El Cairo Día 1

Vista desde el balcón de nuestra habitación.

Salimos de Londres hacia El Cairo el día 24 de setiembre y llegamos a la 1 de la mañana. Al salir del avión y pasar por un pasillo, encontramos a varias personas con carteles con nombres y allí ubicamos al “nuestro”. Nos saludó muy cordialmente este joven egipcio, alto, esbelto, de traje, y nos ayudó con la valija de mano, nos pidió nuestros pasaportes y ahí, al lado de la casilla de migraciones, pegó una visa en cada documento y él mismo se encargó de dárselos a las autoridades.

Sí, así como lo leen! Luego nos esperó mientras buscábamos las valijas grandes y él mismo se encargó de levantarlas y ponerlas en el carro y nos llevó afuera a esperar el taxi.

Como no estoy acostumbrada a que alguien me lleve el equipaje (algo que agradezco haber aprendido pero me costó mis buenas… lágrimas), me sentía un poco rara, una inútil, bah, yo siempre llevé mi equipaje encima y soy de la idea de que si vos no sos capaz de hacerte cargo de lo que llevás, pues no salgas de tu casa (Sí, sí, aprendí bien mi lección).

Mientras íbamos en el taxi por la autopista de calles lisitas, no dejé de deslumbrarme con todo lo que veía a mi alrededor: empezamos a divisar mezquitas hermosas y enormes y todo era más bello todavía por la iluminación.

Como es Ramadán (período en que los musulmanes realizan un ayuno diario desde el alba hasta que se pone el sol) había mucha gente por las calles como si fueran las cuatro de la tarde, gente comiendo, haciendo picnics (les recuerdo, eran como la 1 y media de la mañana), hasta vimos un embotellamiento en una de las calles de la autopista, no sé si se pueden dar una idea de la cantidad de gente y del movimiento alrededor a esas horas!

Llegamos al hotel y cuando ingresamos a la habitación, el señor que nos trajo las valijas (oh, sí, las trajo él, sí, me volví a sentir horrible) corrió las cortinas y qué vimos?!?! Las pirámides! El balcón de nuestra habitación da a las pirámides!

A pesar de la oscuridad se alcanzaban a divisar las tres perfectamente.

Este viaje se pergeñó hace un tiempo ya, cuando Ale decidió regalarse para sus 40 años ir a Hong Kong. “Ah, bueno,” dije yo “entonces yo también quiero ir a un lado para mi cumple!” “A dónde?” me preguntó Ale. “A Egipto!” se me ocurrió y yo pensé que iba a quedar ahí. Pero no, Ale empezó a averiguar y un día me contó de Karen, una inglesa que vive en El Cairo desde hace mucho y se especializa en guiar viajeros y la tiene clara dónde llevarte pero a la vez es lo bastante flexible para adaptar las visitas a tu gusto e interés.

Y nos pareció una buena idea porque estar en una ciudad donde, para los occidentales, es todo tan diferente (les juro, es muy diferente) es bueno estar con alguien que te tiene de acá para allá, va a lo concreto y no perdés el tiempo buscando ya sea un colectivo (que hay de muchas clases y precios – y no tienen carteles a dónde van y si los tienen, están en árabe) o un taxi o lo que sea.

Así que hoy a la mañana, después de desayunar nos encontramos con Karen, nos presentó el manager del hotel y nos llevó en una camioneta hasta la estación de subtes porque Ale tiene la costumbre de viajar en subte en cada ciudad que vamos. Antes de ingresar a la plataforma tuvimos que pasar por un detector de metales, al igual –me olvidé de mencionarlo – que cuando entramos al hotel. Y en el hotel me sonó por mis pulseras y no me dijeron nada, pero en el de la estación no sonó…

Tomamos el subte caluroso como todo subte pero aquí se sufre más. Yo le comenté a Karen que no tuve tiempo de comprarme unas camisolas un poquito largas y nada más tenía una camisa que me llegaba hasta debajo de la cintura y me sentía un poco incómoda porque no quería transgredir ni ofender (recuerden, estamos en un país musulmán donde una mujer no puede mirar un hombre a los ojos ni aunque estén hablando y no se puede abrazar o dar besitos a tu marido en público) pero me dijo que estaba bien y que nos miraban mucho porque se notaba que éramos turistas y a pesar de que desde tiempos inmemoriales en El Cairo hay turistas, todavía son una atracción para los locales y más en el subte, que no lo toma casi ninguno.

