Aprender A Desprenderse

A los meses de fallecer mi suegra, estuvimos nuevamente en Argentina y acompañé a Ale en el proceso de desarmar la casa. Ya casi todo estaba organizado, sólo faltaba clasificar, guardar, donar o regalar objetos. Muchos objetos. Muchísimos objetos.

Ale siempre protestó sobre la costumbre de su mamá de comprar, acumular y guardar. La baulera explotaba de valijas llenas de perfumes, jabones, regalos, carteras, ropa, zapatos, vajilla, adornos y la casa de mi suegra era un mini museo por la cantidad de objetos con más de 100 años de historia.

Cuando terminaron con todo el proceso, Ale me hizo ver el por qué de su reparo al cúmulo de cosas y a que yo, salvando las distancias, tenga la misma costumbre: comprar algo y/o guardarlo para más adelante. Ale me explicaba que no sirve de nada llenarse de objetos que ocupan lugar y que, en definitiva, no los terminás de disfrutar.

Yo siempre entendí lo que me decía pero ante la evidencia, lo sentí. Sentí que realmente es esclavizarse más. Por lo menos, yo sentí que para mí es esclavizarme más.

Sin embargo, no sé si he cambiado de parecer tan radicalmente. Sí me ayudó a reflexionar sobre mi relación con los objetos y a replantear aquello que tenía como un sueño o un objetivo: una gran y hermosa biblioteca de libros leídos.

Porque mis objetos más preciados siempre han sido los libros que he leído, no por el hecho de lo costoso del libro en sí (que ninguno lo es) sino porque me dan identidad. Y ahí es está la cuestión: los objetos que te dan identidad. Uno se aferra o retiene o atesora aquello que le da identidad, ya sea porque le pertenecieron a alguien de tu familia o porque te lo regalaron o porque significó mucho para vos por tal o cual motivo.

En mi caso, me dí cuenta que endilgarle a un objeto una historia o identidad propia era esclavizarme a algo que ocupa lugar, que hay que cuidar so riesgo de sufrir si se llegara a perder.

Entonces un día, tomé unas tres cajas llenas de libros, me anoté sus nombres y me desprendí de ellos. Los llevé al subsuelo donde está el sitio de reciclaje y los apilé y los dejé, deseándoles en silencio una segunda vida con alguien que los disfrute como yo los disfruté.

Así los dejé.

Subí y al rato tuvimos que bajar con Ale a tirar la basura y me asomé a ver cómo estaban:

 Ya había pasado alguno, se ve…

Y sentí que estaba observando algo mío ahí como abandonado pero al mismo tiempo sentía que estaba bien, fue una etapa cumplida y era hora de seguir.

Al día siguiente bajé y miré otra vez y ya no estaban.

Desde ese día es que estoy intentando leer algo en el Kindle y no lo logro. Tengo que acostumbrarme a la idea de leer una tablita, una cosa. Es difícil. Es todo un proceso. Me parece que le voy a comprar una cubierta así por lo menos descansa entre mis manos como si fuera un libro.

Es un gran cambio y a pesar de que todavía ando bloqueada para la lectura, no pierdo las esperanzas. Para empezar, me siento un poco más liberada y más liviana. No siento que me faltara algo y yo sigo siendo yo, más allá de una parte material que ya no poseo.

Comentario (20)

  • Ann| 15 octubre, 2012

    Te leo y tenés razón, como de costumbre! Ahora, agarrar la caja y desprenderme de algunos de estos libros que tanto quiero?? No sé si me animo!
    A mí me encantaría leer exclusivamente de biblioteca, por ejemplo, pero conseguir libros en inglés ya está difícil, imaginate que te los presten!!

    Te mando un beso enorme Alice, te felicito por la iniciativa del despegue!

  • Irene| 15 octubre, 2012

    Alicia, siempre te leo y nunca comento pero este post me encantó!
    No podría desprenderme de mis libros (sí de algunos pero no todos) pero el resto de las cosas las dejo ir sin problemas. Te mando un beso y te invito a mi blog, si tenés ganas.

  • Ana| 15 octubre, 2012

    HOLA!
    Estás leyendo en un kindle!! ya me contarás entonces, cuando puedas leer asiduamente, qué te parece

    Estoy desprendiéndome de cosas… pero de lo que más me cuesta desprenderme es de los libros. He ido regalando algunos, pero con la mayoría, todavía me resisto.

  • @GonFBA| 15 octubre, 2012

    Alic, como estas?

    Tambien soy partidario de no acumular. Ademas de vivir en un espacio chico no me gusta la sensacion de estar cargado.

    Ropa, por ejemplo: si pasan mas de dos temporadas sin usarla, la regalo.

    Ojo, es muy diferente sacarse de encima «adornitos» que libros. Quizas haria una seleccion y me qeudaria con aquellos que significaran mucho en mi historia.

    Besotes!

  • | Perla || 15 octubre, 2012

    Muy linda tu reflexión…Con los años aprendí a «mover» cosas, aunque no tanto como me gustaría. Creo que para que vengan cosas nuevas hay que ir sacandose de encima las cosas que ya no se usan.

