Edinburgh Día 2

Hoy la mañana estaba soleada pero a la vez parecía que iba a llover. Qué nos vamos a achicar habiendo traído paraguas así que después de desayunar bastante tarde, enfilamos para Calton Hill, apodada por mí «La Loma».

Calton Hill es una colina de piedra volcánica, en lo alto de Edimburgo. En realidad es un volcán extinguido y sobre el cual hay diversos monumentos de estilo griego que fueron construidos durante un período en el siglo XVIII llamado Scottish Enlightment.

Ayer, cuando observaba Calton Hill desde el castillo, me intrigaba ver los monumentos y a cada rato le decía a Ale que quería ir aparte porque nos enteramos que tal como sucede en Greenwich, hay un observatorio y hay una bola que cae a la 1 de la tarde, exactamente al mismo tiempo en que en el castillo se dispara una bala de cañón.

Así que hoy nos tomamos el bus y después de subir unos cuantos escalones, llegamos.

Viajamos con estilo escocés.

Con el caer de la bola, todos sincronizaban sus relojes antiguamente.

 
Tanto espamento para eso!

Les muestro los diferentes monumentos:

Dugald Stewart Monument.

The National Monument, que originalmente iba a ser una copia del Parthenon pero se quedaron sin fondos y lo dejaron así nomás!

 
Nelson Monument, donde está la bola.

El observatorio.

Esa colina más alta se llama Arthur’s Seat.

Luego bajamos y ahí nomás enfrente fuimos al Calton Hill Burial Ground, un cementerio, bah.

Ale pasó mucho tiempo fotografiando tumbas, la verdad, no encuentro mucha belleza en un sitio así pero a cada cual su gusto!

Como se estaba nublando bastante, decidimos visitar el yate HMY Britannia, el yate de la familia real que fue bautizado por la reina en 1953 y formalmente terminó de navegar en 1997.

Vista parcial.

 En este barco la familia real solía pasar sus vacaciones y viajar alrededor del mundo.

Cómo habrán hecho para anclar en Bolivia! Qué genios!

Fue aquí donde Charles y Diana pasaron su luna de miel (con quichicientas mil personas alrededor, toda la tripulación, pobres, qué luna de miel habrán pasado!).

Sinceramente, el paseo no fue para nada aburrido, la entrada incluía una audio-guía muy amena con la información justa. No se detenía mucho en partes técnicas y como verán en las fotos siguientes, fue como visitar un palacio!

 Ale jugando.

 Vista desde donde estaba sentado Ale. Proa? Popa?

 
Yo también jugué un poco!
 Sala de estar. El barcito ahí nomás.

 La habitación de la reina.

 La habitación de Phillip.

 La habitación de la luna de miel de Charles y Diana.

 La ante sala al comedor donde tomaban algo antes.

El comedor diario.
 Aquí es donde se hacían los banquetes formales. Todo alrededor son regalos de los distintos países a los que iba el yate.
 La oficina de la reina.
Adoré esta escalera!

 La ante sala al living.

 Los sillones de esa ante sala.

 El living! Con esos sillones con florcitas horrrribles pero que me encantan!

 Donde dormía la tripulación.

 Había hasta un quirófano!

 La lavandería.

Me quedaron un montón de fotos de otros lugares! Pero no se puede todo!

Después de ver el barco que tan importante fue para la familia real (la ceremonia en la que se lo daba de baja fue tan emotiva que a la reina se le escapó una lágrima por primera y única vez en público!), decidimos ir a cenar y antes sacamos algunas que otras fotos, esta vez por George Street.

Monumento a Pitt.

The Royal Scottish Academy.

Edinburgh Día 1

 

En realidad, nuestro día 1 en Edinburgh, Escocia, fue ayer cuando llegamos a la tarde. Pero estábamos cansados después del vuelo, salimos a caminar un ratito y fuimos a cenar así que el día 1 con respecto a paseo propiamente dicho ha sido hoy.

No sé qué nos pasa últimamente, que nos cansamos enseguida o nos tomamos todo con más calma. Hoy le costó arrancar el día a Ale. Después de desayunar se hizo una mini mini siesta en el sofá de la habitación hasta que casi al mediodía, se despertó y salimos a la ciudad.

