Argentina

Viva La Diferencia!

Aquí hay un programa que se llama Strictly Come Dancing, un formato de la BBC que se exportó a varios países: en USA se lo conoce como Dancing With The Stars y en Argentina como Bailando Por Un Sueño.

Sinceramente, nunca vi SCD ni sé qué días está ni a qué hora pero tiene buena audiencia y en el diario salen notas de qué pasó y no les presto mucha atención. Aunque me acuerdo de una nota que salió una vez que se refería a que mucha gente llamó quejándose a la producción del programa porque una bailarina giró, se le levantó la pollera (la falda, amigos de España) y se le vio que no tenía puesta su malla de baile sino que tenía una bombacha común y se le veían un poco los cachetes de la cola.

Quelle horreur!

Y hace un par de semanas salió en el diario una nota en The Mail On Sunday donde publicaban que (oh!) un hombre bailó topless (un hombre!) y lo que bailaba con su compañera fue un paso doble muy sensual.

En realidad el bailarín es Gavin Henson, un rugbier muy famoso que se acaba de separar de la galesa Charlotte Church, con quien tuvo dos hijos.

Si esto que bailan es un paso doble, yo soy Angelina Jolie!

Esta danza escandalosa fue televisada el 31 de octubre y yo leí la noticia el 1 de noviembre.

Esa semana justamente, en Argentina hubo un gran escándalo gran en el programa Bailando Por Un Sueño: fue el lunes 25 de octubre, cuando dos bailarines de Argentina hicieron un strip-dance y terminó… Mírenlo ustedes!

Lo pueden ver (y en el final van a saber por qué escribo esto) pulsando aquí.

De todas formas, el escándalo, creo, se desinfló un poco porque al otro día de la emisión del programa, murió Kirchner e importaron otras noticias.

Puede ser entendible que haya personas que se sientan ofendidas y llamen a la BBC para quejarse. SCD se supone es un programa para toda la familia.

Pero al mismo tiempo, en la televisión abierta de aquí, después de las 10 pm, hay programas donde se muestran hombres y mujeres completamente desnudos ya sea con fines médicos, educativos o estéticos.

Y sé que en Argentina muchas escenas de tono procaz se emiten a cualquier hora de la tarde.

Entonces es cuando me digo que todo depende del cristal con que se mire: Lo que para unos puede ser una tontera o algo cotidiano de ver en la tele, para otros es un verdadero escándalo.

(Creo que no sólo cabe comparar las performances… También se pueden comparar el animador y el jurado!!! Y no hace falta saber inglés!)

Desde Londres

Qué día el de hoy para Argentina!

Se suponía que iba a ser un día tranquilo, la mayoría de la gente tomándose una especie de «feriado» por lo del censo y resulta que se enteran de la muerte de Néstor Kirchner, el esposo de la presidenta de Argentina.

Por ahora no pienso pronunciarme al respecto, ya sea dando mi punto de vista sobre política o lo que sea. Estoy viendo la tele, la BBC, y ni mención de la noticia.

Update: 21.30. Acaban de mencionarlo al pasar, diciendo que murió Kirchner, el esposo de la presidenta de Argentina. Y nada más.

Supongo que mañana se publicará aquí y se le dará un lugar de importancia proporcional a la calidad informativa del diario.

Pero quisiera capturar este momento: Así como todo el mundo recuerda dónde estaba y qué estaba haciendo cuando murió JFK, o Rodrigo el cuartetero o John Lennon (por dar ejemplos dispares), quisiera que me contaran cómo fue enterarse de esta noticia hoy, donde quiera que hayan estado, haciendo lo que estuvieran haciendo…

Gracias…

La Embajada de Argentina en Londres, hoy.

Cambia, Todo Cambia

Esta estampilla te pegaba el censista sobre la puerta de tu casa cuando se iba, una vez que contestabas las preguntas.


«Súmese al censo ’80. Necesitamos contar con usted!»

