Fotos de Sicilia

Las fotos corresponden a lo que escribí en 3 días en Sicilia.

Gangi

Falta poquito para llegar!!!!

Una de las tantas iglesias en Gangi.

Camino a la Piazza del Popolo.


El cine.

El registro civil.

La Piazza de Popolo.

El bar!

La carnicería.

Vista desde la Piazza del Popolo.

Se dan cuenta de qué empinado es, no?


Cefalù

Una hermosa vista.

Cerca del mar.

Catania
Elefantino en Catania.

La piazza en Catania.

Monte- Volcán Etna
Vista de uno de los cráteres.

Una casa sumergida en lava petrificada.

Roma Día 2 – Fotos

Las fotos corresponden a lo que escribí en Día 2 en Roma.
Póster en la estación de subte.

Ciudad del Vaticano. Vista de la Basílica de San Pedro desde la plaza homónima.
La Guardia Suiza.

“La Piedad”. No se puede agregar nada más, no?

Estatua del Papa Gregorio XIII, el creador del calendario llamado “gregoriano”.
Miren cómo se trabajó el mármol!!!!!

Embajada argentina en Ciudad del Vaticano.

Vista de la Basílica de San Pedro, desde afuera de los límites de Ciudad del Vaticano.

El Romano histriónico (y bien vivo!)

El Coliseo; me van a tomar por ignorante, pero no me impresionó en nada!

Roma Día 1 – Fotos


Las fotos corresponden a lo que escribí en Día 1 en Roma.

El tren (de dos pisos) que nos tomamos en el aeropuerto hasta el centro de Roma.

Tirando la moneda en la “Fontana di Trevi”.

Detalle de la “fontana“.

Puerta de una juguetería donde absolutamente todo se hacía con madera.

El Panteón (la iglesia con el agujero en la cúpula).

El “Elefantino”.

La placa en el hotel.

El Cristo esculpido por Miguel Ángel.

Una de las tres fuentes en Piazza Navona.

El colectivo ideal para las callecitas de Roma.

Ruinas de los templos en Torre Argentina.

Los tranvías que terminan en Largo di Torre Argentina.

El teatro Argentina.

La piedra cuadrada marca el lugar donde fue asesinado Julio César.

Último día en Roma



La Capilla

El último día en Roma hizo calor y, a pesar de eso, caminamos bastante.

Primero fuimos al Forum donde hay ruinas de diferentes templos, el antiguo senado, arcos, columnas, un poquito de todo pero uno no puede dejar de maravillarse ante estos mudos testigos de tanta historia.

Estando en un lugar así trato de imaginarme cómo habrá sido todo alrededor cuando esos edificios estaban completos, la gente y las calles.

Ale decía que tendría que existir algo así como una proyección, que se prenda y se apague sobre las ruinas, mostrando como habían sido los edificios originalmente. Supongo que alguna vez sucederá.

Luego fuimos a la Capilla Sixtina. Fuimos alrededor de las 3 de la tarde, cuando ya hay muy poca gente. Antes de entrar, hay muchos pequeños museos donde se conservan estatuas y demás de, por ejemplo, Egipto y también hay muchas salas pintadas al fresco (se dirá así?).

Sonaré reiterativa pero es difícil explicar con palabras estas obras maestras. Aunque todo me dejaba con la boca abierta, la razón principal de estar ahí fue ir a la Capilla Sixtina misma.

Cuando llegamos, como se imaginarán, estaba atestado de gente. Nos quedamos mucho tiempo admirando algo que había visto siempre en documentales, en libros… Y estar ahí, viéndolo, admirándolo, fue más que emocionante.

Pero el mambo cada tanto se cortaba con los agentes de seguridad: No se podía sacar fotos o filmar. OK. No se podía hablar. OK. La gente igual sacaba fotos, filmaba y hablaba. Y ya estaban ellos “SSSSSHHHHH!” “No photos, no photos”, casi a grito pelado.

