Crueldad E Indiferencia

Hay dos hechos que estos últimos días están dando vueltas por mi cabeza. Estoy tratando de poder razonar fríamente la naturaleza humana, tratando de entender el por qué de ciertas acciones y si hay alguna justificación para algunas de ellas.

Una fue la noticia sobre la caída y la muerte de Kadafi, sobre todo la forma en que murió, cómo el odio (totalmente justificado) hacia una persona (en este caso, un dictador) puede despertar en un ser humano ir más allá de sus instintos: llegar a torturar, vejar y matar a un semejante.

Estoy describiendo el hecho en sí y con esto no estoy diciendo “pobrecito Kadafi”, quiero que se me entienda.

El otro hecho que me tiene más conmovida es la noticia de la nenita china de dos años que fue atropellada por un camión y pasaron un montón de personas (incluso una madre con su hijo de la mano) delante de ella, mientras agonizaba en un charco de sangre y nadie se conmovió a ayudarla.

Lo peor fue que una segunda camioneta le pasó por encima de sus piernitas y al poco rato pasó una señora juntando cosas de la calle, que sí se conmovió y al tratar de ayudarla, la levantó como pudo.

Al ratito se ve que llegar a la mamá, quien la llevó al hospital. Si sos muy sensible, te adelanto que las imágenes son muy fuertes porque se ve claramente cómo fue el accidente y la no-reacción de los transeúntes. No sé qué duele más.

Yueyue (así se llamaba la nenita) murió en el hospital al otro día.

Y así como no puedo entender estas reacciones de crueldad e indiferencia de la que es capaz de tener un ser humano, prefiero quedarme con la reacción de total gratitud que expresaron los padres de Yueyue a la señora que auxilió a su hijita… Y creer que también es posible que un hecho tremendo despierte en otros sentimientos tan nobles como la gratitud y la comprensión.