Me Veré Volver

Donde nadie sabe de mí
Y yo soy parte de todos.
(En La Ciudad De La Furia – Soda Stereo) 

Estuvimos en Argentina, Ale dos semanas, yo me quedé una más. Fueron unas semanas de estar con la familia, de visitar algunas personas, de conocer otras, pero sobre todo, por lo menos para mí, fueron semanas de llenar de besos, abrazos y mimos a mi mamá.

Otras veces yo contaba cómo cada vez que llegaba a Argentina imaginaba cómo hubiera sido mi vida si nos hubiésemos quedado.

Esta vez me sentí distinta pero un poco más plena… Me cayeron algunas fichas… Me sentí con más seguridad para encarar ciertas decisiones que me parece tengo que tomar… Me sentí mejor.

Me vi en Argentina yo-que-vivo-en-Londres; como si mi identidad no hubiese cambiado pero que sí, soy yo, la que vive en otro país.

Y como si hubiesen dos realidades paralelas, sentí que yo me visitaba a mí misma. Y los fantasmitas de la que yo hubiese sido y de lo que hubiese logrado, ya no estaban.

Pude encontrarme nuevamente con Gonzalo y con Richard y conocimos a Ayalén, aunque yo le digo Ayita. Nos encontramos en el lugar que siempre nos encontramos, a la mañana casi mediodía y nos mimamos un poco.

 Cuánto charlamos!

Cuando planeo un viaje para Argentina, sueño con poder escaparme a algún lado para pasear pero nunca puedo. No me alcanza el tiempo y esta vez que tenía unos días de más, me agarré una laringitis virósica que me dejó sin voz de un día para el otro. No podía hablar, tenía tanta disfonía que me dolía la garganta!

Hasta tuve que ir al médico y me recetó unos remedios de lo mal que estaba. Me prohibió hablar y fue una tortura!!! Yo sin hablar no soy yo!

Me costó reponerme y todavía siento que mi voz no se ha recuperado, si llegara a hablar fuerte (o sea, siempre!) siento enseguida que se me apaga un poco.

Cómo vi todo? No sé, había mucho sol, los días fueron preciosos y la pasé bien. Todavía me siguen sorprendiendo los besazos que se da la gente en la calle, sobre todo los novios, algo que recuerdo que no me llamara la atención pero ahora sí!

Me pareció que los precios eran bastante altos. Por lo menos de la ropa y zapatos y la calidad y variedad no se compara con lo que hay acá a esos precios.

Por lo demás, por lo estructural, para qué contar, no? Y confirmé que cada uno ve la realidad a través de los anteojos que elije.

De todas formas, verdaderamente disfruté de mi tiempo en Argentina: disfruté de mi gente, de mi familia, de mis vecinos, de algunas de mis compañeras del primario y del secundario; en realidad, de cada pequeña cosa como por ejemplo, de ir a la carnicería, a la verdulería y al chino de la esquina.

Disfruté de los mates, de los sandwiches de miga, de las charlas tranquilas con amigos, de los asados y del cariño.

En fin, me dejé querer y me dejé mimar…

Y me hizo bien.

Gracias.

Siempre es lindo volver a casa.