Dubai Día 1

Llegamos hoy a Dubai a las 12 del mediodía hora local, unas 6 horas de diferencia con respecto a Argentina. Tendríamos que haber llegado mucho más temprano pero como había niebla (sí, niebla en Dubai!), el avión se desvió a Abu Dhabi, esperó una hora y media y luego llegamos a Dubai.

Y me lo contó todo Ale. Sólo me desperté cuando tocó tierra aquí, dormí como un tronnnnnnnco después de cenar. El vuelo no fue muy largo, unas 7 horas y las aproveché bien.

Todo queda lejos en Dubai porque todo es gigante: los edificios, los shoppings, los hoteles y las distancias.

El aeropuerto es enorme, lindo, limpio, brishante.

Después de pasar por Migraciones y buscar nuestra valija, tomamos el metro que sale del mismo aeropuerto y nos dejó cerca de nuestro hotel, después de casi una hora de viaje donde tuvimos oportunidad de ver por la ventana lo mucho que se está construyendo en Dubai y la cantidad de edificios tan altos y modernos.

El metro es por partes, subterráneo y por partes es elevado.

Lo manejaba una chica pero al cabo de un tiempo se hizo a un costado y el metro iba solo y si uno quería, se podía parar y mirar por el parabrisas. Y se veía bárbaro!

Manejando el metro.

Llegamos al hotel, nos estamos alojando en Le Royal Méridien Beach Resort & Spa. Cuando llegamos, nos hicieron sentar en unos silloncitos, nos acercaron unas toallas calentitas para que nos limpiáramos las manos y también unos jugos para refrescarnos acompañados con una bandejita de dátiles que miré y ni toqué.

No me gustan los dátiles…

Nos dijeron que como todavía no era hora de entrar a nuestra habitación (la habitación iba a estar lista para las 14hs) nos invitaron a que fuéramos a tomar algo al salón de té.

Nos dijeron que nos iban a informar cuándo todo iba a estar listo cuando sonara un pager que nos dieron.

El caso es que me tomé un té monono, Ale un jugo y me puse a leer y pasaba el tiempo y nos dimos cuenta que eran las 14.10 y ni noticias, el pager no sonaba.

El tecito monono.

Ale se levantó a preguntar a ver qué pasaba y volvió sonriente con la noticia de que, a modo de disculpas, nos dieron un upgrade y estamos en una habitación más grande de la que nos hubiera tocado y con internet gratis. Y eso que Ale no protestó, sólo preguntó!

Después de acomodarnos, yo dormí un poco, Ale surfeó la net, se acostó un ratito también y a las 5 y algo partimos porque teníamos reservados un evento en el hotel Burj Al Arab.

El hotel Burj Al Arab es el edificio, creo yo, emblemático de Dubai. Es un hotel de 7 estrellas (5 estrellas, no, 7!) y cuenta con varios restaurants y negocios.

El evento que habíamos reservado era el famoso Culinary Flight, que consiste en una cena de seis pasos; se ve que ahora se les dice así a los “platos” pero en este caso fue más que seis pasos, literalmente, ya que cada “plato” era en un restaurant distinto!

Primero subimos al piso 27, al bar y restaurant Al Muntaha. Desde el bar teníamos una vista impresionante y tomamos unos tragos sin alcohol yo y Ale uno con un poquitito y estaba hecho, entre otros ingredientes, con leche de camella.

Ale muestra la vista.

Fíjense que la estructura que sostiene los platitos con almendras tiene la forma del hotel!

Vista del restaurant desde el bar donde estábamos.

Ahí nos dieron el menú para que eligiésemos cada plato para degustar en cada restaurant y el maitre d’ nos dijo que cuando hayamos terminado con las bebidas que él nos iba a llevar a la parte del restaurant que estaba ahí nomás.

Después de terminar las bebidas y después de la primera entrada, nos vinieron a preguntar si estábamos listos para dirigirnos al siguiente restaurant para la segunda entrada.

Siempre listos! Obvio! Fuimos al restaurant Al Iwan por ascensor otra vez, y este lugar es de comida árabe y la asistente de maitre d’ es una chica argentina llamada María. Qué sorpresa! Nos contó que en ese hotel están trabajando varios argentinos y que desde hace un mes de unos poquitos que había viviendo en Dubai, hay ya más de 30!

Entrada al Al Iwan.

Sillonazos! Y la paloma que comí estaba deliciosa!

La pancita se iba llenando pero todavía había lugar para la tercera entrada que fue en el restaurant Junsui, de comida asiática donde sufrí con lo que pedí: un pollo dulce que lo cambié por el plato de Ale. Se lo cambié a Ale, él no tiene problemas con comer agridulce. Y yo comí su plato que eran noodles con camarones y una salsita un poco picante.

Entrada al Junsui, decorado aludiendo al Año Nuevo Chino.

Este cielorraso salió 3 millones de dólares! Tiene cristales de Swarovski!

El plato principal fue en el restaurant más espectacular!!!El Al Mahara, donde las mesas están alrededor de una gran pecera central, de agua salada. Es increíble los peces que hay y los que se comen también!

Entrando al restaurant. Se puede ver la pecera gigante.

La mesa, los peces… y los pescados! 😀

Nunca comí pescado tan rico! Y otras dos sorpresas más: Lucas y Carlos, nuestros mozos, eran argentinos! Chicos tan simpáticos y tan amables! Con todo el futuro por delante, en Dubai harán carrera!!!

De allí nos fuimos al primer piso con lugar justito para tomar nuestro postre que consistió de varios bocados y donde tuvimos la oportunidad de conocer a Silvia y Lucas, dos argentinos simpatiquísimos también, ávidos de charlar y contarnos de sus vidas en Dubai!

Algunas pocas fotos como ejemplo de cómo es por dentro el hotel.

Y ya se habían hecho las 11 de la noche así que era hora de volver. Tomamos un taxi en la puerta y le pedimos que se detuviera cuando salíamos por las rejas de entrada así pudimos sacarnos una foto con el hotel detrás. Es que de cerca es imposible que entre en una sola foto!!!

Con el Burj Al Arab detrás.