Saliendo del subte.

Después de seis estaciones llegamos al Museo Egipcio. Este museo por fuera es de color rosa oscuro y muy parecido a la Casa Rosada. Karen nos contó que a instancias de un arqueólogo francés, los egipcios levantaron este edificio para preservar sus tesoros porque hasta ese momento todo era un descontrol total. Nos dijo que hay tantos objetos que si estuviéramos mirando cada uno por un minuto, recién saldríamos del museo 9 meses después!

Entrada al museo.

Entonces decidió darnos un pantallazo general de la historia de Egipto y nos mostró muchas estatuas, esfinges, etc., y dos platos fuertes: uno, las momias, donde se exhiben fuera de sus sarcófagos y, como las que hay en La Plata, se ven los cabellos, los dientes, las uñas…

Y el otro plato fuerte fue ver a la máscara de Tutankamon, esa que se conoce mundialmente, la color azul y de oro y sus diferentes sarcófagos, ya que Tutankamon estuvo bien escondido hasta principios del siglo XX cuando fue descubierto.

Todo esto que yo cuento en dos párrafos nos llevó HORAS recorrerlo, aprenderlo, disfrutarlo y hay miles de detalles que no menciono porque estaríamos hasta mañana pero quedamos fascinados con este poquito de historia que Karen nos contó y que llevó tanto tiempo!

Después del museo fuimos a almorzar como a las cuatro de la tarde, comimos una entrada de diversos platos pequeños de comida egipcia que es parecida a la árabe y la cual a Ale y a mí nos gusta mucho.

En el restaurant.

Cuando estábamos por salir, notamos que ya empezaba a venir mucha gente a cenar, eran las 5 y media de la tarde y cuando salimos… Literalmente, me quedé con la boca abierta! La calle había sido invadida por mesas largas donde comían muchas personas! Karen nos dijo que como es la hora de comer, de terminar con el ayuno, la gente que es muy pobre o que se encuentra en tránsito porque acaba de salir del trabajo, se sienta a comer y gratis! Es el período de Ramadán, todo se comparte y se da también, como caridad, a gente humilde.

Al regreso, desde la camioneta pasamos por un montón de lugares donde vimos gente comiendo en las calles, bajo los puentes, sentados a mesas largas y todos comiendo en armonía. Una vista muy linda.

Y llegamos al hotel, donde estamos ahora, yo con cansancio pero contenta y sobre todo ansiosa, ya que mañana temprano iremos a ver las pirámides…

Ampliaremos…

Oxford

El otro día fuimos a pasear a Oxford. Quisimos aprovechar el sol DIVINO que había y tomamos el tren hasta esta hermosa ciudad.

El viaje duró una hora. Un tren veloz, ultramoderno, silencioso, suavecito, cómodo, que da para que, en otro post, le muestre a Cristina las clases de trenes que hay en este país y ya sé que ella tiene la mejor intención y quiere que sus ciudadanos vivan el primer mundo, pero primero, arreglemos el jardín antes de comprar enanos. (Ay, perdonen, se me acaba de ocurrir esta frase, espero que se entienda lo que quiero decir…)

Mientras reflexionamos sobre el estado de mi salud mental, les muestro un poco de la campiña inglesa (lo poco que pude filmar, porque el tren era tan veloz que por ahí Ale decía “Uy, mirá aquello” y cuando yo alzaba la vista, ya me lo había perdido!).

Llegamos a la una del mediodía (porque era sábado y no nos levantamos temprano) y tomamos un tour a pie con un guía que se contrataba en la oficina del turista.

