Suecia

ABBA The Museum, Estocolmo

Blogger invitado: Ale.
No soy fanático de ABBA, pero siempre me gustó escucharlos, recuerdo que en mis últimos años de escuela primaria eran ultra famosos en Argentina, al punto de (o a raíz de) haber sacado un disco cantado en español. Los temas sonaban en la radio, en la tele y en los “asaltos”, por lo que era imposible no conocerse un montón de sus melodías. Quien que hoy ande por los 40 y pico no tuvo sus primeras “apretadas” mientras sonaba “Chiquitita”!.
En esa época, sus integrantes eran: la rubia de Abba, la morocha de Abba, y dos tipos. Después nos enteramos que eran dos matrimonios, y que las iniciales de sus nombres de pila eran los que formaban el nombre ABBA (hoy diríamos un acrónimo).
En ese entonces, la información no fluía como ahora, por lo que era difícil enterarse de ciertos detalles, o incluso conseguir las letras en inglés (aunque ya bien entrados los ’80 había gente que decía que Marie Fredriksson de Roxette era la rubia de ABBA. Total era sueca, cuántas rubias que cantan puede haber en Suecia?).
Fast forward hasta hoy, y gracias a los covers de Erasure, el disco ABBA Gold, los A*Teens, estos locos, los curros de Madonna, y el musical Mamma Mia! , ABBA se sigue escuchando por todos lados. Además, personalmente considero que la música, si bien netamente pop comercial, es buena, los cuatro son muy talentosos como compositores, y los temas tienen esa magia que hacen que te queden grabados para siempre.
La otra vez que estuvimos en Estocolmo se hablaba del museo, pero no había nada en concreto. Finalmente se inauguró en Mayo de este año, en la zona de Djurgården, donde habíamos estado, pero durante un día con un clima horrendo.
Aprovechando entonces que tenía un día en Estocolmo, gracias a mi loco viaje para probar los nuevos 787 de British Airways, me armé un itinerario con dos paradas: El museo de ABBA, y el mercado de Östermalm Saluhall, donde tenía que probar el Toast Skagen.

El tram 7 me dejó exáctamente en la entrada del museo.
Afuera estaban las clásicas fotos para que pongamos las caras, acá asumí el rol de Björn.
Ya había comprado mi ticket por internet, así que solo tuve que ingresar el código en una máquina, y me emitió el mismo. El precio de mi ticket incluía el audiotour, con el que simplemente había que tocar en unos círculos mientras se hacía la visita, para que comience a sonar el relato respectivo.
Bajando al segundo subsuelo, está la entrada a la exhibición propiamente dicha, con el famoso cartel luminoso (supongo que se podría redistribuir para armar el de KISS).

Allí una empleada me pidió que espere mientras empezaba una película de dos minutos, que además servía para ir regulando el ingreso del público a la exhibición.
La película en sí no era demasiado interesante, mostraba flashes de videos y música de ABBA que duraban una fracción de segundo, nada memorable.

Se abre una puerta  y entramos a la exhibición. Lo primero que se vé es una reproducción de lo que sería una típica feria sueca de los ’60, donde solían tocar los integrantes de ABBA antes de formar el grupo. Cada uno de los puestitos mostraba fotos de la niñez y juventud, y datos biográficos de cada uno de los integrantes.

Esta es una foto muy famosa, con un banco delante para sentarse y tomarse una foto con ABBA.

En todos lados había además pantallas donde mostraban videos en contexto de lo que se exhibe. Por ejemplo, aquí mostraban el video de “Waterloo” en el Eurovision ’74, y al lado estaban los trajes, la guitarra que usó Björn, y una de las medallas entregadas como premio.

Los trajes y la pantalla pasando el video en loop.
La guitarra de Björn
La medalla

Reproducción de la oficina de Stig Andersson, manager y letrista de Abba.

Reproducción del estudio Polar, donde grabaron sus últimos discos.

