Seoul Día 2

Adoro Seoul! Me siento muy cómoda en esta ciudad moderna con linda gente magra que viste muy bien, que sabe combinar colores, que son respetuosos, tranquilos y muy buena onda! Me gusta esta colorida ciudad tan tradicional y tan moderna.

Nuestro segundo día comenzó temprano. A las 9 am quedamos en encontrarnos con Mr Lee, un guía de turismo voluntario que se puede reservar por internet a través de la página web de la Secretaría de Turismo. La idea es que un nativo te muestre su ciudad a cambio de que vos te hagas cargo de sus gastos, por ejemplo, de la comida, del viaje, de las entradas a lugares donde vos desees ir. 
Porque es un servicio que no se cobra y por el que tampoco se aceptan propinas. Es todo un tema la propina en Korea: no se acepta para nada e incluso puede llegar a ofender a quien vos se la estés ofreciendo. 
Pues entonces, después de desayunar en un muy americano CNN Cafe, nos encontramos con el simpático guía a quien inmediatamente, no sé por qué, lo apodé “José“. Obviamente que yo a él no lo llamaba así, pero tengo a veces esa manía de cambiarles los nombres (privadamente) a las personas cuando me recuerdan a otra pero en este caso, no sé por qué para mí Mr Lee era José.

Así nos esperaba! Qué agradable!
Nos costaba entender a Mr Lee porque su inglés era muy básico y además tenía un fuerte acento. Tuve que desplegar todas mis estrategias de teacher para parafrasear preguntas, transmitir mensajes con palabras claves, utilizar gestos para ilustrar o describir cosas, etc. Así y todo… NOS COSTÓ! Y A LOS TRES!
Pero tanto Ale, Mr Lee y yo le pusimos onda a nuestro día a pesar de la barrera idiomática y a pesar de que José se nos escapaba!
Con esto quiero decir que no puedo entender qué concepto tiene Mr Lee de un turista o, en rigor, de para qué está un guía de turismo. Él nos preguntó qué queríamos hacer y nosotros le dijimos que queríamos visitar el Palacio Gyeongbokgung (que lo pueda escribir no significa que lo pueda pronunciar!).
Entonces él dijo que como teníamos tiempo, podíamos hacer primero un “tour” por el área o barrio donde se encuentra el palacio para luego empalmar con un tour en inglés y gratuito que se ofrece en el palacio mismo. 
Nos pareció muy sensata su oferta y nos tomamos el subte hasta la estación Euljiro 1-ga. Bajamos y noté enseguida que mientras yo me preparaba para tomar fotos de la hermosa estación, José estaba a varios metros de distancia, caminando como poseído, subiendo las escaleras a igual velocidad, sacándonos varios cuerpos de ventaja!
A la salida de la estación Euljiro 1-ga.
No podíamos alcanzarlo! Le pedí a Ale que le dijera que me esperara un ratito. 
Se detuvo y nos explicó que ahí estaba la vieja Municipalidad.
La vieja Municipalidad que ahora es una biblioteca.
Y que ahí al lado, estaba la nueva y muy moderna Municipalidad.
La nueva y muy moderna Municipalidad con José aprestándose a tomar carrera.
No había forma de caminar a su ritmo! 
Yo miraba fascinada a los edificios  tan gigantes y tan flamantes!
Sacaba fotos como podía de lo que podía…
Y “José” por allá adelante! Parece cerca? Es porque saqué la foto con zoom!
En cada esquina, antes de cruzar la calle, él nos esperaba haciéndonos señas con sus manitas enguantadas. Nos decía en cada instancia que, luego, después de visitar el Palacio y los demás pequeños palacios que hay a su alrededor, volveríamos a este lugar a hacer un tour a pie.
Pero si teníamos tiempo de caminar y disfrutar lo que veíamos antes de llegar…! Pero no había caso! Él estaba apurado lo mismo!
Me perdí de ver en detalle y leer unas fotos gigantes sobre historia coreana.
Ale me dijo que pudo leer algo muy por arriba y se trataba de una muestra que agradecía a los muchos países que asistieron a Corea en algún momento de su historia PERO CÓMO SABER CUÁL SI DEBÍAMOS CORRER TRAS JOSÉ PARA NO PERDERLO DE VISTA!
Así y todo, Mr Lee nos cayó simpático desde el primer momento pero ya nos decíamos con Ale que si el día iba a ser así, lamentablemente no íbamos a volver a llamarlo porque esta no es la manera en que nos gusta pasear: corriendo tras una persona por temor a perderla, jadeando cuando lo alcanzamos y retrasándonos cien metros por cada foto que sacábamos!!!
Pasamos como un rayo por la Plaza Gwanghwamun donde hay una estatua gigante del rey Sejong, inventor del idioma coreano.
 El rey Sejong.
Esperanos, Joséeeeeeee!!!!!
 La entrada Gwanghwamun.
 