El tour no comenzaba hasta las 2 y media así que paseando por el centro encontramos un French Market y nos metimos y vimos (y compramos) quesos y salames diferentes, no lo pudimos resistir.

Como tampoco pudimos resistirnos a estos camarones gigantes al ajo, que un señor francés preparaba y vendía sin parar!

Los camarones gigantes al ajo. (Parecen gatas peludas rosas!)

Se hizo la hora y fuimos al encuentro del guía, Joseph – me acabo de dar cuenta, se llamaba igual que el guía de Praga! Y en verdad, era igual al guía de Praga, en el sentido de que se iba por las ramas y por momentos la visita se hacía tediosa pero como lo de alrededor era tan grandioso y espectacular, uno se podía distraer un poco.

El pasto del quad en Lincoln College.

Al igual que en Cambridge, está terminantemente prohibido pisar el césped que hay en cada college. Solamente lo pueden pisar los profesores.

Si Cambridge se caractiza por los científicos que egresan de ella, Oxford puede jactarse de sus egresados que se especializan en economía y política y muchos terminan en el gobierno. Un ejemplo es que todos los primer ministros de Inglaterra desde los años 40 han estudiado en Oxford, salvo el actual, Gordon Brown, y Winston Churchill (Churchill nunca fue a la universidad).

Lincoln College.

Visitamos la Bodleian Library, una biblioteca que tiene la colección más grande de manuscritos del mundo. Entramos unos cinco minutos y no se imaginan, unos libros medievales con letras góticas, con dibujos, cartas, diarios, en fin, una colección que estaba en exhibición y que era una mínima parte de todo lo que deben tener! Pero no saben lo que se siente tener ante tu vista un librote medieval y ver sus tapas gastadas, sus hojas finitas… O te emocionás o se te cae la baba.

Si quieren tener una idea de lo que describo, clickeando aquí acceden a ver algunos manuscritos.

En esta biblioteca se filmó una de las pelis de Harry Potter, fue usada como el interior de la escuela Hogwarts. Disculpen que no les pueda decir con precisión cuál película.

La entrada a la biblioteca daba a un patio interior donde está esta estatua

La estatua de Duke Humprey.

Esta es una torre sobre otra de las entradas al patio de la biblioteca.

Esta es Radcliffe Square.

Y atrás queda esta iglesia

St Mary The Virgin.

Cuando visitamos Oriel College pudimos entrar al comedor, miren qué señorial, a mí me daría lástima morder una tostada y que se caiga una miguita! La mesa perpendicular a las demás es donde comen los profesores.

Quiero ese estilo para el comedor de mi casa!

Christ Church, de un costado.

Entrada principal de Christ Church College.

Mientras buscábamos dónde comer (cuando ya hubo terminado el tour) vimos este negocio

que de afuera no dice mucho, pero si mirás arriba…

Oh, qué sorpresa!

Este negocio aparece en uno de los dibujos (los originales) de Alicia en el País de las Maravillas. Era un negocio de golosinas que era visitado por la Alicia original, la niña que inspiró a Lewis Carroll (quien se educó y vivió en Oxford hasta su muerte).

Al lado de este negocio encontramos un lindo salón de té donde la gorda se sentó y se dió el gusto de pedir un cream tea (té con tortas y sandwiches).

Alicia, qué delicia! Sandwiches de pepino (mis favoritos), de salmón ahumado y de huevo y mayonesa. Y un cheese cake, una carrot cake y una coffee cake. Y me lo comí todo yo solita!

Y seguimos paseando…

Un equipo en plena filmación. No reconocimos al actor.

El río Thames.

Había algo que yo quería preguntarle a Joseph y le dije a Ale… Él me replicó “Qué va a saber!” pero mi curiosidad pudo más y le dije “Joseph, hay un jugador muy famoso, Maradona…” “Ah, sí sí!”, me interrumpió “estuvo aquí, dando una charla hace unos años!” “Sí! Y dónde fue?” le pregunté. Me dijo que fue en Oxford Union, en St Michael Street y ahí fuimos luego. Ya estaba cerrado, pero igual le saqué una foto:

Oxford Union.