La consola es la original.

Reproducción de la cabaña en la isla de Viggsö en el archipiélago de Estocolmo, donde se juntaban a componer.

Reproducción del taller de costura donde se hacían los trajes.

Reproducción de un típico camarín.

Como ven, muchas reproducciones.
Siguiendo por un pasillo, empapelado con posters de diferentes bandas y otra memorabilia, se llega al escenario.

Estas figuritas me resultan familiares. No sé si no se publicaron en Argentina.
No sabía muy bien de que se trataba, y un empleado que estaba ahí me pregunta “querés subir al escenario?”. Bueno digo yo, que aún no entendía que onda. Entonces me explicó, elegís un tema de ABBA, y te subís al escenario. Delante de éste, hay una pantalla transparente, donde se proyectan unos hologramas del grupo tocando. Visto desde el frente, uno parece estar con la banda. Un monitor muestra las letras, como en un karaoke.
-Qué, tengo que cantar?, pregunté.
-Sí, claro!
-Ehh, mejor lo dejamos para otra vez.
Igualmente me llevó al escenario, y me mostró como funcionaba todo, muy amable como son todos los suecos.
El video de la “actuación”, más los resultados de trivias y otras atracciones interactivas, se pueden ver luego en la página del museo, ingresando el número de ticket de la entrada.

Un vinilo gigante, para sentarse y mirar las pantallitas que contenían artículos periodísticos sobre ABBA.
Estas marionetas son las que se usaron para la filmación del video “Our Last Video” en 2004
No sabía de la existencia de ese video, por suerte en una pantalla lo pasaban en loop, y cuenta con unos cameos de los miembros originales de ABBA, y algunos invitados como Cher, y Eddie de Iron Maiden (?). Acá está el video por si no lo conocen:

Luego llegamos a lo que sería una pista de baile circular, con luces y una pantalla en el piso que pasaba videos. Algunas personas estaban bailando, pero a mí no me pareció particularmente interesante así que seguí de largo.
A continuación, la exposición de trajes.

Muy lindo, pero en realidad tengo mis dudas si todos los trajes son originales. Luego comento algo al respecto.

También las tapas de ediciones de discos de todo el mundo.

Miré uno por uno, y los únicos que parecían ser ediciones argentinas eran este…

Y este, pero realmente no puedo estar seguro. Si alguien se acuerda…
De cualquier manera, faltaba este, que fue con el que se consagraron definitivamente en Argentina, pero aparentemente es una rareza muy difícil de conseguir hoy en día
Así que ya saben, si alguno lo tiene guardado en algún ropero, y quiere hacerse unas kronen, comuníquense con el museo de ABBA en Estocolmo para ofrecérselo.

Sí, primero está “Dancing Queen”, pero Kiss está dos veces, así que…
Entre los discos de oro y platino, tampoco había ninguno de Argentina, aunque según parece, en su momento “Chiquitita” fue el simple más vendido en Argentina de los últimos 25 años.
Y vamos llegando al final, con algunas muestras del musical Mamma Mia!, que no me interesaron en absoluto.
La salida desemboca en el mismo lugar de la entrada. Y allí comienza otra exhibición que es el “Salón de la Fama de la Música Sueca”, con exponentes como Roxette, Europe o Yngwie Malmsteen (por nombrar a los que yo conozco).

Aguante el Ingüi, loco!
En ese momento se me acerca una empleada (la que recibe a la gente y los hace esperar hasta que empieza la película (pero no la misma que me recibió a mi), y se dá el siguiente diálogo:
– ¿Qué tal te pareció la exhibición?
– Muy buena, le contesto.
– ¿Qué parte te gustó más?.
– Ehhh, los trajes.
– Ah, sí. Son los trajes originales, aunque mucha gente cree que son copias, porque los colores son diferentes. Pero en los videos hay otra iluminación, y además los colores se atenuaron con el paso del tiempo.
– Sí, lo noté. Sin embargo, ¿viste los vestidos con los gatos?. Los que están expuestos son largos hasta los tobillos, sin embargo, en todas las fotos son bien cortitos.
– …
– Hay una foto incluso al lado de los vestidos, y se vé bien que son cortitos.
– ¡Bueno, vení, vamos a ver!

