St Christopher’s Place

Cuántas personas por día pasarán por Oxford Street? No hay día en que esté vacía o con poca gente y para esta época del año pareciera que el tráfico humano se acrecienta cada día más hasta llegar a diciembre cuando (yo creo que, literalmente) TODO EL MUNDO  pasa por esta calle para hacer sus compras!
Sin embargo, cuando uno está caminando por allí suele pasar de largo un pequeño pasillo entre dos negocios, un pasillo que esconde un pequeño oasis para hacer un shopping tranquilo y original.
Creo que los dueños de los locales o los responsables del lugar se habían percatado de ello y decidieron colocar una estatua para marcar el lugar.
Ahí arriba! Quién mira para arriba cuando mira las vidrieras!?
Entonces hace poco, caminando por Oxford Street descubro esto:
Colocaron este reloj mono con señalización apuntando al pasillo.
Así y todo, comprobé que la gente seguía de largo igual! Y el otro día, cuando anduve por allí, decidí experimentar algo: me puse a sacarle fotos al reloj y la gente que pasaba miraba. Algunos al verme, se percataron de este adorno y se paraban y sacaban fotos también. Lo mismo ocurría cuando apuntaba para arriba con la cámara para sacarle a la estatua.
Cuando comencé a sacarle fotos al pasillo, muchos que venían caminando para seguir de largo, se detenían y miraban a ver qué había allí. 
Es que no es tan fácil darse cuenta!
Y ya que estaba, decidí entrar yo también para mostrarte qué lindo es este lugar!
En el siglo XVIII este lugar era un asentamiento de gente muy pobre. En el siglo siguiente, la zona fue mejorada un poco al haberse construido viviendas para gente humilde y comenzaron a aparecer los primeros vendedores. También era un lugar donde se juntaban muchos anarquistas. 
Para cuando Oxford Street, en el siglo XX, se convirtió en una zona de mucha importancia por la actividad comercial, St Christopher’s Place se deterioró mucho hasta que se decidió relanzarlo y la zona se volvió original y un lugar tranquilo para comprar, comer algo rico o tomar algo refrescante.
En rigor, podés entrar a St Christopher’s Place por dos lados. Una, desde Oxford Street. Entrás por una callecita finita llamada Gees Court.
Ves estos negocios, por ejemplo.
Y cuando llegás a una plaza, ahí empieza St Christopher’s Place.
En la plaza se concentran unos cuantos restaurantes y, a pesar del fresquete (todavía no es frío), mucha gente come afuera igual.
 Encontrás esta fuente de agua muy original.
Hay restaurants pero si querés comer un sandwich, hay bancos afuera para sentarte.
Si andás con ganas de ir al baño, bajás las escaleras de aquí. Es la entrada a un baño público.
Con este adorno, la elefantita Ella May.
En la esquina, un lindo pub.
St Christopher’s Place es una cuadra de largo en realidad, y te muestro los negocios que más me gustaron. La mayoría son pequeños y cada uno tiene su estilo.
 Este es un negocio que vende caramelos tradicionales.

La vidriera.

 Una galería de arte.

 Un negocio de decoración.
Una juguetería de juguetes monos y caros, obvio. 

Un negocio de papelería para beneplácito de Seel.

Pero a mí me encantan las cajas!

 Entre tanto negocio también encontrás oficinas.

Más restaurants. Este francés lo recomiendo. No es muy caro y se come bien.

Y llegás hasta el otro extremo, que es la calle Wigmore Street, donde, oh!, en la esquina, encontrás otro pub!


 
El pub.

 
Que también es restaurant.

Y ahí ves la entrada o salida, dependiendo de cómo lo recorriste!

Así que ya saben, si vienen para Londres, se dan una vuelta por acá, no se imaginan qué tranquilidad que van a encontrar si quieren parar un poquito de tanto shopping enloquecedor y de vidrieras gigantes! Lo van a disfrutar!