La Municipalidad.

Carfax Tower.

Esta torre es considerada el edificio más antiguo de Oxford, es una torre anglosajona c.1040.

Se me pianta un lagrimón…

Mirábamos de pie por la ventana al sol,
al cielo, las nubes y a Dios.
Sabía yo creer el cuento sin razón
al hada, la bruja y a vos.
(Dime quién me lo robó – Sui Géneris)


Ey! Hoy te multarían!

Chicos, hubo una época, les comento, que los discos eran negros y de plástico, y los cassettes eran de colores. Ambos se escuchaban de un lado y después los dabas vueltas y seguías escuchando el otro lado, el lado B.

Odio la nostalgia pero no la puedo evitar al ver esta tapa que me hermana con mi ser adolescente.

Me recuerda a mis 14 años: Este disco/cassette me encantaba. Me recuerda al colegio y a los domingos cuando (tan inocentes!) íbamos a misa y rezábamos, éramos re místicas.

Me recuerda al Gabe, al que casi siempre encontrábamos a la salida del cole esperando a alguna chica (casi siempre una distinta); modelo de alma, posando casi recostado sobre su bicicleta, con su camisa de jean Fiorucci.

Me recuerda a Araceli y a los poemas cómicos y dibujitos tipo monigotes que hacíamos y con los cuales nos moríamos de risa porque tenían chistes sobre lo que nos pasara en esos momentos. Me recuerda a Sandra, mi compañera de banco y nuestros apodos, nos llamábamos una a otra Bingo (ella) y Bongo (yo).

Puede ser, digo, pucha, protesto, que del año 84 hayan pasado 24 años y yo tenga memoria de esa época?!?!

Creo que mi mejor forma de celebrar el día del estudiante que alguna vez fui es clickeando sobre cada canción para acceder a su respectivo video.

(No me hago cargo de las consecuencias que traigan las carcajadas que van a largar cuando vean tanto pelo con gel, hombreras y pantalones de cintura alta hasta el ombligo!)

Felices recuerdos!

LADO A

1 THE ROMANTICS • Talking In Yor Sleep
2 BONNIE TYLER • Total Eclipse Of The Heart
3 BILLY JOEL • Uptown Girl
4 NENA • 99 Red Ballons (English Version)
5 MEN AT WORK • It’s A Mistake
6 THE POLICE • Every Breath You Take


LADO B

1 QUIET RIOT • Cum On Feel The Noize
2 SUPERTRAMP • Crazy
3 BOB DYLAN • Neighborhood Bully
4 GO-GO’s • Vacation
5 STYX • Mr. Roboto
6 ELECTRIC LIGHT ORCHESTRA • Rock ‘N’ Roll Is King

Buckingham Palace Por Dentro

Amigos y amigas, a buscar el smoking y el vestido de gala! Están invitados a ver algo de Buckingham Palace, donde viven Elizabeth II y su marido Philip, el Duque de Edinburgo.

La semana pasada fui a ver una exhibición especial sobre cómo preparan la mesa para el State Banquet, o sea, un banquete que la reina suele dar cuando quiere agasajar a algún jefe de Estado.

Previa visita exhaustiva de ciertas alas del palacio (incluída en la entrada tenés la guía auditiva) donde te quedás con la boca abierta ante las pinturas, las escaleras y los muebles, llegás al sector especial donde la mesa ya está servida.


Ves toda la vajilla increíble y también aprendés que miden la distancia de todo, las sillas de las mesas, las sillas una de otra, los platos con respecto a los vasos, los vasos con los utensilios, etc.

Lamentablemente no se podía sacar fotos así que las que subo son unas que encontré en internet, pero pude sacar una vez que estuve afuera antes de que se largara a llover.

Estas ventanas dan al jardín.

Un costado.