No podrían haber previsto esto en vez de estar haciendo ellos semejante escándalo? Cuando estábamos en la basílica de San Pedro, mirando las tumbas de los papas, continuamente había una grabación en todos los idiomas donde se decía que ese lugar era sagrado, de reflexión, que había que hacer silencio, etc., y la gente cumplía, fue tranquilo.

En la Capilla Sextina esa grabación no existía lo cual era bastante molesto tener a los guardias haciendo escándalo.

Creo que la mejor forma de admirar la capilla es que tiren unas cuantas colchonetas en el piso!!! Qué tortícolis tuve al otro día!!!

De ahí fuimos a Piazza Espagna, vieron esa plaza famosa que muestran cada tanto donde se hace el desfile? Ese que las modelos bajan por escaleras? Bueno, ahí fuimos pero nosotros las subimos. La zona que se encuentra allí es preciosa.

Caminamos mucho y llegamos a un barrio con un parque enorme como los bosques de Palermo llamado Via Borghese. Mucha gente trotando por allí, la verdad, una lástima que lo hayamos descubierto el último día.

Leonardo

Luego encontramos de casualidad una muestra sobre el genio de Leonardo. Entramos y fue bárbaro! Estaban casi todas las máquinas diseñadas por Leonardo recreadas en madera a tamaño real.

Recuerdan esos diseños de máquinas para volar, la bicicleta, etc.? Todo eso recreado allí. Me gustó muchísimo!

Culminamos el día con pizza, todavía no había comido pizza en Italia!

Eran las 8 de la noche y no había nadie!!!! Todos cenan muy tarde!

Viveza India

Por un error de cálculo (y porque el colectivo no llegaba más!) perdimos el micro que nos llevaba directamente al hotel. Entonces tomamos subte y colectivo para llegar a la estación donde tomaríamos otro colectivo que nos dejaría a un par de cuadras del hotel.

Esperamos y esperamos, ya eran las 12 de la noche y nos queríamos irrrrr!!! Vimos un taxi y nos mandamos. No bien entramos se nos acercó una pareja (supongo yo, eran hindúes por cómo pronunciaba el inglés) y la chica nos preguntó si nos dirigíamos al hotel y nos nombraron al que íbamos. Le dijimos que si y nos preguntaron si podían ir con nosotros. “Si, por supuesto”, le dije.

Yo pensaba qué mejor que compartir el taxi para compartir gastos. Y se lo dije. “Ay, no” me dijo la chica “nosotros les preguntamos si nos llevaban” “Si”, le repliqué “pero para compartir la tarifa” “No, no. No tenemos dinero. Hoy fue nuestro último día y nos gastamos todos los euros”. Ahí, en vez de cachetearla (porque me quedé sin palabras por la sorpresa) me puse a hablar con Ale en castellano y a no disimular mi enojo para nada. Y en inglés le dije “Tendrías que haber avisado que no tenías plata” “Yo te pregunté si nos llevabas!”.

A partir de ahí no le hablé por todo el viaje. Cuando llegamos, pagamos y al bajar la chica dijo “Ay, me siento muy mal, esperen que busque si tengo algo para darles” “Todo lo que tengas” le dije firmemente.

Encontró 3 euros (el viaje salió 15) nos lo dio y creo que ni les dije chau.

Hay veces que no me dan ganas de ser una nena buena.

3 días en Sicilia

Entrada a Gangi


La razón principal de nuestro viaje a Sicilia fue poder visitar y conocer el pueblo donde nació y creció mi abuelo paterno: El pueblo de Gangi.

Siempre me dio la sensación de ser tan remoto, tan inalcanzable, que el haber estado allí y haber llegado tan fácilmente, me parece un sueño.

Al llegar a Palermo, donde se encuentra el aeropuerto, alquilamos un auto y nos dirigimos a un pueblo llamado Polizzi Generosa. Ese pueblo era nuestra referencia para acceder a nuestro hotel.

Durante el trayecto en auto, no podía dejar de admirar las colinas verdes alrededor de la ciudad y cuanto más nos alejábamos del centro, más me maravillaba ver autopistas construídas que aparecían y desaparecían entre las montañas.

