Cuando Se Pierde La Magia

El sábado a la noche.

Los que venimos de zonas de Argentina donde no nieva nunca, nos fascinamos cuando cae nieve y, sobre todo, cuando vemos el paisaje nevado.

Idealizamos Bariloche, ciudad ícono de la nieve, a donde acudimos afónicos de tanto cantar y gritar en el micro cuando vamos de Viaje de Egresados.
La verdad es que la nieve da al paisaje más encanto. Tapa el césped mal cortado o los senderos de piedras irregulares. Contrasta lindo con los colectivos colorados y con los árboles verdes y los chicos con sus padres hacen muñecos de nieve.

Todos contentos y felices.

Pero la nieve cansa. Cansa cuando deja de nevar y queda todo blanco. Se va la magia al diablo cuando esa nieve tan pompona se endurece y da paso al hielo y a la escarcha en los senderos.
Tenés que tener cuidado cuando caminás para no irte de jeta al piso. Tenés que estar atento a que anden los trenes y los subtes y rezás que no se largue a nevar cuando estás trabajando porque no sabés si volvés!

Es lindo que caiga nieve cuando estás de vacaciones y fuiste para esquiar. No es tan lindo cuando vivís en un lugar donde cae nieve regularmente aunque en Londres suele nevar una vez por año bien fuerte y por ahí nieva dos o tres veces pero suavecito.
Por eso por ahora festejo que haya nevado el sábado a la noche solamente. Porque, bueno, convengamos que ese día no viaja tanta gente a trabajar. El domingo, ayer no nevó. Hoy y esta semana espero que tampoco.

Que siga la magia… pero para el que le guste!

El domingo a la mañana.

No Hagan Esto En Sus Casas

Este año que pasó fuimos dos veces a Estados Unidos y como en todo lugar que vamos, morfamos.

Pero en EEUU tenía que tener bastante cuidado con elegir dónde comer y sobre todo, con lo que elegía para comer. En general, si querés comer bien tenés que ir a un lugar bueno. Si te da lo mismo McDonalds, pues andá a McDonalds o comete un hotdog o un pretzel que lleve horas colgado en cualquier chiringo.

Lo que notaba es que a veces se ofrecen platos con las más espantosas combinaciones pero que hasta yo, que no te como nada agridulce, me daba cuenta de que los sabores no tenían nada que ver ni eran apetecibles para alguien que sí le gusta.

Ya ni me acuerdo cuáles, debería haber tomado nota. Pero si querés tener un ejemplo, podés pasarte por un Whole Foods y fijarte qué ensaladas ofrecen.

En general, (enfatizo, en general) el paladar americano no está tan educado como el español, el italiano, el turco, el argentino o aquél que tiene una fuerte tradición de sentarse a la mesa a comer en familia y de no considerar a los alimentos como un medio para no morirse o para calmarse los nervios.

Y algunas mañanas, mientras hacía fiaquita en el dormitorio del hotel, ponía la tele y veía un canal de cocina y la encontré a ella: Paula Deen.

Paula Deen es una cocinera muy famosa en EEUU.

Es como si fuera la Julia Child o la Doña Petrona pero al revés: cocina HO-RREN-DO. Pareciera que lo hace a propósito y sobre cocinar basura, esta mujer ha fundado un imperio económico.

Verla cocinar de por sí a mí me crispa. Está bien que hace un show televisivo pero hay que pregonar con el ejemplo: Esha te cocina con el pelo endemoniadamente batido, las manos llenas de anillos, maquillada hasta las orejas… y encima lo hace mal!

Se ve que de otra manera no tendría rating, no sé a qué atribuirle su éxito y fama.

Será a que en realidad, lo que ella presenta es un programa de terror?

Para ejemplos:

Un desayuno para empezar bien el día: Breakfast Doughnut Sandwich

Toma una doughnut bien azucarada (ni siquiera la corta por la mitad!), le pone encima una hamburguesa de carne, arriba un huevo frito y bacon y termina con otra doughnut.

Esta mujer debe ser racista!

