Trabajo

Pecados De Mujer

“Castígate, mujer, porque has pecado.

Hace varios días que vienes consumiendo pastas, papas, tortas, tartas, pan, cremas y sandwiches. Debes de purgar tus culpas, además de lo obvio y aguantar tu merecido martirio.

Castígate mujer, pues, con:

Sopas. Traga, traga, son horribles pero llenan! (Y al rato, con hambre otra vez!)

Ensaladas sin condimentos, frutas, jugos. (Bebidas y fibras, qué combinación para salir corriendo… al baño!)

Vegetales varios hervidos. (Y te aguantas el hedor con el que queda la cocina después!)

Agua, mucha agua. (Y será posible! Nunca llego al litro y medio diario!!)

Barritas de cereal. (Por qué nos mienten los comerciales diciendo que son deliciosas!)

Cereales varios. (Tortura al amanecer!)

Y gruñe, mujer, gruñe. Cuenta las calorías, trata de caminar más y verás que por más esfuerzo que hagas, el paso de los años te boicotea, además de tu optimismo, el achicamiento de tu vientre, de tu derrière y de tus caderas…”

… Se ha expresado, con total impunidad, mi conciencia…

Es que eso siento, que las mujeres nos castigamos cuando nos portamos mal (léase: comer de más; comer con culpa; comer lo que nos autoimpusimos como prohibido) y nos llenamos la bocota con esas cosas a las que llamo comida de mina*, o sea, lo detallado arriba.

Y qué amargura!

Eso sí, lo que nunca comí fueron las famosas galletas de arroz, que de ver a varias comiendo eso me hacía sentir arcadas imaginando que estaban comiendo telgopor.

Cómo cuesta contenerse! Cómo cuesta portarse bien a la hora de comer!

Qué sosa, insulsa y/o triste es la comida del trabajo!

*mina en lunfardo argentino, significa mujer.

The Cansada Look

Ya van algunas semanas que me levanto (no muy tarde, a las 7 am), me miro al espejo, trato de no asustarme y me doy coraje diciendo que cuando me maquille, me voy a ver mejor.

Tengo por costumbre maquillarme en el colectivo para aprovechar mejor el tiempo. Además, tengo mejor luz que en el baño de mi casa. Bueno, que me maquillo es un decir: sólo me pongo tapa ojeras (en rigor, uso un poquito de base de maquillaje para debajo de los ojos), un poco de rimmel y brillo con color para labios.

Me ENCANTARIA maquillarme toda pero me da fiaca, me veo más vieja con base de maquillaje en toda la cara, no me gusta, no me dan ganas… las excusas pueden ser muchas!

Pero no sé si será el frío de hace tanto tiempo, el dormir poco, la rutina laboral… Porque a pesar de que como bien sano (lo juro), no puedo sacarme el cansada look.

La semana pasada tuve una resfrío fortísimo y en el trabajo me decían “Sí, se te nota que estás muy mal…” Yo pensaba “Algo positivo, este resfrío: por unos días, mi ojeras de cansancio pasan desapercibidas con los ojos llorosos…”

Hoy, ya fue el acabóse! Como todas las mañanas, me miré al espejo, me miré con resignación, me maquillé en el colectivo… En un momento, en el trabajo, estaba sonándome la nariz y una chica viene y me dice “Uh… cómo se te nota…” y yo le pregunté “Se me nota qué?” “Que estás engripada…” “No, no estoy engripada. Es mi cara, nomás!”, le dije sonriendo.

Pobre, no supo qué decirme pero, bueno, qué culpa tiene!

A la tarde, conversando con un compañero, le comentaba que me sentía un poco cansada, que no me veía bien…

“Y bueno, pero se puede disimular con un poco de maquillaje…”

“Estoy maquillada!” le dije con una patética carcajada.

Bueh, por lo menos me río…

Es que no sé cómo o qué hacer para sacarme este look, que no quiero que se me haga crónico!?!? Qué se les ocurre!??! Alguna sugerencia?