Llegamos al hotel. Bueno, hotel es un decir. En realidad es una enorme y antigua casa reformada a albergue, muy bien decorada, rústica y que se encuentra en el medio de las montañas y es un lugar, yo llamaría, “limbo” porque no pertenece a ningún pueblo.

Cada habitación daba a un patio central al aire libre donde dominaba un aljibe. Flores y plantas por todos lados y se sentía constantemente cantar a los pájaros.

No bien dejamos el equipaje nos fuimos a Gangi, así, sin comer.


Gangi

Sabía, por fotos que había encontrado en Internet, que había un bar llamado Seminara. En realidad, mi apellido es muy común en ese pueblo.

Gangi se encuentra sobre una montaña, verlo desde la ruta da la sensación de que la montaña es una gran torta verde con un decorado de crema naranja que se vierte desde la cima hacia abajo. (El “decorado de crema” vendría a ser el pueblo mismo).

Cuando llegamos dejamos el auto y nos dispusimos a recorrer el pueblo. Qué difícil fue! No había calles y todo era escaleras empinadas. Caminar hacia arriba fue cansador. Cada tanto encontrábamos viejitos sentados en bancos, con sus gorritas y bastones.

Al llegar a la Piazza del Poppolo, que sería la principal, vimos la iglesia y Ale encontró el famoso (para mí) Bar Seminara. A la entrada había un banco y tres viejitos sentados allí. Nos miraban sacándonos fotos y se reían silenciosamente. Se ve que les causábamos gracia.

Entramos (en realidad es un bar con heladería y venta de pizza) y gracias a Ale que habla italiano (si, yo soy la italiana “ma non parlo italiano”) le preguntamos a la señora que atendía, si su apellido era Seminara.

Ella nos dijo que el apellido es de su marido que en ese momento no se encontraba y Ale le contó cómo me llamaba yo y si conocía a alguien con el nombre de mi abuelo. Enseguida dijo “Ah, son de Argentina!” pero no pudo confirmarnos de que alguien de su familia recordara un nombre así.

Nos explicó que deberíamos seguir preguntando a otros Seminara en el pueblo pero que ya quedan pocos que recuerden a algunos de quienes partieron para Argentina.

Cuando le contamos que mi abuelo emigró luego de la primera guerra, ya muy segura nos dijo que no, que ya deberían estar todos muertos.

Era una respuesta que me la esperaba. De todas formas, muy amablemente se ofreció a buscarnos algunos teléfonos.

Mientras lo hacía, a mí se me caían las lágrimas, quizás de emoción por estar allí, quizás de tristeza por no poder encontrar algún familiar o muy probablemente por el hecho de darme cuenta de cuánto tiempo ha pasado desde la muerte de mi abuelo, de la importancia de los afectos y la familia y de que a lo mejor algún tracito de mi historia se haya perdido para siempre.

La señora volvió con un papelito escrito y me vio llorando y sorprendida le preguntó a Ale “Eh! Por qué llora?”. Yo en mi pobre italiano le respondí que porque me acordaba de mi abuelo.

Ella entonces nos relató la historia del padre de su esposo, que murió trabajando en el campo, dejando a su esposa con dos niños y otro en la “pancia”, que su esposo era el mayor de esos hijos y que tuvieron una vida difícil.

Le agradecimos su ayuda, nos recomendó que fuéramos a un negocio cercano, también llamado Seminara y que luego volviéramos para contarle cómo nos había ido.

Caminamos unos metros y nos encontramos con una carnicería. Entramos, nos presentamos, y enseguida el señor nos preguntó si éramos de Argentina. Nos contó que él tiene parientes, más precisamente en Azul pero él los tiene bastante presentes porque hace poco lo fueron a visitar. Pero no tienen nada que ver con la familia de mi abuelo. Ellos tampoco. De todas formas, igual nos dieron unos teléfonos por si teníamos alguna otra duda, pero a esta altura sentí que mi búsqueda ya estaba terminada.

Volvimos al bar, le contamos a la señora y nos dijo que volviéramos el lunes (era un viernes) para ir al Registro Civil y ver qué nos contaban.