El jardín donde en el verano la reina da los garden tea parties.

Hasta ahora no me llegó la invitación pero soy paciente, algún día me tocará!!! Broma aparte, las carpas del fondo son el negocio donde se compran regalos y souvenirs.

Vista del jardín y la parte trasera del palacio.

Algo increíble que les recomiendo ver son los videos de cómo se preparan TODOS para el gran día, desde los chefs, la vajilla que se coloca como adorno a los costados, cómo ponen la mesa y el desfile de los pipers (los que tocan la gaita) que señala el final del banquete.

Click aquí.

Camden Town

La estación de subte.

Ayer había sol, hermoso día, la verdad, y antes de dejarme invadir por el letargo, decidimos ir a pasear y fuimos para Camden Town, un lugar que hemos visitado un par de veces y como es interesante, volvimos.

En Camden uno visita los mercados, mira la gente, sus atuendos, su onda y se la pasa bien porque come rico, compra ropa y accesorios y se consigue cualquier cosa.

Hasta esto…

… o té helado de marihuana…

o las botas parecidas a las de Gene Simmons que tanto quería Ale en su adolescencia…

Muchos de los negocios y puestos de ropa son de diseño, por lo tanto, un poco caros y también hay antigüedades.

Vista de otro sector de la feria.

También hay un dique, Camden Lock, donde uno puede tomarse un bote-colectivo y pasear hasta Little Venice y volver a las dos horas.

Vista parcial de dique.

Pero supongo que lo mejor que tiene Camden es la oferta de comida. Hay para elegir de todo el mundo y a precios accesibles y uno quisiera tener un estómago de gigante y de amianto para poder comer TODO. Pero no se puede…

El “patio de comidas”. Bah, este es sólo un sector.

Así que primero comimos unas empanaditas chinas y después unas empanadas de carne y queso que compramos acá:


Y terminamos en un puesto de comida venezolana.

Y más a la tarde, comí un crêpe de caramelo, banana y frutos secos y muy para mi pesar, no lo pude terminar!!! Estaba llena!

Tratando de terminar el crêpe.

A partir de las 6 de la tarde, los puestos de comida comienzan a rebajar los precios porque se tienen que ir así que nosotros, que ya sabíamos de ésto, llevamos nuestros tuppers y nos vinimos con la cena lista para calentar en el microondas.

Como escribí más arriba, hay mucha gente producida; se ven muchos emos, punks y sobre todo, góticos. Y de todas las edades. Hay mucho viejito y viejita piola por ahí.

Fíjense algunos:



Y miren la fachada de algunos de los negocios sobre la calle principal:






Creativos, no?

Y la sorpresa que me llevé pasando por un puesto de antigüedades:

La Señorita Gladys

Y tuve muchos maestros de qué aprender,
Sólo conocían su ciencia y el deber.
Nadie se animó a decir una verdad,
Siempre el miedo fue tonto.
(Aprendizaje – Sui Géneris)

La Señorita Teresita y la Señorita Gladys, guardianas del saber.

Cuando uno dice maestro imagina un docente con guardapolvo blanco enseñando en una escuela del Estado. Al menos los de mi generación para atrás.

Y los de mi generación para atrás concurrimos a la escuela en época de dictadura (Sepa, caro lector, que terminé la primaria en el 82) y ese régimen se vivía no sólo en la sociedad sino también en las aulas.

Quisiera recordar en este día especial a cierta maestra que tuve y que medio barrio de Quilmes donde viví debe conocerla.

Tuve maestras locas, buenas, trabajadoras, autoritarias, batalladoras, sádicas, graciosas, finas y mitómanas. Alguna que otra con más de estas “cualidades”.

Pero si tuviera que describir una típica maestra del Estado en la época de la dictadura, es ella: La Señorita Gladys.

O “La Gladys” como la llamaba mi hermana que la odiaba con toda la furia.

