Ama de Casa Semi-Desesperada

Desordenada… pero limpita!

Esa soy yo. Ninguna Bree.

No soy ordenada para naaaada. Pero soy limpita. Yo te limpio lo que quieras, te lavo los platos, te cocino, pero no me pidas que:

– Haga las camas

u

– Ordene.

Odio hacer las camas pero como acá se usa el duvet o edredón, zafás.

Me angustia ordenar porque no sé. No sé cómo lograr más espacio cambiando de lugar los muebles, no sé cómo ordenar una pila de revistas, cómo apilar los platos, cómo elegir un lugar en un armario para la ropa, los zapatos, etc.

No sé, lo asumo y a los 39 años creo que ya tengo que tirar la toalla. Y dejarla ahí.

Sí, obvio, la casa donde vivimos está decente y habitable porque vivo con otra persona y algo de lugar le tengo que dejar al ya resignado Ale, que cada tanto me dice “Amore… te fijás si podés ordenar un poquito?” Me agarra la culpa y allí voy. Pero la culpa da paso a la desazón, a la casi angustia de saber que estoy haciendo algo que no sé y que me cuesta y que no me sale!

Pero persevero y después de toooodo un día dejo la casa ordenada. Pero no sé mantenerla. A los días, caos total otra vez.

Me entretengo más limpiando.

Los productos de limpieza aquí no son caros y me encantan. La otra vez que estuve en Argentina no pasé mucho tiempo por la góndola de la limpieza así que a lo mejor lo que vaya a describir ya existe allá.

Unos aliados geniales son los wipes o toallitas. Hay para cualquier cosa, me encanta comprarlos y sin embargo no los uso tanto. Porque si voy a limpiar, limpio. Me parece que si paso las toallitas estoy haciendo trampa. En fin. Pero igual siempre tengo algunas toallitas a mano, sobre todo en el baño y cocina. Y limpian de verdad.

Mis aliados, los wipes. Los que generalmente compro son éstos, para limpiar pisos de madera, muebles de madera, para el baño, para los vidrios, para distintos tipos de superficie. Si veo alguno nuevo, me tiento.

Algo que pido a la gente que me viene a visitar de Argentina son trapos de piso: acá no existen. Tampoco recuerdo haber visto escobillones o escobas por aquí. Existen esos infames cepillos pequeños con palita incorporada.


Tampoco vi secadores de piso. Hay (y agradezco que existan) una especie de secador pero plano, le enganchás unas toallas especiales (las que se ven en la segunda foto) y limpiás y tirás. Y ya.

Es éste:

Práctico. Las toallitas se enganchan en esas hendiduras y te asegurás unos pisos limpios y brillantes.

En esta casa no tenemos alfombras, salvo en las habitaciones, pero son muy rústicas. Para las alfombras del living usamos, obvio, una aspiradora que también la uso como escoba con aire.

Pero mi favorito absoluto es este Cif que limpia el acero inoxidable como nadie y lo deja como nuevo y súper brillante.

The one.

Y ustedes amigas/os qué me cuentan? Por casa cómo andamos?

Ale Alicia Barcelona

Barcelona! Suenan las campanas.
Barcelona! Abre tus puertas al mundo.
If God is willing – Friends until the end…
Viva Barcelona!
(Barcelona – Freddie Mercury & Montserrat Caballé)

Adoro Barcelona! Me encanta, me sentí muy a gusto a pesar de haber fumado pasivamente a tal punto de que todavía tengo la garganta irritada y toso por las noches! No hay bares ni restaurantes donde no se fume y si los hay, están casi desérticos y son generalmente lugares de comida rápida.

De todas formas, no sé describirlo, pero caminar por sus calles me pone de muy buen humor, me siento parte, me gusta!

Yo siento que la gente tiene otra actitud, más relajada que en otros lugares de España, más abiertos, más cosmopolita… Vengan a Barcelona!

Esta vez pudimos pasearla bastante a pesar de la lluvia. Me quedaron sitios por visitar pero será la próxima vez porque pienso retornar!

Pasamos el 25 de diciembre en la casa de Aitor, amigo de mi primo, y su familia tan cálida.

