El Festejo De Mi Cumple En El Dorchester


Ale y yo no nos pedimos ningún regalo para nuestros cumpleaños: no la pegamos nunca. Entonces nos damos algún gusto además que el que cumple años elige el próximo destino de viaje.

Lo que sí pido es celebrar mi cumple tomando el té. El año pasado fuimos a The Connaught, ya fuimos para nuestro aniversario a The Langham y este año enfilamos para The Dorchester.

La pasamos muy bien, mucha cordialidad y buen gusto y buena comida.

Les cuento qué comimos? (Eso es lo que importa, no es cierto?)

Tomamos el té, que por ser en estas fechas, se llama Festive Afternoon Tea y lo tomamos en el restaurant The Promenade.

Como indica la monona servilleta bordada.

Primero nos dieron los menúes y nos preguntaron qué champagne queríamos. Le dijimos que no tomamos alcohol y me ofrecieron un cocktail de jugos frutas con fruta de la pasión (maracuyá, creo que es) que acepté con todo gusto. Ale prefirió directamente elegir el té.

Para los tés también hay menú, sí señor. Se elige de una carta y hay para todos los gustos. Yo elegí The Dorchester Blend, un té negro y Ale eligió un Vanilla Tea. Tenía un aroma riquísimo!

Después de traerme el cocktail, vino el mozo con una fuentecita con dos ejemplares de cada diferente finger sandwich que paso a enumerar:

– Sandwich de pavo con relleno y salsa de cranberry en pan de albahaca.
– Sandwich de pepino con queso crema en pan de comino de prado o alcaravea.
– Sandwich de jamón cocido con pepinillo en vinagre en pan de tomate seco.
– Sandwich de huevo con mayonesa con berro en pan blanco.
– Sandwich de pollo con mostaza en grano en pan de albahaca.
– Sandwich de salmón en pan malteado.

El mozo, muy ceremonioso, preguntó:

Madame,” con acento francés, “qué sandwich le gustaría servirse?”

Yo, con la moderación que me caracteriza, le contesté:

“Todos.”

“Oh, pero Madame, mire que es mucho… Luego hay más para comer…”

“Lo sé pero no se preocupe, yo voy a poder probar todo!”

Y me sirvió todos! Y cuando le preguntó Ale, él contestó igual y el mozo se retiró con la bandejita vacía!!!

Aquí me tienen, a punto de comenzar a comer con el té ya servido y la vajilla linda.

Comí despacito así que disfruté cada bocado y la verdad es que no me llené tanto…

Cuando nos vieron los platitos con miguitas, nos trajeron una panacotta cubierta con un poquito de gelatina de naranja y jengibre para limpiar el paladar.

La panacotta.

Llegó el turno de los scones y los dulces. Primero trajeron las mermeladas y el clotted cream.

Mermelada de frutillas y de moras negras.

Todas las cakes! Los scones están en el plato de abajo, tapados con la servilleta para mantener la temperatura.

Mi scon con la crema y la mermelada de moras. Ñam!

Los dos, la mesa, la comida. Gorditos.

El ambiente era tranquilo, había un chico tocando el piano melodías tranquilas y de repente se escuchó que tocaba el feliz cumpleaños y se aparece el mozo con esto:

Una torta de mousse de chocolate!

Me sentí Queen Elizabeth! Qué lindo detalle! Es que cuando yo hice la reserva me preguntaron si era por alguna ocasión especial y yo dije que era mi cumpleaños.

A-do-ré!

Cuando hube soplado las velitas, el mozo me ofreció guardarme la torta para llevármela a casa.

Así que me trajo esta cajita tan mona:

Y feliz con mi cajita y mi amor y nuestras pancitas llenas, volvimos a casa!

La pasamos genial!

El árbol de navidad en el lobby.

