Ya Es Hora, No?

Cuando uno trabaja es esclavo de la rutina, de los horarios, de las órdenes, de las responsabilidades… Se cansa, se agota, sueña con estar un día o dos en casa para descansar, para no hacer nada… Sueña con unos días para uno mismo para irse a algún lado…

Y cuando tenés esos días libres para vos, o sea, cuando dejaste de trabajar para encontrarte a vos misma o para descansar o para parar un poco o para reflexionar, los días pasan lentos y tu visión de la realidad toma otra dimensión.

Tenés otros tipos de urgencias que muchas veces van a contramano de lo que realmente es urgente (Twitter? Blogger? Qué importante se vuelven tus amigos virtuales!)

Porque todas esas estructuras que te contienen mientras trabajás y que ordenan tu vida, de repente no están.

Al principio todo es mucha felicidad pero al poco tiempo empieza a aflorar la frustración porque vos tenés unos horarios y los demás, otros. Vos tenés unas preocupaciones y los demás, otras. Vos tenés otros intereses que se vuelven muy importantes cuando en los demás ocupan una mínima parte de su vida.

Y es entonces cuando sentís que ya es hora de volver al ruedo. De volver a levantarse temprano, de tomar el desayuno, viajar, llegar al trabajo, trabajar, resolver, preocuparse, pensar, razonar, irse, regresar a casa, cocinar, comer y dormir. Y al otro día lo mismo.

Es increíble cómo uno a veces añora aquello que, cuando lo logra, puede llegar a detestar.

La Realidad Navideña

Claro que me encantaría festejar la Navidad como en las revistas: con un vestido elegante, peinada, con tacos altos, maquillada y sonriente; con la mesa híper decorada y la comida hecha por mí, con mesa dulce incluída.

Pero no. Nunca tuve una Navidad así y por más que cada año aspire a que el sueño se me cumpla, la realidad es que tanto mis Navidades argentinas como las londinenses han sido por demás diferentes a las revistas.

Lo que rescato es que a mí la Navidad no me pone triste porque me trae los recuerdos de mis Navidades de la niñez. La pasaba bien porque yo me creía el cuento de Papá Noel. Para mí él existía y me traía los regalos. No recuerdo haber planteado cómo hacía para recorrer el mundo en una noche o mis padres habrán tenido buenas respuestas para zafar!

Yo estoy totalmente de acuerdo con que los niños crean en Papá Noel, los Reyes Magos, el Ratón Pérez… solitos se darán cuenta que no existen pero el mientrastanto es mágico. No hay nada que se compara con las caritas de los chicos cuando descubren los regalos y cuando los abren!

Si los padres no quieren «engañarlos», ok, cada uno educa a su hijo como quiere pero tampoco es bueno que vean como algo negativo que un niño crea en  un poco de magia durante su infancia. Porque la infancia está altamente condimentada de fantasía.

Habrá niños que no crean en Papá Noel pero observalos cuando juegan… acaso no se creen que son eso que juegan? Así jueguen con la Play o a los Súper Héroes, los chicos ven todo con sus ojos llenos de fantasía.

Recuerdo una Navidad en particular. Tenía alrededor de 5 años, mi hermana menor 4 y nos reunimos en lo de mi tía Olga, abuela de mis primos Paula y Sergio, de nuestras mismas edades.

Cuando terminamos de cenar, Adriana, la hija menor de mi tía que para esa época tendría unos 20 años y era maestra jardinera (o sea, la tenía clara) se despidió de nosotros y nos dijo: «Chau! Me voy a bailar!»

Y a las 12 de la noche, por la ventana del living, entró… PAPÁ NOEL!!!

Papá Noel, con su traje rojo, su bolsa blanca llena de regalos! Para nosotros!

Creo verme a mí misma con 5 años, embelesada y feliz, mirando a Papá Noel darnos un regalo a mi hermana y a mí diciendo «Para las dos hermanitas» y repartiendo los otros, aunque a Sergio no había forma de consolarlo por cómo lloraba del susto! (Perdón Ser por ventilar esto!!!)

