Lo Probás… No Parás!

Yo soy dulcera de ley. Me puede todo lo dulce: cuando tengo una comida, dejo lugar para el postre: mousses, postres, tortas….

Pero claro, eso generalmente lo dejo para cuando salimos a comer afuera. En casa yo termino de comer y sigo con una fruta y si ese día no tengo fruta, generalmente “robo” un sorbito de Coca light del vaso de Ale. Con eso para mí es suficiente.

El chocolate ya no es mi adicción porque después de haber trabajado en la bombonería, conocí y probé chocolates de buena calidad y el chocolate que es bueno no es adictivo. PERO cuando tienen almendras… no sé resistirme.

El españolísimo chocolate Valor, semi amargo con almendras es LO MÁS! No quiero otro!

No como golosinas diariamente pero hay días (“esos” días) en que siento que el organismo me pide dulce y casi sin límites. Son un par de días en que no puedo parar de comer cosas dulces, sobre todo a la tarde y a la noche, después de cenar.

Sin embargo, aquí la mayoría de las golosinas no son muy tentadoras, al menos para mí. Una vez vi en un negocio de acá que se promocionaban unos caramelos que al principio cuando los probás son dulces pero el gusto va cambiando hasta tornarse agrio o amargo. Da para pensar que el que hace esos caramelos odia a los niños!

Por ejemplo, hay unas gomitas de la marca Haribo, la variedad wine gums… puaj!

Feas! Tuve que tirar el paquete!

Otra cosa horrible que hay acá es el liquorice. La primera vez que vine a Inglaterra, toda emocionada yo, una de las primeras cosas que compré fue esta golosina británica.

No pude comer ni la mitad de uno!

Guardé el resto en la caja y la llevé para Argentina y sorprendentemente a mis viejos les encantó!

Las únicas golosinas de acá que pueden contra mi voluntad, son:

El Kit Kat de chocolate semi amargo. Me calma enseguida. Es que el chocolate no es tan “wow”.

Estos caramelos de leche son duros. Y los muerrrrrrrrdo hasta bajarme el paquete entero!

Y ya está! Para mí no hay más!

Con respecto a las golosinas de Argentina, mi debilidad son los caramelos.

Los Butter Toffee, de leche solamente o rellenos con chocolate…

Se me pegan a los dientes pero no me importa!

Los Sugus. Todos me gustan, sean del sabor que sean.

Y los confites Sugus!

Y los Palitos de la Selva! Soy peligrosa al lado de una caja de 10, de 20 o de 100!

De lo que sí perdí la “adicción” fue al alfajor. No los extraño y ni siquiera los como cuando voy a Argentina, ni pido que me traigan. Lo mismo me pasa con el dulce de leche.

Y en tu caso, los dulces también son tu debilidad? Qué es aquello que probás y no parás?