  • Ana O| 15 octubre, 2012

    Yo tengo sentimientos encntrados con respecto a este tema.

    Por un lado, me asfixia el acumulamiento de objetos, vivo tirando y regalando cosas. Por otro lado, me gusta gurdad cosas que tienen valor sentimental para mi, como vajilla de mis abuelas.

    La cuestion aca, me parece, es encontrar un equilibrio, ne c’est pas?

  • DANILA| 15 octubre, 2012

    que linda entrada! creo que tener a veces no sirve para nada mas que encadenarse a «lo que tenemos».
    sino te llevas nada! es verdad!!!

    me encanto lo de dejar los libros, pero te aplaudo, es lo que menos podria dar, (aun!)

    beso Alice!

  • Mai| 15 octubre, 2012

    Con la mudanza de paìs, tuve que desprenderme (con dolor) también de los libros… y cuesta, pero se puede vivir sin tenerlos en la biblioteca.
    Yo todavia no me acostumbro a leer en el tablet, me canso màs ràpido… pero serà cuestiòn de acostumbrarse.
    Besos

  • Betty| 15 octubre, 2012

    Hay que desprenderse de las cosas y tener lo mínimo posible.

    El libro de papel te atrae muchisimo más, pero ya aprendí a disfrutar de mi e-reader (Sony prt-1), al que compré con las tapas originales y luz.

    Me encanta porque leo al sol y donde se antoja, ya que llevo en mi cartera una biblioteca completa. Espero que algún día inventen la tinta electrónica de colores, porque lo más aburrido es ver esas tapas en blanco y negro.

    De todas maneras, cuando veo una librería me acerco a ver las novedades y anoto el nombre del libro que me «flecha» para conseguirlo online.

    Besos!

  • Antonio Saz| 15 octubre, 2012

    Qué bonito este post Alicia, y que importante. Yo tengo un problema con los objetos y eso que ni por asomo soy un gran acumulador. Los objetos que tengo y guardo, son importantes para mi… es difícil entrar en el grupo selecto de objetos que viven a mi lado, pero el que entra que no dude que será cómodamente atendido…. porque cada objeto es un pequeño e irresistible conector con una buena sensación, algo interesante y valioso que merece ser sentido… no se si me explico. De hecho, todos los objetos que «viven» a mi lado vienen con su historia, grande o pequeña, pero siempre valiosa, para mi.

    De Buenos Aires en mayo, me traje una plaquita de calle, tú las conoces, tan bellas y características…. de la calle Humberto 1º…. qué buenas vibraciones me trae esa plaquita, que buena onda…. qué hago con ella? la tiró, dejo que me acompañe?….

    Por otro lado…. cierto lo de la mochila, que me lo digan a mi, el hombre de las mudanzas…. pero no renuncio a esa vieja colección de tebeos, ni tampoco a esas preciosas piezas de diseño, o a la antigua publicidad…. es una mochila si, pero es tan interesante y necesaria. La mochila, selectiva y muy cuidada me da mucho más que lo que me quita… me deja seguir volando y disfrutando…. ahora muchas veces es una visita, una foto o simplemente una contemplación, no tiene porque ser una adquisición, ya te digo que es muy exclusivo ese club de objetos únicos, pero siguen entrando cosas, sensaciones, objetos o visiones a este cerebro disco duro cada vez más enmarañado, pero que creo sabe todavía hacer copia de seguridad para que nuevas piezas llenas de valor emocional sigan entrando en sus cada vez mas cortocircuitadas carpetas neuronales…. me encanta este post. un abrazo.

  • Mel| 15 octubre, 2012

    Tienes razon, totalmente, sin embargo llegamos a esta vida desnudos y solos e igualmente vamos a partir, en mi corazon y mi memoria almaceno de todo, hay espacio suficiente para esta y otras vidas de afectos, pero ya las cosas materiales solo dejo lo que me cabe en los puños, y honestamente en ocaciones necesito las manos para otras cosas…. los libros se quedan en el corazon, nisiwuiqera en la cabeza, una vez que los has leido ya son tuyos para siempre, no volveran a pasar desapercibidos en tu vida, cuando alguien mencione el titulo o el autor de alguno de TUS libros, sonreiras por dentro con la satisfaccion de saber que fue tuyo.

  • Micaela| 15 octubre, 2012

    Siento que escribiste este post para mí. Hoy firmé por primera vez el alquiler para un departamento para irme a vivir con mi novio. Primera mudanza en 16 años. Era muy chiquita cuando me mudé a esta casa. Hoy, ya tengo casi 25 y una vida acumulada en pequeños objetos. Me tomé el día en el trabajo para comenzar a seleccionar. Se me acabaron las cajas y todavía tengo la biblioteca repleta. De mis libros no puedo desprenderme, no. Pero… todos los pequeños objetos? Que hago con eso? Los llevo conmigo? Cartas, notitas, envoltorios, pasajes de avión, horarios de trenes… Son realmente necesarios? Me está costando muchísimo desprenderme de todo eso. Pero a la vez… forman parte de mi vida. Parte del recuerdo. Gracias, Alice, por este post maravilloso. Llegó en el día perfecto para mí.