Comparen con la foto de la entrada.

Volvimos hasta el lugar donde están los vestidos, y efectivamente era como yo decía. La chica no sabía que decir, no tenía una explicación para esa anomalía. Para salir del paso, le dije que probablemente habían hecho una versión larga y otra corta. Seguramente, me dijo.
Subiendo nuevamente a la superficie, a la salida está el shop, donde tienen a la venta remeras, libros, posters, CD’s y DVD’s y las típicas pavadas, aunque todo es bastante caro.

Los precios:
Entrada: 195 SEK (USD 30)
Audiotour: 40 SEK (USD 6)

Las entradas se pueden comprar por internet, o en el museo, pero en este caso puede haber espera ya que entra una determinada cantidad de gente por hora. Ni el museo ni el shop aceptan efectivo, solo se puede pagar con tarjeta de crédito.
Particularmente el audiotour no me resultó efectivo, son las voces de los integrantes del grupo contando más o menos lo mismo que está explicado en los cartelitos, lo que me distraía por querer leer y escuchar al mismo tiempo.

http://www.abbathemuseum.com/en/

Postales Suecas

Primera impresión: Qué hermosa gente!

A mi alrededor vi en todos muy finas facciones y en la inmensa mayoría, unas delicadas narices respingadas!

Los mozos y los que trabajan en los negocios son en su mayoría chicos jóvenes y todo el mundo habla perfecto inglés.

Nos llamó la atención la amabilidad en todos lados, muchas veces se nos acercaban si nos veían con mapas o leyendo una guía, a ver si necesitábamos ir a algún lugar.

Segunda impesión: Qué caro es TODOOOOO!

Cualquier cosa es cara en Estocolmo, muy caro, más-caro-que-Londres caro, y ya es mucho decir!

En qué gasta uno cuando viaja? Comida, traslados y alojamiento. En nuestro caso por lo menos, porque muy raramente hacemos shopping y en Estocolmo están las mismas marcas que en todos lados.

Para ejemplo de precios: En un 7 Eleven, una medialuna (riquísima, eh, por ser medialuna de cadena de kiosco) sale un equivalente a £1.50, el doble de lo que sale una medialuna acá en un supermercado. No sé cuánto saldrán en una panadería, que hay varias y muy mononas.

A un precio más barato que en un restaurant (y con esto no quiero decir que de por sí sea económico) el 7 Eleven es una muy buena alternativa y la calidad es muy buena. Conseguís todo tipo de bebidas y golosinas y muchos muffins, tortas, tartas, ensaladas, etc.

Yo me comí un calzone gigante en un ataque de hambre!

También por todos lados, sobre todo en las estaciones de subte, encontrás estos negocios donde comprar lo mismo que en el 7 Eleven pero creo que la calidad de la comida no es tan buena pero no significa que sea mala.

Una factura y un café a £2.50! Y lo ponen como oferta!

Lo más gracioso fue ver en un supermercado unas tostadas suecas que compra Ale acá. En Estocolmo estaban alrededor de £3 y acá le cuestan £1.25!!!!

Yo creo que deben ser los altos impuestos que se cobran allí!

Una tarjeta para viajar por tres días por toda la ciudad en todo medio de transporte público cuesta £20.

La tarjeta para viajar.

Son caros hasta los hostels!

Cartel promocionando precios de cuartos. 10 kronor = £1 ó €1.09

Era verano pero no se notó. Y no sé si más adelante hará un poco más de calor. Pero sí hace frío y es costumbre en los restaurants que aunque la gente coma afuera, pueden hacerlo abrigaditos.

