Listo El Pollo

Con mi hermana mayor la diferencia en edad es de 15 años. Con mi hermana menor (sí, soy la del medio) la diferencia era de 14 meses.

Es así que, porque mi hermana mayor, Lili, se casó muy joven, no recuerdo haber convivido con ella. Mamá siempre nos habló de ella, de lo buena y candorosa que era (y es) y siempre tenía alguna anécdota. Creo que mamá la extrañaba y le costó superar que mi hermana se casara a los 16.

Con mi hermana menor escuchábamos esas historias y a la distancia veo lo diferente que éramos en cuanto a carácter.

Una historia nos pinta tal cual:

Mamá siempre contaba lo piadosa que era (y es) mi hermana ya que era incapaz de matar ningún bicho, ni siquiera una hormiga. (Una hormiga! Nuestro pasatiempo favorito en el fondo de casa era pisarlas o tirarles agua caliente y ver cómo se chamuscaban!)

Cuando Lili cursaba el primario, fue un día de excursión a una granja y se trajo un pollito amarillo y bonito. Fue siempre su mascota hasta que creció y se hizo pollo gordo y apetecible. Mi abuela, mujer de campo, no lo pensó dos veces, un día le torció el cogote y el pollo fue guiso.

Mamá contaba que Lili no quiso saber nada de comerlo! No lo comió bajo protesta. Y lloró mucho.

El tiempo pasó y hay ciertas cosas que se repiten de una generación a otra, no es así?

Mi vecino Sergio un día fue a una granja y se trajo un pollito amarillo y bonito. Fue siempre su mascota hasta que se aburrió o no lo quiso más o quién sabe por qué pero el pollo terminó en el fondo de nuestra casa, atado de una patita.

Mamá nos decía que lo iba a engordar para hacerlo guiso. Horror! Mi hermana menor y yo decíamos, indignadas, que nosotras no lo comeríamos protestando que era NUESTRO pollo y, como tal, en qué cabeza cabe que se coma una mascota! Y aparte Lili no quiso comer su pollo así que nosotras haríamos lo mismo!

Cómo la habremos conmovido a mamá que un domingo, ella, mujer de campo, copió a su madre y nuestro pollo también fue guiso.

Al mediodía, ante nosotras se presentó un humeante y apetitoso guiso con una porción de pata para cada una, tan gigantes y carnosas como nunca antes vimos!

Y como nunca más volvimos a probar! Glup!

Comentario (16)

  • Ivy| 8 julio, 2010

    yo tuve un pollito de chica, se llamaba Pilli, como mi mamá era más piadosa con los animales q mi hno y yo, nunca lo cocinó y se murió de alguna enfermedad q les agarra a los pollos

    pobre Pilli!!!

    buaaaaaaaaaa

  • Morkelik| 9 julio, 2010

    acabo de recordar que cuando era chica visite a mi abuelo en tucuman y tenia muchos pollos y gallinas. y yo me encariñe con uno, y un dia me entero que iba a ser la cena. no podes matar al pollo que vive con vos! le dije y todos se rieron de la porteña. ese dia no cene.

  • Verónica Marsá| 9 julio, 2010

    En mi casa, ese tipo de mascotas siempre «se escapaban» por casualidad, pero el guiso olía genial esa semana… menos mal que nunca me di cuenta, inocencia bendita!!!

    Besos.

  • Mai| 9 julio, 2010

    Jajaja Mi hermana también fue a una granja pero en vez de pollito le regalaron un patito (El pato TITO) que con el tiempo fue creciendo, engordando y cagando por todos lados. Cuando mi nonna empezò a verlo con ojos de cocinera, y amenazò con convertirlo en comida, todas las nietas nos opusimos… pero no contàbamos con la rapidez de Otto, el pastor alemàn, que se soltò y ni tiempo le dio al Patotito. Lo cachò del cogote y lo revoleo como un juguete. Y digamos que nos salimos con nuestro cometido: Mi nonna no lo matò y nosotras no lo comimos! Pero mi hermana igual, llorò por dias enteros.

  • Betty| 9 julio, 2010

    a mi me pasó algo similar con unos conejos… no quiero recordar lo mal que me sentí…

    besos

  • Felipa!| 9 julio, 2010

    JAJAJAJAAJAJ
    miráaaaa no sabía esa faceta tuya!!!! jajajaja

    yo soy más como Lili, ni en pedo me lo hubiese comido, las mascotas son parte de la familia, sería como comerme a mi vieja jajaja

    Besote Alice!

  • Gonzalo| 9 julio, 2010

    Jajajaja, muy buena! Que impresion me daba cuandomi abuela mataba a los pollos… ojo que me los comia, no les tenia mucha simpatia.

    Beos linda!

  • Mariana| 9 julio, 2010

    ajajaja a nosotros nos pasaba lo mismo cuanod mi hermano mayor, hace unos años, empezo a criar conejos… a mi me caian tan lindos los conejitos… y los otros bessstias se los manducaban en guiso, escabeche o lo que fuera.
    A mi me llegan dos gallinas la semana que viene…
    Che que joven en serio tu hermana casarse… que lo pario.

