Una Madeja Enredada

A veces estoy tan bien,
Estoy tan down.
Calambres en el alma.
Cada cual tiene un trip en el bocho.
(Promesas Sobre El Bidet – Charly García)
Vos te ponés la madeja alrededor de las muñecas y otra persona tira de la lana y va ovillando. Lo podés hacer vos sola también. A veces pasa que se te enreda y es un lío! Me pasaba cuando era chica y estaba aprendiendo a tejer. Ahora ya no. Ahora te hago unos ovillos divinos. Para enredos, está la vida. Mi vida.
Porque últimamente siento eso: Mi vida es un ovillo apelmazado y enredado y no hay forma que lo desoville. Y no es porque no tenga nada organizado sino porque tengo la cabeza llena de preocupaciones, de inquietudes y de ansiedades. 
A mí pensar demasiado las cosas, me paraliza. Termino no haciendo nada. Hago cosas, eh, pero son cotidianas. Me refiero a tomar decisiones. Y creo que tengo que empezar a ovillar de nuevo. 
La vida se me partió en dos cuando me vine a vivir a Londres porque yo en Argentina era yo, mi trabajo era mi identidad. Acá trabajé de profesora de inglés también pero no fue lo mismo. Y desde entonces estoy tratando de encontrar una identidad laboral, si se quiere. Hasta ahora no lo conseguí.
Pero claro, si quiero encontrar razones y justificaciones para el no-accionar puedo estar hasta mañana! Y yo llegué a un punto (anoche, exactamente) en que dije: “Bueno, hagamos algo. Pongamos en orden el bocho”. Porque para ordenar mi vida primero tengo que ordenar mi cabeza. Y para ordenar mi cabeza tengo que diseccionar el ovillo enredado de pensamientos.
La punta del ovillo la encontré ayer justamente. Ayer me enteré de un movimiento que te  propone ser análoga por un día, o sea, desenchufarte de tus aparatos por 24 horas. 
Porque ya vengo pensando hace rato que una de las razones por la que creo que no me siento bien es, justamente, porque mi vida pasa por el mundo digital. En estos momentos soy una observadora de la vida de los otros.
Acá estoy yo, sentada sobre el sofá escribiendo esto para que vos lo leas pero, en realidad, mi vida pasa por lo que veo a través de una pantalla.
Y sabés qué? Me estoy hartando. Me hace mal tanto. 
(Pensar que cuando vivía en Argentina decía: “Yo más de una hora por día no aguanto enfrente de una computadora” – Mirame ahora!)
Entonces empecé a fantasear cómo sería un día sin nada digital: Nada de leer diarios ni blogs ni ver videos ni tele; nada de escuchar música ni buscar información. Pero… el celular también? Y, sí.
Por lo tanto, tendría que elegir un domingo! O un sábado! Cómo hago durante ese día para no hacer nada digital!? Mejor dicho: Qué hago durante ese día para no hacer nada digital!
Pues me las tendré que ingeniar. Plantar una flor en una maceta? Limpiar? Tengo la imaginación quemada!
HELP!