Sí notaba que a pesar de ver un robusto Papá Noel, su voz era bien finita pero jamás se me ocurrió desconfiar de nada ni de nadie.

Al rato, cuando estábamos jugando con nuestros regalos, apareció Adriana diciendo «Hola! Qué tal! Ya vine de bailar!» Y nosotros a los gritos contándole que había venido Papá Noel!

Años más tarde, cuando supe la verdad, cuando me enteré de que todo era fantasía, le pregunté a mamá «Pero quién fue ese Papá Noel que fue a lo de tía Olga?» «Adriana,» me dijo.

Y ahí recordé que ella se iba a bailar y, qué justo, cuando ella se iba, venía Papá Noel!

Así que ahora de adulta, con la realidad frente a mis narices, yo, de todas formas, espero una Navidad de las revistas, aunque bien sé que este año lo festejaremos como lo hacemos habitualmente.

Pero no importa. Ahora de grande, me empecino  a tener mi porción de fantasía. Si no es este año, será el próximo. O el siguiente. Porque los sueños que uno tiene de adulto se pueden hacer realidad, porque sólo depende de nosotros mismos emprender el camino para realizarlos.

Me Veré Volver

Donde nadie sabe de mí
Y yo soy parte de todos.
(En La Ciudad De La Furia – Soda Stereo) 

Estuvimos en Argentina, Ale dos semanas, yo me quedé una más. Fueron unas semanas de estar con la familia, de visitar algunas personas, de conocer otras, pero sobre todo, por lo menos para mí, fueron semanas de llenar de besos, abrazos y mimos a mi mamá.

Otras veces yo contaba cómo cada vez que llegaba a Argentina imaginaba cómo hubiera sido mi vida si nos hubiésemos quedado.

Esta vez me sentí distinta pero un poco más plena… Me cayeron algunas fichas… Me sentí con más seguridad para encarar ciertas decisiones que me parece tengo que tomar… Me sentí mejor.

Me vi en Argentina yo-que-vivo-en-Londres; como si mi identidad no hubiese cambiado pero que sí, soy yo, la que vive en otro país.

Y como si hubiesen dos realidades paralelas, sentí que yo me visitaba a mí misma. Y los fantasmitas de la que yo hubiese sido y de lo que hubiese logrado, ya no estaban.

Pude encontrarme nuevamente con Gonzalo y con Richard y conocimos a Ayalén, aunque yo le digo Ayita. Nos encontramos en el lugar que siempre nos encontramos, a la mañana casi mediodía y nos mimamos un poco.

 Cuánto charlamos!

Cuando planeo un viaje para Argentina, sueño con poder escaparme a algún lado para pasear pero nunca puedo. No me alcanza el tiempo y esta vez que tenía unos días de más, me agarré una laringitis virósica que me dejó sin voz de un día para el otro. No podía hablar, tenía tanta disfonía que me dolía la garganta!

Hasta tuve que ir al médico y me recetó unos remedios de lo mal que estaba. Me prohibió hablar y fue una tortura!!! Yo sin hablar no soy yo!

Me costó reponerme y todavía siento que mi voz no se ha recuperado, si llegara a hablar fuerte (o sea, siempre!) siento enseguida que se me apaga un poco.

Cómo vi todo? No sé, había mucho sol, los días fueron preciosos y la pasé bien. Todavía me siguen sorprendiendo los besazos que se da la gente en la calle, sobre todo los novios, algo que recuerdo que no me llamara la atención pero ahora sí!

Me pareció que los precios eran bastante altos. Por lo menos de la ropa y zapatos y la calidad y variedad no se compara con lo que hay acá a esos precios.

Por lo demás, por lo estructural, para qué contar, no? Y confirmé que cada uno ve la realidad a través de los anteojos que elije.