El lunes volvimos al pueblo, ya sin tanta mochila emotiva, y nos ayudaron un montón en el Registro Civil. Pedimos un acta de nacimiento de mi abuelo, el acta de nuestro matrimonio (yo ya era italiana cuando nos casamos) y hasta nos dejaron sacarle una foto al libro donde estaba asentado el nacimiento de mi abuelo.

Supimos en qué calle estaba la casa de mi abuelo pero ya no existía. Fuimos a la biblioteca a ver si tenían mapas viejos pero nos contaron que durante el fascismo se quemaron muchos archivos. Las empleadas nos ayudaron muchísimo, otra vez cruzaron llamadas con distintas personas del pueblo pero no tuvimos suerte.

Volvimos al bar, esta vez estaba Signore Seminara atendiendo, nos presentamos, y él nos confirmó que en su familia no había ningún Simone Seminara. Igual charlamos un ratito, nos despedimos, nos deseó suerte.

Cuando nos dirigíamos al auto le comenté a Ale que al segundo de ver al señor, supe que no éramos parientes. “Si no”, le dije “yo tendría esas pestañas”.

Cefalù

Cefalù es una localidad sobre el Mar Tirreno, muy turística, con playas, con mucho movimiento. Aquí se filmó, entre otras películas, Cinema Paradiso. Traté por todos los medios de acordarme de algunas escenas para, de alguna forma, individualizar alguna iglesia o plaza pero he visto tantas películas italianas, que realmente, cada esquina me parecía que había sido elegida para una escena.

Las calles son muy angostas, manejar por allí es sólo para gente tranquila como Ale, un nervioso se infarta. Hay muchos negocios donde se venden souvenirs pero también antigüedades y hermosas cerámicas. Compramos una trinacria, que en Sicilia se representa con la cara del sol y tres piernas. Y luego de cenar fuimos a tomar helados.

Saben cómo es costumbre servir el helado en Sicilia? Por supuesto que se puede elegir cucurucho o vasito, pero lo típico es comerlo con pan tipo brioche, o sea, un sándwich de helado de tres gustos! No! No me animé a tanto!

Monte Etna y Catania

Qué bueno que estuvo manejar hasta alrededor de 2000 metros sobre el nivel del mar! Queríamos subirnos a un cable carril para llegar a poder a hacer un poco de trekking sobre el volcán, pero estaba tan nublado que nos quedamos por ahí, hacía mucho frío. Yo no tenía abrigo así que después de comer algo me metí en el auto y me quedé ahí mientras Ale subió a un cráter.

Estuvo muy interesante acercarse hasta el Etna porque todo alrededor del camino había piedra volcánica negra, impresionaba la cantidad! También nos detuvimos a observar una casa rodeada de lava petrificada.

De allí decidimos ir a Catania. La recorrimos bastante porque nos subimos a un trencito turístico que partía de la plaza principal.

Recorrer el centro histórico de Catania fue como recorrer San Telmo pero la diferencia estaba en el estado edilicio: realmente, se notaba que las casas y palacios habían sido preciosos pero el estado actual era lamentable. Una lástima. Mucho graffiti, mucha pared arruinada.

Pero, dentro de todo, la ciudad igual es muy importante. Cuenta con shopping, con mucha gente que (siendo domingo) había salido a tomar helados y a dar la vuelta al perro y además, cuenta con muchas iglesias, preciosas todas.

Un párrafo aparte merece la cena en Catania. Vi en el menú que me dieron en un restaurant que servían caballo. “Ah, no me lo puedo perder!” pensé. Y pedí bife de caballo con ensalada. Les cuento? Un manjar! Riquísimo! De sabor muy parecido al cuadril.

Ah, si, yo no te como un helado con pan pero viste, caballo, no hay ningún problema!!!!