Con Sergio y Aitor.

Conocí a los sobrinos de Aitor, unos divinos, Albert y Marc. A Albert, el mayor, le causaba gracia mi pronunciación y largó una animada carcajada cuando me escuchó decir “No sé jugar al yo-yo” (pronunciado sho sho).

Con Albert y Marc.

Y también conocí a la mamá de Aitor, a la hermana de él, Elisa, que es la mamá de los chicos y su marido.

La familia de Aitor: la hermana, la mamá y el cuñado.

Comimos un tradicional almuerzo de Navidad, una entrada o picada de frutos de mar, tortilla y fiambres. Y de primer plato sopa. Y de segundo plato canelones (sí, canelones!), algo que se acostumbra a servir desde siempre, ya que generalmente se rellenan con la mezcla de las diferentes carnes que sobran de la cena anterior.

Ya que estamos en el tema comida, les cuento que comí tapas hasta que me salieron por las orejas! Todo el tiempo que pude y a todo lugar que iba, pues que vengan las tapas! Hasta el día de mi cumpleaños: fuimos a cenar a un restaurant monono y Ale pidió cena pero yo, tapas! Me levantaba a cada rato para buscarlas. Sergio y Aitor también se prendieron a comer lo mismo pero porque no tenían mucho hambre. Y qué bien la pasamos, joder!

Yum! Yum!

Caminamos por el Paseo de Gloria, una avenida donde se encuentran muchos edificios de estilo modernista. El que sepa arquitectura lo disfrutará más que yo. A mí me encantaron!

No sé si todos los que muestro a continuación son de ese estilo, pero a mí me parecieron hermosos!

Detalle.


Sucursal de El Corte Inglés iluminada.

Una mención aparte merece el Palacio de la Música Catalana, no se imaginan lo divino que es por fuera pero mucho más lo es por dentro. Lamentablemente no conseguimos entradas para el día que fuimos y no nos animamos a comprar para el día siguiente porque no sabíamos de nuestros planes. Para la próxima.

El Palau. Esta foto no hace honor a la belleza del edificio.

Y los de Gaudí:

Casa Milà o La Pedrera. Es un edificio donde vive gente.

Casa Batlló.

Lamentablemente no pudimos sacarle fotos a la casa de al lado, la Casa Amatller, porque estaba en refacciones. Me perdí de ver a los animalitos de la decoración haciendo chocolates.

Paseamos por el Barrio Gótico de noche, algunos rincones un poquito que dan miedo…

La Catedral Santa María del Mar.

Lindo edificio!

Y anduvimos en subte y tram. Miren qué lindo y qué moderno:

Acá con Sergio. Atrás se ve el conductor.

Ale mostrando cómo se valida el ticket. Se mete por esa ranura y sale despedido con la fecha puesta del día que lo validás.

Y si no quieres viajar así, tienes el bicing, el medio por el cual se pueden alquilar bicis por media hora. Tenés que tener una tarjeta que se carga con dinero, eso te posibilita sacar una bici y dirigirte donde quieras dentro de los treinta minutos y después la dejás en otro lugar donde hayan más de estas bicis.

Las bicis del bicing.

Girona, Figueras, Rupit y Lloret de Mar

Lloret de Mar

El 23 de diciembre fuimos a visitar a mi primo Sergio que vive en Lloret de Mar, a una hora de Barcelona. Fuimos en plan de pasar Navidad y mi cumple en familia.

El primer día que llegamos hacía frío pero había sol pero a partir del segundo… lluvia! Todos los días! A excepción del último día, ley de Murphy mediante, cuando volvió a hacer frío con sol. En fin, son cosas que pasan pero no nos achicó y paseamos igual!

Tuvimos la oportunidad de ir a Barcelona más de una vez y conocerla un poco más pero en este post me voy a concentrar en unos pueblos muy lindos y pintorescos que visitamos.

Girona

Visitamos el casco antiguo. Como se imaginarán y verán en las fotos, muy bonito, con un aire medieval, con calles estrechas pero con muchos negocios de recuerdos, de libros, de comidas, todos de muy buen gusto.

Puente sobre el río Oñar.