De todas formas, verdaderamente disfruté de mi tiempo en Argentina: disfruté de mi gente, de mi familia, de mis vecinos, de algunas de mis compañeras del primario y del secundario; en realidad, de cada pequeña cosa como por ejemplo, de ir a la carnicería, a la verdulería y al chino de la esquina.

Disfruté de los mates, de los sandwiches de miga, de las charlas tranquilas con amigos, de los asados y del cariño.

En fin, me dejé querer y me dejé mimar…

Y me hizo bien.

Gracias.

Siempre es lindo volver a casa.

7 Días En Miami

We got the wheels and petrol is cheap.
Only went there for a week,
Got the sun, got the sand
Got the batteries in the handycam…
(Miami – U2)

 Sunny Isles.

Miami, miamiga.

Me amigué con Miami. Había estado dos veces, la última hace 12 años por un par de días (ya!) y en ambas oportunidades me había alojado en South Beach y nunca había vuelto encantada.

No sé si esta vez es porque fui con Ale, porque alquilamos un auto o porque estaba de buen humor, pero me gustó mucho Miami. La disfruté y la paseé y me sentí muy a gusto.

Nunca hubiera pensado que esta ciudad es ideal parar descansar y no porque tenga playa porque no son gran cosa. No sé, me sentí muy cómoda paseando en una ciudad linda.

Vista de arriba y de lejos.

Porque Miami es linda.

Estuvimos alrededor de una semana en dos tandas, porque el Kiss Kruise partía de y llegaba a, Miami. Entonces estuvimos 4 días antes y 3 días después.

Durante la primera tanda, nos alojamos en la zona de Sunny Isles, pleno Collins Avenue y durante la segunda, en el Downtown.

Para nuestro placer, teníamos casi enfrente los típicos centros comerciales, una colección de negocios, uno al lado del otro, todos alrededor de un estacionamiento, anunciado por los típicos carteles que se ven en USA, enumerando los nombres de los distintos negocios.

 Un ejemplo.

Digo para nuestro placer porque el principal era un supermercado parecido al WholeFoods donde además se podía comer.

Así que allí fuimos a desayunar el primer día.

 Epicure. Re lindo y atendido por argentinos.

Oh! Miga sandwich on the menu!

  Un desayuno al sol.

Paseamos Miami a nuestra manera. Tranquilos, relajados y tomándonos nuestro tiempo. Bueno, muy a mi manera no lo es pero sí visitamos un sector que no suele estar dentro de los recorridos tradicionales que son shopping, playa y Ocean Drive.

Estuvimos en Little Habana.


Para llegar hasta allí tomamos el monorail que es gratuito.

 Se tiene una hermosa vista.

No vimos que fuera gran cosa por donde bajamos, me refiero para explorarlo como turista y para encontrar un restaurant de comida cubana que tuviera buenas críticas había que caminar bastante y hacía un calor insoportable. Así que fuimos a comer comida salvadoreña porque era el restaurant que teníamos más a mano!!!

Una esquina colorida.

 Una montaña de antojitos fritos. Rico pero cuántas calorías!!

Al finalizar, el cocinero del lugar se nos acercó y hablamos muchísimo; un señor muy simpático que, como he visto muchos en Miami las veces que fui,  dice sus ideas clara y directamente, bien a lo latinoamericano exiliado y casi sin conocerte te da su parecer sobre la iglesia, el gobierno americano, el de su país, el de tu país y el de la madre que lo parió.

No sé, estamos tan acostumbrados a la corrección política aquí que escuchar a alguien vociferar sus pensamientos tan abiertamente nos incomodaba un poquito pero lo aceptamos: cada uno es como es.

En toda esa conversación tuvo tiempo de recomendarnos ir a la intersección de las Calle 8 y Calle 13, para ver el centro de Little Habana.

 Pero justo en la esquina hay una peluquería llamada «Buenos Aires».

Como estábamos lejos de allí decidimos volver a buscar el auto y fuimos para esa famosa esquina.

 Allí estaba la llama eterna.

