Felices Pascuas

Felices Pascuas (!)

Desde el año 1987 este saludo, para mí, tiene un dejo entre sarcástico y poco serio. No me gusta decir “Felices Pascuas” y, si me lo dicen, les juro que me da la sensación de que me están cargando. Todo por culpa de Alfonsín que ese día se creyó un superhéroe.

En fin. Alfonsín ahora es un santo al lado de la monada que lo sucedió en el poder.

Me acuerdo que ese día de abril de 1987 había ido a bailar a Summum (RIP) en Quilmes y que en el camino de vuelta pregunté qué había pasado con los “carapintadas”. (Notarán ustedes mi interés por la política… pero bueno, yo tenía 17 años, no me iba a perder la oportunidad de ir a bailar!) Fue un alivio enterarme de que todo estaba bien a esa altura.

Después, con el correr de los meses, ese saludo de Raúl empezó a repetirse en los noticieros porque la verdad de lo que había pasado se empezaba a develar. Al año siguiente, recuerdo que todos nos saludábamos con el “Felices Pascuas”, nos contestábamos “La casa está en orden” y nos reíamos y lo repetíamos como un juego divertido.

Alfonsín se perdió la gran oportunidad de quedar en la historia como el estadista que aparentaba ser pero todo se fue a los caños: todo por esa pasión que tienen los políticos argentinos por la prosa, la gallerie, el lobby y la poca vocación para trabajar y gobernar.

Dales el bastón de mando y te lo transforman en un micrófono por donde, a los gritos o con la cadencia de una típica directora de escuela jubilada, te quieren hacer creer la realidad que ellos se pintan para justificar su ineficiencia.

“La casa está en orden.”
“Con la democracia se come, se educa y se cura.”
“A vos no te va tan mal, gordito.”
“Un médico a la derecha, por favor”

Para Deborita que me hizo sentir un dinosaurio viejo (no tiene la culpa de haber nacido cuando yo tenía 22 años, pobrecita!) y para otros que hayan nacido mucho después que yo, les recomiendo ver este video:

Son 10 interesantes minutos y es historia!



Rescato, eso sí, algo que había visto en la tele antes de este discurso, la gente enloquecida cantándole el himno a los “carapintadas”. Eso realmente me conmovió.