1984

“La guerra es paz. La libertad es esclavitud. La ignorancia es fuerza”.

Hoy leí esto:

“En el campo de las ciencias sociales, acaba de fundarse el Instituto Nacional de Revisionismo Histórico, encargado de reivindicar a los patriotas negados por la historiografía “liberal y extranjerizante”. Este singular instituto no tiene por objeto investigar cuáles son los nombres que la ideología antinacional ha “oscurecido y relegado” de la “memoria colectiva”. El decreto 1880/2011 les ahorra ese trabajo y suministra una lista de grandes hombres y mujeres cuyas virtudes el organismo tendrá la obligación de exaltar.”

(Clarín 04/12/2011)

Y para escuchar la otra campana:

(…) “suele ocurrir a menudo que la crítica histórica no parezca suficientemente amiga del patriotismo o nacionalismo, y reciba por ello mala acogida y mal tratamiento”. (….)

¿Qué tendrá de tan escandaloso proponer una narración histórica fuera o dentro de los claustros nacional, popular y federal? ¿Qué tendrá de peligroso divulgarla? (…)

(Página 12, 04/12/2011)

Y me acordé de lo que leí hace muchos años:

«El que controla el pasado -decía el slogan del Partido-, controla también el futuro. El que controla el presente, controla el pasado.»

Saber y no saber, hallarse consciente de lo que es realmente verdad mientras se dicen mentiras cuidadosamente elaboradas, sostener simultáneamente dos opiniones sabiendo que son contradictorias y creer sin embargo en ambas; emplear la lógica contra la lógica, repudiar la moralidad mientras se recurre a ella, (…); olvidar cuanto fuera necesario olvidar y, no obstante, recurrir a ello, volverlo a traer a la memoria en cuanto se necesitara y luego olvidarlo de nuevo;(…)

(…) La mayor parte del material que allí manejaban no tenía relación alguna con el mundo real, ni siquiera en esa conexión que implica una mentira directa. Las estadísticas eran tan fantásticas en su versión original como en la rectificada. En la mayor parte de los casos, tenía que sacárselas el funcionario de su cabeza.(…)

(…) Nadie sabía en definitiva cuánto se había producido ni le importaba. Lo único de que se estaba seguro era de que cada trimestre se producían sobre el papel cantidades astronómicas de botas mientras que media población de Oceanía iba descalza. Y lo mismo ocurría con los demás datos, importantes o minúsculos, que se registraban. (…)

(1984, Capítulos III y IV)