Mi primer amor

Me inspiré, che. Les gusta mi dibujito? Soy yo, a los 10.


Un día, a los 6 años, vi en la vidriera de un negocio un libro de tapas violetas con un dibujo de una muñeca y con el título “Las Poesías de Mari Pepa”, escrito por Alejandro Cifra. Le pregunté a mi mamá si me lo podía regalar para mi cumpleaños y eso hizo.

Fue mi primer libro, mío mío, y lo leí hasta el cansancio, aunque siempre me gustaba releer las primeras dos páginas que eran prosa, contando la historia de Mari Pepa.

A partir de ese momento, los libros para mí fueron sagrados. Me hice más extremista cuando una maestra de tercer grado profesaba que los libros no se escriben ni se cortan.

Cuando comencé a estudiar inglés, la biblioteca del instituto no sólo contaba con libros en ese idioma, sino en castellano y de todos los niveles. Fue así que durante los 10 años que estudié allí, sacaba libros prestados o bien iba como dos horas antes de empezar la clase y me quedaba leyendo…

Y, sí, amigos, tiene un por qué, traigan al psicólogo: Si me pidieran que describiera a mi viejo en una imagen, diría “leyendo”. Si me pidieran que describiera a mi abuelo en una imagen, diría “leyendo”. Con el agregado de que cada vez que iba a visitar a mi abuelo me inundaba el olor a libro de páginas marrones que emanaba de su biblioteca.

Ese olorcito aún hoy me emociona encontrarlo en los libros viejos ya que me recuerda a él.

Cuando voy a la casa de alguien, lo primero que miro es los libros en la biblioteca. Y si entro en confianza, saco alguno, lo hojeo, pregunto cosas al respecto, etc. Sean del tema que sean.

Tuve épocas con los libros: Durante la adolescencia leía novelas que me prestaba Araceli, esas novelas para adolescentes; también leía libros cristianos que me prestaba la hermana Marisa del colegio, que, se imaginarán de qué temas trataban además del tono moralista, pero bueh, no está demás leerlo cuando tenés esa edad.

Después me agarró una etapa mística y leía el Nuevo Testamento!

Y cuando empecé el profesorado no me permití leer más en castellano ya que tenía que aprovechar al máximo la oportunidad de expandir más mis conocimientos del inglés. Así que todo lo que leía eran clásicos, sobre todo Charles Dickens que adoro, adoro y adoro!

Así seguí hasta hace unos años cuando me vine a vivir aquí. Ya que estoy acá, me dije, aprovechemos para leer algo más contemporáneo. Entonces empecé a leer novelas en tono de humor pero empecé con una biografía de la reina actual y de ahí sin escalas hasta leer biografías y libros de historia! No puedo parar!

Yo creía que leía poco, pero contando, tanto en el 2006 como en el 2007 leí 9 libros en cada año. Es mucho? Es poco?

Hace muchos años, cuando me hice socia de la biblioteca del instituto donde había estudiado inglés (esta vez siendo alumna del profesorado) pregunté si de casualidad tenían mis tarjetas de cuando estudiaba allí. La buscaron pero no las encontraron. Una lástima. En ellas estaban anotados todos los libros que yo había leído desde los 8 a los 17 años.

Otro tracito de historia que se perdió.