Lo primero que hicimos fue ir a visitar y recorrer el Edinburgh Castle, un castillo maravilloso, tan bien conservado, que está bien arriba en la ciudad, que domina la vista, que parece esculpido de las rocas que lo sustentan.

Vista desde Princes Street.

Se calcula que el castillo está desde el año 1093 aunque ya en tiempos romanos había en este lugar un tipo de dominio de la gran roca volcánica, llamada Castle Rock.

Lo recorrimos ayudados de una audio guía con la información justa y para nada aburrida.

La vista que se tenía de la ciudad era preciosa!

No es cierto?

Bueno, es que los edificios son preciosos!

El castillo por dentro tiene secciones muy interesantes:

Este edificio fue hospital.

Esto alberga monumentos y listas de escoceses caídos en guerra.

 
 Esta es la parte de atrás.

 Un museo de este regimiento.

Y también este lugar alberga las joyas de la Corona Escocesa, que no son tantas como las que hay en The Tower of London pero son igual de majestuosas: se trata de una corona, un par de sables y tienen una historia muy interesante ya que más de una vez fueron escondidas para que no fueran encontradas, notablemente durante la Segunda Guerra Mundial.

Aquí se guardan las joyas.
Este es un cementerio de perros de soldados.
 No me iba a perder la oportunidad de sacarme una foto con ellos! Me preguntaron si me quería tomar de sus brazos y les dije que sí!

Al salir, pasamos por la tienda de regalos y mirando unos libros para niños, escucho a mi lado a dos señoras hablando y una de ellas le leía  a la otra en voz alta una historia del libro y por la pronunciación me dí cuenta que eran de Argentina y por el entusiasmo, que eran teachers… como yo!

Con toda alegría les dije: «Ay, teachers de Argentina!»

Ellas me preguntaron: «Vos también sos teacher?»

«Sí!,» les dije, «pero vivo acá… Bah, en Londres.»

Fue decir eso y como si yo hubiese desaparecido. Las dos volvieron a mirar el libro y yo… bueno, decidí ir a mirar otras cosas. De todas formas, antes de irnos, le dije a Ale: «Esperá que voy a saludar a las chicas.»

Pasé por detrás de ellas que seguían con el libro (qué hincha que soy!) y les dije (y juro que no fue bajito, yo hablo fuerte) «Chau, chicas, suerte…» Y me sentí la mina más tonta del mundo! Ninguna de las dos se dio vuelta!

Le pregunté a Ale «Pero por qué?» Y él me dijo que no bien mencioné que vivía en Londres, cambiaron la cara. Y yo sorprendida le pregunté si había sonado antipática cuando dije eso. «No, para nada,» me dijo él.

Sinceramente, me dejó un poco triste toda la tarde.

Aunque él tuvo más suerte: Vio dos chicos súper fanáticos de AC/DC y les preguntó si se podía sacar una foto con ellos y les dijeron que sí! Sin dramas!

 
Fanáticos ellos? ;D

Luego seguimos paseando por la ciudad.

North Bridge.

East Princes Street Gardens.

Otra sección de los jardines.

Y al final se encuentra la National Gallery of Scotland.

Caminamos también una parte de la Royal Mile, una calle donde hay muchos negocios de souvenirs, restaurantes, edificios y monumentos.

Royal Mile.

Y aquí estoy en el hotel, relatando la crónica de este día y espero les haya gustado y no haber sonado muy petulante!!! 

La Bofetada

Hay gente que ante un berrinche o mal comportamiento de un niño dice:

– Pero y la madre qué hace? Nada!

– Qué chirlo le daría en el culo!

– Yo le daría una cachetada / una bofetada / un bife.

Y si miramos La Bofetada (The Slap)?

No soy muy afecta a ver series aunque me he enganchado sólo con The Office y Desperate Housewives, esta última me tiene harta y por suerte es la última temporada.

Pero The Slap es corta (sólo 8 capítulos) y es súper súper realista! Está buenísima!

Tiene lugar en Melbourne, Australia y se centra en unos primos, abuelos, padres y amigos que se juntan a comer un asado o barbecue en este caso. Y ese día se desmadra todo.