Girona cuenta con un puente construido por la empresa de Gustave Eiffel.

Sobre El Puente de Hierro o Pont de les Peixateries Velles, o Pont de Eiffel.

Vista del mismo puente.

Vista desde dicho puente.

Vista de la catedral.


Las calluejuelas.

Lo antiguo y lo moderno: local de Apple en el casco antiguo.

Deambulando por esas callecitas tan mononas, vi que en muchas panaderías y/o confiterías tan paquetas había cartelitos con palabras un tanto chocantes, poco elegantes diría yo…


“Ah, si, el caganer” me dijo Sergio.

El qué?!?!

Es una tradición en Navidad que los niños canten una canción pidiéndole al “tió” (un tronco) que cague (qué horror!) turrón! O golosinas! Y le pegan con una especie de martillo.

Caga tió -caga tió-
ametlles i torró -almendras y turrón-
no caguis arangades -no cagues arenques-
que són massa salades -que son demasiado salados-
caga torrons -caga turrones-
que són més bons -que son más buenos-
Caga tió -caga tió-
ametlles i torró -almendras y turrón-
si no vols cagar -si no quieres cagar-
et donaré un cop de bastó -te daré un golpe de bastón-
Caga tió!

Chocolates mostrando a alguien haciendo número 2.

Ahora se compran muchas figuras de caganer en chocolate. Yo me compré una de Messi.

Caganer de Messi

Más info aquí.

Figueras

Visitamos esta ciudad donde se encuentra el teatro-museo Dalí. Verlo fue increíble, fue un momento surrealista, por supuesto, ver semejante edificio en el centro!

No es genial?

Pero llovía a más no poder, hacía un frío insoportable pero no quise irme sin antes dar una vuelta por allí y aunque más no sea, sacar unas fotos.

Detrás de este edificio se pueden encontrar algunas esculturas de Dalí al alcance de todos.


Rupit


Hermoso! Pintoresco! Bello! Nos encantó subir tan arriba y llegar a este pueblo de unos 300 habitantes. Uno se encuentra con muchos visitantes que a pesar del frío, pasean por sus laberínticas callecitas y buscan un poco de calor en sus muchos restaurantes.

Nieve sobre las escaleras.

Había visto unas hermosas fotos que había sacado mi primo en verano y cuando llegamos estaba todo cubierto de nieve pero igual de precioso!

Había un puente colgante.

El río que pasaba por debajo.

Qué frío!

Lloret de Mar

De Lloret de Mar algo había escrito el año pasado cuando fuimos, pero era en verano. De todas formas, me gustó volver a caminar por allí, ver el mar, ver las decoraciones de Navidad, y sobre todo, ver a mi primo querido.

Estaba lleno de turistas, más que nada de franceses que viven cerca y vienen aquí a pasar las fiestas.

Decoración frente al Ayuntamiento.

El mar, el último día, cuando no llovió!

London Bondis


Podría decir que el servicio de colectivos (bondis, ómnibus, bus, guagua, etc.) en general es bueno. Me gusta que sean amplios y que los conductores sean eficientes. Para ser conductor hay que pasar un entrenamiento intensivo y cada tanto uno se puede cruzar con colectivos que tienen carteles que avisan que están siendo usados para entrenamiento.

Los colectiveros manejan adentro de una pequeña cabina donde todo es computarizado. Tienen hasta pantallas que les indican a cuántos minutos de distancia está cada colectivo de su línea. Y tienen micrófono para comunicarse a través de parlante con los pasajeros. Y de alguna manera están protegidos.

Tienen mucha autoridad: Si alguien entra y busca problemas o se pone a discutir por algo con el conductor, simplemente éste apaga el motor y espera. Total sabe que todos los pasajeros mirarán furiosos al que esté ahí parado. Casi ninguno arranca hasta que el último pasajero que haya entrado haya pagado su boleto. Ahí sí, cierra la puerta y vamos!

(Bueno, pagar el boleto es un decir. El tema de cómo pagar es para otro post!)

A veces molesta el hecho de que los colectivos sean un poco impredecibles: uno puede llegar a esperarlos por más de 30 minutos (cuando es fin de semana o cuando hay algún problema en las calles y uno no se entera) y después aparecen dos o tres juntos. Sí, como pasa en Argentina. O en otros lugares, no?