Los restaurants te proveen de mantas suaves y calentitas.

Si vas a comer a un restaurant, te traen sin que lo pidas, agua (supongo que de la canilla) en una monona jarra.

Me pareció sensato y honesto.

Oh, creo que por un tiempo largo no comeré ni camarones ni salmón!

Si sos impresionable, cuidado si pedís camarones porque te los traen enteros! Preguntá primero.

Acá pelando y comiendo los camarones que no quiso Ale.

Pueden creerlo? No hay un SOLO Starbucks en Estocolmo. Hay muchos Wayne’s Coffee y entré y además de pedirme un té (después me enteré que sirven Lavazza descafeinado!) pregunté si ellos eran la versión sueca de Starbucks. “No! Nosotros somos mejores! Hay un solo Starbucks en Estocolmo y está en el aeropuerto,” me dijeron.

La onda y el diseño muy parecido a Starbucks. Pero las tortas y muffins se notaban eran de mejor calidad.

Los baños públicos son unisex. Se tiene que pagar para acceder, aceptan euros o kronor.

No se desodorizan solos como los baños públicos de Londres. Una, como mujer, debe aguantar.

Y si estás muy apurado y no tenés plata, pasá por acá:

Si sos hombre y te animás!

Y unas perlitas:

Por muchos lados encontrás estas lindas cabinas telefónicas con puertitas. O ventanitas.

Esta casa de souvenirs tiene colgado un caballito rojo, símbolo de Estocolmo, el caballo de Dalecarlia.

Uno de los tantos barcos que son hostels sobre el mar.

Lockers en la estación de trenes! Y sacás el PIN por esa pantalla!

Si no tenés monedas, podés comprar una coca por SMS.

Tomé vino! Pero era un vino sin alcohol. Un Chardonnay con gusto a Cepita de manzana! Salud!

Asadito sueco.

Que vivan los novios!

Variedades de kaka.

Estocolmo Día 3

Ayer fue nuestro último día en Estocolmo, un día mitad gris/lluvioso, mitad soleado. Claro que la mitad soleada fue cuando ya terminábamos nuestro paseo pero no nos enojamos (contra quién!?!) así que disfrutamos de todo aunque estábamos cansados después del paseo intenso del día 2.

Nos levantamos un poquitín más tarde que el día anterior y después de hacer el check-out, vimos que el día estaba nublado pero no lluvioso así que fuimos a ver el Globen.

El Globen.

El Globen es un estadio con forma esférica más grande del mundo y allí se ofrecen recitales, partidos (sobre todo de hockey sobre hielo) y demás espectáculos y eventos importantes.

Lo novedoso es que se lo puede “trepar” en una cápsula que va siguiendo una vía. El paseo dura una media hora y llegás hasta arriba de todo.

Vista desde la cápsula mientras se va subiendo.

La vista que se tiene está bien pero no es wow porque está muy lejos del centro así que todo se ve muy pero muy chiquito. No es como el London Eye que se ven los edificios perfectos.

Se sube lento y baja de la misma forma pero sí impresiona cuando baja, eh. Porque mirás para abajo y ves… piso! No digo que da vértigo pero las personas que sí sufren de ésto, mejor que no miren!!

Parece una montaña rusa.

De allí fuimos al mercado donde Ale tenía la idea fija (desde que salimos de Londres) de ir a un restaurant donde sirven algo que lo sirven en todos lados pero que aquí lo hacen delicioso.

El restaurant se llama Melanders y se encuentra en un mercado muy mono, el Söderhallarna, donde se puede comprar toda clase de pescados y mariscos además de chacinados, quesos, frutas y verduras y panes y tortas.

Söderhallarna por fuera.

Söderhallarna por dentro.

Muchos puestos tienen sillas altas en sus mostradores así uno puede comer allí mismo lo que le apetezca.

