Argentina

Nunca Más


El artículo 22 de la Constitución es corto y claro:

Art. 22.- El pueblo no delibera ni gobierna, sino por medio de sus representantes y autoridades creadas por esta Constitución. Toda fuerza armada o reunión de personas que se atribuya los derechos del pueblo y peticione a nombre de éste, comete delito de sedición.

Alguna vez escuché algo que es cierto: «Los problemas de la democracia se solucionan con más democracia».

Les recomiendo ver el especial multimedia de Clarín. Te da escalofríos

Volver

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno…
(Volver – Carlos Gardel)

Generalmente nunca comento cuándo voy o vengo de Argentina (tengo mis razones) pero esta vez lo haré.

Pasé unos días de calor, de frío tal que tuve que taparme con frazada y cubrecama, y de mucha familia, de mucho cariño, abracitos y besos con mamá y papá. Mi gata está cada vez más loca e indiferente, aunque esta vez parece que empezó a comer recién a los dos días de irme. Será que me extrañaba? Viniendo de ese felino lo más probable es que haya estado empachada!

Mummy and Daddy’s girl: Mi mamá, tentada de la risa, y mi padre, el último comunista, como lo llamo yo. Cuándo vas a dejar de usar esas camisas!

Algo lindo que pasó fue encontrarme con algunas de mis compañeras del colegio, nos vimos después de tanto tiempo, en dos oportunidades. La primera, en la casa de Silvana, donde conocí los hijos de algunas y la segunda, en un restaurant de Quilmes, para cenar.

Valeria, Mónica, Silvana, Gabriela, Patricia, Claudia y Fernanda.

Se imaginarán lo muuuucho que hablamos! Llevé un álbum de fotos viejas, fotos que había sacado en el cole y en Bariloche y nos divertimos recordando aventuras.

Y me encontré con Araceli y Gabe.

Tratando de hacer foco adentro del auto.

También fui al teatro, fuimos a ver Hairspray, mamá, papá y yo. Pobre mi papá! Se la bancó como un duque! A mí, como ustedes saben, la película y la banda de sonido me enloquecen pero la versión argentina… Está más para destacar el talento de todos que el ritmo de la obra. Por momentos había como baches, andá a saber si fue porque era la segunda función del sábado que fuimos a ver y estaban cansados…

Mi mamá salió bárbara!

Pinti, genial como siempre, la gordita protagonista muy talentosa, en realidad, todos todos tienen muy buena voz. La Pata Etchegoyen hace lo que puede, derrapó más de una vez, afina pero no es cantante. El chico, el protagonista, es divino, Laura Oliva es una genia pero con los personajes que le daban, parecía una caricatura. Salo Pasik es un viejito piola y cuando canta con Pinti «You’re timeless to me» se viene el teatro abajo.

Fui a la casa de Betelgeuse; creo que junto con Silvia Laura, las tres rompimos el récord de charla! No parábamos! Mientras tanto, Pablo, un santo, nos cebaba mates.

Qué linda familia!

Y conocimos a Sofía, la primera sobrina que tiene Ale.

Ale, Sofita y yo.

Ví a muchos tíos y primos queridos, tomé incontables mates y comí todo todo lo que pensaba comer:

– Sandwiches de miga.

– Masas finas.

– Asadooooooooooooooooo.

– Todas las achuras posibles.

– Facturas.

– Fideos tirabuzón.

– Berenjenas al escabeche como sólo las hace mi padre.

– Estofado de pollo como sólo lo hace mi madre.

Solamente me quedó comer un choripán en la Costanera, pero ya lo haré cuando vuelva.

Y me corté el pelo. Y me operé con láser los ojos. Veo todo y de todo! No lo puedo creer!

En fin, estoy contenta de haber estado con todos, de haber visto algunos de mis sobrinos y a mi hermana y de venir contenta.

Y ahora, que ya estoy acá, también estoy contenta.

Life is good.

Un cachito de Argentina

Desde que vinimos a vivir aquí, país lejano y distinto del nuestro si los hay, hemos encontrado cachitos de Argentina en cosas cotidianas o no, pero muchas veces inesperadamente. Y nos ponemos contentos.

Año 2006. Fuimos a ver el partido Argentina- Brasil al estadio que se inauguraba con ese partido amistoso, el Emirates Stadium. Primera vez para mí en ir a la cancha. Estaba repleto, la gente tomaba cerveza y no hubo un solo incidente. La remera que tengo puesta la compré acá.