Al mediodía o después de las 6 de la tarde, la gente tiene costumbre de comer mientras viaja. Y cuando digo comer, no me refiero a una golosina: entran con su cajita de comida rápida y se sientan a inundar el lugar con olor, sobre todo con el de papas fritas con vinagre (sí, le ponen vinagre y mucha sal) y pollo o pescado frito. Qué spuzza! Puaj!

Algo bueno es que tienen calefacción y para nosotros los friolentos, éso es bárbaro. Pero en verano te mueres: por prevención, las ventanas grandes no se abren. Sobre ellas hay unas muy pequeñas y son las que se pueden abrir. No es suficiente ventilación y te la regalo viajar en colectivo con el calor que puede llegar a hacer. Bueh, en realidad hace dos años que no tenemos un verano-verano, así con muuuucho sol y muuuucho calor todos los días.


Los colectivos de dos pisos (double-decker buses) son mis preferidos, por supuesto. Eso sí, recomiendan no subirte al piso de arriba (upper deck) después de las 3 de la tarde cuando salen los adolescentes del colegio. No salís ileso, ahí se dan batallas cuasi-campales, se tiran cosas, griiiiitan, cantan, se ríen… como en todos lados.

El upper deck.

La escalera es angosta y hay que agarrarse fuerte aunque los conductores no son de hacer maniobras bruscas y también ayuda el hecho de que las calles son lisitas.

La escalera vista desde arriba.

Hay timbres en cada barra donde uno se agarra para no caerse. Cuando estás llegando a tu parada tocás timbre y podés quedarte sentada hasta que el colectivo para donde debe hacerlo. Y espera a que te levantes y te bajes.

El lower deck o piso de abajo. Los botoncitos rojos son los timbres. Están distribuidos por todos lados para que todos tengan acceso a ellos.

Es muy común despedirse del colectivero con un “Thank you” a lo cual te responde “Cheers!”, “OK!” “Bye!” y cosas así. A mí me gustaba que cuando venía de noche del trabajo casi siempre era la misma conductora (hay muchas mujeres) y cuando yo le decía “gracias” ella me contestaba “Good night!”. Me ponía de buen humor.

También hay colectivos de un piso (single-decker bus) y son bastante amplios.

Colectivo de un piso llegando a la parada.

Así es por dentro. Noten el matafuegos, el cartel que va indicando por dónde se está yendo y no sé si alcanzan a apreciar la “cabina” donde está el conductor.

Después están los bendies

y los routemasters.


Éstos últimos están desapareciendo, es muy difícil encontrar alguno, podés tener la suerte de ver los poquitos que quedan en el centro de Londres. Me acuerdo que hace un par de años muchos desde Argentina me decían medio en pánico “Ay, leí en el diario/vi en la tele que van a sacar los colectivos de dos pisos en Londres!” En realidad, se referían a los routemasters. Además de viejos son un poco peligrosos. Uno subía o bajaba por la parte de atrás y donde el colectivo frenara. Adentro había un guarda que te vendía el boleto o chequeaba que el que tuvieras fuera el correcto.

Todos los colectivos tienen lugar para que entren dos sillas de ruedas o cuatro cochecitos de bebés. Suben cuando un escalón (ya sea adelante o atrás) se baja hasta el cordón de la vereda. Noté que la gente que sube con su silla de ruedas ha tenido un entrenamiento porque todos hacen la misma maniobra, saben cómo sortear una barra de sostén que está casi en el medio y tienen que apoyar la silla contra un respaldo y aplicar los frenos. Los carritos de bebés también tienen que aplicarlos.

También hay espacio para dejar valijas o bolsos o las bolsas del supermercado; eso sí, un cartel aclara que es “a tu riesgo” o sea, tu responsabilidad. Pero nunca he visto a nadie robarse nada, ni cuando el colectivo está muy lleno o muy vacío.

Obviamente no se puede fumar ni tampoco tomar alcohol.

