Desventuras Con Una Torta

Hace unos fines de semana cumplía un añito la hija de unos amigos argentinos. Me ofrecí a regalarle la torta y estuve pensando cómo hacerla y de qué sabor.

Cuando se trata de planear algo qué cocinar, soy muy meticulosa y generalmente voy construyendo todo mentalmente; cada día imagino algo nuevo o cambio algo y todo ocurre en mi imaginación. Tener esas imágenes mentales me llena de suficiente optimismo y confianza en mí misma para poner manos a la obra.

Claro que cuando yo hablo de imaginación no quiero decir, necesariamente, que el diseño también está incluído. Yo planeo qué y cómo cocinar. Pero para decorar, me ayudé de algunas revistas para sacar ideas.

En fin. Decidí hacer una torta sencilla de dos pisos. Abajo de chocolate, arriba de limón. Busqué una receta de torta de chocolate distinta y la que encontré resultó, además de original, deliciosa.

Pero no vivimos en el país del dulce de leche, y ni hablar del país del dulce de leche repostero. El dulce de leche repostero es un dulce de leche más consistente que el común y en Argentina no nos damos cuenta de cuánto nos ayuda al decorar una torta: Es el “pegote” ideal para unir bizcochuelos, adherirle el fondant, etc.

Cómo nos las arreglamos aquí? Generalmente se usa una mezcla llamada buttercream (la que se usa para decorar los cupcakes) que se puede hacer de cualquier gusto usando una receta base de manteca y azúcar impalpable.

Puaj? No realmente. Creo que si no dijeras que es a base de manteca, nadie se da cuenta.

El cumpleaños era un sábado así que el jueves horneé la torta de chocolate en un molde no muy alto y tres tortas chicas de limón.

El viernes, después de trabajar, cansada pero tratando de olvidarme de que me sentía así (porque si no, te sale todo mal o por lo menos yo no me puedo concentrar) empecé a decorar la torta.

Primero hice la buttercream de chocolate y temiendo que tuviera mucho gusto a manteca, le agregué unas gotitas de escencia de menta.

Luego corté la torta de chocolate por la mitad y usé la buttercream para emparejar la base


Y cuando le hube puesto la parte de arriba, la cubrí y la emparejé toda.


El siguiente paso fue cubrirla con mazapán, como aprendí en el college. Este mazapán que compré fue el único que encontré en el supermercado y decía “golden marzipan” (mazapán dorado). Oh! Era sólo mazapán amarillo!

No importó, total iba abajo. Lo amasé parejito y cubrí la torta.


Amasé un fondant después de agregarle unas gotitas de colorante rojo. Humedecí con un pincel con agua todo el mazapán y cubrí la torta con el fondant.


Para todo hay modas y no sé cómo será en Argentina, pero aquí es muy común “esconder” las imperfecciones de la base pegándole una cinta. Esa combinación comestible-no comestible no es muy de mi agrado pero debo confesar que te saca de apuros.

Vi la torta así y dije “Bueh, la hago de un piso, ya está.” Tomé una especie de regla al cual se le puede ajustar cualquier letra y armar frases para marcar la torta. Me decidí por un original FELIZ CUMPLE.

Les había dicho que estaba cansada?

Horror!

Rápido (estaba sola!) como si quisiese cubrir una gran vergüenza, cubrí de buttercream esa frase y le pegué una pequeña torta de limón que por suerte había horneado.

La cubrí de fondant dorado y voilà!

Zafé!

Les dejo la receta del buttercream de chocolate que rinde muchísimo! Me sobró bastante así que lo puse en un tupper y lo guardé en el freezer.

Para una torta de 20 cm yo hice la receta con estas cantidades y les recomiendo hacer la mitad.

Ingredientes:

225 gr de manteca blanda
450g de azúcar impalpable

Para la de chocolate:

Una cucharada de cacao o 25g de chocolate derretido por cada 50g de manteca y se le agrega una vez que la manteca esté mezclada con el azúcar.

Ustedes qué crema usan si no es dulce de leche?

Feliz cumple Lucía!!!