Soldados.
 Detalle a la entrada.
Cuando a los pocos minutos llegamos al Templo, Mr Lee nos ayudó a sacar las entradas y él nos dijo que él no pagaba por ser jubilado. 
Luego fuimos a chequear que el tour en inglés empezara a las 11 y cuando nos confirmaron afirmativamente, estuvimos hablando (a los tumbos) de esto y aquello. Me preguntaba sobre el Eurostar, sobre Buenos Aires pero mucho mucho no podíamos dialogar porque yo le explicaba algunas cosas con lenguaje sencillo pero igual él no entendía. O si entendía, él agregaba algo que yo no comprendía! Tal vez una palabra suelta me ayudaba a darme cuenta de lo que estaba diciendo. A veces no.
Ale se había ido al baño y Mr Lee me contó que hay cambios de guardia y me dio un folleto. Yo, sin leerlo, le dije “Oh! What time is the Changing of the Guard?” y no sé a qué sonará “changing” en coreano porque José se empezó a reír como se ríe un niño cuando escucha una palabra que no se debe decir.
Miré el folleto y decía “The Gate Guard Change” así que por ahí “changing” suena a alguna palabrita pícara. Si no, no me explico cómo Mr Lee se reía de esa forma!
Se hizo las 11 am y vino una guía que hablaba perfecto inglés pero por momentos el acento se había presente y me perdía, no sabía qué estaba diciendo, menos mal que algo había leído antes! Mr Lee nos dijo que nos esperaría afuera del Folk Museum una vez que terminara el tour que llevaría una hora, según estimó.
La guía.
Heungnyemun.
Detalles del exterior de Geunjeongjeon.
Detalles del interior.
Nos mostraba la guía que las gárgolas coreanas son un tanto graciosas en apariencia. Hay muchas con apariencia de diferentes animales y las que se destacan son los haetae, unas criaturas que se parecen a los leones.
Creo que este es uno, no estoy segura.
A mí me gustó este porque más que tigre, parece un gato.
Estos tantos y preciosos palacios fueron construidos hace más de 600 años, en 1395 están distribuidos en una superficie de 5.4 millones de pies cuadrados (puede ser que sean 1645.92 kilómetros cuadrados????).
Gangnyeongjeon.
Gyeonghoeru.
Este hermoso complejo de palacios tiene una triste historia ya que tras la invasión de Japón, el complejo en sí se quemó en su totalidad, en el año 1592 y por los siguientes 276 años el palacio fue abandonado hasta que fue reconstruido en 1867, con 500 edificios y constaba de un Patio Exterior, oficinas para el rey y sus oficiales de estado y un Patio Interno que incluía las residencias de la familia real y los jardines. También estaba la residencia de la reina y la del príncipe heredero.
La habitación este del palacio de la reina.
Vista desde el interior.
Como Gyeongbokgung era un símbolo de la sobería nacional, fue demolido durante la ocupación de Japón y en 1911, la tierra que ocupaba fue transferida al gobierno de ese país. En 1915, 90% de los edificios que había fueron demolidos. 
La reconstrucción del palacio comenzó en 1990 y sigue vigente desde entonces. Se removieron los edificios gubernamentales que habían sido construido por los japoneses y se completaron el Patio Interno y la residencia del príncipe heredero, entre otros.

