Pop Tarts

Pop Tarts son unas galletitas que, en rigor, son marca y pertenecen a Kellogs. Son muy populares en USA y aquí  también se venden pero con otros nombres y de otras marcas.

Son muy ricas y están rellenas de mermelada bañadas con algo así como un frosting de yogur y de gusto muy parecido al chocolate blanco pero más sano, por lo menos las que se venden acá.
El otro día tenía ganas de comer algo rico, fácil y sobre todo rápido así que se me ocurrió hacerlas: Tenía la mermelada y la masa así que sólo tuve que ponerme manos a la obra.

Un Ataque De Pánico

Parece que Blogger no me estaba notificando de los comentarios que me dejaban en el blog. Habitualmente, cada vez que alguien deja un comentario, me llega un email notificándome del mismo y lo abro, lo leo y lo publico (o no!).
Me fijé en el «escritorio» y ahí vi todos los comentarios que estaban a la espera y yo sin saberlo! Enseguida los publiqué y como también algunos nos seguimos en Twitter, escribí lo siguiente:

Qué exagerada! A veces hacemos uso y abuso del idioma y queremos describir algo con énfasis y recurrimos a ciertas frases que, en realidad, describen cosas bastante desagradables.
A esa conclusión llegué después de poner ese hashtag porque me vino a la memoria la única vez en mi vida que tuve un ataque de pánico.
Lo que no comprendo es por qué fue esa vez solamente y no se repitió. Tenía entendido que los ataques de pánico son recurrentes y se «activan» cuando algo pasa que hace que tu cuerpo y tu mente se defiendan ante esa «amenza». Así es como, modestamente, entiendo yo qué es un ataque de pánico.
Mi caso fue hace un poco más de 10 años. Todavía vivíamos en Argentina, ya estábamos casados y yo trabajaba en mi casa, en la universidad, en empresas y en un instituto, dando clases de inglés.
En el instituto se ve que no la pasaba bien; estaba muy presionada para impartir clases de una manera que me parecía de terror por lo antipedagógicas (chicas, desconfíen cuando un instituto de inglés hace DEMASIADO hincapié en que los chicos aprenden jugando!) y se me estaba haciendo un suplicio ir.
Un día cualquiera, creo que era octubre porque los días ya estaban lindos y cálidos, estaba en el colectivo camino a dicho lugar y de repente empecé a sentir mucho calor. Y enseguida, empecé a transpirar y a sudar frío. No entendía qué me pasaba porque no hacía TANTO calor y yo me estaba empezando a empapar y era rarísimo porque yo no transpiro (no, te juro, no transpiro, soy un lagarto, no sé!).
La cuestión es que me empecé a preocupar más cuando sentí que estaba comenzando a tener taquicardia y, al mismo tiempo, sentía que me ahogaba, que no podía respirar.
Y enseguida sentí eso que dicen que se siente cuando tenés un ataque de pánico: sentís que te vas a morir. Sí, eso dicen y es cierto.
Es difícil de describir cómo es pero verdaderamente sentís que te vas a morir y es una desesperación tremenda que te puede agarrar. Yo miraba alrededor y cada persona estaba en su mundo y el mío parecía que se me terminaba ahí mismo! Sudada, asustada, con taquicardia, sin poder respirar y a punto de morir!
Fue tremendo y no sé de dónde saqué fuerzas pero empecé a calmarme, a respirar pausado porque sentía que no tenía a nadie a quién recurrir. Y así fue como de a poco, me fui tranquilizando y al rato me tuve que bajar del colectivo porque ya había llegado a destino.
A destino llegué agotada, todavía algo empapada, atolondrada y sin entender qué me había pasado.
Dí las clases, volví a casa, le conté a Ale lo sucedido y al decirle «… y sentí que me moría,» me acordé automáticamente de los síntomas de un ataque de pánico y me sorprendí y me asusté.
Acto seguido, llamé a mi psicóloga, le conté lo que me pasó, me confirmó que sí, había tenido un ataque de pánico pero que no me preocupara. Que me preocupara si lo volvía  a tener y que la llamara inmediatamente.
Por suerte, desde aquella vez nunca más lo sufrí y, sinceramente, fue horroroso y pienso en las personas que están años en esas condiciones! 
Así y todo, hay quienes no se toman en serio el ataque de pánico y piensan que son caprichos o excusas pero ahora que estuve del otro lado, te puedo asegurar que no lo es!
 

Lady Dinah’s Cat Emporium

En febrero de este año, yo estaba en Argentina y hasta allí llegó la noticia de que en Londres se había abierto un «cats’ café», o sea, un lugar donde vas a tomar o comer algo y tenés gatitos sueltos  a tu alrededor.
A pesar de mi un-poco-negativa experiencia en el café gatito de Seoul, y porque amo los gatos, quise ir de todas formas; busqué el website, me fijé que se podía reservar por internet y eso intenté hacer… y no había lugar! 
Estaba todo «tomado», a la tarde o a la noche, todo reservado menos el día 3 de mayo a las 19.45! Así que elegí ese slot y me lo anoté, porque debía esperar 3 meses para mi cita gatuna. De locos!
El tiempo pasó y el 3 de mayo llegó finalmente y partimos para el lugar.
Lady Dinah’s se encuentra en Shoreditch, muy cerca de la estación de Overground, así que es muy fácil llegar.
El local tiene ventana a la calle y podés llegar a ver a algún gatito gratuitamente.
Pero no bien entrás, entrás a una especie de barra de café: Ves platos, tazas y hay dos chicos detrás de un mostrador que te piden la reserva.
Después esperás un poquito detrás de una puerta.
 
