Celebrity Chefs

Este país me sorprende: aquí hay gente muy gorda (no tanto como en California, pero hay mucho sobrepeso), come mal, mucha comida pre hecha y, a la vez, muchos programas donde se cocina, mucha información sobre cómo comer sano, mucha campaña gubernamental y cambios en la comida que se les da a los chicos en la escuela.

También leí que casi no se compran mesas de comedor, la mayoría come sobre mesitas plegables mientras se sientan en el sofa a mirar tele o a surfear la net. Muchos departamentos, generalmente los más modernos, no tienen “comedor”, sólo un rinconcito para poner una mínima mesa con sillas.

Pero así y todo, hay lugar para los celebrity chefs.

Hay muchos, yo voy a describir a los más conocidos y los que mejor me caen.

Heston Blumenthal es una especie de alquimista, una especie de Ferran Adrià inglés. Mucho no comulgo con esa idea de hacer experimentos con la comida o cambiarle la textura a un alimento, pero bueh. Es el dueño de un restaurant que tiene una larga lista de espera llamado The Fat Duck. Se lo conoce por haber inventado el helado de tocino ahumado y huevo. Un creativo? Como diría Karina Olga, “lo dejo a tu criterio”.

Jamie Oliver, divino, simpaticón, gordito que cecea y muy directo al hablar. Ícono gay, es también adorado por las familias. Hace un par de años conmocionó un poco a la sociedad porque mostró las porquerías que comían los chicos en las escuelas, toda comida chatarra congelada y mucha papa. Gracias a él se crearon nuevas directivas con respecto a las dietas de los niños en los colegios y se empezaron a preocupar en darles comida sana.

Marco Pierre-White, un yeguo en todo sentido, es conocido no sólo por ser chef sino también por su carácter volátil y los escándalos que tuvo en su vida, sobre todo con la última ex mujer, una española que no se le achicaba y le hizo mil escándalos en público. Con su talento supo poner la cocina inglesa en el tapete, la sacó de su mala fama. Está un poquinho gordo ahora; es re alto, macizo, grandote, imponente, cuando me lo crucé en la cocina del college casi me desmayo, no lo podía creer, me sentí de dos centímetros de altura.

Gordon Ramsay es un genio, apasionado al extremo, perfeccionista, gritón, mal hablado, no tiene ningún empacho en decir las cosas como son y mandarte al diablo. Todo éso se ve en los programas que tiene donde visita restaurantes que se están viniendo a pique y enfrenta a los chefs sin pelos en la lengua. Tengo muchos de sus libros y uno autografiado por él. Cuando lo conocí tartamudeé como una tarada, no me salía nada!!! Y él me preguntaba mi nombre, qué hacía y yo estaba re nerviosaaaaaa!!!

Casi que no pude hablar! Y también, con esa remera que se puso!