El Día Del Maestro

Alguna vez, cuando fueron chicos, no escucharon esa frase “El Día de la Madre es TODOS los días, no solamente el tercer domingo de octubre…”?

El 11 de setiembre (Día del Maestro en la Argentina) del año pasado, estaba en Argentina y el único que se acordó fue mi esposo que me regaló una cartera. Pero como hace rato que no ejerzo la docencia, dejé pasar que no me saludaran, es más, creo que ni me hubiese acordado! (No, mentira…)

Pero no escribo esto para quejarme de nada. Sino simplemente porque siento que mi Día del Maestro puede ser cualquier día en que yo reciba sorpresas como ésta:

Hola Alicia, soy Pablo ex alumno tuyo. Estaba aburrido en la compu y me acordé que tenías un blog pero que en su momento no le había prestado tanta atención. Cuando lo volví a ver me re gustó, voy a empezar a seguirlo.

Te cuento algo de mí… Estoy estudiando la Licenciatura en Matemática en La Plata. Durante la semana vivo allá, evitando viajar en tren. Si todo va bien, este año estaría en 3ro.

Mi hermano, Juan Pablo, ya se recibe de Licenciaco en Astronomía, le quedan 2 finales nomás.

Respecto al post, doy fé que tenés onda con los chicos. Aún recuerdo cuando iba a tus clases de niño, que tenía q andar escondiendo la cara porque mis cachetes eran víctima de tus pellizcones, jaja.

O cuando me buscan por internet para avisarme que vienen a Londres:

Federico.

Cuando me encuentro con alumnos (jamás les diré ex-alumnos) y veo chicos tan encaminados, tan responsables y tan estudiosos (Federico vive en España y está haciendo una muy buena carrera) pienso en sus padres que tanto sacrificio han hecho por su educación y los imagino tan felices, que yo, aunque fui parte de sus vidas por algunos años, no entro en mí misma del orgullo que siento!

Gracias amorosos!

Pequeñas Delicias De La Vida Laboral

Cuando nadie me ve
puedo ser o no ser.
Cuando nadie me ve
pongo el mundo del revés.

(Cuando Nadie Me Ve – Alejandro Sanz)

A quién le gusta levantarse temprano todos los días, viajar medio dormido, llegar al trabajo y lidiar y/ o convivir con colegas y/ o jefes?A nadie! Pero creo que, así y todo, siempre en nuestro trabajo encontramos algún que otro pequeño placer.

Los míos son:

– Llegar a la oficina y ver que están los escritorios de los jefes vacíos.

– Estar sola la mayoría del tiempo, por ende, trabajar a mi propio ritmo.

– Escuchar la radio cuando no estoy al teléfono.

– Tomarme una hora para almorzar y comer leyendo la internet o un libro.

– Tener dos laptops, una para trabajar, la otra para surfear y poner la radio.

– Tener el baño a diez pasos en el mismo piso.

– Poder tomar más de un litro de agua sin casi darme cuenta.

– Trabajar sentada.

Qué pequeños placeres encontrás (o te buscás) en tu trabajo?

Momento Melanie Griffith

Ya alguna otra vez había escrito sobre la inspiradora película Working Girl (Secretaria Ejecutiva).

Hoy fue un día de secretaria ejecutiva o chica recursos humanos o qué se yo.

Estaba un poco incómoda desde anoche, dormí poco y llegué recontra puntual al lobby de un edificio altísimo que está en el nuevo distrito financiero, Canary Wharf.

Hace un mes que trabajo para una empresa chica haciendo desde trabajo administrativo hasta ser aquella que interconecta a los dueños con los clientes.

Tengo dos jefes, y no pueden ser más distintos: Con uno trabajo bárbara, relajada, de buen humor. Con otro es todo tensión, cara de pocos amigos, seriedad absoluta; donde uno dice “Me podés hacer todas las preguntas que quieras” el otro gruñe (con una sonrisa!) “Alicia, un problema que se comparte es doble problema”.