Una bofetada fue suficiente para que las relaciones entre todos se resquebrajaran y se hiciera evidente qué los unía y que se plantearan por qué se seguían relacionando. O para qué.

Lo que me gustó es que las relaciones que se presentan son universales y esas conversaciones de sobremesa, de café o en la cocina que podés tener con amigos o familias nos pueden pasar o nos ha pasado a todos. Los diálogos son interesantísimos, los personajes geniales, los actores muy buenos, los conflictos reales.

En cada capítulo se presenta un personaje y se centra en su vida, su historia y su presente. Quedé fascinada hasta el último!

Recomiendo verla aunque no la miren con niños. Tiene escenas de sexo (muy bien logradas, nada de mal gusto) que se presentan muy naturales y en el contexto adecuado.

Mi recomendación para el finde y para que nos quedemos pensando.

Victoria Sponge

Se dice que esta torta fue llamada así en honor a la reina Victoria, quien la tenía como favorita, ya que todas las tardes comía una porción con el té.

Es tan clásica que un Afternoon Tea debe tener una porción de esta torta, si no, no se considera un proper Afternoon Tea.

La torta consiste en unir dos con mermelada de frambuesas y crema batida bien espesa. No se decora y sólo se la espolvorea con azúcar impalpable.

Justamente porque no es una torta que se hornea entera y se corta por la mitad, es que para hacer un Victoria Sponge se deben utilizar dos moldes chatitos de 20.5cm de diámetro.

Es muy fácil de hacer y es deliciosa y las medidas que les paso es para los dos moldes.

Ingredientes

250g de harina

250g de azúcar

250g de huevos (5 huevos aproximadamente)

250g de manteca

2g de polvo de hornear (si usan harina leudante, esto no lo necesitan)

Procedimiento

– Encender el horno a 180 grados.

– Derretir la manteca y agregarle el azúcar y batir hasta que se mezcle bien y luego seguir batiendo un rato.

– Agregar de a uno los huevos mientras se sigue batiendo.

– Agregar la harina con el polvo de hornear mezclados y de a poco.

– Listo! Se divide la mezcla en los dos moldes y al horno  por alrededor de 20 minutos. Vayan controlando, todo depende del horno.

Recién salidas del horno.

Si fuera necesario, cuando estén frías, nivelarlas un poco cortándolas con cuchillo.

Untar con mermelada de frambuesas.

 Hacer el sandwich cuando se le agregó la crema… Yo fui una exagerada, se le puede poner menos!

 Espolvorear con azúcar impalpable.

Y cortate (y comete) todas las porciones que quieras!

Esta porción es para vos.

4 Días En La Isla de Jersey

Estuvimos 4 días en la isla de Jersey que forma parte del archipiélago de las Channel Islands junto con Guernsey y otras islitas más que apenas están habitadas.

A pesar de estar muy cerquita de Normandía, Francia, Jersey se considera independiente aunque reconoce relaciones especiales con la corona británica. Tienen una moneda que también se llama pound y los billetes tienen la imagen de la reina y te aceptan el dinero que llevás desde el Reino Unido.

Se habla un dialecto (el jèrriais) pero los carteles están en inglés aunque los nombres de las calles están en francés.

Jersey se caracteriza por tener un clima benévolo y por las vacas de raza Jersey, unas marroncitas muy lindas y  la leche y subproductos tienen mucho sabor. También hay una variedad de papas llamadas Jersey y son cremosas y deliciosas.

Es una isla que invita al trekking y de eso hicimos bastante el segundo día que por suerte estuvo soleado. El primer día estuvo bastante nublado y a pesar de la media hora de viaje en avión, yo estaba un poquito cansada, demasiado relajada como para salir a caminar con viento. Así que anduvimos dando vueltas por ahí y organizándonos con lo que haríamos al día siguiente.

Lo que nos maravilló desde que llegamos fue observar casas tan grandes en terrenos tan grandes.

Jersey es una isla casi tax-free, no hay impuestos a las ganancias y apenas un 5% de IVA y muchos jubilados con plata deciden irse a vivir allí. Es un muy importante centro off-shore.