Todos están equipados con cámaras y algunos hasta tienen pantallas LCD donde pasan publicidades o son usados como monitor de lo que va filmando las cámaras.

No, amigos, yo no he sucumbido a la tentación de saludar mientras me veía en el monitor, pero debo confesar que mi marido, sí!

Volver

Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno…
(Volver – Carlos Gardel)

Generalmente nunca comento cuándo voy o vengo de Argentina (tengo mis razones) pero esta vez lo haré.

Pasé unos días de calor, de frío tal que tuve que taparme con frazada y cubrecama, y de mucha familia, de mucho cariño, abracitos y besos con mamá y papá. Mi gata está cada vez más loca e indiferente, aunque esta vez parece que empezó a comer recién a los dos días de irme. Será que me extrañaba? Viniendo de ese felino lo más probable es que haya estado empachada!

Mummy and Daddy’s girl: Mi mamá, tentada de la risa, y mi padre, el último comunista, como lo llamo yo. Cuándo vas a dejar de usar esas camisas!

Algo lindo que pasó fue encontrarme con algunas de mis compañeras del colegio, nos vimos después de tanto tiempo, en dos oportunidades. La primera, en la casa de Silvana, donde conocí los hijos de algunas y la segunda, en un restaurant de Quilmes, para cenar.

Valeria, Mónica, Silvana, Gabriela, Patricia, Claudia y Fernanda.

Se imaginarán lo muuuucho que hablamos! Llevé un álbum de fotos viejas, fotos que había sacado en el cole y en Bariloche y nos divertimos recordando aventuras.

Y me encontré con Araceli y Gabe.

Tratando de hacer foco adentro del auto.

También fui al teatro, fuimos a ver Hairspray, mamá, papá y yo. Pobre mi papá! Se la bancó como un duque! A mí, como ustedes saben, la película y la banda de sonido me enloquecen pero la versión argentina… Está más para destacar el talento de todos que el ritmo de la obra. Por momentos había como baches, andá a saber si fue porque era la segunda función del sábado que fuimos a ver y estaban cansados…

Mi mamá salió bárbara!

Pinti, genial como siempre, la gordita protagonista muy talentosa, en realidad, todos todos tienen muy buena voz. La Pata Etchegoyen hace lo que puede, derrapó más de una vez, afina pero no es cantante. El chico, el protagonista, es divino, Laura Oliva es una genia pero con los personajes que le daban, parecía una caricatura. Salo Pasik es un viejito piola y cuando canta con Pinti “You’re timeless to me” se viene el teatro abajo.

Fui a la casa de Betelgeuse; creo que junto con Silvia Laura, las tres rompimos el récord de charla! No parábamos! Mientras tanto, Pablo, un santo, nos cebaba mates.

Qué linda familia!

Y conocimos a Sofía, la primera sobrina que tiene Ale.

Ale, Sofita y yo.

Ví a muchos tíos y primos queridos, tomé incontables mates y comí todo todo lo que pensaba comer:

– Sandwiches de miga.

– Masas finas.

– Asadooooooooooooooooo.

– Todas las achuras posibles.

– Facturas.

– Fideos tirabuzón.

– Berenjenas al escabeche como sólo las hace mi padre.

– Estofado de pollo como sólo lo hace mi madre.

Solamente me quedó comer un choripán en la Costanera, pero ya lo haré cuando vuelva.

Y me corté el pelo. Y me operé con láser los ojos. Veo todo y de todo! No lo puedo creer!

En fin, estoy contenta de haber estado con todos, de haber visto algunos de mis sobrinos y a mi hermana y de venir contenta.

Y ahora, que ya estoy acá, también estoy contenta.

Life is good.

Navidad en Londres

You better watch out, you better not cry
Better not pout, I’m telling you why:
Santa Claus is coming to town.
(Santa Claus Is Coming To Town – Frank Sinatra)

El otro día de compras, imposible no tentarse con estos muñecos que después no sabés dónde guardar!

Desde que vivo aquí, yo siento que la navidad es navidad. Será que crecimos con esa influencia europea de Papá Noel re abrigado, todo blanco de nieve que, a pesar de que en Argentina solíamos pasar las fiestas en familia, contentos y muertos de calor, acá, solos los dos y muertos de frío… también la pasamos bien!