El Festejo


El día de mi cumpleaños lo pasé con Ale (me regaló una cartera diviiiina!) y alguien más: el día anterior llegó a Londres Débora a quien vi crecer, hija de una amiga de toda la vida y que acaba de cumplir 18 años y no quiso ni Bariloche ni nada: La nena no anduvo con chiquitas, pidió Londres. Y aquí está.

Con ella pues, fuimos a celebrar el cumpleaños en el restaurant Espelette en The Connaught. Fuimos a tomar el té a este hotel tan elegante donde nos sirvieron con la mejor predisposición y donde nos sentimos muy a gusto los tres.

Te daban la carta de tés y luego se venía, de a poco, con toda tranquilidad, los sandwiches y cakes.

Yo, como gordita que soy, les paso a mostrar lo que comimos.

Primero fueron los Finger Sandwiches.

De salmón, curry chicken, egg mayonnaise y pepino.

Luego, los scones.

Tiernísimos, servidos con diferentes mermeladas y clotted cream.

Y por último las cakes.

Tiramisu, mini trifle y Christmas chocolate log.

También, como broche a tanta comida, nos ofrecieron unas rodajas de unos bizcochuelos como nunca comí en mi vida, tan tiernos, esponjosos y deliciosos.

Si quieren seguir babeándose, acá tienen el menú.

Ale había avisado al maître d’ que era mi cumpleaños así que aparecieron con un hermoso plato decorado con chocolate.

Me encantó.

Bienvenida mi lauchita.

Fin De Semana Idílico

Ale tenía una sorpresa para este fin de semana de aniversario: En casa sólo me dijo que armáramos una pequeña valija pero que pensara lo que me iba a poner. Para que tenga una idea, él se iba a poner traje: Ah! señal de que no íbamos a cualquier lado! Pero… y qué me pongo!?!?

– No sé, fijate.

– Pero y dónde vamos?

– No te voy a decir, es una sorpresa.

– Pero y yo cómo sé qué me tengo que poner?!?! Un vestido?

– No, para tanto no…

– Pero entonces qué zapatos… Qué me pongo!?!?

– Ufa, dale.

Tomamos el subte acompañados de la pequeña valija y caminando por Regent’s Street donde se hace Langham Place, ahí lo ví y ahí caí… The Langham! Un hotel precioso y elegante donde Ale me tenía reservada la sorpresa: Pasar el fin de semana allí, tomando el afternoon tea en el Palm Court, luego cena en el restaurant, The Landau, y al otro día, el desayuno!

El restaurant del hotel.

Fue todo tan lindo y tan monono!

Empezando por la atención, por la decoración, los pequeños detalles…

Parte del lobby.


la habitación…



Siguiendo con el servicio de té, la vajilla,


las cakes…


y la ambientación…

La cena estuvo muy bien también aunque a todos les cuesta entender que no tomamos alcohol…

Al otro día, después del desayuno, Ale se metió en la pileta, yo también y salí a los dos minutos. Decían que estaba a 28 grados, no sé, yo me morí de frío, salí, me puse la bata, hojeé una revista mientras Ale nadaba un poco.

Volvimos a casa relajados, con energía para empezar la semana…

Lunes otra vez…

Mi Tecito

Así como Noelia, la maestra creada por Antonio Gasalla, tampoco yo “no puedo estar sin mi tecito”.

Acá es fácil hacerse adicto al té porque es muy barato y aparte los ingleses lo toman con la misma asiduidad con la que nosotros tomamos mate, o sea, a cada rato! Y uno los ve y se engancha!

Claro que el té no cae como el mate. Por lo menos a mí me altera (más!) los nervios si tomo más de uno por día y luego me cuesta dormir de noche. Así que disminuí el hábito hasta tomar uno por día. Y con leche. Y sin azúcar.

Oh sí, la mayoría de los ingleses lo toman así y me acostumbré aunque, cuando escuché ésto por primera vez, puse la misma cara que habrán puesto ustedes. Pero les aseguro, se siente mejor el sabor del té y de la leche. Y de paso cortan varias calorías.