Este monumento es en homenaje «A los mártires de de la brigada de asalto», aquellos que fueron a invadir Cuba en 1961, en la llamada Invasión de Bahía de Cochinos.

 Otros monumentos que hay sobre ese boulevard.

Y ahí nomás están las estrellas!

También estuvimos una tarde en South Beach caminando por la Lincoln Road que es peatonal y tiene mucha acción.

 Linda Lincoln Road.

 Art Decó por aquí…

 Art Decó por allá..

 La esquina de Lincoln Road y Collins Avenue.

South Beach es como Villa Gessell, no sólo porque está lleno de argentinos, sino por la atmósfera: hay muchas familias, muchos chicos jóvenes, muchas ganas de bailar y de conocerse y de tener aventuras. Es, en realidad, para todas las edades. Se sienten a gusto todos y creo que, sobre todo, los mayores de 30.

Bueno, pero un paseo por Miami no es paseo si no se hace algo de shopping, no es cierto? Fuimos al Dolphin Mall, un shopping más del montón, al Sawgrass Mills Mall y al Bayside.

Nuestra intención era comprarnos algo pero la verdad, en mi caso por lo menos, cuando veo MUCHO de MUCHAS cosas, es como que me apago, me desconecto y termino comprando alguna que otra cosa y me doy cuenta de que no necesito mucho.

De los tres shoppings que mencioné te recomiendo el que me recomendaron: El Sawgrass Mills Mall. Es outlet y tiene una sección donde están LAS MARCAS: Burberry (que me pareció más caro que el outlet de acá de Londres), Armani, Valentino, Prada, blah blah blah.

El sector se llama The Colonnade Outlets y ahí se ve una lista de algunos de los negocios.

Si vas pocos días a Miami y sólo querés shopping, andá ahí y perdete, no vas a querer volver a tu casa nunca más! Los demás son shoppings comunes, el Sawgrass es el único que te va a interesar porque tiene TODO.

Imprescindible tener un mapa del lugar. Te ayudará a organizarte mejor.

Sos compradora de las de verdad? Y comprás mucho, pero mucho? Te recomiendo ir con tu propia valija, comprarte una allá o por USD 5 te paséas con estos carritos.

Cuando los devolvés a su lugar, se te devuelven USD 0.50.

A estas chicas no les alcanzó nada!!!

Hay un sector donde por USD10 comprás una cuponera con muchos descuentos. Pero si tenés una de las revistitas Welcome to Miami, las gratuitas que hay en todas las ciudades y está por todos lados, ahí suele haber una promoción que si mostrás la página del Sawgrass Mills, te dan la cuponera gratis.

Además hay un servicio donde te «cuidan» las compras. 

Al que no te recomiendo ir es al Bayside. No me pareció lindo, vende muchas chucherías y encima, caras, lo recomendaría solamente porque hay un restaurant de parrilla argentina muy bueno!

 Qué tal los precios en dólares?

El Bayside. Meh. Si estás aburrida y ya te gastaste todo.

Cerca del Bayside hay un monumento a Juan Ponce de León y también una llama eterna llamada La Llama de la Amistad, dedicada por la ciudad de Miami a los países vecinos, o sea, Latinoamérica.

The Torch of Friendship.

Entre Costa Rica y República Dominicana falta el escudo de un país. De cuál?

Y las perlitas…

Tita Baratita también estuvo por Miami pero eligió la cadena Dollar General. Podés llegar a encontrar cosas interesantes pero no se vende todo por USD 1; hay otros precios y la calidad por ahí no es la mejor. Están en lugares alejados.

Tita notó el auto de un cliente: balazos en el parabrisas, qué tal?

 Vista del Downtown a la noche.

 Avenida Carlos Gardel.
 Estábamos ahí el 6 de noviembre. Y se ve que a los que votaban les ponían un sticker.

 Recomiendo Five Guys. Buenas hamburguesas y papas por USD 5.

 El Cheesecake Factory! Salís rodando!!!

 Productos argentinos, claro que sí!

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