Esto lo encontramos en Harrod’s. Era una exhibición de distintos productos argentinos, entre ellos, obvio, los vinos!

San Martín no vivió en esta casa pero sí estuvo un tiempo. Es a la vuelta de la casa de Sherlock Holmes, cerca del museo de cera Madame Tussaud.

Qué rico! En el supermercado Casa García, que queda en Notting Hill y vende de todo, sobre todo productos españoles e italianos.

Propaganda de un nuevo jueguito para la Xbox. El Messi con la camiseta del Barça y esos dos chicos de camiseta blanca están, no sé si se dan cuenta, en la Plaza de Mayo.

Otro cachito de Argentina acá.

Made in Argentina 2

Más propagandas filmadas en Argentina que se ven aquí…

La primera vez que vi esta propaganda pensé que se había filmado acá en Sloane Street. Pero hay un reflejo en la vidriera y es un taxi con techo amarillo! Definitivamente en Argentina!

Esta propaganda está buenísima!

Lo primero que me llamó la atención fue la protagonista tan flaquita! Acá no se ven chicas tan magras en la tele (en la calle ni hablar!), ni siquiera las modelos son así! Esta propaganda en la tele se ve mejor, el colectivo del final es el 148 que va a Quilmes!!!

Y para los que no vieron las otras propagandas filmadas en Argentina, click aquí.

La Señorita Gladys

Y tuve muchos maestros de qué aprender,
Sólo conocían su ciencia y el deber.
Nadie se animó a decir una verdad,
Siempre el miedo fue tonto.
(Aprendizaje – Sui Géneris)

La Señorita Teresita y la Señorita Gladys, guardianas del saber.

Cuando uno dice maestro imagina un docente con guardapolvo blanco enseñando en una escuela del Estado. Al menos los de mi generación para atrás.

Y los de mi generación para atrás concurrimos a la escuela en época de dictadura (Sepa, caro lector, que terminé la primaria en el 82) y ese régimen se vivía no sólo en la sociedad sino también en las aulas.

Quisiera recordar en este día especial a cierta maestra que tuve y que medio barrio de Quilmes donde viví debe conocerla.

Tuve maestras locas, buenas, trabajadoras, autoritarias, batalladoras, sádicas, graciosas, finas y mitómanas. Alguna que otra con más de estas «cualidades».

Pero si tuviera que describir una típica maestra del Estado en la época de la dictadura, es ella: La Señorita Gladys.

O «La Gladys» como la llamaba mi hermana que la odiaba con toda la furia.

La Señorita Gladys (como la llamaba yo) tenía fama, en la escuela 28 Hilario Ascasubi, de ser la mala. Todos le temíamos, nos paralizaban sus gritos y su mirada fija de ojos saltones delineados. Tenía el pelo negro corto y cuando era invierno y hacía mucho frío aparecía con un poncho salteño, igual al de Los Chalchaleros.

Sexto y séptimo grado turno mañana la tenían como maestra enseñando Matemática y Estudios Sociales.

El primer día que apareció en el aula nos dijo «No soy un monstruo». E inmediatamente nos enseñó sus reglas de cómo escribir en una hoja cuadriculada. («No escribir cuadradito seguido.»)

Desde el segundo día, ya empezó a comportarse como era sabido y temido: si veía que habías escrito cuadradito seguido, te arrancaba la hoja y te hacía volver a escribir. Si por algún motivo algún día se había levantado cruzada, te gritaba «NOOOOOOOO!!!!!!!!!!» y te arrancaba la hoja como si le quemara y, si su histrionismo lo permitía, te la hacía un bollito y lo tiraba al suelo.

(Conmigo fue una dulce, una vez me arrancó una hoja pero fue con un movimiento muy suave. Me dijo en voz baja «Hacelo otra vez». Y la humillación que yo sentí en ese momento no la olvidé jamás).

Era común terminar de resolver un problema y hacer cola para ir a corregir. La Señorita Gladys (Qué seño ni qué seño! No existía tanta confianza!) corregía con fibra negra trazo fino y te ponía «Rehacer» si estaba mal y si estaba muuuuuuuuuy mal gritaba que no habías entendido, te arrancaba la hoja otra vez y, como hizo con un chico que se ve que hizo todo horrible, le estampó su hoja contra la cara diciendo «Esta hoja es cualquier cosa!!! Tomá, cométela».