Día 2 en Roma

Nuestro segundo día en Roma y decidimos visitar otro país: Ciudad Del Vaticano. Nos levantamos temprano, tomamos el subte (donde le sacamos una foto a un póster que promocionaba la película argentina “Crónica de una Fuga”) y cuando llegamos a las afueras, no podíamos creer que hubiera tanta gente haciendo cola para entrar a los museos! Nunca vi tal gentío, grupos detrás de grupos, de todas las edades, muchísimos orientales y, por supuesto, muchos religiosos.

Seguimos caminando, entramos a Ciudad Del Vaticano (previo paso por un puestito de migraciones donde escanearon las mochilas) y alquilamos un audio tour para recorrer la Basílica de San Pedro donde, entre otras cosas, se encuentra La Piedad.

Al entrar, primero fuimos por un pasillo atestado de gente porque ahí se encontraban varias tumbas de papas. Por supuesto donde se hacía un nudo era donde estaba la tumba de Juan Pablo II: muchos se detenían a rezar, a sacar fotos, a contemplar.

Luego, por suerte pudimos recorrer muy bien la basílica; ya, al final, estábamos medio bizcos de tanta estatua de papas, aunque algunas realmente son increíbles, sobre todo ver cómo fue trabajado el mármol. Impresiona pensar que ese drapeado de una vestimenta es en realidad piedra esculpida!

Por supuesto, los cielorrasos, difícil de describir de tan bellos, así como también los pisos.

Vimos a la guardia Suiza, esos soldados vestidos con trajes a rayas amarillas y azules, tan pintorescos y, a la vez, tan originales. Estos uniformes no han evolucionado con el tiempo, son los mismos que se usaron siempre.

Verlos así vestidos a muchas personas les causa gracia y les da por pensar que están disfrazados. Se ven muchas risitas y si una persona les pregunta si se puede sacar una foto con ellos, dicen que no: muchos no saben que estos soldados están altamente entrenados, son soldados hechos y derechos, que están ahí trabajando. Qué hacen, entonces, algunos? Se les acercan y les preguntan cualquier huevada y ya está el amigo/marido/cónyuge con la cámara lista y saca la foto.

Ya para ese entonces nuestros estómagos rugían de hambre, pero no encontrábamos un lugar donde nos gustaría comer. Al llegar a una plaza, ya afuera Del Vaticano, vimos muchos, pude deducir, inmigrantes ilegales vendiendo carteras, cinturones, chucherías de todo tipo y yo vi un monederito muy lindo y cuando lo estaba por agarrar para dárselo al vendedor y que me cobrara, me dijo “scuzi, scuzi”, levantó todo y se fue.

Miré a mi alrededor y todos estaban haciendo lo mismo y corriendo para diferentes lados. Que qué estaba pasando? Pues venía la “polizia” y todos a desaparecer! Ay, como si nadie supiera que estaban ahí! Bueno, el caso es que el patrullero se estacionó en el medio de la plaza y todos se tuvieron que ir a vender su mercadería a otro lado.

Gracioso porque algo así me había pasado en México. Y me dio qué pensar, cómo en todos lados, no importa el país, las mismas cosas suceden, la misma corrupción, la misma hipocresía.

Decidimos no perder más tiempo y fuimos a almorzar a una trattoria que recomendaba la guía.

Pintoresca pero la comida deliciosa! Cómo explicar lo que pedimos… comimos lo que quiso el mozo! No nos dieron menú, le preguntamos qué tenía, yo no entendía, Ale le decía que si, bueh, cuestión que comimos riquísimo pero mucho! Una entrada, y un plato principal que consistía en un plato de spaghetti y un platito con ñoquis.

Al final, quedamos Ale y yo solos, y claro, el mozo/dueño apurado que quería cerrar. Los negocios, incluso los restaurantes, cierran a la siesta! Tipo 2 y media cierran y vuelven a abrir (en el caso de los restaurantes) a las 8, 8 y media!

Nos tomamos un colectivo y llegamos al Coliseo Romano. Un poquito de desilusioncita verlo un tanto negro de polución. Afuera había un par de hombres disfrazados de legionarios romanos. Sin darnos cuenta, uno se acercó y nos alentaba a que nos sacásemos una foto con él. Ale le preguntó cuánto cobraba y dijo “lo que tengas” y llamó a una pareja para que nos saque una foto con nuestra cámara. Incomodaba el hecho de que no fuimos nosotros (supongo, lo que corresponde) quienes le pedimos ese favor, pero de todas formas, muy gentilmente lo hicieron.