En esta tierra bella hay muchos lugares bellos donde tomar tés, o cream teas, los tés con tortitas y sandwiches.

Lo más común es que el té venga acompañado con sandwiches hechos de pan de molde sin los bordes marrones y rellenos de:

– egg mayonnaise and watercress (una mezcla de huevo duro picado, mayonesa y berro)

– cucumber (mi favorito, pan untado con manteca y/o mayonesa y con pepino crudo cortado en láminas)

– fetas de salmón ahumado

También agregan uno o dos scones (un cream tea que se precie debe contener al menos uno y tibio) generalmente con pasas de uva. Y para untar sobre el scone, se sirve clotted cream (crema con alto contenido de grasa, batida bien espesa, tanto que tiene la consistencia de una manteca blanda pero con gusto a crema – slurp!) y mermelada.

Y puede completarse con alguna que otra torta dulce.

Ahora bien, formas de hacer el té hay varias y cada uno tendrá su método o no. A muchos les parece un espanto el saquito de té, a otros que las hebras son de snobs, qué sé yo, eso va en gusto de cada uno.

Si eligen hebras, lo que hace todo el mundo es, antes de que el agua rompa el hervor, poner un chorro dentro de la tetera, la sacuden un poquito y tiran el agua. Esto es para calentar la tetera y que el té se conserve caliente por más tiempo. Luego se agregan las hebras, el agua y se deja reposar tanto tiempo según la intensidad con que se guste tomarlo aunque lo máximo es alrededor de 4 minutos.

Este es el momento en que se puede cubrir la tetera con un cubre tetera o tea cosy. Hay modelos para elegir, uno nunca sabe con qué quedarse. Me parece una costumbre muy monona.

Cuando estamos todos listos para tomar el té, ponemos un coladorcito sobre la taza, pero, si uno lo va a tomar con leche, generalmente se vierte primero la leche en la taza y luego el té, así (dicen) no se escalda la leche.

Si se lo quiere con limón, se agrega una rodaja finita de limón en el fondo de la taza y luego el té. (Basta con esa costumbre de apretar el gajo de limón que con los chorros que salen disparados para cualquier lado podemos dejar ciego a más de uno!)

Y una vez que todos nos hayamos hecho los finos con estas instrucciones, empezamos a morfar!

Delicious!

Oxford

El otro día fuimos a pasear a Oxford. Quisimos aprovechar el sol DIVINO que había y tomamos el tren hasta esta hermosa ciudad.

El viaje duró una hora. Un tren veloz, ultramoderno, silencioso, suavecito, cómodo, que da para que, en otro post, le muestre a Cristina las clases de trenes que hay en este país y ya sé que ella tiene la mejor intención y quiere que sus ciudadanos vivan el primer mundo, pero primero, arreglemos el jardín antes de comprar enanos. (Ay, perdonen, se me acaba de ocurrir esta frase, espero que se entienda lo que quiero decir…)

Mientras reflexionamos sobre el estado de mi salud mental, les muestro un poco de la campiña inglesa (lo poco que pude filmar, porque el tren era tan veloz que por ahí Ale decía “Uy, mirá aquello” y cuando yo alzaba la vista, ya me lo había perdido!).

Llegamos a la una del mediodía (porque era sábado y no nos levantamos temprano) y tomamos un tour a pie con un guía que se contrataba en la oficina del turista.

El tour no comenzaba hasta las 2 y media así que paseando por el centro encontramos un French Market y nos metimos y vimos (y compramos) quesos y salames diferentes, no lo pudimos resistir.

Como tampoco pudimos resistirnos a estos camarones gigantes al ajo, que un señor francés preparaba y vendía sin parar!

Los camarones gigantes al ajo. (Parecen gatas peludas rosas!)