Así que cuando hace un chiste o acota algo que él cree gracioso, no me río como castigo porque todo el tiempo se comporta de tal forma que me hace sentir que nada me sale bien y así se eleva él demostrándome que manda más. Lo cual es ridículo, es un jefe, yo no cuestiono su autoridad. Y me mato haciendo las cosas para que salgan bien.

Hasta ahora voy llevándolo. Después del primer encontronazo pensé que me iba a echar, pero a pesar de su mala onda, veo que no lo hace. Y cada vez voy teniendo más responsabilidades. Será cuestión de tener(le) paciencia…

Pero vayamos al momento Melanie Griffith: Teníamos que reunirnos con unos siete potenciales clientes, representantes de sus empresas, las cuales trabajan para el Comité Olímpico. Lo que ofrecía en este día la empresa para la que trabajo es curso de… Diversidad, Inclusión y Respeto.

Así es. Toda empresa, por ley, debe instruir a sus managers y otros en el mismo nivel corporativo sobre el marco legal (hay muchas leyes al respecto) sobre diversidad, igualdad en el trabajo para todos sin importar su condición física, su color de piel, su religión o su condición sexual.

Me encontré con mis jefes en el lobby del edificio y después de tomar ellos el desayuno, enfilamos para la sala de reunión.

Cuando me vieron se pusieron contentos y en su forma inglesa (respetuosa y amable) me hicieron pequeños comentarios como “Oh, qué bien Alicia, te ves bien!” (Ah, qué te pensabas que yo no sé vestirme de secretaria ejecutiva, eh?)

Nos dirigimos al edificio, después de pasar los controles de rigor (tenés que pasar los bolsos por los scanners como los del aeropuerto) subimos al piso 23 y ahí nos encontramos con supongo un RRPP o recursos humanos. Me presentaron, intercambiamos algunos comentarios y una a una iban llegando… todas mujeres! Casualidad!

Antes de comenzar la reunión, quien nos recibió hizo y dijo lo que todo el mundo tiene obligación de hacer y decir cada vez que te encontrás en un sitio nuevo (incluso cuando comenzás un trabajo): Te indican las salidas de emergencias, te comentan si ese día testean la alarma contra incendios, etc.

Y se fue y comenzó la reunión. Yo tenía que estar ahí sentada mientras uno de mis jefes hacía toda la presentación en una pantalla de 63 pulgadas, estaba fascinado!

Hubo un break de unos 10 minutos donde se podía ir a tomar un café o té con alguna galletita (acá es impensable no ofrecer comida en una reunión de negocios, siempre hay algo para masticar) y luego se siguió hasta el final donde comimos unos variados sandwiches mononos, con jugos, frutas y agua.

El jefe impaciente me hablaba bajito que fuera a hablar con algún grupito y yo obedecí pero había dormido tan mal que me estaba muriendo de sueño y me pasó lo que me pasa cuando tengo sueño y tengo que interactuar en otro idioma: no entiendo nada! O sea, entiendo perfectamente cada palabra que dicen, te las puedo escribir pero no entiendo lo que están diciendo! Así que tuve que concentrarme el doble para tener una conversación coherente con un par de chicas y así se terminó la tarde.

Volvimos a la oficina a hacer una especie de reporte sobre el día más contactos, etc., y aquí sigo , en esta oficina, a veces contenta de trabajar sola (la mayoría de los días), a veces de buen humor o a veces seria y tensa dependiendo del jefe que tenga ese día.

I just called…

– Buenos días. Se encuentra el encargado de maquinarias?
– Pues no en este momento. Quiere dejarle un mensaje?
– No, está bien, llamo más tarde. Por quién tendría que preguntar?
– Tú llama que te cojo yo y te paso.