Dispararon una foto y el romano dijo “Otra! Otra!”. Yo pensaba “Ay, qué amable, por las dudas que no haya salido bien la primera foto”. Pero luego, cuando Ale le dio 2 euros el romano lo corrigió: “5 euros” y Ale le dijo “Vos dijiste lo que sea!” “Bueno, pero sacaste 2 fotos”. Al final Ale le dio otro euro más y nos fuimos. Para ese entonces, la pareja que nos sacó la foto se estaba sacando una foto con el romano por otra pareja que había sido “convocada”. Un negocio redondo.

A la noche ya vencidos por el cansancio, comimos algo por ahí y volvimos al hotel. Al otro día teníamos que volar a Sicilia.

Día 1 en Roma

El 1 de mayo llegamos a Roma, luego de tener un tranquilo vuelo de 2 horas. No hicimos mucho el primer día. Encontrar el hotel fue una odisea y estábamos tan estresados (nos habíamos levantado muy temprano en Londres) que decidimos dormir lo que quedaba del día y levantarnos sólo para cenar.

Cuando bajamos del avión tuvimos que tomar un micro para que nos llevara de la pista al aeropuerto propiamente dicho. Había 2 micros y no sabíamos cuál tomar porque no había un solo cartel (especies en extinción en este país). Pero enseguida supimos cuál: un muy fuerte e italiano bocinazo de parte del conductor (que habrá visto nuestra cara de desorientados) nos hizo saber que debíamos abordar el suyo.

Subimos y después de los trámites pertinentes y de buscar las valijas, tomamos el tren que nos llevó a una estación terminal donde tomamos otro que nos dejó en las inmediaciones del hotel.

Decía que encontrar el hotel fue una odisea porque llegamos a una estación donde nos bajamos solamente nosotros dos y no había cartel o nada que señalara dónde estábamos, salvo el nombre de la estación. Los ascensores no funcionaban (era una plataforma al aire libre) y no había ningún otro resto de civilización excepto las autopistas y rutas que había a la salida donde por supuesto tampoco había parada de autobús alguno. De todas formas, qué falta hacía, si los colectivos que veíamos pasar decían todos “DEPOSITO”. Es que claro, era feriado.

Seguimos caminando al costado de la ruta hasta por fin encontrar una calle principal donde ya vimos seres humanos por todos lados, colectivos, paradas, etc. Un alivio!

Al otro día, sí, Roma total! Lo primero que visitamos fue la Fontana di Trevi. Verla aparecer ante nosotros fue sentir que verdaderamente había llegado a Roma. Obviamente, tiramos nuestras sendas moneditas. Ale no sabía que había que pedir un deseo y yo ni me acuerdo qué pedí!

Ya para ese entonces había comenzado a llover finito, molestaba y menos mal que había llevado paraguas. Pensar que nos habían dicho que estaba haciendo mucho calor en Roma…

Seguimos paseando un poco pero tuvimos que guarecernos en una galería porque ya se había largado como si fuese el último día. Pero al rato paró y salió un sol hermoso.

Seguimos paseando, siguiendo un itinerario a pie que sugería nuestra guía (me refiero al libro que compramos).

Vimos muchos edificios y obeliscos egipcios (que traían los antiguos romanos después de sus varias conquistas) y luego el Panteón, una catedral hermosa.

La cúpula tenía un perfecto aunque enorme agujero (construido a propósito) para que pase el sol. Previendo la lluvia, hay 22 agujeros hechos en el piso por donde drena el agua.

Dentro de esta iglesia están los restos de Rafael y de Vittorio Emanuele II, padre de la patria.