Te cobran £5 de entrada, aparte de lo que vos consumas adentro.
Luego te hacen pasar a un cuartito donde una chica a toda velocidad te explica que:
– Debés lavarte las manos en unas piletas que están ahí mismo.
– Podés tocar los gatitos y acariciarlos y jugar con ellos.
– No podés alzarlos.

– Podés sacarles fotos pero sin flash.

– No podés darles de comer NADA  de lo que vos comas.
– Los gatitos comen SOLAMENTE lo que ellos les dan.
O sea, no es como el de Seoul que vos comprabas comida para darles de comer.
Una vez que nos lavamos las manos, nos hicieron pasar al tea room que da a la calle. 
Había unos chicos tomando el té y un solo gatito.
Con los ojos cerrados, una mancha negra sobre la camita!!
Es que supusimos que porque estaba anocheciendo, no había mucha gente.
Pero después vimos que esos chicos bajaban a una especie de sótano y ahí sí, había más gente y más gatitos.

Sobre el descanso de la escalera, muy pancho él…

Eh… más gatitos?

Abajo estaba todo muy mononamente decorado, con sillas y mesas eclécticas.
Había un mueble con juegos para gatos.
Lo que notamos es que los gatos, sí, son pocos y nos ignoraban a TODOS y no se acercaban. 
Nos sentamos a una mesa y mientras mirábamos qué íbamos a pedir, una chica del local vino y se puso a animar un poco los gatos. 
Fue muy gracioso: Tomó un papel muy largo, lo arrastraba por el piso y los gatitos se paseaban así mientras mordían el papel hasta que lo cortaban.
Se ve que ya conocen este truco y les encanta!
Después de eso, los gatos se despertaron un poco y todos los que estábamos ahí nos animamos a acercarnos a ellos.
Por las dudas, no los toqué mucho y traté de no acariciarlos aunque son muy pacíficos.
Para la foto, todo bien!
Sin embargo, notaba que los gatos se querían ir. Cada tanto se iban a mirar y a rasguñar una puerta que decía «staff only». De ahí salían las chicas con algún gato y por ahí se iban llevando otro. Se ve que los gatitos duermen ahí.
Más tarde, la misma chica de antes, volvió, nos habló de los gatitos mientras les daba algo rico para comer y si querías, te daba unos pedacitos a vos para que le dieras. Obvio, rememorando mi experiencia anterior, no me animé…
Como decía Ale, son sólo cuatro gatos locos!
Finalmente pedimos un café y una Coca Light porque no teníamos hambre pero los precios son normales.
 
Unas chicas al lado nuestro estaban a full con un cream tea!
Estuvimos un poco más de hora y media y no sé si es que ya no era novedad o yo fui con reparos o había pocos gatos o… no sé, la pasamos bien pero tampoco nos divertimos como en el de Seoul porque, tomando otra frase de Ale: «En el de Seoul te llovían gatos» y es porque allí vos les podías dar de comer.

 Y los gatos (te) aman si comen. 

Así de interesados son ellos y así los queremos igual!

Aunque sepan cuándo les vas a sacar una foto y den vuelta la cara en ese momento!!!

Ventanas A Los Recuerdos

Me pasa lo que a muchos adultos que se fueron de su casa y cada tanto vuelven a lo de sus padres: Algunos lo harán los fines de semanas, otros, como yo, cada tantos meses.
Pero no les pasa que vuelven y la casa siempre está igual? Puede que cambien los muebles, los colores pero generalmente, tu cuarto, el que tenías, está casi igual…
Está tu cama? Están tus peluches? Si hurgás por el ropero, encontrás algunas prendas que usabas cuando ibas a bailar? No hay una campera colgada desde siempre?
A mí me pasa, yo revivo mi pasado cada vez que vuelvo a casa y sobre todo cuando entro a mi cuarto. Están las dos camas, una con un cubrecama naranja (el de mi hermana) y otro con el cubrecama de Garfield (el de mi cama).
Están los estantes con las guías de los viajes que hacía por los ’90; hay algunos CDs, el escritorio de mi hermana, tal cual lo dejó con los cajones todavía llenos de sus escritos, poemas y dibujos que desde que falleció (este año harán 20 años) nunca me atreví a abrir, tocar, mirar o leer…
Y también están las ventanas, cuyos vidrios siguen TAL CUAL estuvieron en mi adolescencia: llenos de stickers! De cualquier cosa, cualquier sticker que venía a mis manos, se pegaban!
Esta última vez que fui, me detuve a mirarlos y cada uno me traía un recuerdo! Porque algunos fueron regalos, otros son de boliches o negocios que ya no existen, otros de marcas de cualquier producto, otros que comprábamos con mi hermana especialmente…
 Y acá están, te los muestro!
 Tuve que cerrar las persianas, si no, no se veía nada!! 

 A ver si a vos te hacen acordar a algo?

Me imagino cómo se te habrán revolucionado los recuerdos si tenés más de 35 años!!!
 Te pasa de revivir tu pasado cuando volvés a la casa de tus padres?

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