La Señorita Gladys (como la llamaba yo) tenía fama, en la escuela 28 Hilario Ascasubi, de ser la mala. Todos le temíamos, nos paralizaban sus gritos y su mirada fija de ojos saltones delineados. Tenía el pelo negro corto y cuando era invierno y hacía mucho frío aparecía con un poncho salteño, igual al de Los Chalchaleros.

Sexto y séptimo grado turno mañana la tenían como maestra enseñando Matemática y Estudios Sociales.

El primer día que apareció en el aula nos dijo “No soy un monstruo”. E inmediatamente nos enseñó sus reglas de cómo escribir en una hoja cuadriculada. (“No escribir cuadradito seguido.”)

Desde el segundo día, ya empezó a comportarse como era sabido y temido: si veía que habías escrito cuadradito seguido, te arrancaba la hoja y te hacía volver a escribir. Si por algún motivo algún día se había levantado cruzada, te gritaba “NOOOOOOOO!!!!!!!!!!” y te arrancaba la hoja como si le quemara y, si su histrionismo lo permitía, te la hacía un bollito y lo tiraba al suelo.

(Conmigo fue una dulce, una vez me arrancó una hoja pero fue con un movimiento muy suave. Me dijo en voz baja “Hacelo otra vez”. Y la humillación que yo sentí en ese momento no la olvidé jamás).

Era común terminar de resolver un problema y hacer cola para ir a corregir. La Señorita Gladys (Qué seño ni qué seño! No existía tanta confianza!) corregía con fibra negra trazo fino y te ponía “Rehacer” si estaba mal y si estaba muuuuuuuuuy mal gritaba que no habías entendido, te arrancaba la hoja otra vez y, como hizo con un chico que se ve que hizo todo horrible, le estampó su hoja contra la cara diciendo “Esta hoja es cualquier cosa!!! Tomá, cométela”.

Mientras estoy escribiendo ésto no paro de reírme y de horrorizarme a la vez: cómo puede ser que tan niños hayamos sido víctimas de semejantes modales! Y era en la época en que ningún padre salía a defenderte, la palabra de la señorita era ley! Hoy, por el sólo hecho de arrancarte una hoja, ya la hubiesen sumariado!

La Señorita Gladys era temible pero explicando era un as! Nos enseñó a razonar y lo que aprendí con ella en matemática me sirvió para todo el secundario. Claro que, como habrán apreciado, sus métodos eran un poco cuestionables.

Por ejemplo, si terminaba de explicar algo, empezaba a hacer preguntas o a hacernos pasar al pizarrón para practicar y si alguien se equivocaba vociferaba “Pero ésto es como tirarle margaritas a los chanchos!”. O estrellaba la tiza contra el piso y les juro que era muy difícil despegarla!

También era generosa: cuando tuvimos que prepararnos para el examen de ingreso al secundario, ella nos preparaba en su casa y no nos cobraba.

Y fue la encargada de averiguar todo para que nos fuéramos gratis a Córdoba, de viaje de egresados. Ella hizo todos los trámites y nos acompañó.

No sé si será masoquismo o qué, pero estoy segura de que otros que hayan sido sus alumnos jamás la olvidaron y te pueden hablar de lo mucho que aprendieron con ella.

Se ve que lo que acabo de contar es un ejemplo de que el fin justifica los medios.

O de que la letra, con sangre, entra.

Las Blancas Palomitas de la 28, 7mo. grado A turno mañana, año 1982.
(Todavía me acuerdo de los nombres y apellidos de todos!)

Décadas

Funny how time flies…
(Head Over Heels – Tears For Fears)

Betty hizo un lindo meme y en uno de sus comentarios me invitó a hacerlo.

Hace 30 años

Estaba en tercer grado sufriendo una maestra tirana. A la vez tenía la felicidad de ir por las tardes al Instituto Argentino de Cultura Británica (y si, se llamaba así) en el centro de Quilmes. En la escuela me iba para el diablo pero en inglés me iba como los dioses.