Las fiestas nunca me pusieron nostálgica, sólo hubo un año que estuve triste de verdad y sin ganas de reunirme porque fue el año que falleció mi hermana, pero ésa fue la única vez. Siempre me dejé influir por el espíritu navideño (sea éso lo que sea).

Entonces acá en Londres a partir del 1 de diciembre escucho por las tardes nada más que villancicos (muchos cds vienen de regalo con revistas o diarios y son todos tradicionales) y veo películas navideñas, voy al super y empiezo a pensar qué cocino y qué me conviene comprar pre hecho para el 25 y el 26 (feriados) y me entretengo con eso.

El día en sí comemos a la noche, miramos películas o el ranking de canciones navideñas que pasan todos los años por la tele y llamo a Argentina para saludar cuando son las 12 acá.

Recomiendo a todos ver, cualquier día después del 20 de diciembre, Love Actually. Considero que es LA película, ideal para Navidad. Cómo uno ansía esa época noventosa pre locura 2001… (Vos, que estás tan enamorado de Colin Firth, con esta película vas a babearte como nunca!)


Aquí se acostumbra a ver las siguientes propuestas para regalo: Mientras en Argentina los negocios de lencería están llenos de bombachas rosas y bikinis, acá se ve muchísima pero muchísima lingerie erótica o con mucho leopardo y puntillas. Bueno, no sólo en los negocios de lencería, en cualquiera que venda ropa.

A propósito, se venden muchos vestidos de fiesta y smokings, maquillaje y accesorios.

También se ven muchas canastitas con diferentes productos para darse baños de inmersión: sales, geles, aceites, almohadita y antifaz, todo monono haciendo juego.


Lo mejor es que los grandes descuentos comienzan a partir de la primera semana de diciembre! Es increíble pero se pueden conseguir cosas a mitad de precio!

También se venden muchas películas y juegos de familia, mucha bebida alcohólica (por supuesto!), muchos chocolates y muchas galletitas de manteca.

De cena, lo tradicional es el pavo o ganso (suena más fino decirlo en inglés: goose) y las mesas se decoran, según el gusto y preferencia de la familia, con velas y confetti que dice Merry Christmas y lo que nunca falta en ninguna mesa es el Christmas cracker y los mince pies, como expliqué acá.

Confetti. Es la palabra que se usa para nuestro papel picado y esto que ven aquí son frasecitas que dicen Merry Christmas y son muy muy chiquitas y se desparraman sobre la mesa de Navidad.

Mince pies. El relleno suele ser de 13 frutas secas hechas puré y mezcladas con alcohol.

Un cracker.

Las oficinas de correo anuncian cuál es la fecha límite para mandar encomiendas y postales a diferentes partes del mundo para asegurar que lleguen a destino antes de Navidad.

Es todo un tema acá las postales. Todo el mundo intercambia postales, en el trabajo, por ahí un vecino con el que tenés confianza, entre la familia, etc.

Entonces es muy común que se compren hilos con pequeños broches para colgarlas a medida que van llegando o displays de cartón.

Las tarjetas colgadas y sujetadas con brochecitos.

Un display de cartón.

Hay algo que se llama Advent Calendar y eso es algo que reciben la mayoría de los niños a partir del 1 de diciembre: cada día comen una golosina hasta el día de Navidad. Las golosinas las encuentran abriendo unas ventanitas. Algunos de éstos son de cartón con personajes del momento y llegan a veces hasta el 31 de diciembre. La mayoría terminan el 24 de diciembre.

Un Advent Calendar de cartón con algunas ventanitas abiertas.

Algunos otros son de tela con bolsillitos donde se colocan las golosinas.

Un Advent Calendar de tela con los bolsillitos.

Pero a mí lo que más me gusta son las medias! Son todas hermosas!

Estas botas están en el Primark. Fíjense que hay botas para ponerle al perro y al gato de la casa. Otra costumbre de aquí: regalos hasta para la mascota.

Y también se acostumbra a comprar bolsas de agua de goma (sí, como usan los viejos en las películas!) pero muy mononamente escondidas…

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