Ese era el jingle que publicitaba el Censo Nacional de 1980. Yo tenía 10 años y era la primera vez que escuchaba hablar de un censo. No sabía qué era y no recuerdo que nos lo hayan explicado en la escuela. Me lo explicó papá y sabíamos que iba a venir un censista a casa un día en que no teníamos que ir a la escuela.

El día del censo ’80, mi hermana y yo estábamos acostadas pero cuando escuchamos que había venido la censista, Mari se levantó como un resorte, se cambió rapidísimo y fue a la cocina y se quedó aúpa de papá mientras él contestaba las preguntas.

Yo, con mucha fiaca, me quedé en la cama.

El siguiente censo fue en 1991. Ya tenía 21 años y era maestra de inglés en una escuela y me tocó a mí ser la censista. Nos entregaron un manual, habremos tenido un par de reuniones informativas y un día, una semana antes de que se realizara el censo, nos dieron a cada una las calles de las que éramos responsables de censar y visitamos cada una de las casas para presentarnos y recordarles del censo que se llevaría a cabo la semana siguiente.

A mí particularmente me habían tocado unas tres calles y me acuerdo de algunos de mis censados: una mujer grande, de unos 45 años que vivía con un chico joven; un señor jubilado que me invitó a pasar, me hizo sentar, me miró serio y me saludó en inglés. Le contesté. Me saludó en francés. También le contesté. Me saludó en alemán y ahí le tuve que decir que no sabía y se puso contento. Me respondió las preguntas pero se quedó con ganas de charlar.

Me acuerdo de otro jubilado que censé, vivía en una casita humilde y me traía sus documentos y una libreta donde constaba el fallecimiento de su esposa. Le comenté que no íbamos a preguntar ni apellidos ni números de documento, el censo sólo preguntaba el primer nombre, nivel educativo y cómo y con quién se vivía.

A todos les costaba entender que no se pidiera número de documento. No sé si en el de 1980 (plena dictadura) se había pedido.

El siguiente censo se hizo en el 2001 y no puedo creer que no me acuerde de nada! Yo estaba viviendo con mis viejos y, la verdad, me acuerdo de tantas cosas de mi vida pero de ese censo, no.

Y ahora se viene el del 2010. Estaba leyendo una nota donde no sólo la gente en general tiene cierta ansiedad (por no decir que en muchos casos tienen miedo) de abrirle la puerta de su casa a un extraño: Los censistas también tienen cierto temor a ser insultados por los encuestados, como si fueran parte del gobierno. Incluso algunas mujeres censistas tienen miedo de ser invitadas a pasar a la casa donde viva un hombre solo…

Qué distinto, cómo cambió todo en 20 años…

Alicia La Curiosa pregunta: Allí en Argentina, cómo se preparan para el censo? Van a abrir la puerta? Van a hacer pasar al censista? O te tocó ser el encuestador? Y en tu país, se hace un censo cada tanto?

Hola Susana!

Ni una diva total, ni una mujer fatal.

Estuve con Susana.

Cual Lorna, te cuento que es cierto, estuve con Susana… hace 10 años!

Mamá no se perdió jamás un programa de Susana Giménez desde que empezó en 1987. Y como durante varios años estuvo al mediodía, yo no la veía.

Sí la empecé a ver cuando el programa pasó a la noche, si algún día volvía temprano de la facultad. Y la verdad es que ella será divertida e inocente (para las cámaras) pero no me enganchaba mucho.

Corría el año 2000. Había varios días que llegaba temprano de la facu y mientras cenaba, miraba a Susana. Ese año me enganché porque dos veces por semana presentaba dos juegos: Uno, que no me acuerdo cómo se llamaba, consistía en subir escalones y apretar botones y el otro, mi preferido, «Esto me SUena».

Este juego se trataba de adivinar el nombre de una canción.