  • Montse| 16 octubre, 2012

    Cuesta, pero después piensas, esos libros ya los disfruté y ahora lo puede hacer otra persona.
    Yo guardo ropa que al final termino tirando dos años después y pienso que he tenido que arreglar el armario dos veces para decidirme a desacerme de ella.

  • tia elsa| 16 octubre, 2012

    No soy de acumular cosas, pero si fotos y libros, siento que el libro es algo más que un objeto es una obra, una creación. Ahora bien algunos con el tiempo se ponen feas las hojas y entoncés los dono a alguna biblioteca, No me gusta leer en tablet, para mi no hay nada más lindo que el olor a tinta, a papel nuevo. Besos Elsa.

  • TERE G.| 16 octubre, 2012

    Desde chiquita me habia gustado conservar las cosas que, por una razón u otra tenían algún significado para mí. Pero, con el paso de los años, después de tenerte que desprender de algún ser querido a la fuerza, pues lo material ha pasado a un nivel muy bajo y poco doloroso para desprenderme de ello, sino me hace falta claro…

  • Anonymous| 16 octubre, 2012

    me emociona que hayas anotado los nombres de los libros antes de dejarlos.

  • algobonito| 17 octubre, 2012

    Alice, lamento decirte que en esta no te sigo. Comparto en la no acumulación e chucherías, pero con los libros no. Nunca podría dejarlos ahí, solitos, a merced de que alguien los recoja, no no. Los libros son parte de mí, quizás no soy lo suficientemente madura como para dejarlos ir, pero cada vez que miro a mi biblioteca y veo la cantidad de libros que tengo sólo pienso en todos los libros que quiero leer, que me falta leer, y los recuerdos que atesoro de cada uno. Son mi orgullo. Una biblioteca grande es un sueño, pero de libros propios y leídos. Algún día la tendré.
    Entiendo que juntar chucherías no vale la pena, de hecho no tengo adornos en mi casa y mi mamá sólo guarda souvenirs por 2 años, pero con los libros soy muy freak.
    Espero algún día tener la madurez necesaria para, como hiciste vos, dejarlos ir. O tener un lugar muy grande que me permita conservarlos.
    Te mando un beso!
    Aya*

  • Alicia Seminara| 17 octubre, 2012

    Ann, Ana, Aya,

    hasta hace muy poco a mí no se me cruzaba la idea de desprenderme de mis libros. Pero creo que tiene que ver con un cambio interior que uno haga. Tal vez yo me pude desprender de los libros pero de otras cosas, no.

    Irene,

    gracias por la invitación! 😀

    Gonz, Montse,

    sí, yo de la ropa me desprendo sin pensar mucho!!

    Perla,

    Ale piensa igual, cuando entra algo, sale otra cosa y nunca acumula nada.

    Ana O,

    y el equilibrio a veces es tan difícil de encontrar!!

    Danila,

    creo, justamente, que es una cuestión de tiempo. No digo que te vaya a pasar, pero es más que nada que uno se convenza.

    Mai,

    estoy en el proceso de ver que es cierto, uno puede vivir sin biblioteca.

    Betty,

    yo creo que voy a hacer igual que vos, ir a una librería y luego comprarme el libro para bajar en el Kindle 😀

    Antonio Saz,

    pues a mí me gustó mucho este comentario que me dejaste! Gracias por ello!

    Mel,

    eso pensaba también, uno llega y se va de este mundo desnudo.

    Micaela,

    es parte del crecimiento saber renunciar y vos estás dando un paso importante!!

    Tía Elsa,

    sí, me cuesta, todavía no he podido leer nada!

    Tere G.,

    sí, los años y las pérdidas, te hacen ver todo desde otra perspectiva.

    Anónimo,

    por supuesto! Y cada vez que hube terminado un libro me anotaba cuándo lo terminé de leer. 😀

  • Vesper Lind| 18 octubre, 2012

    Vengo de nuevo, el otro dia deje mi comentario y se borró!!
    Yo amo mi Kindle, lo llevo a todos lados , me encanta llevar todos los libros que quiera , pero amo tambien los libros de papel y no puedo desprenderme de ellos , Verde Oscuridad es mi libro preferido y no puedo conformarme a no tenerlo en papel y en el kindle , el libro es libro, de ultimas desprendete de algunas otras cosas que seguro tambien sobran …
    El Kindle definitivamente no reemplaza una biblioteca , es un complemento
    Besos!!

  • Gera| 18 octubre, 2012

    Cuando me mude de Madrid a Barcelona tambien dejamos muchos libros en una caja. Algunos los defendi a muerte y a esos no los mude. El resto se quedaron. Me dolio, pero era necesario.
    Hace poco paso lo de mi vieja y terminas llegando a la misma conclusion.

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