Mr Hyde


Yo adoro a mi esposo, lo venero, lo admiro (demás está decir que lo amo) y para mí no hay otro como él. Siempre digo que es una persona maravillosa, le tengo confianza ciega, es mi amigo y mi compañero y todo es lindo.

PERO…

En mi casa la única futbolera es mi madre y mis hermanas y mi papá nos enganchábamos para el Mundial y gracias. No pasaba de ahí. Por otra parte, como en nuestra familia siempre alentaron el debate, las discusiones, el intercambio de ideas, etc., nadie nunca se callaba la boca para decir lo que fuera, sean ya pensamientos, puntos de vista, etc., etc.

Por consiguiente, yo estoy acostumbrada a hablar, a comentar y a debatir. Y lo siento como algo natural de hacer.

Claro que con los años una aprende a no abrir la boca cuando ve que la ocasión no da. Me ha costado. Creo que mis primeros 30 años fueron de total anti-auto-censura. Y si los otros se enojaban por lo que yo decía, era su problema, no el mío.

Bueno, ya estoy domesticada. Por lo menos con el fútbol. Gracias a mi marido, el que describí más arriba.

Yo soy de esas personas que se sientan a mirar un partido de fútbol y disfrutan de la jugada, de los movimientos de las piernas, de los gestos… Por eso me gustaba a veces ver esos video clips que hacían en TyC, con música clásica o de heavy metal y las imágenes en cámara lenta. Preciosos!

Si miro y algo me gusta y estoy acompañada, abro la boca: “Ay, qué jugada!” “Ay, qué pelos! Qué peinado!” “Qué jovencito!” “Cuántos años tiene éste?” “Qué golazo!”

Y eso lo pone loco a Alejandro! Es tan difícil que él se enoje pero con esas pocas frases logro ponerlo loco! Ale mira fútbol y se convierte en ese hombre machista que no es nunca! Odia escucharme hablar mientras mira fútbol! Odia! Y yo, como no sé separar el cavernícola que mira fútbol de mi marido amoroso, prefiero no estar cerca o hacer otra cosa cuando él mira los partidos.

Afortunadamente, el enojo que pueda tener con el resultado, con su equipo o conmigo (si abro la boca) le dura hasta que termina el partido. Después, es el mismo de siempre.

Ahora que empezó el Mundial, Ale es libre de hacer lo que quiera: Si quiere ir a reunirse con argentinos, pues que vaya pero a mí que no me lleve! Prefiero quedarme sola en casa y mirarlo a mi gusto y si quiero.

Es que, en realidad (ódienme), no concibo tanto fanatismo. Como dije antes, puedo disfrutar de una jugada, de un gol pero no de ver gente enloquecida por 22 tipos corriendo tras una pelota. Y encima que todo luego devenga en informes, análisis…

Vaaaaamossss….

(No estoy tan sola en ésta, no?)