Se hizo la hora y fuimos al encuentro del guía, Joseph – me acabo de dar cuenta, se llamaba igual que el guía de Praga! Y en verdad, era igual al guía de Praga, en el sentido de que se iba por las ramas y por momentos la visita se hacía tediosa pero como lo de alrededor era tan grandioso y espectacular, uno se podía distraer un poco.

El pasto del quad en Lincoln College.

Al igual que en Cambridge, está terminantemente prohibido pisar el césped que hay en cada college. Solamente lo pueden pisar los profesores.

Si Cambridge se caractiza por los científicos que egresan de ella, Oxford puede jactarse de sus egresados que se especializan en economía y política y muchos terminan en el gobierno. Un ejemplo es que todos los primer ministros de Inglaterra desde los años 40 han estudiado en Oxford, salvo el actual, Gordon Brown, y Winston Churchill (Churchill nunca fue a la universidad).

Lincoln College.

Visitamos la Bodleian Library, una biblioteca que tiene la colección más grande de manuscritos del mundo. Entramos unos cinco minutos y no se imaginan, unos libros medievales con letras góticas, con dibujos, cartas, diarios, en fin, una colección que estaba en exhibición y que era una mínima parte de todo lo que deben tener! Pero no saben lo que se siente tener ante tu vista un librote medieval y ver sus tapas gastadas, sus hojas finitas… O te emocionás o se te cae la baba.

Si quieren tener una idea de lo que describo, clickeando aquí acceden a ver algunos manuscritos.

En esta biblioteca se filmó una de las pelis de Harry Potter, fue usada como el interior de la escuela Hogwarts. Disculpen que no les pueda decir con precisión cuál película.

La entrada a la biblioteca daba a un patio interior donde está esta estatua

La estatua de Duke Humprey.

Esta es una torre sobre otra de las entradas al patio de la biblioteca.

Esta es Radcliffe Square.

Y atrás queda esta iglesia

St Mary The Virgin.

Cuando visitamos Oriel College pudimos entrar al comedor, miren qué señorial, a mí me daría lástima morder una tostada y que se caiga una miguita! La mesa perpendicular a las demás es donde comen los profesores.

Quiero ese estilo para el comedor de mi casa!

Christ Church, de un costado.

Entrada principal de Christ Church College.

Mientras buscábamos dónde comer (cuando ya hubo terminado el tour) vimos este negocio

que de afuera no dice mucho, pero si mirás arriba…

Oh, qué sorpresa!

Este negocio aparece en uno de los dibujos (los originales) de Alicia en el País de las Maravillas. Era un negocio de golosinas que era visitado por la Alicia original, la niña que inspiró a Lewis Carroll (quien se educó y vivió en Oxford hasta su muerte).

Al lado de este negocio encontramos un lindo salón de té donde la gorda se sentó y se dió el gusto de pedir un cream tea (té con tortas y sandwiches).

Alicia, qué delicia! Sandwiches de pepino (mis favoritos), de salmón ahumado y de huevo y mayonesa. Y un cheese cake, una carrot cake y una coffee cake. Y me lo comí todo yo solita!

Y seguimos paseando…

Un equipo en plena filmación. No reconocimos al actor.

El río Thames.

Había algo que yo quería preguntarle a Joseph y le dije a Ale… Él me replicó “Qué va a saber!” pero mi curiosidad pudo más y le dije “Joseph, hay un jugador muy famoso, Maradona…” “Ah, sí sí!”, me interrumpió “estuvo aquí, dando una charla hace unos años!” “Sí! Y dónde fue?” le pregunté. Me dijo que fue en Oxford Union, en St Michael Street y ahí fuimos luego. Ya estaba cerrado, pero igual le saqué una foto:

Oxford Union.

La Municipalidad.

Carfax Tower.

Esta torre es considerada el edificio más antiguo de Oxford, es una torre anglosajona c.1040.

Te gustó mi blog? Podés compartirlo clickeando: