Esperando Navidad

Me imagino que más de uno estará con que es fin de año, las fiestas, el balance y todo eso y la verdad, yo aquí en este país y con este frío, no siento que se termine nada.

Lo que sucede es que junto con el fin de año en Argentina vienen las vacaciones, el ritmo decrece pero aquí sigue todo igual. Sólo hay un receso de quince días y después seguimos trabajando (por suerte!)

Aquí también se hacen fiestas de fin de año con los compañeros de trabajo, y lo digo como si yo siempre hubiese ido a una! Esta vez me tocó por primera vez y estuvo re-linda. Salimos todos desde la oficina en una combi hasta un hotel que está ahí nomás, al ladito del Puente de la Torre. Cenamos y después hubo baile.

Había mucha gente festejando. Comimos una entrada y el plato principal era tenedor libre de carne, verduras, lo común que se come acá. Y había tenedor libre de postres también. Ahí fui dos veces.

Sobre la mesa (como habrá en toda mesa navideña inglesa que se precie) había Christmas Crackers. Tienen la apariencia de ser un cilindro de papel higiénico envuelto con papel de colores cuyos extremos se retuercen como se retuercen los extremos de un caramelo. Se venden en todos lados, en cajas de a docenas.

Yo estaba intrigada al principio, de tanto verlos en todos los negocios. Pensaba que eran galletitas de agua (crakers) envueltas pero después leía que tenía sorpresas, entonces no entendía nada.

Al ver un Christmas Cracker sobre mi plato, entonces aproveché y les pregunté a las chicas qué era. Y lo que se hace es cada persona tira de un extremo, el cracke hace un ruido de “chasquibum” y se abre y adentro tiene algún juguetito de cotillón, un sombrerito de papel (generalmente en forma de corona) y un chiste.

Ahora sé lo que es un Christmas Cracker.

A la vuelta, la misma combi nos dejó una por una en su casa.

Otra cosa que veía en todos lados y me intrigaba también porque decía que eran para las tarjetas, eran una especie de cordón dorado o plateado con un montón de brochecitos, bien chiquitos.

Me dí cuenta que esos cordoncitos se cuelgan de la pared y con los brochecitos se abrochan las tarjetas que uno recibe. Y yo este año recibí como nunca en mi vida, por todas las que yo alguna vez mandé, más o menos. Las chicas de la oficina, todas me dieron una y yo por suerte antes había preparado para ellas también.

Y hoy la coordinadora me regaló una cartera negra hermosa, pero acá si te dan un regalo para Navidad, es casi una ofensa que lo abras antes del 25 de diciembre. Se tiene que esperar. Entonces yo dije que iba a esperar, pero en el colectivo no aguanté y lo abrí!

El 24 a la noche, después de la medianoche los medios de transporte son gratis para que la gente no maneje estando borracha. El mensaje es “tomá lo que quieras, subí que te llevo!”. En vez de decir “no, no tomes”. En fin. Acá me miran rarísimo cuando digo que no tomo alcohol; ahora sé lo que debe sentir Ale con las caras que le ponen todos cuando se enteran que no toma ni mate ni té ni café ni alcohol!

Algo que se come después de la cena de Navidad es unas tortitas que se llaman “mince pies”. Son unas especies de tartas chiquitas con tapas, rellenas con 13 ingredientes, entre ellos pasas de uva (aj! Cuando vi una, lo dejé) y se come caliente.

Las casas, muchas, suelen decorarse con luces, muchas luces y con muchas figuras hechas con luces que parecen moverse.

Vamos a ver cómo festejamos nosotros. Porque el 24 llegamos de París y el 25 no pasa nada ni nadie por la calle y está todo cerrado. Así que supongo que entre mañana y el domingo compraré algo para meter en el freezer.