Mellanders tiene un puesto de productos y el restaurant y nosotros preferimos sentarnos a una mesa y tranquilamente deleitarnos…

Ale y su räksmörgås.

Lo que comió Ale es una especie de sandwich abierto de camarones con ensalada y mayonesa rica.

Esos dos platos son para mí!

Yo pedí una selección de pescados y mariscos de estación. No sólo fue una delicia probarlo sino que pude ver al chef cómo preparaba el plato! Puso tanta atención, se notaba que era muy detallista y puntilloso y la verdad que mi plato era una obra de arte! Como pude, lo terminé!

Era hora de hacer la digestión y pese a la lluvia que otra vez había empezado, fuimos al Vasa, finalmente.

Por suerte empezaba justo un tour en inglés así que esa media hora estuvo muy bueno porque si no, leer cada detalle escrito acerca de la historia y construcción de este barco nos hubiese llevado mucho mucho tiempo!

No entra todo en una sola foto!

El Vasa es un galeón que se construyó entre los años 1625 y 1628. Era el más grande de su época y estaba hecho de madera pero a pesar de su magnífica apariencia se hundió luego de haber recorrido 1300 metros. Sí, se hundió el mismo día que se suponía iba a navegar por primera vez.

Por años y años estuvo olvidado hasta que en los años 50 el arqueólogo marino Anders Franzén lo encontró luego de hacer un trabajo de investigación exhaustivo y consiguió los medios para reflotarlo y restaurarlo y recién en junio de 1990 se abrió el museo donde se lo puede ver y visitar.

Al salir, recorrimos un ratitito un parque hermoso en Djugården.

Con muchos patitos.

Qué nos quedaba por hacer sino volver al hotel y enfilar para el aeropuerto? Ah pero con el sol que había era un crimen! Entonces fuimos con el último aliento para el punto panorámico nuevamente y nos dimos el gusto de sacar fotos de Estocolmo con sol!

Ahora sí!

Entonces volvimos al hotel a buscar las valijas y nos tomamos un subte que luego de un par de estaciones llegamos a la estación desde donde tomamos un tren que en 2o minutos nos dejó en el aeropuerto.

El Arlanda Express.

Les gustó Estocolmo? Irían? Sinceramente, mi impresión en general (ya escribiré un post más detallado) es que Estocolmo es una ciudad tranquila, no hay locura de tránsito y tampoco tanto amontonamiento de gente. Claro que tres días no sirve para juzgar mucho pero igual nos sentimos a gusto!

Estocolmo Día 2


Cuánta lluvia! Qué fríooooooo!!!

Qué día tan distinto al de ayer! Pero no nos achicamos y luego de desayunar, partimos para nuestro paseo.

Justamente por el estado del clima, decidimos, en lo posible, pasear bajo techo.

Pity nos había recomendado visitar un galeón, el Vasa y cuando llegamos, además de la lluvia incontrolable, había una cola interminable de niños y padres. Así que decidimos no estar más tiempo bajo el agua y como con la tarjeta de viaje que compramos se podía tomar el ferry sin costo adicional, decidimos abordarlo.

Antes habíamos pasado por el bello Nordiska Museet.

El ferry.

Vista desde el ferry.

Llegamos a la estación Slussen y miramos alrededor: La verdad, le pusimos garra y voluntad, a esa altura ya el viento, el frío y la lluvia se había hecho insoportable!

Vimos un ascensor público del cual sabíamos que te llevaba a un restaurant muy monono pero ya no funcionaba.

El ascensor.

Nos metimos adentro de la estación donde había algunos negocios que ya estaban empezando a cerrar (los domingos, muchos negocios abren tipo 10 de la mañana cierran muy temprano, tipo 4 de la tarde pero eran como la 1 de la tarde!)

Qué hicimos entonces? Visitar algunas estaciones de subte! Hay muchas estaciones de subte que están súper decoradas y muchas tienen esculturas y son súper originales.