Ese me gustaba aunque mientras cenaba, yo me ahogaba viendo a los participantes cuando no adivinaban los temas que yo sí! Me acuerdo que me adivinaba casi todas, una vez pasaron temas de comedias musicales, las sabía, pasaban temas de los que fueran, yo, no exagero el 80- 90% las adivinaba!

Y se me ocurrió participar. Los premios eran dinero y el premio mayor un viaje a España. Era setiembre, estaba sola y quería irme de viaje a Australia pero para ese entonces, la bonanza de los noventa se estaba terminando y cada vez costaba más ahorrar.

Entonces vi que participar del programa de Susana era una forma rápida de juntar algo de dinero.

Llamé al número que apareció en pantalla. Daba ocupado. Creyendo que me iba a atender un mensaje grabado que me pidiera dejar mis datos, insistí. Muchísimo. Llamaba a cualquier hora, cualquier día, y nada, daba ocupado SIEMPRE.

Indignada, mandé un mail a TELEFE (el canal donde pasaban el programa) quejándome que para qué ponen un número en pantalla que no funciona!

Me contestaron enseguida y me dijeron que ese número sólo funcionaba de 17 a 17.30 horas!

Buenísimo! Llamé en esa hora y me atendieron! Poniendo mi mejor voz de segura y simpática y divertida, les dije que quería participar y me dijeron que cómo no y que tenía que participar de un cásting y que si podía ir tal día a tal hora.

Por supuesto! Fui el día y a la hora concertada y después de hacerme completar un cuestionario simple (del que recuerdo la última pregunta «Del 1 al 10, cómo te calificás físicamente? -No importa que tengas un rollito…»), me llamaron a un cuartito donde había una cámara prendida, un chico llamado Diego que me dio un micrófono y que ponía canciones en un grabador para que yo adivinara.

Me pidió que me presentara y me filmó toda la prueba. Había algunos temas que no adiviné pero me dijo que había hecho un buen promedio y que si no se daba participar en ese juego, si quería participar en el de los escalones.

Lo miré muy seria y muy firme le dije: «No, yo quiero participar en el Esto Me SUena».

Ok. Pues a los días me llamaron para participar.

Fui con mi mamá y mi primo Sergio y su mamá.

Ellos se fueron a otro sector y a mí me llevaron a un camarín que compartí con mis dos rivales. Hablando con uno, nos enteramos que no sólo éramos de Quilmes sino que vivíamos a tres cuadras! Increíble!

Al rato me llamaron, me llevaron a otro lugar donde me peinaron y me maquillaron, donde lo hacen con todas las estreshas. No me acuerdo bien a quiénes ví pero sí recuerdo que eran periodistas y demás personas conocidas.

Cuando estuve lista, nos llevaron al estudio donde ensayamos. Un chico dijo «Yo hago de Susana y vamos a jugar con la banda tocando los temas en vivo.» Y nos explicó cómo utilizar esos botones para que suene una alarma. Nos dijo que, obviamente, los temas con los que practicaríamos no eran los que íbamos a escuchar en el momento de la grabación de este segmento del programa.

Comenzamos a jugar y me adivinaba todo! Estaba on fire! Cuando terminamos, volvimos al camarín los tres y yo por dentro deseaba «Ay, ojalá me vaya igual cuando grabemos…»

Una media hora después, nos volvieron a llevar al estudio, nos ubicaron donde íbamos a estar y apareció ESHA: SUSANA GIMENEZ. Vino, nos saludó con un hola y mientras hablaba con los productores la observé con detenimiento: No se imaginan (no me lo van a creer) pero por lo menos en esa época, Susana estaba súper flaca! Tenía el cuerpo de una chica joven, piernas largas pero lo que noté es que la ropa que tenía puesta era muy pero muy ajustada, estaba apretadísima y eso era lo que dejaba en evidencia un par de rollos.

Estaba maquillada y peinada y por las luces, no veías ninguna arruga. Por lo menos desde la distancia de donde me encontraba.

Jugamos.

