“Le Falta Hablar!”

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Sofía, la “hija” que tiene ahora mi amiga Miriam.

Mi vida me encuentra en estos momentos sin mascota y quiero que sea así aunque me muera de ganas de tener un gatito. No quiero tener uno porque sé que lo extrañaría horrores si viajara y no podría estar tranquila sabiendo que está solo.

En realidad, no estaría solo porque si no tenés amigos que te lo puedan cuidar, podés contratar a alguien para que venga todos los días un par de horas a darle de comer, a que le juegue un poquito y listo.

Pero de todas formas, no quiero. Extrañaría.

Claro que como alguna vez conté, he tenido mascotas; la última, mi gata Chocha y mi muy recordado perro Bigote. Como conté en esa oportunidad, Bigote tenía su personalidad y era muy inteligente.

Pero qué significa “inteligente” en un animal? Una vez, en primer año, escribí una composición o algo y puse “ese animal inteligente” refiriéndome a una lechuza y la profesora de Castellano me lo tachó, diciendo que un animal no es inteligente, “sólo los seres humanos son inteligentes” y yo le quería decir que era una personificación pero bueh, tenía trece años. Me callé.

(Voy a decir algo que decimos las viejas: “Trece años de aquella época”) 😆

La cuestión es que hoy, por ser el Día del Animal, recordaba a la perrita de mi amiga de toda la vida, Miriam. La perra de su infancia se llamaba Mausi, una perra chiquita, color té con leche, más mala y loca que ella sola!

Gruñía, tenía un carácter horrible pero era “la nena” como la llamaban todos y era, a mi entender, muy inteligente. Sabía cuándo la iban a sacar a pasear, si subíamos al auto, ella iba  adelante y también tomaba helado en su propio vasito a nuestra par.

Ya casi ni me acuerdo de las cosas de las que se daba cuenta y lo viva que era y siempre estaba en el aire la frase de rigor que se escucha en estos casos: “Le falta hablar porque entiende todo!”

Mi gata era súper antipática pero tenía actitudes que te hacían decir “Esta gata piensa!” porque sabía qué vueltas dar para lograr su cometido, sobre todo con mi papá que la malcrió tanto al punto de darle de comer en la boca todos los días!

Seguramente todos tenemos en la memoria el recuerdo de algún animalito nuestro o de algún familiar, que era muy inteligente y, me parece, no estamos pensando solo en perros o gatos, no?

Vos tenés alguna anécdota de un animalito al que sólo le faltaba hablar?

Contame!

 Y Feliz Día del Animal!