Si vas a la T-Centralen hay una oficina de información muy buena donde te dan una guía de las estaciones a visitar. La guía se edita en sueco o en inglés y cuando pedí una, sólo había en sueco… Pero como esta misma guía está también en internet y ya la habíamos leído, nos dio lo mismo, la pedimos igual y en base a ella hicimos el recorrido.

Les muestro las que visitamos.

T- Centralen:

Que nos pareció wow y todavía no habíamos visto las demás!

La estación Kungsträdgarden:

Vikingo por un lado…

…Romano por el otro…

La parte de arriba. Ahí se puede ver el ascensor.

Y acá se lo puede ver cómo baja y a Ale utilizándolo.


0:26

Seguimos con la estación Solna Centrum:

Bien roja!

Estación Skanstull:

Sencillita comparada con las demás!

Para esta altura no teníamos mucho hambre: Ale no tanto porque había comido algunas castañas de cajú y unas golosinas y yo había comido unas papas fritas pero teníamos curiosidad de visitar un lugar que nos parecía muy gourmet pero que en realidad estaba bien para los locales porque tenía productos de todo el mundo pero para nosotros no tenía novedad ni atractivo así que seguimos caminando por ese barrio, por la zona de Södermalm.

Vidriera del negocio.

El barrio.

Hicimos un poquito más de paseo, seguía lloviendo pero queríamos tener esa vista típica que se tiene de Estocolmo y partimos para un punto panorámico.

En el camino vimos algunas cosas interesantes. Por ejemplo, en la foto de abajo, se ve a lo lejos lo que fue el primer cartel de neón de Suecia:

Tiene forma de pasta dental y de cepillo de diente. El producto no existe más. Varias galerías de arte.

Una iglesia del siglo XVII: Maria Magdalena Kyrka.

Cuando llegamos al punto panorámico, no estaba ni el loro. Solamente nosotros y el destino dispuso que apareciera una pareja de chicos a quienes le pedimos que nos sacaran una foto y resultó que el chico era argentino!

Vista panorámica.

Llegamos al hotel agotados, me tomé un té con leche mientras leía cosas en internet y Ale también en una de las computadoras que hay aquí para los huéspedes hasta que se hizo la hora de cenar y pensamos que lo mejor era comer aquí en el bistró del hotel.

De vuelta en nuestro cuarto, con lo último que me queda de fuerzas, estoy aquí tipeando. Ya mismo publico y me voy a dormir!

Gracias por los comentarios! Nos volvemos a encontrar mañana en este mismo lugar!

Lo siguiente no es un chivo (o sea, promoción encubierta):

Qué aguante las Timberland! Todo el día mojadas y mis pies secos y calentitos todo el tiempo!

Estocolmo Día 1

Llegamos ayer a Estocolmo alrededor de las 10 de la noche. En el aeropuerto, mientras caminamos hacia la salida, encontramos la bienvenida de parte de muchos suecos famosos. Los que conocimos fueron estos:

ABBA (obvio!), Björn Borg, Ingrid Bergman, Roxette, Europe.

Greta Garbo, Ingmar Bergmar, Alfred Nobel y los reyes.

Nos estamos alojando en el hotel Rival que es propiedad de Benny Anderson, el de barba de ABBA. El hotel es modernoso pero lindo y su restaurant es uno de los mejores cuya cocina es un mix de la francesa y sueca.

Nuestra habitación!!!

Bien, hoy sí fue nuestro primer día en Estocolmo propiamente dicho. No puedo decir que lo empecé con el pie derecho (estoy hablando por mí) porque no me pude despertar antes de las 10 de la mañana. En realidad, dormí muy entrecortado porque creía que iba a dormir de más (que fue lo que pasó), no sé, mambos que tiene una cuando no puede relajarse.

La cuestión es que entre que me bañé, me sequé el pelo y todo, se hizo como el mediodía y yo… ya tenía hambre!