Comenzamos, pues, al segundo día, sacando una foto en la Liberation Square, a un monumento que se erigió en 1995 para conmemorar el fin de la ocupación nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

 Liberation Square.

Se veía que el día iba a estar muy lindo así que fuimos al Centro de Información Turística, compramos un pase de 3 días para andar en colectivo y decidimos visitar un castillo y luego hacer trekking, guiados por un mapa.

El castillo que visitamos es Mont Orgueil, un castillo construido en el siglo XIII y que está allí allí arriba desde donde se tiene una vista magnífica del mar, de las casas, de las colinas y de los barcos.

En la punta de aquel cerro…

Sabíamos que la marea suele oscilar bastante en Jersey. Sube y baja tal vez dos veces en el día (o más, no lo sé bien) pero en todos lados hay guías con las horas en que la marea sube porque baja tanto que uno puede caminar sobre la playa sin problemas. Pero una vez que empieza  a subir… hay que salir corriendo!

Cuando nos bajamos del colectivo, vimos que la marea estaba bastante retirada.

 Marea baja.

Y subimos al castillo y lo recorrimos muchísimo porque es muy grande y didáctico y tiene muchos recovecos y hasta una capilla medieval. 

 Un sector de la capilla.

También jugamos un poco!

 

 

 Socorroooo!!! 😀

 Pero no parábamos de sacar fotos desde arriba!

La vista desde el castillo.

 
Parte del castillo y de los jardines. Y de la playa y las casas.
Cuando nos cansamos de recorrer el castillo y ya estábamos hartos de tanto viento, decidimos comenzar el trekking. El trekking fue bordeando la costa, caminando por las piedras, e incluso por las rutas tan angostas que hay. Pero los conductores nos dejaban el paso o ellos frenaban, la verdad es que no temíamos.
Bordeando la costa.
 

Y las rutas angostas.
Cómo temerle a conductores que frenan cuando un ganso se queda parado sobre la ruta… Y cuando digo ganso, quiero decir ganso!

 
No tocaba bocina! Esperó hasta que el animalejo se vaya!

 
Es que están prevenidos…

Como escribí más arriba, nos sorprendió ver tantas cottages, tantas casas grandes en terrenos amplios donde se sembraba y/ criaban animales.

 Hermosas casas!
 Fíjense en esta foto, no me digan que no es de cuento!
 
Animalitos sueltos.
 El trekking nos llevó toda la tarde y fue un recorrido en círculo, por lo que terminamos en el mismo lugar que empezamos. Cuando bajaba la tarde, pudimos sacar una foto del castillo desde otra perspectiva.

 
Fíjense que ya la marea estaba alta.

Al otro día todo fue llovizna y cielo nublado. Salimos a caminar igual, esta vez decidimos visitar otro castillo, el St. Helier.
A este castillo se accede caminando si la marea está baja, como la mañana en que lo visitamos. Si no, a bordo de un pequeño bote.

 Marea baja, no?
Seguimos este camino hasta el castillo.

El castillo más bien estaba como abandonado, daba esa impresión. No se pudo visitar por dentro y creo que se usa para otro tipo de actividades.
Vimos un bunker nazi, de los tantos muchos que hay por toda la isla.

Un día nublado, con llovizna… Habíamos desayunado bien y pasamos todo el mediodía y parte de la tarde caminando y chupando frío… Qué se puede hacer?

 A tomar el té!
Lo mejor es que la crema para los scones estaba hecha con leche de vaca Jersey así que estuvo todo más que delicioso!
Al otro día, nuestro último en la isla, fuimos a ver el faro Corbière, construido en 1874, el primer faro construido de concreto y no de piedra.

Sacamos muchas fotos pero antes…

 
Paré a tomarme un helado hecho con leche jersey. Ñam!

 Se podía acceder por este camino pero claro… mientras hubiera marea baja…

Nosotros preferimos sacarlo a la distancia, no teníamos tanto tiempo!

Y otro bunker!

Al rato nos tomamos el colectivo para volver al hotel, buscar nuestras valijas y volver a casa.

Nos gustó mucho, descansamos bastante y nos hubiese encantado hacer más trekking con sol. Rescatamos que por lo menos un día fue hermoso y lo aprovechamos bien!

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