Alicia en Galicia

Os bos e xenerosos, a nosa voz entenden
e con arroubo atenden o noso rouco son,
mais sóo os ignorantes e férridos e duros
imbéciles e escuros non nos entenden, non.
(Hino Galego)


El 4 de agosto volé a Galicia para quedarme por una semana en la casa de mi amiga Mariana, su esposo Horacio y su hijo Rodrigo. Viven en Salvaterra do Miño, provincia de Pontevedra, Galicia.

Soy tu fan, Mariana, te sigo a todas partes.

Rodrigo está enorme, alto y hermoso como siempre, tiene 13 años y es un sol de nene-adolescente, tan bien educado y sano, parezco una tía vieja hablando de él de esta forma, pero es la verdad; tengo que felicitar a mi amiga y a su esposo por tenerla tan clara en cómo educar un niño, en cómo encarar la vida en familia, en cómo ir para adelante a pesar de las presiones diarias y las que te da la vida.

Horacio y Rodrigo.

Con Rodri, en el parque A Canuda.

También vi a Diego, el hermano menor de Mariana, que de menor sólo tiene la denominación, su esposa Ana y su hijo Santi, de dos años, que es adorable. Con Santi tuvimos un amor a primera vista, no se despegó de mi lado en toda la tarde que pasamos en el parque Feixa donde comimos asado hecho por Alberto, el papá de Mariana y unas ricas ensaladas hechas por Amelia, la mamá.

Alberto, Diego, Ana y Amelia.

Alberto y Amelia siempre tan cordiales con su hospitalidad de la cual disfruto desde que visitaba a Mariana cuando estábamos en la secundaria! Amelia cocina como los dioses! Y te agasaja siempre con cosas ricas caseras y unas mesas puestas que te hacen sentir la reina de Inglaterra!

Mariana y yo le llevamos un regalito a Santi y la mamá le preguntó “Qué se le dice a Alicia?” y él contestó “Gracias” (con acento español, se imaginan, casi me lo como!) y yo le digo “De nada, muñeco” a lo cual retruca “No me llamo Muñeco, me llamo Santi!”

Santi y yo. Faltan los corazoncitos.

Esta segunda vez pude disfrutar mejor de Salvaterra y alrededores porque Mariana tiene auto y recorrimos bastante! Aparte es verano y me tocaron unos días de sol fabulosos!

La vieja estación de trenes.

Uno de los lugares que visitamos es Monção un pueblo cercano, en Portugal.

Bien portugués!

Fuimos a un mercado. Mariana es una experta en encontrar oportunidades, se ha comprado ropa y cosas increíbles a precios sorprendentes! Les aclaro que la ropa es de excelente calidad y en excelente estado, es que son prendas de fin de temporada pero vale bien la pena pasar un rato allí. (Como se imaginarán, igual no compré nada! Y eso que fui con una experimentada!)

Aquí la ven revolviendo prendas a 1!

Y también se pueden comprar otras cosas, como por ejemplo:

Rosquillas (o “donus” como le dicen en Galicia)

Animales varios.

Plantas y flores.

Galicia tiene muchas playas, fuimos a una llamada Samil, hermosa, familiar, limpia y llena de gente! Miren qué hermoso lugar!



Y que no, joder! No me metí al agua! Pero igual disfrutamos mucho de la charla en la arena (a partir de las 5 de la tarde bajamos nosotras, las viejitas – por el sol, vio?) al tiempo que Rodri se fue a nadar la mar.

Visitamos, como la otra vez, La Fortaleça, en Valença, Portugal. Un hermoso lugar donde hay negocios, bares y restaurantes pintorescos.

Dentro de La Fortaleça.

Vista desde La Fortaleça.


Dejé a mis amigos queridos en Galicia prometiendo volver a visitarlos y robándoles la promesa de que vengan a pasear a Londres! Donde sea que nos encontremos, espero verlos pronto!


Foto-perlitas:

Uno de los dos pulpitos a la gallega que cenamos!!!! Delicioso, sólo agregarle aceite de oliva y papas hervidas en el mismo agua donde hirvieron estos animalejos. Riquísimo!

Un ejemplo de la naturaleza que rodea a mi amiga.

Se ve que en Monção se estaban preparando para el festejo de algo.

Qué me vienen con la vida glamorosa de los pilotos!