El Juego De Las Diferencias

Lo confieso, me encanta (su programa es un plomo pero como comediante es genial). La admiro por lo remadora y luchadora. Es inteligente aunque cueste creerlo (las mujeres nos damos cuenta de que lo es y además, muy viva) pero no puede con su genio, pareciera que prefiere verse reflejada en la tapa de la revista antes que en el espejo.

Tendría que haber tenido cuidado dónde posaba…

(Perdón, Lorna, no te enojes!!!)

A Los Premios

Alguna que otra vez en mi vida recibí premios (mejor promedio en inglés y nada más por lo que yo recuerdo) y ahora estoy recibiendo estos lindos reconocimientos virtuales que me gustan, me causan ternura también y agradezco con mi mejor cara de Oscars que se hayan acordado de mí…

… Aunque si de acordarse se trata pido desde ya disculpas a quien me otorgó hace un tiempo este premio y no me anoté quién fue!


Busqué infructuosamente por todos los blogs que visito y no te encontré, te pido disculpas y en cuanto leas ésto, por favor decime así lo agrego en una actualización! Gracias, me encantó la foto y me encantó que me hayas tenido en cuenta!

También recibí este premio de parte de Tamara, mil disculpas también para vos, leyendo tus posts viejos descubrí que me habías dado este premio hace un tiempito! Gracias!!!


Y, por último, Archi, él, the one and only, y Go!nzalo, the fashionista, que me premiaron y me divirtió la propuesta de poner una foto de cómo iría vestida a recibirlo.

Pues iría con un vestido que tengo, el que ven aquí en la foto. Es de cuando fui a una fiesta pre-Navidad que se hizo hace unos años en un lugar re lindo donde fuimos invitados por mi amigo Jonathan y Ale se puso smoking (algo que es muy común acá en este tipo de fiestas) y yo me las ingenié para lucir elegante. Esa vestimenta a lo mejor puede parecer muy recargada pero los guantes no estuvieron para nada fuera de lugar porque en este país, por lo menos, es muy común que una mujer los use en una fiesta.

Ahora quiero un Oscar!

Gracias a todos por los premios!

Australina

Paseando por las callecitas de Melbourne, bajo un sol de otoño y cielo azul celeste (sin nubes) tuve una regresión o déjà vu y a mi cabecita vino un episodio de la secundaria…

Estando en clase de geografía, una profesora excéntrica que no se hacía querer para nada, dijo con su voz pequeña: «Y como dicen mis amigos, si en vez de tirarles aceite hirviendo a los ingleses cuando quisieron invadir Buenos Aires, los hubiésemos invitado a tomar el té (tendría que haber dicho mate) hoy seríamos una potencia».

Con 16 años qué querés que analicemos o cómo querés que reaccionemos… Nadie dijo nada. (Teníamos el cerebro muy permanentado – Ok, tampoco esta mujer invitaba al debate…)

Nunca me olvidé de esa frase y a medida que iba creciendo y por algún motivo me acordaba de esa anécdota, me iba enojando más porque comprendía que esta mujer, que se la daba de muy argentina, de patriota tenía poco.

Pero en Melbourne sentí ganas de subirme a un puente y gritar «Merde! Sí que podríamos ser como Australia!»

Claro, eso me conlleva a tener presente que Australia es colonia británica. Algo que (a pesar de vivir aquí y saber cómo se vive) no quisiera para Argentina.

Me preguntaba una y otra vez por qué sentía eso. Y sinceramente, a Australia la vi muy parecida a Argentina: La gente es divina, simpática, informal y muy agradable.

Por qué no podemos ser como ellos? Por qué no vivimos como ellos?

Es difícil describirlo, casi que se respira el mismo aire que nuestro país.

Claro que hay algunas diferencias…

Trabajo!

Trabajo!

Trabajo!

Trabajo!

Hechos, no discursos, no palabras, no promesas.
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