París

Hoy 24, hace frío, son las 2 de la tarde y hay un sol hermoso “igual que en París” ironizó Ale.

Estuvimos 5 días en París, con frío, humedad y niebla como nunca hasta ahora vimos en Londres.

A pesar de todo, disfrutamos mucho el viaje y la prueba son las ampollas en mis pies.

Comimos las famosas baguettes que se venden en todos lados con distintos tipos de relleno para sándwich y hacía bastante que no comía comida con gusto a comida. Acá en Londres uno cree que come comida pero cuando probás el jamón crudo, tomates, lechuga, te preguntás qué estuviste comiendo hasta ahora.

También probé el famoso “pain au chocolat” y no podía irme de Francia sin probar los éscargots (alguien sabe qué es?… sí, caracoles)

Viajamos por el Eurostar, el tren que en dos horas y media conecta Londres con París. Como lo tomamos muy temprano dormimos todo el viaje, total no se veía nada. Y ni bien llegamos tomamos el subte, el métro, hasta el hotel donde nos hospedamos. Dejamos los bolsos y nos fuimos a recorrer la ciudad.

Fuimos al Arco de Triunfo, a Champs Elysées, vimos edificios increíblemente hermosos, negocios increíblemente caros y sacamos muchas fotos. Al otro día seguimos recorriendo bastante y terminamos tipo 6 en el Louvre, la mejor hora para ir tranquilos. Ese día cerraba a las 10 de la noche así que allí fuimos, solamente al sector donde está la Mona Lisa y la Venus de Milo (entre otros) porque no íbamos a tener tiempo de ver más. Vimos en esa sección muchas otras cosas, la parte de Egipto está muy buena pero a mí me gustaron más las estatuas romanas, son mis preferidas, tan blancas y tan expresivas. Y también vimos muchas pinturas, la más impresionante para mí fue una enorme en la que Napoleón está coronando a Josefina como emperatriz. También teníamos que estar atentos a que cada sección tenía un techo adornado o pintado.

Al salir Ale se sacó una foto con la famosa pirámide invertida que quienes hayan leído El Código da Vinci sabrán de qué hablo (no me cuenten, no lo leí; después de haber leído Angeles y Demonios no estoy para más novelas delirantes- con perdón de quien haya leído las novelas de Dan Brown y les gusten)

Y también visitamos la torre Eiffel, y sus tres secciones en ascensor. Y al otro día fuimos al museo de Versailles, muy interesante y muy bien mantenido. Y el último día vimos el Moulin Rouge y luego fuimos al Cementerio Père-Lachaise donde sabíamos que habían muchas tumbas de famosos (Chopin, Rossini, un montón) pero fui un poco coherente con mis intereses y gustos y en vez de ver trescientas mil tumbas, me reduje a ver la de Jim Morrison, la de Edith Piaf y la de Oscar Wilde, llena de besitos de lápiz de labio, un homenaje por cierto un poco raro de parte de sus admiradores.

Y algunas perlitas:

Los franceses son muy simpáticos y corteses, muy muy amables y educados y entre ellos también lo son, no es porque somos turistas ellos cambian. Que te digan “Madame” o a Ale “Monsieur” te hace sentir re-importante! No sé, lo pronuncian con tanta dulzura y tanta cortesía que yo me sentía María Antonieta (en su época de esplendor, claro está)

Por suerte pude practicar mi francés estudiado por 4 años. Me defendí bastante aunque a veces me perdía un poco en lo que hablaban, sobre todo cuando daban indicaciones, pero estuvo bien. Ale se animó un poquito también, más guíado por la intuición, pero en la mayoría de las veces me mandaba al frente a mí!

Los métro…Quien hable bien del sistema métro de París nunca estuvo en Londres! Disculpen que derribe un mito pero el métro habrá conocido mejores épocas pero la presente no lo es! Las estaciones son sucias, muchas con olor a pis, las paredes llenas de humedad, los carteles poco claros y el mapa de las líneas (que son 14) una confusión total! La única estación como la gente es la del Louvre, las demás dejan mucho que desear.

La última noche que estuvimos en París fuimos a cenar a un restaurant llamado Chartier que tiene una onda Café Tortoni: la decoración muy parecida y los mozos, las mismas ganas de vivir y la misma cara de felicidad que tienen los mozos del Tortoni. Pedí los caracoles como entrada y te los sirven en una bandejita que tiene huequitos donde se ubica cada caracol. Se toma cada uno con una pinza especial que te dan y con un escarbadientes sacás el éscargot y lo comés y con la pincita se sostiene el caracol que te lo llevás a la boca y te tomás la salsa. No pude hacerlo! Lo intentaré la próxima vez!