Es Una Sensación

Cuando recién vine a vivir a Londres me llamaba mucho la atención (y hasta cierto punto, me causaba incomodidad y/o miedo) que hubiera cámaras en todos lados. Caminaba por las veredas y cada pocos metros ahí había una mirando? vigilando? espiando…?

Con el tiempo me olvidé de sus existencias y sólo las recordaba cuando paseaba con alguien que había llegado de turista y me lo comentaban “Cuántas cámaras que hay!” “Ah, si,” contestaba yo con indiferencia.
Me he acostumbrado a que haya cámaras en los colectivos, en los trenes, en el subte, en cualquier lado! Cuando digo en cualquier lado, es cualquier lado! (Bueno, en los baños públicos no… Al menos en los habitáculos -quiero creer- no…)
Y las cámaras funcionan! Y graban! Y cuando buscan a alguien que cometió alguna ofensa o delito, suelen poner la foto de su cara en la tele, en los diarios, etc, y piden colaboración a la gente.
También me acostumbré a no tenerle miedo a la policía (los argentinos me entienden). Una vez, esperando el colectivo a la noche cuando volvía de trabajar, ocurrió un episodio con unos chicos que se estaban peleando aunque no pasó a mayores pero igual me asusté. A la noche siguiente, encontré allí mismo a dos policías y les comenté lo que había sucedido y les pregunté a qué número tendría que llamar si algo así ocurría otra vez. Me dijeron y tomé nota.
A la semana siguiente, estando otra vez en esa parada, se me acercó un policía y me empezó a preguntar cómo estaba y me sentí muy incómoda, no entendía ese interés… hasta que lo reconocí! Era el mismo policía de la semana anterior! Se acercaba para preguntarme si había habido algún otro episodio como el que le había descripto yo, etc. Recién ahí me calmé.
Cuesta entender o creer, pero aquí la policía es de confiar. Generalmente andan de a dos, caminando o en auto. Los debe haber de incógnito también, seguro.
También hay mucha gente que se encarga de vigilar que, o bien nadie obstruya el paso en algún lugar o no moleste… La verdad, tengo que mirar más detenidamente porque ya no me doy cuenta…
Es que no te das cuenta cuando estás protegido. Sólo reaccionás cuando te das cuenta de la ausencia de seguridad. Me pasó en París donde vi mucha falta de vigilancia en lugares claves.
Por ejemplo, en las estaciones de subte. No hay nadie que vigile los molinetes y vi a más de uno pasar por encima de ellos, o sea, sin haber pagado. No vi vigilancia alguna en las fuentes cercanas al Trocadéro. Hacía tanto frío que gran parte del agua se había congelado y mucha gente estaba arriba saltando, intentando partir el hielo! Y no había nadie que les dijera que se fueran de allí! Y no había salvavidas como los que hay por aquí, cada pocos metros, al costado del río!
Entonces me puse a pensar en el estado de indefensión con el que se vive en algunos lados… En un estado de indefensión del cual la posible víctima no se da cuenta… Y sin embargo, se vive, se pasea, se recorre… Pero no critico.
Estamos viviendo en un tiempo en que estar vigilado es una forma de estar seguro, aunque para el que no está acostumbrado, ésto parezca ser sinónimo de esclavitud, les parecerá que vivir vigilado es no ser libre. Pero no ser vigilado no siempre es sinónimo de ser libre.