Cuando se terminó de grabar todo, le pregunté a uno de los chicos de producción si podía ir a darle un beso a Susana. Me dijo «Sí, después». Pero ese después nunca vino, Susana, así como apareció, así desapareció.

Qué cómo me fue?

La respuesta la tendrán el 5 de octubre, el día que se cumplen exactamente 10 años de la emisión del programa. Ese día subo el video!

La Sangre Altera

Empieza la primavera en el hemisferio sur y les comento a aquellos que no son argentinos ni nunca vivieron en Argentina, que cuando se acerca el comienzo de esta época del año, a la gente en general le cambia el humor: de repente, es como si cambiara el aire, como que todos se ponen alegres ya que saben que se vienen los días lindos que devienen en calor, que devienen, para la inmensa mayoría (sobre todo, niños y jóvenes) en vacaciones.

Supongo que será esa inconsciente cadena de pensamientos lo que hace que el Día de la Primavera se festeje con todo! Los chicos no tienen clase porque, además, se festeja el Día del Estudiante.

En cambio aquí, así como no existe el Día del Amigo, tampoco existe el Día de la Primavera. El primer 21 de marzo que pasé aquí, miraba alrededor, buscaba en los diarios, en la tele… «Pero… hoy empieza la primavera… Nadie se da cuenta?»

Pareciera que no. Pero sí. Pero por otros motivos. La primavera aquí se anuncia que está por llegar y aparecen muchas notas en los medios pero todas tienen que ver con el famoso «Spring Clean». Es la época del año en que sí, se supone, aquí comienzan los días lindos, con más sol; qué mejor, amigos, para aprovechar y… LIMPIAR!

Entonces en todas las revistas ves consejos de cómo dar vuelta la casa limpiando, qué productos conviene usar, cómo ventilar la casa, etc., etc.,

Los negocios muestran ofertas de artículos de limpieza, las tintorerías te ofrecen precios especiales para lavar los edredones o duvets…

Picnics? Sólo en verano, la primavera aquí es muy otoñal.

Así que para quienes hoy festejan la primavera y les toca trabajar (e irán, seguramente, con algún regalito para los compañeros – porque, no es cierto? también se hacen regalos!) y para quienes hoy descansan, FELIZ PRIMAVERA desde el OTOÑO LONDINENSE!

(Alguien aprovecha la primavera para limpiar a fondo la casa?)

La Señorita Emilce

Año 1978. Tercer grado con la Señorita Emilce y su florero.

Escribir sobre la señorita Emilce me da palpitaciones. Me senté a escribir porque es hora de que lo haga, ya que el tema no lo traté nunca en terapia y de vez en cuando es bueno exorcizar ciertos demonios.

Recordarme como alumna de esta maestra es ir más allá de describir una simple relación educador-educando: Es darse cuenta de que a pesar de que la odié, le temí y la admiré, fue quien selló mi destino para que fuera yo, eventualmente, docente también.

Empecé primer grado en una escuela muy cerca de casa y en un año tuve como cinco maestras. Quién sabe si por desorganización o qué, pero las maestras duraban muy poco y la fama de esa escuela no era de las mejores.

Así que mamá decidió cambiarme a la escuela 28 Hilario Ascasubi, que quedaba un poco más lejos pero que tenía buena fama.

Recuerdo mi primer día de clase en un aula grande, con muchos chicos y sólo conocía a una nena y con ella me senté. Recuerdo (habrá sido uno de esos primeros días) que la señorita Emilce nos dió un problema para resolver, yo hice la cuenta, fui a corregir y como si fuera hoy, recuerdo su birome azul tachándome todo y sin decirme nada, con su letrota, escribió al costado izquierdo «Planteo» y al costado derecho «Solución» y más abajo «Respuesta».

Y debajo de cada título escribió ella todo lo que yo tendría que haber hecho y me mandó a sentar.