Hace 20 años

Todavía una adolescente aunque ya había terminado el secundario. Para esta época del año había empezado a dar clases de inglés en una escuela. Me encantaba. Y todavía no había decido qué carrera seguir así que mientras preparaba el First Certificate y empezaba a estudiar francés. (Ay, qué flaca que era en esa época, por favoooooooooorrrrrrrrrrr – snif!)

Hace 10 años

Ya hacían dos años que había salido del cascarón y me había lanzado al mundo. Trabajaba, ahorraba, mujer liberada… pero todavía vivía con mis viejos! Me importaba? Claro que no!

Hace 5 años

Hacía un año de casados. Vivíamos en un loft en Chacarita y trabajábamos y… bueh, mucho no cambió, sólo cambiamos de país.

Hoy hace exactamente 1 año

Estábamos aquí, en Londres, igual que ahora, en esta casa y ansiosa yo de que faltaba muy poquito para volver a Argentina a pasear.

Hace un mes

Estaba en Galicia visitando a mi amiga Mariana y su hermosa familia.

Hace una semana

Estaba en casa mirando tele.

Ayer

Fui al médico a hacerme algunos análisis.

Hoy

Fui a Buckingham Palace a una exhibición especial de cómo se decoran las mesas cuando la reina ofrece un banquete a presidentes o monarcas extranjeros.

Veladas Inglesas

A gentleman will walk but never run.
(Englishman in New York – Sting)

Ale, Zed, John & Jonathan en un pub.

Tenemos alguno que otro amigo inglés por aquí pero son contados con los dedos de las manos. Está mi amigo Jonathan y una pareja amiga que conocimos a través de J, que se llaman John y Zed y tienen dos niños que son dos sueños.

Capaz que a Ale lo invitan al pub y él va; siempre intenta tomar cerveza y desiste después de darle dos sorbos. O a lo mejor tiene una cena de fin de año.

Pero hemos ido a algunas reuniones en todos estos años (En “TODOS ESTOS AÑOS”… Somos unos losers, no salimos NUNCAAAAAAAAAAAAAAAA) y más o menos te puedo describir cómo son las reuniones inglesas.

Primero, tiene que haber alcohol. Mucho. Y comida. Generalmente más bebida que comida. Bueh, si no hay comida, qué importa! Las bebidas en una mesa, todas las botellas, los vasos, por ahí un jugo, por ahí un agua, pero hay de todo, más vino que cerveza cuando se quieren hacer los finos. (OK, tal vez haya otro tipo de bebidas pero como yo no tomo, para mí las botellas -como los autos- son todas iguales.)

Nunca en sus puting vidas va a haber sillas. Si estás con tacos, pues te jodes. En las fiestas somos todos flamencos: parados sobre las dos piernas y cada tanto subiendo una u otra, para descansarlas. En la última reunión que fui me robé al bebé de la anfitriona para sentarme (con él aúpa) en la única silla que había al lado de la mesa con la comida. Y me alimenté, cómoda y tranquila.

Es que una, como argentina, a qué está acostumbrada? A llegar, sentarte, comer, hablar a los gritos… Bueno, acá yo disfrutaría mucho más de las charlas si no estuviera toooodoooo el tiempo parada!

Lo que noté es que aquí tienen la cultura de la charla, te charlan y hablan por los codos, y te sacan temas y temas, con tal de que no haya “baches” en las conversaciones. No te hacen preguntas personales ni que los mates al menos que les dejes picando algo que dé para que se animen a preguntarte algo. Pero nada de, así de una, preguntarte si sos soltera, qué edad tenés, u otras cosas que ahora ya me olvidé que te pueden preguntar… porque aquí no te las preguntan!

Yo creo que se le da mucha importancia a la charla y a la comida se la mira de costado porque está tácitamente asumido que lo importante en una reunión es la gente con la que interactuás más que lo que comés – aunque… si hay que evaluar qué es más importante, si socializar o beber… ah…

Otra cosa buena es que si te presentan a alguien (generalmente es la anfitriona o anfitrión que te acerca a alguno/s) te hacen una breve introducción de quién es esa persona y quién sos vos y cómo nos saludemos depende de la mujer. Entonces si yo quiero conservar cierta distancia o no tengo ganas de andar saludando mucho, directamente ni levanto la mano. Sonrío, digo “hi!” y ya. Y no se toma mal, te lo respetan. Se considera como muy confianzudo que un hombre a quien te acaban de presentar se te acerque como para darte un beso. A mí eso me molestaría.

