demasiado difícil de sobrellevar. Él es el único de la familia a cargo de Kate que no ha tenido hijos por lo cual también es su único heredero y el único que toma decisiones por ella.

Fui a ayudarlo un par de veces y la semana que viene iré otra vez. Voy porque él me pide si por favor puedo ayudarlo, él solo no puede hacerlo por todo lo que representa para él y le cuesta mucho. Me dijo, cuando fui la primera vez, que es más fácil si lo ayudo porque así no se distrae con cada pequeño papel, foto u objeto que encuentra y también le ayuda a ver todo con más objetividad.

También me dijo que estaba invitada a quedarme con algunos objetos a lo cual me rehusé y le dije que yo iba a ayudarlo pero que de ninguna manera lo iba a hacer para quedarme con algo de Kate.

Le costó convencerme con sus argumentos de que Kate estaría más que contenta con que yo me quedara con algo porque sabría que lo iba a cuidar y que lo iba a valorar y que él también estaba seguro de que será así.

Yo le dije que no, que iría solamente para ayudarlo porque me haría sentir incómoda llevarme algo pero tanto, tanto insistió Jonathan que le propuse que él pusiera aparte algunas cosas y yo elegiría de ahí.

No me gustaba la idea de estar dando vueltas por la casa señalando con el dedo cosas que no eran mías.

Así que en esas dos oportunidades que fui y de ayudarlo a poner algo de orden, además de recibir como oferta de regalo el piano de Kate (el cual tuve que rechazar muy a mi pesar porque dónde corno lo pongo en casa y… además no sé tocar piano!!!) me elegí unos objetos tan bonitos! Tan Kate, tan clásicos!

Me gustaron tanto que te los muestro ya mismo!

Ok, en la foto de portada te mostré esas latas vintage preciosas! La de las galletitas de manteca Walkers es gigante! Me encantó también la de al lado, con esas imágenes de gente bailando el vals, no sé por qué creo que es en algún palacio vienés. La lata verde con gente patinando sobre hielo contenía café y eso mismo puse yo ahí también y la roja y dorada no sé de qué era y todavía no le dí uso.

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Adoré esta jarrita lechera, el tamaño perfecto y con motivos japoneses.

Después Jonathan me mostró esto:

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Y yo no tenía idea de qué era!

Me dijo que esa telita con esas pelotitas para hacer peso se usaba antiguamente para tapar recipientes que no tuvieran tapa.

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Así, ves.

Me los traje porque sentí que me traía unas piezas de museo! Y lo más gracioso es que viendo hoy un episodio de Downton Abbey, veo a Mrs Partmore tapar una lechera parecida con esa telita con pelotitas!

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Esas piezas son tan bonitas!

El recipiente del extremo izquierdo es una cerámica que en la base dice que fue pintado a mano en Portugal y tiene un número de serie. La tacita preciosa de al lado es de tamaño de un café expreso del siglo XVIII, de porcelana hecha en Gran Bretaña. Me parecieron muy tiernos los apoya saquitos de té con forma de tetera y con esos dibujos!

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Bellísimas!

El platito y taza de la izquierda es de porcelana Royal Albert y la de la derecha, de Copeland, Inglaterra.

Y por último, esto.

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Esto!?!

Me causó tanta gracia cuando Jonathan me mostró para qué se usaba!

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Para hacer huevos pochés, podés creer!

Se pone agua a hervir y ponés un huevo en cada cuenquito y dejás que se hagan!

Sinceramente, no sé si alguna vez lo usaré pero me lo traje porque me pareció divertido y original y, como te decía más arriba, como si hubiese traído una pieza de museo.

Qué te parecieron estos objetos? No son bonitos? Me vine contenta porque los miro una y otra vez y sí, realmente los valoro mucho y disfruto de ellos. Verdaderamente, me traen alegría.

(A propósito, te cuento que le expliqué a Kate que, por internet, muchas personas me han contado que les gusta saber de ella y que le mandan sus saludos y  y se super alegró! Si hubiesen visto su carita de contenta!)