Decidimos salir a caminar por la parte antigua de Estocolmo, la Gamla Stan, que se encuentra en la isla de Stadsholmen. Estocolmo se compone de varias islas que si no fuera porque mirás un mapa, no te das cuenta! Y todas conectadas por puentes y por supuesto que hay trams, subtes, trenes, colectivos, etc.

El subte.

El tram.

La Gamla Stan es una zona muy bonita, con lindos negocios, muy originales todos, que mayormente vende artículos únicos, generalmente, vestidos, pañoletas, pañuelos, juguetes, libros, etc.

Hay muchos restaurantes y ahí está el problema. Porque yo quería comer algo típicamente sueco y muchos lugares eran de hamburguesas o cocina internacional y como no me terminaba de convencer, le sugerí a Ale que eligiera y fuimos a un restaurant que está enfrente de la calle más angosta de Estocolmo:

Calle angosta, Marten Trotzigs Gränd.

Ale probó las típicas albóndigas:

Con puré, claro.

y yo, salmón.

Pero si se comienza el día habiendo comido como es debido, lo que se impone visitar primeramente es el Palacio Real, que se ubica en Slottsbacken, la parte más alta de Gamla Stan. Es gigante, imponente y contiene las joyas de la corona. Son divinas, las coronas y los sables, al igual que los cetros y tina bautismal. Tal vez no sean tantas como las de la corona británica pero no por eso son menos valiosas.

También se puede recorrer el Palacio Real por dentro y las diferentes alas y habitaciones… uno no se puede decidir por cuál es la más linda! Cada sector tiene su estilo y sus muebles en particular y me cayó muy simpático que pudieras sacar fotos pero sin flash, eso sí.

Es tan magnífico que pienso escribir un post sobre este palacio solamente!

Un guardia.

Todo alrededor del palacio hay otros edificios históricos:

Obelisco erigido en 1799.

Fachada de Storkyrkan, una catedral de 700 años.

Y sin darnos cuenta, llegamos a una parte un poco más moderna pero no menos bonita que empezó a tenermás importancia después de la Segunda Guerra Mundial.

Vista desde un puente.

Es aquí donde se encuentra el parlamento:

El Parlamento, detrás de nosotros.

La casa del Primer Ministro, Sagerska Huset.

Sí, así pelada! Sin guardias ni nada!

Hay una especie de mini Trafalgar Square, como la describimos con Ale porque hay una estatua de Karl XIII flanqueada por cuatro leones pequeños pero que no tuvimos oportunidad de ver en detalle porque se estaba desarrollando un festival sobre Thailandia y estaba todo lleno de gente y puestos de comida!

Pasamos luego por el Kulturhuset, un centro cultural gigante!

Y en frente se encuentra un obelisco de vidrio: Sergels Torg.

Estocolmo engaña. No se hace de noche hasta la medianoche, cuando el cielo toma un color celeste oscuro. Entonces uno anda y anda y le parece que el día no termina nunca pero a eso de las 6 de la tarde está todo cerrado!

De los negocios que puedan estar abiertos está el 7-11 que está abierto las veinticuatro horas y encontrás de todo.

A la “noche”, bah a la hora de cenar, fuimos a un restaurant llamado Bistro Sud que nos recomendó una chica en el subte cuando nos vio leyendo la guía.

Honestamente, la gente es hermosa, los chicos y chicas son todos altos, esbeltos y tienen unas facciones muy finas. Son súper simpáticos y amables, hablan inglés a la perfección y te ayudan y te ofrecen ayuda si lo necesitaras o te vieran medio desorientado!

De todas formas, esperemos mañana seguir recorriendo con ayuda o sin ayuda, esta ciudad tan interesante, donde uno se siente muy cómodo y de buen humor (a pesar de haberse levantado tarde!)

Medianoche en Estocolmo.

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