(Y cuando voy a Argentina a veces me olvido y no pongo la cara para dar un beso para saludar y, cuando me doy cuenta, me da vergüenza haberme inglesado en ese sentido. Pero bueno, son costumbres que una incorpora acá.)

Conforme pasa el tiempo, el murmullo y charla amena dan paso a carcajadas, a caras y narices coloradas y si seguís ahí y todos siguen en confianza, todo puede derivar en cantos alegres gracias al alcohol consumido que ellos necesitan para aflojarse y sentirse cómodos y seguros al momento de socializar.

Y te puedo asegurar que aquellos que toman, luego no conducen. Y el que vino en auto, no toma. Eso lo tienen bien claro.

Quiero Ser

I am what I am
I am my own special creation
So come take a look
Give me the hook
Or the ovation
(I Am What I Am – Gloria Gaynor)

Liza Minelli en Cabaret

Rita Hayworth en Gilda

Bueno, solamente hasta la parte que deja de cantar… Después no!

Madonna en Vogue

Judy Garland en The Wizard of Oz

Marilyn Monroe en Diamonds Are A Girl’s Best Friend

…Creo que en otra vida fui un hombre gay…

El Tano Bongiovi

Los pelos, los aros, la campera de cuero con cierre…Ochentoso a full!

La buena música y las fotos me inspiran y aquí me pongo a teclear.

Escuchar el disco New Jersey me transportó a los 80, me hizo acordar al viaje de egresados a Bariloche, a todas nosotras cantando a los gritos los estribillos de Bon Jovi en el micro a la vuelta de alguna excursión, a los videos que se trataban de amores adolescentes y a los jeans nevados.

Ufa, qué tanguera, pero en realidad yo quisiera escribir algo de Mr John Francis Bongiovi Jr. alias Jon Bon Jovi. Yo no recuerdo haberme sentido particularmente atraída por él durante mi adolescencia ni haberme escuchado decir “está re-fuerte”, siempre le ví cara de degenerado pero las canciones me en-can-ta-ban, me pareció siempre una banda de rock muy sólida.

Con los años me olvidé de Bon Jovi mientras me ahogaba con más pop que rock y casi sin darme cuenta, ya era adulta y me entero en una clase de que mis alumnas adolescentes morían por Jon.

“Por quién?!?!?! Por Bon Jovi!?!?”, preguntaba incrédula. Y a riesgo de catalogarme como vieja chot, les dije “…Pero, chicas, Bon Jovi es … de mi generación… Es de los ochenta…” “AY, ES DIVIIIIIIIINOOOO!!”, me contestaron.

Les juro, no lo podía creer! Empecé a prestar atención y descubro al Jon con cabello corto, rubio, operadíiiiiisimo, cantando baladas y más baladas… Y recordando su cara de antaño, no entendía cómo las niñas podían morir por un señor tan recauchutado!

“Chicas, pero vieron las fotos y los videos de antes?” “AY, SI, ES DIVIIIIIIIINOOOO!!”

(Y después lo escuché cantando en español! “Alumno Bongiovi, tiene cero en fonética”.)

Habría que felicitar a Bongiovi por haber tenido muñeca suficiente para trascender más allá de una generación y seguir siendo admirado y/o seguido por gente mucho más joven, bah, chicas sobre todo. Ahora es como una especie de Luis Miguel sajón, se lo conoce más por las baladas que por los temas rockeros de antaño (que, ok, escuchándolos con el oído crítico de una casi cuarentona, algunos suenan muy parecidos entre sí, pero… manto de piedad por aquí).

Dejate de joder!

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