– Buenos días. Se encuentra el encargado de maquinarias?
– Eh? Oye, ven, ven, escucha cómo habla esta tía…


Hacen 3 semanas que empecé a trabajar en un call centre gracias a Alita que me alentó a que lo hiciera. Tuve dos pequeñas entrevistas, una en inglés y otra en español y un entrenamiento de dos días.

Me gustó la idea de trabajar allí porque uno puede elegir los días para ir así que como este es un año de viajes, me viene bien.

La primera semana llamaba a España y tenía diálogos parecidos al de los comienzos, aunque el segundo fue lo que le pasó a una chica y luego me tocó llamarlo a mí mientras escuchaba risitas estúpidas del otro lado del teléfono.

Yo pensaba que con lo calentona que soy un trabajo así me iba a poner de peor humor, pero no, la verdad, hay gente que te contesta mal, otra bien, pero esto es un trabajo y como no los conozco, yo sólo leo un libreto que tengo en la pantalla de la compu y ya.

Creo que también ayuda el hecho de que no es venta, sólo se trata de encuestar gente sobre algún tema en particular. Algunos se prenden y otros no.

A partir de la segunda semana y desde entonces, llamo a EEUU. Y me gusta porque, por la diferencia horaria, entro a trabajar a las 2 de la tarde y salgo a las 10 de la noche.

Ah…(suspiro) Cómo venir cansada si mientras espero el colectivo puedo girar mi cabeza y tener esta vista…

Entonces me levanto tipo 9 de la mañana, desayuno tranqui, voy al gym, almuerzo, leo y escribo un poco y ya me voy a trabajar. Llego a casa a las 11 con energía suficiente para cocinar, mirar un poco de tele y a dormir!

De esta forma yo disfruto más el día. A mí, por lo menos, me rinde más.

La gente con la que trabajo es muy interesante, hay de todos los países, muchas argentinas y españolas e italianas, ingleses, de todo.

El clima es informal y distendido. Así que por ahora, lo estoy disfrutando.

Alicia recepcionista


Hacen ya 4 semanas que empecé a trabajar en un “college” de recepcionista/ secretaria administrativa.

Se le llama “college” aquí también a un instituto de enseñanza. En este que trabajo se enseña inglés, cursos de administración de empresas, etc.

Como los dueños son paquistaníes, la mayoría de los estudiantes son de esa nacionalidad, o indios. El college se encarga de tramitarles las visas y darles la oportunidad de estudiar aquí.

El director es inglés, se llama Paul y me ayuda y guía bastante cuando me parece que estoy medio perdida. En realidad, todavía me tomo las cosas muy “en serio”, por ejemplo, si me dan algo para hacer, yo creo que lo tengo que hacer YA.

Luego comprobé que cuando te piden algo, te dicen “podrías hacer tal cosa?” “tenés tiempo de hacer esto otro?”. Si no tenés tiempo, ok, pasa al otro día. Si es algo que se tenga que hacer YA y yo estoy haciendo otra cosa, lo hacen ellos.

Pero por lo que hablo aquí con argentinos es que se trabaja así en todos los ámbitos, con tiempo y con tranquilidad.

Este cambio vino bien. Quise experimentar qué se siente ir a trabajar y dejar el trabajo ahí, y volver a tu casa sin cosas para preparar para el día siguiente.

Todavía todas las mañanas siento que me olvido algo: estoy acostumbrada a salir con una cartera o bolso y chequear antes que no me haya olvidado el plan de clases, alguna fotocopia, algún libro.

Ahora nooooooo!!!! Y lo disfruto.

Chocopassion

Un día decidí que quería hacer “algo más”. Estaba un poco harta de hacer siempre lo mismo y, sobre todo, no le encontraba sentido a enseñar inglés justo acá, en Inglaterra. Al mismo tiempo extrañaba hacer algo creativo y lo único creativo que disfruto y en lo que más o menos me defiendo, es en hacer bombones.

