“Viajar Me Tiene Harta”

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Siempre me gustó escribir y siempre que viajé, escribí. De adolescente, le escribía cartas a mis amigas contándoles mis (oh fantásticas!) vacaciones en Olavarría.

De grande, escribí en mi diario y postales y luego emails a mis padres.

Desde hace un tiempo, estoy acá en el blog.

Viajar y escribir para mí siempre fueron de la mano y si te fijás en mis primeras crónicas en este blog, era todo texto y una sola (sí, una sola!) foto publicada.

Con la cuestión de que el blog se hiciera más público, comencé a agregar fotos para hacer más vívidos mis relatos.

Tengo la dicha de que no me cuesta escribir (y espero que sea así siempre!) y no tengo el síndrome de hoja / pantalla en blanco. Me siento y escribo.

Pero últimamente el tema lo tengo con el viajar. Viajar siempre me gustó pero, aunque te parezca raro, viajar a mí me gusta para poder escribir. Amaría la posibilidad de un largo viaje en tren para ir escribiendo crónicas. Amaría una tarde de café para escribir con lapicera sobre papel, mis impresiones del momento.

Y maldigo tener que lidiar con tanta tecnología!

Porque la tecnología saca magia y lo siento así porque soy de la prehistoria, aprendí a leer y escribir de forma orgánica, diría yo. Hoy es todo teclado y pantalla y, si bien con este medio tenés muchas ventajas, también está la desventaja de que con una foto sacada y compartida en el momento, ya está. Y no necesitás más palabras.

Y extraño la palabra escrita!

Por eso me niego a habilitar mi teléfono cada vez que estoy en el exterior porque si no, estaría todo el tiempo compartiendo fotos en vez de guardarlas para describirlas luego o para ilustrar un punto.

Se viene otro viaje prontamente y estoy decidida a escribir todo sobre papel en la medida de lo posible para luego verterlo aquí, sobre la pantalla. Quiero volver a lo básico. Quiero volver a las raíces del relato.

Quiero volver al origen de todo y ver si realmente estoy equivocada. O no.