  • Anonymous| 9 julio, 2010

    Te olvidaste del chivito que tenía Sergio y que termino a la parrilla hecho por tu cuñado……. La vida es cruelllllll

    Loli

  • Romina| 9 julio, 2010

    Y te comiste a tu pollito? HORROR!!!!!!! Yo hubiera quedado traumada para toda la vida y no te hubiera probado un pedazo de pollo nunca más …

  • Mariela Torres| 9 julio, 2010

    Yo también tuve mascotas pollitos, pero no tuve ningún problema en comerlos (mis abuelos también eran gente de campo). Para mí el pollo era comida, distinto un perro o un gato.

    Saludos.

  • tia elsa| 10 julio, 2010

    Que jóven se caso tu hermana! bueno volviendo al tema del post, yo no puedo matar nada, me da impresión, y en casa también había gallinas y mi hermano le puso nombre a todas y mi mamá nunca las pudo matar, se murieron de viejas nomás. Besos tía Elsa.

    Odta: sabias que Silvia de grossoedipo es mi sobrina?

  • TAMIA COU| 10 julio, 2010

    Yo tampoco me lo comía al pollito, fijate que me pasa eso con el conejo que cuándo lo voy a comprar lo tiene ahí, que por más que esté muerto y pelado todavía se ve que es un conejo y por más que me lo troceen y me lo den lísto para meter en la cacerola a la hora de comerlo no puedo dejar de imaginarmelo todo peludito, comiendose una zanahoria y nada, se me cierra el estómago y no hay modo de que me lo coma 🙁 así que si el pollo ese ensima en lo criaste, pues no hay manera de que me lo coma! jejejejeje

  • Susymon| 12 julio, 2010

    Uyyyy qué recuerdos, Yo cuando iba de chica al campo de mis abuelos, tenía un cerdito que habia quedado guacho y le habia dado la mamadera durante los 3 meses de vacaciones…Cuando le escribia o hablaba con mi Abu le preguntaba por PORKY y ella me daba datos de todas sus monerias…Al verano siguiente fui a pasar Navidad y quedarme mis vacaciones anuales, según mi Abu; PORKY SE HABÍA ESCAPADO, recién de grande me dijeron que la cena de navidad, lechón asado era Porky, casi me muero!!!

  • Muma| 13 julio, 2010

    Varias veces me contaron historias parecidas, mascotas con los que los niños se encariñaron terminando en la olla familiar.

    Muy pocas veces los cocineron tuvieron el respeto o la mentirita piadosa para no herir almas infantiles.

    La mayor parte fue siempre igual: te gusta el guiso de pollo? bueno, era tu pollito adorado!!!

    Digo yo, que necesidad hay? que necesidad hay de lastimar gratuitamente???? algunas de esas historias aun se hablan en diferentes terapias, y sino deberian…

  • Alicia Seminara| 13 julio, 2010

    Ivy,

    qué pena, a mí me da lástima cuando se mueren tan chiquititos.

    Morkelik,

    ay, pero cómo se van a reír! Por eso es que nunca más te olvidaste de algo así…

    Verónica,

    yo también me lo hubiese creído!

    Mai,

    no puedo creer que el perro haya hecho eso! Generalmente los perros se adaptan a las otras mascotas, no?

    Betty,

    uh… Los conejos son tiernos y muy lindos de chiquitos… Digo tiernos de que te despiertan ternura… (Bueh, tiernos cuando los comés también lo son!)

    Felipa,

    yo soy re carnívora y se ve que de chica no me podía resistir!

    Gonzalo,

    ay siii, yo he visto a mi madre matar pollos en Olavarría!

    Mariana,

    viste? Mi hermana se casó a los 16 y a los 17 ya era madre! A los 27 ya tenía 6 hijos!!!

    Loli,

    noooo! Me acuerdo del chivo, sí! También era de Sergio!? Pero nunca me enteré de que se lo habían comido!!! Mirá cuántos años tarde me entero!!!

    Romina,

    no, no, el pollo fue el más rico que probé en mi vida.

    Mariela,

    tal cual. Mis viejos no andaban con vueltas, se ve. Con sus actitudes entendimos que eso es comida. Y lo comimos.

    Tía Elsa,

    ah, yo la verdad no sé si podría matar. Comer, como de todo! Siiiii, sabía que Silvia es tu sobrina, la leo siempre!

    Tamia,

    yo debo tener el alma de lata, che. Todo bicho que camina va a parar al asador… y a mi plato!!!

    Susymon,

    ay, pobrecito el chanchito! Hace poco visitamos una granja con Ale y nos relamíamos mirando los chanchitos en el corral, imaginando lo rico que son al asador!!

    Muma,

    ay, no, bueno, si le presentás el plato sin haberlo «preparado» al niño, entiendo perfectamente que se traume! Todo tiene que ver con cómo los padres les explican a sus hijos las cosas de la vida.

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