Tótems de varias zonas de Corea.
Amigos, esto es un resumen apretadísimo de lo mucho que nos contó la guía y de lo muchos y tantos palacios y edificios que visitamos, de los cuales les ofrezco las fotos y si quisieran saber más, pueden consultar por su cuenta. El post se haría muy largo!
Lo que sí me hizo aprender fue la sufrida historia de Corea del Sur, país que fue invadido tantas veces por los japoneses que lo veían como peldaño para invadir China y que finalmente proclamó su independencia como República de Corea en 1945. 
Cuando terminamos el tour, fuimos al encuentro de Mr Lee y lo invitamos a comer. Le dijimos que él eligiera y nos llevó a un lugar cercano, saliendo del complejo del palacio al cual podíamos volver mostrando nuestro ticket.
Fuimos ahí nomás donde se notaba que era un barrio bastante posh.
Aquí, a punto de almorzar con Mr Lee.
Mientras comíamos, nos mostró foto de su familia, sus hijos casados y sus 6 nietos. Nos explicaba todo lo que comíamos y lo pasamos muy bien. A pesar de que nos costaba entendernos, José es muy simpático y agradable.
Después de almorzar, volvimos al palacio y recorrimos el Folk Museum mientras Mr Lee nos esperaba sentado en el hall.

El Folk Museum detrás.

Cuando nos volvimos a encontrar fue justo a tiempo para ver el cambio de guardia. Hay dos en el día, a la 1pm y a las 3pm. Nosotros vimos este último.

El cambio de guardia.

La ceremonia se iba explicando en coreano y en inglés.

Después de ver esto, con Ale decidimos que ya era suficiente y le dijimos a José que queríamos hacer el “tour”. Muy bien. Lo seguimos y en vez de enfilar para donde habíamos pasado antes a las corridas, se metió en una estación de subte y nos llevó para otro lado!
Resignados ya, lo seguimos y nos dejamos en sus manos!!!

Fuimos a una calle llamada  Insadong, que es famosa por la venta de souvernirs y regalos varios (hay tantas pavadas que te querés traer!!) y también hay muchas galerías que venden productos originales y únicos.

Galerías de artes y regalos originales.

Los demás negocios vendiendo los souvenirs y regalos varios.

Si seré Tita Baratita! Enloquezco con este tipo de shopping, podés creer! El de chucherías y bolsitos y sombreros y recuerdos y encima casi que ni compro para mí sino para regalar!

Ale se compró en un lugar de arte (él sí tiene clase!) unas frases escritas en coreano y enmarcadas en un papel hermoso para colgar de la pared.

José veía que nosotros estábamos mirando bastante y nos propuso que nosotros compráramos tranquilos que él se iba a un restaurant cercano aclarando que no se iba  a comer y que lo llamáramos cuando estuviéramos listos para seguir paseando.

Eso hicimos y cuando nos volvimos a encontrar, lo invitamos a tomar un café con un muffin en un coffee shop muy monono como los millones que hay en esta ciudad!

Cuando terminamos, José nos llevó a un templo budista precioso, llamado Templo de Jogyesa el cual es el templo central y símbolo del Budismo Coreano.

La entrada al predio donde está el templo.

Hermoso por donde se lo mire e imposible de sacar todo en una sola foto!

Y bien, amigos, llegamos al final del día de exploración que termina in style, volviendo y paseando a las corridas con José… Dónde está José?

Joséeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee!!!

Miralo, por favor, Ale, mientras yo saco estas fotos!!!