Para mí, que no sabía cómo venían trabajando (porque esta maestra ya había estado con estos chicos el año anterior) que me haya escrito eso fue como si hubiese escrito en chino: no entendía nada!

Me fui a sentar y al siguiente problema que dió y a los próximos que daría en los meses siguientes, los fui haciendo como me salían, con cierta lógica pero como nunca me explicó cómo, nunca me salían como ella quería!.

Segundo grado lo recuerdo muy gris, yendo a la escuela para escuchar los gritos pelados de esta mujer cuando se enojaba con nosotros, sus alumnos.

Como toda niña de 7 años, yo quería a la maestra como se quiere casi a una madre y buscaba su aprobación, algo que nunca tuve de su parte; me parecía una mujer muy fría y hasta a veces no sabía cómo hablarle por miedo a que reaccionara con un grito.

Se ve que en tercer grado, al año siguiente, le habré agarrado un poco más la mano o ya me resbalaba lo que dijera o ya había encontrado en otro lado un modelo más accesible de docente: Ms. Sylvia, mi primer profesora de inglés. En inglés me iba genial, era la mejor alumna y me hizo muy bien a la autoestima y a la vez, no era muy consciente de que estaba aprendiendo.

La señorita Emilce tenía a su hija que también iba a la Cultural y, aunque estaba en otro curso, sabía cómo me iba y cuando algo me salía mal, me lo reprochaba: «Cómo puede ser que te vaya tan bien en inglés y acá, en la escuela, no?» Nunca supe qué responderle. Si hubiese sido Mafalda, le hubiese contestado que la respuesta la iba a encontrar mirándose al espejo!

De lo que tampoco nunca me voy a olvidar fue de las veces que me bajaba a tierra con una sarcástica y humillante exclamación que cruzaba todo el aula: «Seminara, como siempre, en las nubes!» Se ve que no le prestaba mucha atención!!!

Sí, era así, nos hablaba esa forma pero, a la vez, reconozco que (como la señorita Gladys) todo lo que nos enseñó, me sirvió. Por ejemplo, nos enseñaba a leer y comprender. De ella adopté la técnica de leer un texto en voz alta y que los alumnos siguieran con la vista, con lectura silenciosa, interrumpir cada tanto y explicar algún vocablo o frase e incentivar la imaginación con preguntas, algo que siempre hice con mis alumnos.

Con ella aprendí todas las reglas ortográficas y desde mis 8 años que escribo sin faltas de ortografía.

Cuando nos dieron la foto que subí aquí (La de segundo grado si la vieran! Me tiene abrazada y su cara apoyada en la mía!) en el álbum donde estaba pegada, ella escribió algo que todavía recuerdo de memoria. Creo que es porque o bien no me lo creí nunca y lo tuve que leer mil veces para convencerme de que realmente fue ella quien lo escribió o porque refleja un cariño que nunca demostró:

«Tus hermosos y dulcísimos ojos hablan de tus nobles sentimientos. Jamás olvidaré esta expresión tuya. Recuerda tú los pasos que diste en estos tres años de la mano de tu maestra que te quiere. Emilce»

Doble Sentido

– En casa no puedo decir «duro», «grande», «largo», «pepino», «salchicha», «colocar»…

– Si algo se desconectó, no puedo preguntar «Me la enchufás?»…

– No puedo decir nada que dé para la rima «agarrámela con la mano»…

No puedo decir nada de eso sin que Ale me mire de costado y sonría bajito  «je je je» o acote algo con otra connotación.

Por qué?!?!!

Hombres! O debería decir «argentinos!»?

Son / Somos todos así!?!

(El de la foto es Jorge Corona, humorista argentino, no apto para almas sensibles o que se ofenden con las malas palabras… Simultáneamente!)

Made In Argentina 4

En posts anteriores titulados «Made In Argentina» había más ejemplos…

Parece ser que no hay tantos ahora… O debe ser que veo menos tele?