Mientras estoy escribiendo ésto no paro de reírme y de horrorizarme a la vez: cómo puede ser que tan niños hayamos sido víctimas de semejantes modales! Y era en la época en que ningún padre salía a defenderte, la palabra de la señorita era ley! Hoy, por el sólo hecho de arrancarte una hoja, ya la hubiesen sumariado!

La Señorita Gladys era temible pero explicando era un as! Nos enseñó a razonar y lo que aprendí con ella en matemática me sirvió para todo el secundario. Claro que, como habrán apreciado, sus métodos eran un poco cuestionables.

Por ejemplo, si terminaba de explicar algo, empezaba a hacer preguntas o a hacernos pasar al pizarrón para practicar y si alguien se equivocaba vociferaba «Pero ésto es como tirarle margaritas a los chanchos!». O estrellaba la tiza contra el piso y les juro que era muy difícil despegarla!

También era generosa: cuando tuvimos que prepararnos para el examen de ingreso al secundario, ella nos preparaba en su casa y no nos cobraba.

Y fue la encargada de averiguar todo para que nos fuéramos gratis a Córdoba, de viaje de egresados. Ella hizo todos los trámites y nos acompañó.

No sé si será masoquismo o qué, pero estoy segura de que otros que hayan sido sus alumnos jamás la olvidaron y te pueden hablar de lo mucho que aprendieron con ella.

Se ve que lo que acabo de contar es un ejemplo de que el fin justifica los medios.

O de que la letra, con sangre, entra.

Las Blancas Palomitas de la 28, 7mo. grado A turno mañana, año 1982.
(Todavía me acuerdo de los nombres y apellidos de todos!)

Alegórica Alegría


En el capítulo 20 de la temporada 3 de La Familia Ingalls (Little House On The Prairie) Nellie Olsen y Mary Ingalls compiten para ser presidentes de la clase. Los varones quieren emparejar un poco la cosa y eligen a Elmer, un chico muy tímido y al cual siempre ridiculizan tanto Nellie como sus obsecuentes.

El caso es que Nellie está segura de que va a ganar pero de todas formas, se encarga de repartir caramelos y dulces a los pobres niños de Walnut Grove, para asegurarse votos a su favor.

Cuando llega el día de la elección, aparece Elmer todo embarrado, había sido empujado, y da un discurso lacrimógeno (de los que nunca faltaban) y entonces Mary decide dar un paso al costado.

La elección es entre Nellie y Elmer.

Se llega a un empate y aparece Willie, que había estado en el baño. Da su voto, Laura lo lee… y ganó Elmer!

Nellie lo encara al hermano y le pregunta por qué lo hizo y él le grita que lo tiene harto y que Elmer no va a dejar que eso suceda.

Nellie, enojada, se va corriendo de la clase.

Aquí les dejo parte del capítulo, adelanten al minuto 3.00 cuando se dan cuenta de que empatan. (Está en inglés, no encontré el capítulo en castellano!!!)

Y bueno, nada, otra vez mi subconsciente ayudándome a entender las cosas.

Made in Argentina

Lo que posteo aquí son comerciales que se han visto o todavía se ven aquí y que fueron filmados en Buenos Aires. Hay muchos más pero o no me acuerdo de la marca del producto (bien ahí los creativos, eh) o no los encuentro en You Tube.

Más comerciales acá.

Pastelitos del 25

Sí! Los famosos pastelitos de membrillo! Amasé y armé 42, yo siempre con miedo de que fueran pocos. Los disfrutamos con Bea y Florencia, su amiga que vive en Manchester.

Y como yerba no había…pues tomamos mate cocido! Qué tanto!

Los cubrí con poco almíbar para mi gusto y le puse confititos que aquí se llaman hundreds and thousands (cientos y miles).

Aquí un primer plano:


Tradición y Familia

Es sorprendente cómo las vivencias o simplemente el camino que una elige te van llevando a las fuentes y un día te das cuenta de que eso que te molestaba que te dijeran cuando eras chica («Ay, igual que tu mamá!») a cierta edad es motivo de orgullo.

Cómo se explica que yo, que trabajé y estudié desde los 18 años y que soy un ejemplo perfecto de lo más remotamente lejano a un ama de casa, ahora me encuentre cocinando con placer, llevando tortas y tartas a los cumpleaños y pensando en hacer pastelitos para el 25 de mayo para celebrar la fiesta patria con amigos aquí en Londres?

La respuesta está en el ejemplo que me dio mamá sin saberlo: cocinar algo rico y que te salga bien por la atención y el esfuerzo puesto es la forma perfecta de demostrar que los demás te importan. Y de que querés que te quieran.

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