Frente a otra plaza donde hay una estatua de un elefantito sosteniendo un obelisco sobre su lomo, se encuentra el Gran Hotel de la Minerve, que puede pasar desapercibido para cualquiera menos para un argentino, chileno o peruano: al costado de la entrada hay una placa de mármol que evoca que en febrero de 1846 San Martín se alojó allí.

Luego fuimos a otra catedral llamada Santa María Sopra Minerva donde hay una estatua de Cristo esculpida por Miguel Ángel. Hay un cartel que señala esto y que el “taparrabos” de bronce fue agregado posteriormente.

Los cielorrasos están todos pintados con vivos colores, quien sepa de arte sabrá apreciarlos más, lo único que puedo decir es que eran preciosos y no alcanzan los ojos para ver tanta belleza, y eso que esta catedral no es una de las más conocidas por el arte que resguarda.

Seguimos recorriendo las callecitas, tan angostas y tan pintorescas, donde inesperadamente uno se puede encontrar con una pequeña plaza donde domina una fuente, donde puede haber un mercado, y así y todo, donde también hay tráfico! Hay que tener mucho cuidado, los autos, las motitos y los colectivos aparecen por todos lados!

Llegamos a un lugar que nos llenaba de curiosidad por el nombre mismo: “Teatro Argentina” (según la guía, el teatro más importante de Roma) y la “Torre Argentina”. Ya me imaginaba yo algún acto gubernamental hecho luego de la segunda guerra, nombrando a alguna torre con el nombre de nuestro país en agradecimiento a cuánto el gobierno italiano fue ayudado con víveres, cómo Argentina recibió tantos inmigrantes, etc… Pues no, el globo de mi imaginación se pinchó cuando una guía (esta vez humana) nos contó que la torre se llama “Argentina” porque en la Edad Media un señor feudal germano construyó en ese sitio un castillo con esa torre. Y si mal no recuerdo es porque tenía minas de plata, es por eso que se empezó a conocer el lugar como “Torre Argentina” y la calle (Largo di Torre Argentina) y el teatro se llaman de esa forma por estar cercanos a esa torre.

Esta torre se encuentra al costado de una plaza donde hay ruinas de muchos santuarios de la época romana antigua y donde está marcado con una piedra, el lugar exacto donde fue asesinado Julio César.

Pero lo inusual de este lugar es que ahí hay un santuario de gatos, financiado de forma privada por muchos angloparlantes, mayormente mujeres norteamericanas.

Nos contaban que los italianos en general no tienen la costumbre de tener gatos como mascotas y que si tienen uno y se cansan o aburren de cuidarlos, para ellos es muy natural tirarlos a la calle porque dan por sentado que el gato se las rebuscará solo y que ese es el hábitat natural para ellos. Pero no entienden que un gato doméstico no está acostumbrado a estar en la calle.

Lo interesante es que creen que esterilizar un gato no está bien, entonces cuando una gata está preñada, muchos se desprenden de los gatitos y no de la mejor manera: los tiran a la calle o en esas ruinas romanas (aunque esté prohibido). Entonces la labor de estas mujeres es financiar las operaciones de esterilización, buscar dueños para los gatitos, curarlos (muchos vienen con caderas o patitas quebradas por la altura desde donde los tiran) y ayudarlos a sobreponerse si es que fueron maltratados. (El romano, dicen, es muy supersticioso: Si una persona está manejando y ve que se cruza un gato negro, inmediatamente para el auto. No avanza. Espera a que aparezca otro auto para que cruce primero.)

Ya a la noche, cansados y con hambre, fuimos a un restaurante. Noté que los mozos y mozas eran gente grande, como contrapartida a Londres, donde si no todos, la inmensa mayoría son jóvenes.

Le pedimos a la moza el plato principal (sin “antipasto” – las porciones aquí son abundantes) y nos preguntó qué vino íbamos a tomar. Como ninguno de los dos tomamos alcohol, le dijimos que no, que sólo tomaríamos agua y gaseosa. Nos mandó una mirada entre sorprendida y asesina y se fue.