El primer comercial es parte de una serie donde se tiene de protagonista a la misma modelo, la del vestido rojo. Este es el primer comercial de la serie que se filmó en exteriores y se ve claramente que es en Argentina.

Pero la primera vez que vi la publicidad de este producto, el comercial estaba filmado en interiores. Y cuando vi a la modelo pensé: «Si no fuera por su talla (la chica no es tan flaca como las que aparecen en la tele allá) diría que ella es argentina…»

Triumph over Temptation with 90 Calories

La siguiente publicidad se pasó durante el Mundial de Fútbol, hay algunos jugadores ingleses y la propaganda es de las papitas Pringles.

La última es un poco «cheeky». Ustedes verán muchos arbustos que se van emprolijando conforme una chica pasa por al lado. Esto es porque grafica un juego de palabras en inglés: «bush» es arbusto pero también es la palabra que se utiliza (muy informalmente) para mencionar el vello púbico.

No es fino?

Argentina Mundialista En Londres

En las calles muchas manos
Levantadas, celebrando.
Una fiesta sin descanso.
Los países como hermanos.
(Waving A Flag – David Bisbal)

Sobre un gigante sticker 3D en Canary Wharf.

Se sabe de mi fanatismo nulo e ignorancia total con respecto al fútbol pero pude disfrutar del hecho de que gracias a este evento, los colores argentinos (al igual que el de los otros países, claro) se veían por todos lados.

El sol no está centrado!

Vidriera de Peacocks.

Como tres meses antes de que empezara el Mundial, ya se veía merchandising por todos lados. Los negocios de ropa vendían remeras con los colores de Inglaterra, Brazil, Italia… Pero de Argentina, esta vez, no. En el 2006 me acuerdo que se vendían, como esta que tengo puesta acá.

Para calentar motores, había cartelitos en todos los supermercados con el COME ON ENGLAND! y banderines adornando lo que más se vendía… cerveza y demás bebidas alcohólicas. El super donde hago las compras es gigante y como cuatro o cinco góndolas seguidas estaban atiborradas de alcohol.

Pero algunas marcas sacaban productos especiales:

Papitas con gustito a carne argentina!

Messi, la estrella total, sí, pero posters con su imagen se ven durante todo el año.

Tottenham Court Road Station.

Vidriera de Adidas en Oxford Street. Pero me parece que no es Messi.

Lo lindo era también encontrar gente con remeras de Argentina.

Regent’s Street.

Esta no es la remera de Argentina pero dice Tévez, che, y con eso basta! Sacada en el colectivo.

Quisiera incluir una pequeña anécdota: En el Mundial anterior, Ale una vez fue a un pub vistiendo su remera de Argentina. Ese día, Argentina ganó el partido. A la vuelta, en el subte, la gente, desconocidos, lo saludaban con una sonrisa o lo felicitaban, etc. Esta historia siempre se las cuento a los adolescentes cuando doy charlas en Argentina. Y los desafío con esta pregunta: «Qué pasaría aquí (en Argentina) si un inglés sale a pasear vistiendo su remera de Inglaterra después de haber ganado un partido?»

Todos se miran con caras de pícaros y bajito dicen: «Uuuuh…» y nadie me contesta! 😉

Este año Ale no salió con su remera porque se moría de calor, pero estoy segura que a los demás argentinos que salían vistiendo los colores de Argentina, nadie los agredió por portación de colores.

Cuando jugaba Argentina, los argentinos se juntaban mayormente en un pub que queda cerca de Piccadilly Circus. Yo tenía ganas de ir pero me daba mucha pereza salir y prefería verlo en casa. Alguna vez sola y en dos oportunidades con amigos.

Un día hice empanadas. Me salieron gigantes!

De todas formas, cortesía de Florcita mi prima, aquí se ven fotos de los argentinos en Londres.

Argentinos en Piccadilly Circus.

En el pub donde se reunían.

La fiesta ya terminó. Fue lindo mientras duró.

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