Hacía bastante que había empezado a comprarme libros sobre el tema; había concurrido a una sesión de cata de chocolates y en internet no dejaba de buscar y leer sitios sobre chocolate. Hasta me puse en contacto con la autora de un libro que yo considero “una biblia”. Y hasta la conocí personalmente, de casualidad, en una bombonería donde ella misma me recomendó que dejara mi cv. Y qué más escalofríos puede dar semejante casualidad que el yo tener su libro conmigo, lleno de señaladores y que ella tan gentilmente me firmó?

Me dije que los dioses estaban de mi lado, que se alinearon los planetas y decidí ponerme en campaña. Dejé un mensaje en un foro diciendo que me ofrecía como aprendiz y enseguida recibí un email de Keith, un chocolatier que me pidió que lo contactara y me concedió una entrevista.

La entrevista fue en Notting Hill, donde está el negocio. Me preguntó por qué quería aprender, también de dónde era y me dijo, “OK, qué te parece empezar la semana que viene?”. Me pidió que me comprara una chaqueta blanca y un delantal. Y la semana siguiente, a la tarde, ya que yo trabajaba a la mañana, me presenté en Melt.

Yo creía que las primeras semanas iba a tener que limpiar y lavar, o sea, empezar “de bien abajo”, pero no, no bien entré, me dio directivas para que hiciera un caramelo y me fue guiando y guiando y preparé un relleno de chocolate. Mientras, Keith me iba explicando cosas y enseñando de todo!

Y así fue y es cada vez que voy. Keith enseña, demuestra y es una persona muy generosa. Lo primero que me dijo fue “Aquí no hay secretos, Alicia; cualquier receta que te guste, la podés copiar”. Aparte, es “re-grosso”; enseñó y trabajó por años en Suiza y obtuvo premios internacionales.

Con Keith y Darren está atrás haciendo monerías.

Cuando terminé mi primera semana, me regaló una cajita de bombones (trabajo “ad honorem”… pero no me importa!) y me preguntó si quería seguir viniendo. Qué le pude contestar? Por supuesto que le dije que si!

Y así ha sido siempre, desde diciembre que voy todas las semanas; si por algún motivo no puedo ir, extraño horrores no estar ahí, donde siento que hago algo realmente productivo y creativo.

Estoy muy feliz de poder hacer esto.

Y no estoy sola. Hay dos chocolateros más, Darren y Michael. Michael es de Polonia. También a veces viene Jin, de Corea y nos divertimos todos un montón. Darren y Michael todo el tiempo están de buen humor, hacen chistes, se cargan, se molestan, pero todo con buena onda. Yo les digo que son “Itchy and Scratchy”, el gato y el ratón de Los Simpson!

Mike y Darren.

También está Deola, que atiende el negocio, junto con Valerie de Venezuela y Mariko de Singapur y Miguel de Filipinas, que viene a limpiar y lavar.

Aquí con Deola y Mariko.

Con Darren y Miguel.

All good things…

Se terminó, por lo menos para mí y otras tantas teachers, el contrato de clases de inglés. El gobierno decidió recortar el presupuesto que tiene para financiar clases a extranjeros y concentrar ese monto en darles clases de “oficios” a jóvenes de entre 16 y 19 años que no estudien ni trabajen.

La idea (aunque me afecte) está buena, porque la intención es sacarlos de las calles y que hagan algo productivo.

Así que me toca explorar nuevos horizontes o seguir buscando trabajo como tutor en otros lados. Por ahora, me voy a quedar en casa unos días organizando la mudanza.

Les dejo fotos de mis alumnos en distintos colegios. Todos los colegios tienen crèche, donde se cuidan a los niños mientras las mamás estudian.

Aquí estoy en el colegio De Beauvoir, con alumnas de Turquía, Eritrea y China.

Y aquí con algunos de los niñitos.

Estas fotos son de la escuela New North, con alumnas de Turquía…

y alumnas de Somalia…

y alumnas de Bangladesh con sus niñitos.

