Leer Una Pantalla

Todo fue de a poco: Primero, Ale protestando desde hace rato por el cúmulo de libros en cajas que ocupaban lugar. Luego fue darme cuenta yo misma de las cosas. Después fue deshacerme de ellos. Bueno, como conté acá.

Pero claro, después vino el bloqueo. Porque una cosa es leer un libro con páginas, con olorcito a papel, con una tapa y sostenerlo con dos manos como quien sostiene un niño y otra cosa es agarrar una pantalla fríamente.

Así.

Y no había forma de concentrarme.

Porque  me parecía antinatural leer con los dos brazos inmóviles y sólo moviendo el pulgar para pulsar una tecla para cambiar de pantalla, i.e., dar vuelta una hoja.

Estuve como más de dos meses vacía de contenidos. Antes de dormir, seguía una sola rutina: escribía en mi diario pero luego no leía.

Sin embargo, estaba convencida de que nunca más iba a leer un libro en papel (salvo aquellos que me regalasen como el que me regaló Gonz, que sí, lo voy a leer, amigo!). Y se me prendió la lamparita: Qué tal si hacemos de cuenta que: O sea, hagamos de cuenta que tengo un libro pero con pantalla. Entonces me compré un cubreKindle o como se llame.

Et voici!

Ahora sí! Ahora se sintió diferente! Siguiendo con el de a poco, le pregunté a Ale qué libro podría leer de los que se había comprado (el Kindle era su biblioteca hasta que se compró una tablet) y me sugirió que empezara con la autobiografía de Steven Adler, el baterista de Guns n’ Roses. Ya que lo había conocido personalmente en el Kiss Kruise y me había caído tan simpático, que por qué no lo leía.

Y es el libro que estoy leyendo!!! Y muy cómodamente, te diré.

Cómo es leer de un Kindle? (Aclaro, a mí no me paga nadie -ojalá, no?- para escribir esto, es mi experiencia y mi opinión)

– Preferí un Kindle porque tiene la pantalla opaca, es como si leyeras una hoja de papel, o sea que no sos consciente de que te está arruinando la vista. (Creo que no te arruina la vista)

– Se puede leer perfectamente aunque te de el sol directo. Esto no pasa con una tablet, que te da el sol y no ves nada.

– Podés ajustar el tamaño de la letra del texto. El que necesita anteojos para leer, pueda ser que no los necesite para el Kindle. Bueno, obvio, todo depende.

– Si hay alguna frase que te gusta, la podés resaltar y queda en la memoria del aparato, y también se puede publicar en Twitter y en Facebook.

– Lo mismo si hay alguna frase o párrafo que quisieras resaltar y “escribir” una nota al lado de eso que leés y que te pareció interesante.

– Es muy livianito y lo llevás en la cartera y no se siente!

– Es una biblioteca finita: puede guardar hasta 1200 libros. Pero si tenés más, los podés borrar y se quedan en la nube de Amazon, hasta que los quieras de nuevo.

Mi miedo era: Ok, leo lo que leo y qué pasa si un día el aparato se quema o no anda más? Se puede recuperar todo porque lo que vos compraste queda en la nube de Amazon.

Por ahora, estoy conforme, leyendo cómoda mi primer libro en Kindle, contenta porque además la mayoría de los clásicos de la literatura se pueden bajar gratis así que para quien estudia Letras, por ejemplo, es muy conveniente.

En mi caso, es un cambio para lo positivo ya que me siento conforme. Y yo que amo tanto los libros en papel, ahora te leo una pantalla.

(Me parece que el Kindle es un viaje de ida)