Lady Dinah’s Cat Emporium

En febrero de este año, yo estaba en Argentina y hasta allí llegó la noticia de que en Londres se había abierto un “cats’ café”, o sea, un lugar donde vas a tomar o comer algo y tenés gatitos sueltos  a tu alrededor.
A pesar de mi un-poco-negativa experiencia en el café gatito de Seoul, y porque amo los gatos, quise ir de todas formas; busqué el website, me fijé que se podía reservar por internet y eso intenté hacer… y no había lugar! 
Estaba todo “tomado”, a la tarde o a la noche, todo reservado menos el día 3 de mayo a las 19.45! Así que elegí ese slot y me lo anoté, porque debía esperar 3 meses para mi cita gatuna. De locos!
El tiempo pasó y el 3 de mayo llegó finalmente y partimos para el lugar.
Lady Dinah’s se encuentra en Shoreditch, muy cerca de la estación de Overground, así que es muy fácil llegar.
El local tiene ventana a la calle y podés llegar a ver a algún gatito gratuitamente.
Pero no bien entrás, entrás a una especie de barra de café: Ves platos, tazas y hay dos chicos detrás de un mostrador que te piden la reserva.
Después esperás un poquito detrás de una puerta.
 
Te cobran £5 de entrada, aparte de lo que vos consumas adentro.
Luego te hacen pasar a un cuartito donde una chica a toda velocidad te explica que:
– Debés lavarte las manos en unas piletas que están ahí mismo.
– Podés tocar los gatitos y acariciarlos y jugar con ellos.
– No podés alzarlos.

– Podés sacarles fotos pero sin flash.

– No podés darles de comer NADA  de lo que vos comas.
– Los gatitos comen SOLAMENTE lo que ellos les dan.
O sea, no es como el de Seoul que vos comprabas comida para darles de comer.
Una vez que nos lavamos las manos, nos hicieron pasar al tea room que da a la calle. 
Había unos chicos tomando el té y un solo gatito.
Con los ojos cerrados, una mancha negra sobre la camita!!
Es que supusimos que porque estaba anocheciendo, no había mucha gente.
Pero después vimos que esos chicos bajaban a una especie de sótano y ahí sí, había más gente y más gatitos.

Sobre el descanso de la escalera, muy pancho él…

Eh… más gatitos?

Abajo estaba todo muy mononamente decorado, con sillas y mesas eclécticas.
Había un mueble con juegos para gatos.
Lo que notamos es que los gatos, sí, son pocos y nos ignoraban a TODOS y no se acercaban. 
Nos sentamos a una mesa y mientras mirábamos qué íbamos a pedir, una chica del local vino y se puso a animar un poco los gatos. 
Fue muy gracioso: Tomó un papel muy largo, lo arrastraba por el piso y los gatitos se paseaban así mientras mordían el papel hasta que lo cortaban.
Se ve que ya conocen este truco y les encanta!
Después de eso, los gatos se despertaron un poco y todos los que estábamos ahí nos animamos a acercarnos a ellos.
Por las dudas, no los toqué mucho y traté de no acariciarlos aunque son muy pacíficos.
Para la foto, todo bien!
Sin embargo, notaba que los gatos se querían ir. Cada tanto se iban a mirar y a rasguñar una puerta que decía “staff only”. De ahí salían las chicas con algún gato y por ahí se iban llevando otro. Se ve que los gatitos duermen ahí.
Más tarde, la misma chica de antes, volvió, nos habló de los gatitos mientras les daba algo rico para comer y si querías, te daba unos pedacitos a vos para que le dieras. Obvio, rememorando mi experiencia anterior, no me animé…
Como decía Ale, son sólo cuatro gatos locos!
Finalmente pedimos un café y una Coca Light porque no teníamos hambre pero los precios son normales.
 
Unas chicas al lado nuestro estaban a full con un cream tea!
Estuvimos un poco más de hora y media y no sé si es que ya no era novedad o yo fui con reparos o había pocos gatos o… no sé, la pasamos bien pero tampoco nos divertimos como en el de Seoul porque, tomando otra frase de Ale: “En el de Seoul te llovían gatos” y es porque allí vos les podías dar de comer.

 Y los gatos (te) aman si comen. 

Así de interesados son ellos y así los queremos igual!

Aunque sepan cuándo les vas a sacar una foto y den vuelta la cara en ese momento!!!