Un postre: Cheesecake frito

Sí, frito. Te corta un cheesecake casero o comprado en porciones chicas, les esparce pedacitos de chocolate por arriba, los cubre con masa como si fuera una empanada china, los fríe en aceite hirviendo, los cubre bestialmente con azúcar impalpable y los decora con salsa de chocolate y frutilla y corona toda esta animalada con crema, que seguro es esa porquería que viene en aerosol. Para decorar, un «vegetal»: unas hojitas de menta! Eso se llama MENTA, Paula Deen!

«Just when you thought you couldn’t make cheesecake any better»

Almuerzo: Sandwich de lasagna

Me perdí cómo hizo la lasagna, que se ve un aceitoso mejunje de queso, carne, masa y salsa. En un arrojo de creatividad, Paula propone hacer un sandwich con el pan de pizza que sacó del horno en vez de comerlo acompañando la lasagna.

Encima se lo presenta como las mejores recetas de Paula!

Como los mismos americanos suelen decir de ciertos hechos inexplicables: «Only in America!»

El Blues De Enero


Releyendo a Muma que se quejaba del mes de enero, me hizo ver que no sólo aquí mucha gente siente lo que se denomina January Blues, que es como decir «la depresión del mes de enero».

Desde siempre, por haber vivido en Argentina, asocié enero con vacaciones, calor, distenderse, pasear, viajar, todas cosas positivas. Encima que me gustan las navidades, empezaba enero con toda la onda.

Acá es diferente: pasan las fiestas, donde se come y se bebe en exceso y se empieza enero retomando el trabajo. Como mucho tenés el 2 de enero feriado, pero acá, con el pavo todavía calentito en el estómago, te vas a laburar.

Los gimnasios comienzan con las ofertas. Así como en Argentina setiembre es el mes donde te vestís con un conjunto de gimnasia monono recién comprado, te anotás en el gimnasio y te jurás seguir con la dieta que empezarás la semana siguiente, acá todo eso pasa en enero.

A pesar del frío ves gente corriendo por las calles del barrio, ves gente en el gimnasio lleno, las revistas no hacen otra cosa que publicar dietas y rutinas de gimnasia para hacer en la oficina, en la casa, etc.

Y todo eso para combatir el January Blues, el bajón que sentís de rebote al terminar las fiestas y ver que se apagan los fuegos artificiales del 1 de enero y… es de noche! Te juro, a las 4 de la tarde es noche cerrada!

Muchas veces pasa que digo: «Ay, voy a hacer la cena» porque mis ojos miran por la ventana y parecen las 10 de la noche y miro el reloj y las agujas marcan las 5.30 pm!

El fin de semana puede resultar un suspiro: Si te levantás tarde, tipo 1pm, qué te queda? Almorzar y arroparte en el sofá para ver una peli! Bueno, éso hacemos los latinos que todavía nos cuesta programar salidas cuando hace frío o nos dan ganas de cancelar todo cuando llueve.

Acá se pechea todo, che! Acá no importa que haga frío: te abrigás bien y salís lo mismo, con los chicos, los perros, todos juntos! Si llueve, botas, piloto y capucha (muy raro que se use paraguas) y a caminar si es que estaba programado!

Por suerte, a mediados de enero ya se empieza a notar que los días son un poquitín más largos. Lo comprobamos cuando salimos del trabajo, ya no salimos a la oscuridad. Sigue haciendo frío, claro que sí y este invierno que ha venido tan benévolo se ha despertado y desde el sábado que se siente el frío polar y está pronosticado nieve en Londres.

Mientras tanto, uno ya empieza a cansarse de abrigarse tanto aunque después te arrepientas cada vez que entrás a un negocio: es tan alta la calefacción que empezás a transpirar y te tenés que dejar todo encima ya que no se puede comprar con el saco, gorro y bufanda colgados de tu brazo!

Lo positivo de enero: que se termina! Como este enero que se terminó y donde sí, lo admito, me agarró un bajón pero un bajón con enojo padre incluído que hizo replantearme algunas cosas. Pero por suerte no fue a nivel personal. Y de ese enojo estoy saliendo.

Viva Febrero!

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