Comimos bien y cuando terminábamos, nos sentíamos con spaghetti hasta las orejas! La moza nos ofreció postre, le dijimos que no, gracias, que sólo un té y cuando estaba levantando todo, yo quería agarrar mi vaso con agua (que se lo estaba llevando) y la rozo o la rasguño, no sé bien qué pasó, pero ella soltó todo y derramó toda el agua sobre la mesa. Fue todo tan rápido que no me dio tiempo a pedirle disculpas, y se fue echando humo.

A los dos segundos apareció y muy tajante me dijo que “té no hay más”. Que qué más queríamos. “La cuenta”, le pedimos. La trajo, pagamos y nos fuimos.

Italia tiene fama por la historia, los monumentos, la arquitectura, la gente y, muy importante y con razón, la comida.

Pues si, la comida es rica, se come bien pero sobre todo, abundantemente. Un menú típico consiste en entrada, primer plato, segundo plato y postre.

De todas formas, para mí que provengo de familia italiana, la comida no fue “un descubrimiento”. No se diferencia en mucho a lo que comí siempre de chica y a lo que sigo comiendo y cocinando ahora. Mamá y Papá siempre cocinaron bien; en casa siempre se comieron ensaladas con cualquier tipo de hoja o verdura, siempre se comió pasta con buenas salsas; en fin, siempre se comió comida italiana.

Pero eso sí, un destacado se merecen los fiambres, los quesos y sobre todo, los jamones!!! Todos son deliciosos!

Así que cualquier persona que provenga de una “famiglia” hecha y derecha, no se sorprenderá tanto como a lo mejor otra persona que tiene otros ancestros.

Al salir del restaurante, tomamos un colectivo que nos llevó a la terminal donde nos esperaba el micro del hotel. Eran las diez y media de la noche y sentíamos que el día que terminaba había sido muy largo, cargado de esculturas, edificios y arte que disfrutamos constantemente.

Maratón en Londres


Ayer domingo se celebró la maratón y pasaron muy cerca de casa, por lo tanto no hubo colectivos hasta las 4 de la tarde!

Por suerte fue un día hermoso y a eso de las 11 de la mañana, camino al super, saqué unas fotos.


Había mucha gente disfrazada, pero no por capricho o excentricidad. Es que es una forma de llamar la atención; van con un baldecito para recaudar dinero para donar a alguna institución.

Había mucha gente en las calles alentando, muchos chicos también mostrando carteles alentando a los maratonistas. Por supuesto que también había muchos otros que sacaron sus reposeras y / o latas de cerveza y botellas de vino para ir saboreando mientras miraban. (Cualquier excusa es buena!)

La gente, alentando.

Y algunos de los disfrazados…



El Willy


Ah, no lo podía creeerrrr!!!! Lo descubrí hace un par de semanas y por fin ayer me acordé de llevar la cámara conmigo! No me podía perder esto!!!!

Esta foto la saqué en la estación de subte Baker Street, pero también la vi en Bond Street Station, Canada Water Station, en fin, en varios lados.

No es genial?

Casa Nueva, Corazón Contento

Hola!

Les comento que desde el 12 de marzo vivimos en un quinto piso, en un complejo de edificios donde también está el Hilton. Es a 5 minutos de donde estábamos antes, no quise irme del barrio. Cerquita hay una granja educativa con animales, por suerte el olor a chancho no llega hasta acá.

Cuando llegamos, en el medio del living había una canastita con margaritas y un globo con forma de corazón. Yo dije “Ay, mirá qué amables, los dueños nos dejaron un regalo de bienvenida!” Ale me dijo “Leelo” y leí “Welcome to your new home. Ale” Ay, era un regalo de mi marido hermoso!! Lo llené de besos.

Bueno, sigamos con la casa. Hay dos balcones, tenemos un ventanal enoooorme que da al río.

Les muestro:

Este es el edificio.

El quinto piso, o sea, donde vivimos es ahí, el balcón donde están las dos sillitas.

Este es el río visto desde el balcón.

Esta vista es del “patio”

Y ésta de costado.

Esta es la vista del otro balcón. El Hilton es el edificio del fondo.

Y esta vista también es desde el mismo balcón.

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