Aquí en la escuela Copenhagen, con alumnas de Somalia y Ghana…

con alumnas de Bangladesh y Kosovo…

y con los niñitos.

Esperando Navidad

Me imagino que más de uno estará con que es fin de año, las fiestas, el balance y todo eso y la verdad, yo aquí en este país y con este frío, no siento que se termine nada.

Lo que sucede es que junto con el fin de año en Argentina vienen las vacaciones, el ritmo decrece pero aquí sigue todo igual. Sólo hay un receso de quince días y después seguimos trabajando (por suerte!)

Aquí también se hacen fiestas de fin de año con los compañeros de trabajo, y lo digo como si yo siempre hubiese ido a una! Esta vez me tocó por primera vez y estuvo re-linda. Salimos todos desde la oficina en una combi hasta un hotel que está ahí nomás, al ladito del Puente de la Torre. Cenamos y después hubo baile.

Había mucha gente festejando. Comimos una entrada y el plato principal era tenedor libre de carne, verduras, lo común que se come acá. Y había tenedor libre de postres también. Ahí fui dos veces.

Sobre la mesa (como habrá en toda mesa navideña inglesa que se precie) había Christmas Crackers. Tienen la apariencia de ser un cilindro de papel higiénico envuelto con papel de colores cuyos extremos se retuercen como se retuercen los extremos de un caramelo. Se venden en todos lados, en cajas de a docenas.

Yo estaba intrigada al principio, de tanto verlos en todos los negocios. Pensaba que eran galletitas de agua (crakers) envueltas pero después leía que tenía sorpresas, entonces no entendía nada.

Al ver un Christmas Cracker sobre mi plato, entonces aproveché y les pregunté a las chicas qué era. Y lo que se hace es cada persona tira de un extremo, el cracke hace un ruido de “chasquibum” y se abre y adentro tiene algún juguetito de cotillón, un sombrerito de papel (generalmente en forma de corona) y un chiste.

Ahora sé lo que es un Christmas Cracker.

A la vuelta, la misma combi nos dejó una por una en su casa.

Otra cosa que veía en todos lados y me intrigaba también porque decía que eran para las tarjetas, eran una especie de cordón dorado o plateado con un montón de brochecitos, bien chiquitos.

Me dí cuenta que esos cordoncitos se cuelgan de la pared y con los brochecitos se abrochan las tarjetas que uno recibe. Y yo este año recibí como nunca en mi vida, por todas las que yo alguna vez mandé, más o menos. Las chicas de la oficina, todas me dieron una y yo por suerte antes había preparado para ellas también.

Y hoy la coordinadora me regaló una cartera negra hermosa, pero acá si te dan un regalo para Navidad, es casi una ofensa que lo abras antes del 25 de diciembre. Se tiene que esperar. Entonces yo dije que iba a esperar, pero en el colectivo no aguanté y lo abrí!

El 24 a la noche, después de la medianoche los medios de transporte son gratis para que la gente no maneje estando borracha. El mensaje es “tomá lo que quieras, subí que te llevo!”. En vez de decir “no, no tomes”. En fin. Acá me miran rarísimo cuando digo que no tomo alcohol; ahora sé lo que debe sentir Ale con las caras que le ponen todos cuando se enteran que no toma ni mate ni té ni café ni alcohol!

Algo que se come después de la cena de Navidad es unas tortitas que se llaman “mince pies”. Son unas especies de tartas chiquitas con tapas, rellenas con 13 ingredientes, entre ellos pasas de uva (aj! Cuando vi una, lo dejé) y se come caliente.

Las casas, muchas, suelen decorarse con luces, muchas luces y con muchas figuras hechas con luces que parecen moverse.

Vamos a ver cómo festejamos nosotros. Porque el 24 llegamos de París y el 25 no pasa nada ni nadie por la calle y está todo cerrado. Así que supongo que entre mañana y el domingo compraré algo para meter en el freezer.

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