Eton Mess

Eton es un colegio para varones súper súper exclusivo. Con decir que ahí estudio Prince William. Es un colegio con una larga tradición y muchos políticos han estudiado allí. Se lo conoce como una public school, que de público como se entiende la palabra estrictamente, no tiene nada!

Es clasista por donde se lo mire, los uniformes de los chicos son un jaqué negro con camisa y corbata blancas y pantalones a rayitas. Queda muy cerca de Windsor y sinceramente me despierta curiosidad visitarlo aunque no sé si se puede.

De todas formas, esto viene a cuenta porque hay un postre muy famoso llamado Eton Mess. Mess en inglés significa desorden, lío, revoltijo pero también es una palabra que sirve para describir un alimento suave, blando.

Se empezó a servir en el colegio alrededor del año 1930 y originalmente era hecho con frutillas o bananas mezclado con crema o helado. Tradicionalmente se sirve en el colegio cuando se juega el clásico Eton – Winchester (otro colegio exclusivo) en cricket.

Hoy en día es una base de merengues, crema y frutillas con alguna salsita dulce.

Es tan delicioso! Anoche lo hice. Mientras cenábamos, puse a macerar con azúcar unas frutillas cortadas con unos arándonos. Eso hace que despidan un juguito.

Cuando terminamos de cenar, tomé dos copas, desmenucé unos merengues, le agregué unos copones de crema bien batida y encima los frutos rojos. Luego le agregué un concentrado de jugo de caña que compré en España el año pasado (de consistencia de miel pero mucho más rica) y voilà! Los dulceros Sergio y yo, felices!

Si quisieran una versión light, a la crema la pueden reemplazar por yogur natural o el que les guste.

Y por aquí cómo andamos? Mejor, más tranquilos. Ha salido mucha gente con escobillones a limpiar la ciudad, hay más policías, todavía hay tensión pero todos somos optimistas de que todo pasará, que esto sea nada más que un mal recuerdo y que  London no sea un mess.

Quilombo In London

 

Perdón por el título pero no encuentro otra forma de describir lo que está pasando.

Ayer retomé mi trabajo (estuve en Argentina estas dos últimas semanas) y a la tarde, una vez que volví a casa, me encontré con Sergio y decidimos ir al supermercado. Hablamos sí, pero muy por arriba, de la quema y lío en Tottenham.

Cuando estábamos llegando, una señora desde un auto (a quien luego reconocimos como una cajera) nos preguntó si íbamos a comprar y le dijimos que sí y nos dijo que no fuéramos, que habían cerrado el supermercado por la violencia desatada en Lewisham, un barrio a 45 minutos en colectivo desde donde vivo.

No entendíamos qué clase de violencia se pudo haber desatado y decidimos ir a otro supermercado en otra parte del barrio y compramos sin problemas. No vimos nada raro en las calles y pensamos que a lo mejor ya todo había pasado.

A la noche, al ver las noticias, tuvimos una clara noción de todo, las imágenes y los periodistas mostraban lo que sucedía y venía sucediendo: disturbios, desorden y saqueos.

No voy a ponerme en señora enojada ni en justificadora social a toda costa, pero la reacción en general es total incredulidad y mucho asombro. No se puede entender semejante escalada y caos y lo peor es que la mayoría son chicos jovencitos que aprovechan que la policía no los ataca, sólo trata de contenerlos (no voy a proponer estrategias, la policía sabrá por qué lo hace, será así) y que no se descontrolen más.

Aunque la Ministra del Interior está diciendo que esto es acción criminal, que no se aceptará ni tolerará todo esto y que gracias a las cámaras, han podido identificar a varios y muchos han sido llevados a los tribunales. Y está pidiendo que la gente debe contarle a la policía si conocen gente que hayan participado en este lío y que los padres se pregunten qué estuvieron haciendo sus hijos estos últimos días.

Pero es una situación por demás indignante porque esto no es por hambre ni por pobreza. Está probado que se han organizado via Twitter mayormente, para saquear negocios. Ustedes creen que se saqueó comida? Pues no. Los negocios seleccionados fueron los de electrónica más que nada y de ropa deportiva.

Electrónica.

 
Ropa.
Cigarrillos y golosinas.

Después analicemos el mote angry young men, que no hay futuro, que la crisis y la tensión racial, pero pa’ crisis, paseate por Argentina en diciembre de 2001 y después hablamos.

Mostrando en Twitter todo lo que este joven pudo conseguir.

Reciclaje Reciclado

Siempre digo que yo no me compro mucha ropa pero a juzgar por el bolso lleno que llevo para regalar cada vez que voy a Argentina, me parece que debo reconsiderar mi declaración.

En Londres hay muchos charity shops, lugares donde uno va y dona lo que ya no usa, ya sea libros, ropa, zapatos, adornos, etc., y estos negocios recaudan fondos vendiendo esos objetos. Incluso hay unos contenedores cerrados especiales en algunas esquinas que son solamente para que la gente deje la ropa o los zapatos.

Yo prefiero regalar la ropa que no uso, en Argentina. En Gran Bretaña, mal que mal, una persona que no tiene altos ingresos, tiene la posibilidad de tener una vida digna igual, porque en realidad, indigencia total no hay.

Bueno, son elecciones. Pero a veces no me entra todo en una valija y tengo que seleccionar qué cosas reciclar aquí.

Me pasó hace unos cuantos años, tenía un par de carteras dando vueltas por casa y como sabía que no las iba a usar más, decidí dejarlas en el rincón de reciclaje del edificio. Vos decidís tirar a la basura algo pero si creés que alguien lo puede aprovechar, lo dejás aparte y fue así como nosotros encontramos lo que mostré acá.

Hace unas semanas fuimos a tirar la basura con Ale y me fui al rincón y vi unas carteras que me resultaron familiares… Eran MIS CARTERAS! Las que había dejado yo hace unos años! Qué hacían ahí?

Es más, ya ni recordaba que las había dejado para reciclar!

No lo dudé: Las agarré y me las llevé conmigo. Me las llevo para cuando vuelva a Argentina! Allí serán vueltas a aprovechar!!!

Come to mama…

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